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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

lunes, 22 de octubre de 2012

Vicky Cristina Barcelona.




No falla: pones Canal + y a los cinco minutos (o de forma inmediata) aparece esta actriz a la que muchos no soportan, a la que bastantes envidian, y a la que pocos respetan. Penélope Cruz (o Penélope “Crus” para los yanquis, o Pe para los amigos, o Pene para los que no la soportan…) está en lo que se suele llamar la cresta de la ola. Lleva instalada ahí un par de años, y parece que la fortuna, de momento, no la abandona. Ha sido un largo camino, que ha requerido mucho trabajo (eso nadie se lo puede negar, lo currante que es), mucho sacrificio, abandonar España, luego volver, luego marcharse de nuevo. Es más que una actriz, es una estrella. Un icono, casi, de esa estupidez llamada Glamour.
Siendo la única actriz española que ha logrado una envidiable estabilidad en el seno de Hollywood, siendo una mujer de estimable atractivo, y una intérprete con bastante talento, nadie podía imaginar, cuando hace dos décadas comenzaba su andadura cinematográfica, que llegaría tan lejos, que sería tan famosa y tan universal. Este grado de fama, sin embargo, no va exactamente parejo (por decir algo) con el legado artístico que está construyendo, salvo algunos papeles a los que ella sabe dotar de una estimulante vida, al margen de la calidad intrínseca de los proyectos en los que participa.


Una carrera meteórica…aún en la anémica industria española
Desde que era una adolescente sin preparación artística alguna, Cruz tenía como sueño llegar a convertirse en una chica Almodóvar. Y no tardó mucho tiempo en convertirse en actriz, en lo que ayudó su rostro amable y su actractivo físico,para debutar en pantalla con el famoso videoclip de Mecano ‘La fuerza del destino’, que puede considerarse su primera aparición profesional (y tras la que inició una relación con Nacho Cano, y una extraña costumbre de entablar relaciones íntimas con sus compañeros laborales). Gracias a este trabajo, accedió a la presentación de ‘La quinta marcha’, en televisión.
Pero 1992 fue el año en que esta muchacha, que por entonces contaba con 18 años, se instaló en la retina de muchos espectadores con dos papeles estupendos en dos películas españolas importantísimas: ‘Jamón, Jamón’ (de Bigas Luna, en la que además de descubrirla a ella, también hacía lo propio con Javier Bardem y Jordi Mollá) y ‘Belle époque’ (de Fernando Trueba, otro director muy importante para su carrera).
De este modo, y durante los años noventa, Cruz se fue curtiendo como profesional y como aspirante a gran estrella femenina, aunque los títulos en los que intervenía no fueran, la mayoría, especialmente interesantes: ‘Todo es mentira’, ‘Entre rojas’, ‘El efecto mariposa’, ‘Brujas’, ‘Más que amor frenesí’... Parecía condenada a convertirse en una actriz atractiva pero de carrera insulsa, hasta que llegó su estupendo papel de ‘El amor perjudica seriamente la salud’, y sobre todo el de ‘La niña de tus ojos’, de nuevo bajo las órdenes de Fernando Trueba. Podemos considerar que Penélope Cruz se hace actriz completa en esa divertida, aunque irregular, película. Se llevó el Goya con todos los merecimientos y calló muchas bocas que proclamaban que sólo era una cara bonita.


Un año antes había cumplido su sueño de ser una “chica Almodóvar”, con un pequeño pero deslumbrante papel (sus mejores trabajos suelen ser pequeños y estimulantes) en la sosa y absurda ‘Carne trémula’Pero ya Cruz estaba con pie y medio en Hollywood. El mismo año de ‘La niña de tus ojos’, tiene lugar su aportación más importante a una película eminentemente norteamericana, ‘The Hi-Lo Country’, aunque se trata de un filme muy poco interesante y su papel muy menor. Pero no tenía intención de quedarse ahí, ni mucho menos.
Una década llena de altibajos…pero en Hollywood
El primer papel protagonista de Penélope Cruz en Estados Unidos no podía ser otro que el de la estúpida ‘Woman on Top’. Un papel hecho a medida para no arriesgar mucho: latina simpática y extrovertida en una comedia romántica, para una película de bajo presupuesto destinada a ser carne de videoclub. Cruz entró por la puerta de atrás, y durante muchos años, seis, participó en productos completamente olvidables, que nada añadían a su carrera, y por los que la crítica española y europea la masacraron. No era para menos. Su bagaje de la primera mitad de la pasada década es bochornoso: ‘Woman on top’, ‘All the Pretty Horses’, ‘Blow’, ‘La mandolina del capitán Corelli’, ‘Vanilla Sky’, ‘Waking Up in Reno’, ‘Masked and Anonymous’, ‘Gothika’, ‘Head in the Clouds’, ‘Noel’, ‘Sahara’, ‘Cromophobia’, ‘Bandidas’.


Nada menos que trece películas norteamericanas en seis años (y multitud de géneros), a las que hay que sumar la española ‘Sin noticias de Dios’, de Agustín Díaz Yanes, la francesa ‘Fanfan la tulipe’, de Gérard Krawczyk, y la italiana ‘Non ti muovere’, de Sergio Castellito, por la que recibió parabienes bastante merecidos, porque por primera vez en bastantes años volvía a ser actriz. Pero este enorme esfuerzo (ya hemos dicho que lo que nadie puede negarle es su capacidad de trabajo), no se veía compensado ni por prestigio ni por buenos papeles (además de que, en la mayoría de ellas, Cruz está bastante forzada, extraña, o directamente interpreta mal). Realmente, parecía que Nunca Jamás en Hollywood podría triunfar verdaderamente, y que se vería recluida, como Antonio Banderas desde que trabaja al otro lado del charco, a un estrellato de segunda categoría y a papeles en su mayoría sin interés.
Cruz parecía resignada a trabajar sin descanso a la espera del gran papel que la redimiera. Pero tuvo que llegar de la mano de Pedro Almodóvar, porque ningún director importante (no, John Madden no lo es…) tenía intención de incluirla en una buena película. ‘Volver’ significa muchas cosas, para Almodóvar y para Cruz. Pero sobre todo significa que Cruz es buena actriz, y que puede ofrecer caracteres de enjundia. No creo que esté excepcional, pero el papel le va perfecto. Le debe mucho Cruz a Almodóvar. Le debe casi tanto como a Bigas Luna. Y lo sabe.
Donde dije ¡Pedro! digo ¡Oscar!


La nominación a mejor actriz principal por ‘Volver’ significó casi tanto como llevarse la estatuilla. De pronto, a nadie le importaba la docena larga de películas olvidables que había hecho. De pronto, Cruz parecía una estrella rutilante del panorama norteamericano. Parecía más mayor, más madura. No tenía ninguna posibilidad de ganarlo, y lo sabía. Pero, de pronto, parecía un cruce entre Sofía Loren y Audrey Hepburn (qué inteligentes han sido sus asesores de imagen…) y le importaba poco no llevarse el Oscar. Ya lo había logrado, estaba ahí...
Y la llamó Woody Allen (ya no recuerdo a cuántas actrices ha ayudado este hombre a lograr el Oscar a mejor secundaria…), e hizo con ella su peor película hasta la fecha. Y la reunió con Javier Bardem, su pareja de ‘Jamón, Jamón’ (el mundo es un pañuelo), que ya había protagonizado la peor película de los Coen hasta la fecha, y la peor película de Michael Mann, y la de Milos Forman (un portento). Posiblemente Cruz sea lo mejor, lo más divertido y refrescante, de ‘Vicky Cristina Barcelona’. Pero eso no es difícil, porque el conjunto es tan soso, tan falto de gracia, que a Penélope le basta con poner la tercera marcha para encandilarnos a todos y despertarnos de nuestro sueño en la butaca.
Si como principal no tenía ninguna posibilidad, como secundaria, y con la fabulosa campaña de promoción que le fabricaron, las tenía todas, o casi. Un ligero exabrupto de sorpresa se percibió cuando la nombraron para recoger al calvo dorado: no las tenía todas consigo. Pero ya es la primera actriz española en conseguir un Oscar, junto a su pareja Javier Bardem (después de sus relaciones con otros compañeros de reparto: Tom Cruise, Matthew McConaughey, Matt Damon…), que es el primero en ganar un Oscar. Y ahora, tras la tibia acogida de ‘Los abrazos rotos’, vuelve a estar nominada en esa categoría por ‘Nine’. ¿No es un poco injusto? ¿No había otra para completar las cinco nominadas? Ella ya tiene uno y no le van a dar otro. Hay que ver lo poderosas que son las campañas de marketing y los grupos de presión.
Ahora ya forma parte de Nunca Jamás. Y más aún si consigue participar en la cuarta de ‘Piratas del Caribe’. Lo ha conseguido. Pero está por ver que consiga hacer buenos papeles sin un gran director detrás.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Woody y Mauricio.


Por Quintin

La semana pasada hice dos cosas inusuales. Fui a ver la última película de Woody Allen y voté por Macri. Creo que ambos actos están relacionados de algún modo. Yo antes era progresista y también era un crítico hard. Por lo tanto, no se suponía que viera a Woody Allen ni que votara por Macri. Pero los Kirchner han logrado despegarme del progresismo y una larga abstinencia del cine comercial me hizo darle una oportunidad a Allen y rever la decisión de no ver más películas suyas.



Mauricio Macri
Después de cometer esos actos que mi yo anterior juzgaría como imposibles o vergonzosos, se me ocurrió que hay algunas cosas en común entre Medianoche en París y la campaña del PRO. Ambas son ligeras, coloridas, optimistas, simplificadoras y nadie se las toma en serio. En particular los globos, los bailecitos de los candidatos, los llamados del PRO al diálogo y la tolerancia no significan mucho; apenas llenan un vacío como la música de los ascensores: elegidos y electores aceptan la convención de que algo hay que decir aunque sea hueco. Pero aunque uno no le crea al PRO ni al FpV, la pronunciada preferencia del primero por lo superfluo contrasta con la carga dramática de la propaganda kirchnerista, sustentada en la agresividad y el culto de los muertos. El PRO, en cambio, hace campaña en tono de comedia.


Woody Allen también hace comedias. Y ni siquiera hace comedias serias. Si alguna vez intentó ser el Bergman neoyorquino, hoy se conforma con ilustrar tarjetas postales. Medianoche en París es posiblemente una de sus películas más ñoñas, más decorativas. Owen Wilson (un actor que imita al Woody Allen joven) es un guionista de cine exitoso que viaja a París con su novia y sus futuros suegros, una insoportable familia de millonarios. Pero Owen (como Macri, tal vez) se aburre un poco de los millonarios y entra sin querer en otro juego: cada noche se transporta mágicamente a la década del veinte y allí se encuentra con artistas famosos como Hemingway, Scott Fitzgerald, Gertrude Stein, Picasso, Matisse, Dalí, Buñuel, Cole Porter... Las palabras de esos maestros, especialmente las de Hemingway (su Duran Barba), lo terminan convenciendo de que debe mudarse a París, buscarse otra novia y dedicarse a la ambiciosa disciplina de escribir novelas antes que a proveer a Hollywood de materiales descartables (nótese la similitud con Macri, quien harto de Boca Juniors y de su familia se dedica a la política).
Woody Allen

La idea del cine de Woody Allen no es como la de Pino Solanas: nunca se le ocurriría hacer un cine militante. Ni tampoco es como Glauber Rocha (ver nota de tapa), tan rico, tan experimental, tan cargado de contradicciones. El de Allen es un cine en el que las ideas son sencillas, se expresan en tono amable, mediante frases trilladas y de efecto seguro. Y las contradicciones se disuelven en una ligera nostalgia que nunca empaña del todo la aceptación del mundo como es. En todo caso, su destreza consiste en hacer creíble esa mirada simplificadora, en volver verosímiles escenas absurdas como aquellas en las que el protagonista dice por enésima vez: “¡Oh, pero si es T.S. Eliot, no puedo creerlo!”. Pero tampoco se trata exactamente de credibilidad: el realizador y los espectadores saben que todo es falso y un poco tonto. Pero a los dos les gusta compartir el juego, simular que el cine no da para apuestas más arriesgadas y disfrutar de las fotos de París, de las chicas lindas y del arte como un capital que puede proveer una compañía más duradera que las joyas.

Pero, ¿qué otra cosa es la política del PRO sino esa complicidad que ha logrado Macri con sus votantes, la de convencernos de que no nos va a molestar si no le conviene, que no nos va a tratar de asquerosos y tenderos, que no nos va a agredir en nombre de supuestas revoluciones?


Fuente: Diario Perfil. 
http://www.perfil.com/ediciones/2011/8/edicion_597/contenidos/noticia_0018.html

martes, 9 de octubre de 2012

Woody Allen estrenará obra en Broadway junto a Ethan Coen y Elaine May.


Woody Allen se unirá a Ethan Coen (uno de los exitosos miembros de la más conocida pareja de hermanos del cine independiente) y a la ya legendaria guionista Elaine May para una creación que podrá verse en el Off Broadway. Se trata de una obra dividida en tres pequeñas piezas escritas por cada uno que se estrenará antes de fin de año. Woody contó que escribió la obra en cuatro semanas y que están haciendo las audiciones para elegir el elenco de seis personajes.
El título del espectáculo será “Relatively speaking” y según declaró el cineasta a The New York Times es una comedia, “buscamos las risas, no la redención de los valores sociales”. Mientras que la pieza de Woody Allen se llama “Honeymoon Hotel”, la de Ethan Coen llevará por título “Talking cure” y la de Elaine May se llamará “George is dead”. Los tres autores tienen ya experiencia en el distrito teatral neoyorquino.

Allen ya colaboró con May y David Mamet en otra ocasión, con una obra estructurada de la misma forma titulada “Death defyinig acts” que se mantuvo en cartel casi durante un año. El estreno de estas tres obras por el precio de una está previsto para octubre de este año, aunque las primeras funciones tendrán lugar en septiembre. La producción de la misma estará a cargo de Julian Schlossberg y la hermana de Allen, Letty Aronson. La dirección correrá por cuenta del actor John Tuturro, en su debut en esta función en los escenarios.


Fuente: Portal Woody Allen Web, http://woodyallenweb.wordpress.com/

miércoles, 3 de octubre de 2012

A reirse con Woody, número 7

ja ja ja ja ja ja...





Fuente: Woody Allen, un libro de humor (1), Editorial Nueva Imagen, Mexico, 1980.

martes, 25 de septiembre de 2012

Los films de Woody: "Un misterioso asesinato en Manhattan", risa segura.

Una de las mejores comedias del genial Woody Allen


Una de las películas clave de la filmografía de las últimas décadas del cineasta neoyorquino Woody Allen. 
 
 
 
Tras sus ligeras, pero divertidas comedias iniciales, Woody Allen se consagró definitivamente como cineasta a tener en cuenta, a finales de los 70, con "Manhattan"(1979) y "Annie Hall" (1977), que combinaban elementos humorísticos, con un fondo dramático y reflexivo, con el que su cine ganó en profundidad. Cuando parecía haber caído en una etapa de decadencia, Woody Allen inició una segunda edad de oro, a partir de "Maridos y esposas" (1992), y sobre todo de "Un misterioso asesinato en Manhattan" (1993), una de sus comedias más divertidas.

Cineasta cuyas películas combinan frescura con originalidad, lo cierto es que Woody Allen siempre ha reconocido su pasión por los clásicos del cine, que le hicieron soñar con convertirse algún día en cineasta, cuando era un niño que acudía a los cines neoyorquinos.

 

Homenajes a clásicos


Aunque suele hablar casi siempre de sus influencias europeas, y considera como sus más claras referencias a dos maestros del viejo continente, Ingmar Bergman y Federico Fellini, en "Un misterioso asesinato en Manhattan" rinde homenaje a varias películas estadounidenses. El argumento tiene numerosos puntos de conexión con "La ventana indiscreta", filmada en Hollywood por el británico Alfred Hitchcock.

En aquella obra maestra, L. B. Jeffries, un fotógrafo convaleciente que espiaba a sus vecinos por la ventana, sospechaba que uno de ellos había matado a su esposa. Decide investigar el asunto con ayuda de Lisa, su novia. En el film de Woody Allen, Carol Lipton involucra a su esposo, Larry, en la investigación del supuesto homicidio de una madura mujer, que según sus sospechas ha sido asesinada por su marido. En ambos films hay un anillo que se convierte en una pista decisiva.

 

La huella de Welles y Groucho



Es sencillo encontrar en este film de Allen homenajes a otros clásicos del cine estadounidense. La excelente secuencia del clímax final, una de las mejores del cine Allen, se desarrolla en un laberinto de espejos similar al del final de "La dama de Shanghai", que se encuentra en la parte trasera de un cine donde se proyecta este clásico de Orson Welles.

Por otro lado, está presente la huella del ingenioso Groucho Marx, en los impagables diálogos de Woody Allen, en plena forma en esta ocasión: "No puedo escuchar a Wagner durante mucho tiempo, me entran ganas de invadir Polonia".

Cambio de actriz protagonista

Llama la atención que mientras en la vida real su matrimonio con Mia Farrow acababa en el más absoluto de los desastres, al iniciar Allen una relación con Soon-Yi, hasta entonces su hija adoptiva, en la película el cineasta se muestra más esperanzador que de costumbre.

Sus protagonistas, casados durante largo tiempo, atraviesan una situación de hastío que logran superar cuando acometen una empresa en común: una investigación criminal. Paradójicamente, el cineasta parece expresar su deseo de que las cosas hubieran salido mejor en la vida real.

Woody Allen escribió el papel de Carol Lipton para Mia Farrow cuando todavía no se había separado de ella. Por eso, inicialmente iba a ser una mujer tranquila y sosegada como las que la actriz solía interpretar, y como James Stewart, en "La ventana indiscreta".

 

 

Secuencias hilarantes


Tras la ruptura, Allen recurrió a su antigua compañera sentimental y musa Diane Keaton, con quien no trabajaba desde "Manhattan", de 1979, aunque la actriz hizo un cameo como cantante en "Días de radio" Para ella, tuvo que cambiar el personaje, que se convirtió en una mujer dinámica e hiperactiva como la propia Keaton. Allen también recurrió curiosamente a Marshall Brickman, coautor de "Manhattan" y "Annie Hall", para que le ayudara en la escritura del guión.

A pesar de secuencias hilarantes, como la conversación telefónica del asesino con grabaciones telefónicas, en Estados Unidos el film no tuvo un éxito particularmente grande. Esto se explica en gran medida por la mentalidad anglosajona, según la cual alguien como Woody Allen, que se había comportado de forma inmoral, nunca será capaz de hacer una obra de arte, como los políticos infieles a sus esposas pierden toda su credibilidad ante la opinión pública. En Europa, nos parece evidente que aunque la conducta privada de Woody es bastante discutible, su película es una auténtica joya.



Ficha técnica

Título: Misterioso asesinato en Manhattan
Título original: Manhattan murder mystery

Dirección: Woody Allen

País: Estados Unidos
Año: 1993
Duración: 104 min.
Género: Criminal, Comedia, Intriga
Calificación: Apta para todos los públicos

Reparto: Woody Allen, Diane Keaton, Jerry Adler, Lynn Cohen, Ron Rifkin, Joy Behar, William Addy, John Doumanian, Sylvia Kauders, Ira Wheeler, Alan Alda, Anjelica Huston, Melanie Norris, Marge Redmond, Zach Braff, George Mason, Linda Taylor, Aida Turturro, John Costelloe, Frank Pellegrino, Philip Levy, Wendell Pierce, Steven Randazzo, Yanni Sfinias, Gloria Irizarry, Ruth Last, Suzanne Raffaelli, Al Cerullo

Distribuidora: Columbia TriStar Films de España
Productora: TriStar Pictures
Presupuesto: 13.500.000,00 $
Agradecimientos: Charles Chaisson
Casting: Aleen Keshishian, Judie Fixler Juliet Taylor Laura Rosenthal, Todd M. Thaler
Coproducción: Helen Robin, Joseph Hartwick
Departamento artístico: Cosmo Sorice, Dave Weinman, Frank Didio, Glenn Lloyd, James Mazzola, James Sorice, Peter Rogness, Ron Petagna, Vincent Guarriello, Wayne Moss
Departamento de transportes: Peter Tavis
Departamento editorial: Kent Blocher, William Kruzykowski
Dirección: Woody Allen
Dirección artística: Speed Hopkins
Diseño de producción: Santo Loquasto
Fotografía: Carlo Di Palma
Guión: Marshall Brickman, Woody Allen
Maquillaje: Fern Buchner, Romaine Greene
Montaje: Susan E. Morse
Producción asociada: Thomas A. Reilly
Producción ejecutiva: Charles H. Joffe, Jack Rollins
Sonido: Dan Korintus, Frank Graziadei, James Sabat, Kristen M. Johnson, Lee Dichter, Louis Sabat, Robert Hein
Vestuario: Bill Christians Jeffrey Kurland Michael Adkins, Patricia Eiben, Suzanne McCabe, Virginia D. Patton


Fuentes: Portal Cine by Suite 101, http://suite101.net/article/misterioso-asesinato-en-manhattan-risa-segura-a8902
Portal Estamos rodando, http://cine.estamosrodando.com/filmoteca/misterioso-asesinato-en-manhattan/ficha-tecnica-ampliada/



domingo, 23 de septiembre de 2012

Los actores de Woody: Anthony Quayle.




 
(John Anthony Quayle; Ainsdale, Sefton, 1913 - Londres, 1989) Actor británico. Estudió en la Royal Academy of Dramatic Arts de Londres, la prestigiosa RADA. Su precocidad y sus facultades para la interpretación le convirtieron en uno de los alumnos aventajados del fundador y profesor Sir Herbert Beerbohm Tree. Debutó en el teatro con apenas dieciocho años y en 1932 se unió al Old Vic Theatre, especializado en repertorio shakesperiano.

En 1934 se casó con su primera esposa, la actriz Hermione Hannen. Debutó en Broadway en 1936 y durante años su carrera se desarrolló a ambos lados del Atlántico. Entre sus mayores éxitos en los escenarios americanos destacaron Galileo de Bertolt Brecht y La huella de Anthony Shaffer. Su primera aparición en el cine fue en un pequeño papel no acreditado en Pigmalión (1938), de Anthony Asquith y Leslie Howard.
 



Como Coronel Brighton en Laurence de Arabia (1962)

 La Segunda Guerra Mundial interrumpió su carrera como actor. Durante su servicio de seis años en la Royal Artillery escribió dos novelas de tema bélico, Eight hous from England y On such a night. Finalizada la guerra y después de licenciarse con el rango de mayor, comenzó de nuevo a interpretar y dirigir sobre los escenarios. En 1947 contrajo matrimonio con su segunda esposa, la actriz Dorothy Hyson. Entre 1948 y 1956 dirigió la Shakespeare Memorial Theatre Company en Stratford-Upon-Avon.

Su primer papel importante en la pantalla grande fue el Marcellus del Hamlet (1948), dirigido por Laurence Olivier. Su apretada agenda teatral redujo sus apariciones en el cine a papeles generalmente secundarios, destacando su presencia en películas de acción que explotan su físico fuerte y autoritario. Entre estas destacan Los cañones de Navarone (1961), de J. Lee Thompson, y, sobre todo, Lawrence de Arabia (1962), de David Lean, en la que interpretó uno de sus grandes papeles en el cine, el del coronel Harry Brighton.



Los cañones de Navarone (1961)

Fue nominado al Oscar de la Academia por su interpretación del cardenal Wolsey en la adaptación de la obra de Maxwell Anderson Ana de los mil días (1969), dirigida por Charles Jarrott, en la que Richard Burton y Genevieve Bujold interpretaron a Enrique VIII de Inglaterra y Ana Bolena.

Entre las apariciones más destacadas de Quayle en televisión se encuentró la miniserie QB VII basada en el popular best-seller de Leon Uris. Fue nombrado caballero del Imperio Británico en 1985. En los últimos años de su carrera se retiró casi por completo del cine para dedicarse al teatro y a la redacción de su autobiografía, A time to speak, publicada de forma póstuma tras su muerte en 1989 víctima del cáncer.


Filmografía



Moscow Nights (1935)
Pygmalion (1938)
Hamlet (1948)
Saraband for Dead Lovers (1948)
Oh... Rosalinda!! (1955)
La batalla del Rio de la Plata (1956)
The Wrong Man (1956)
Woman in a Dressing Gown (1957)
No Time for Tears (1957)
The Man Who Wouldn't Talk (1958)
Ice Cold in Alex (1958)
Serious Charge (1959)
Las grande aventuras de Tarzan  (1959)
The Challenge (1960)
Los cañones de Navarone (1961)
H.M.S. Defiant (1962)
Lawrence de Arabia (1962)
The Fall of the Roman Empire (1964)
Operation Crossbow (1965)
East of Sudan (1964)
A Study in Terror (1965)
The Poppy Is Also a Flower (1966)
Incompreso (1966)
Island Unknown (1969)
Mackenna's Gold (1969)
Before Winter Comes (1969)
Anne of the Thousand Days (1969)
Todo lo que Ud quiso saber sobre el sexo, pero temia preguntar (1972)
Bequest to the Nation (1973)
La leyenda del Tamarindo (1974)
Moses the Lawgiver (1974)
The Eagle Has Landed (1976)
Holocaust 2000 (1977)
Murder by Decree (1979)
La leggenda del santo bevitore (1988)
Buster (1988)
Magdalene (1989)
King of the Wind (1989)
The Thief and the Cobbler (1993)



Fuente: Portal Biografias y vidas, www.biografiasyvidas.com/biografia/q/quayle.htm

martes, 11 de septiembre de 2012

Woody Allen, el director.


  • Por  Humberto Carlos Rivera Lopez
Woody Allen - Obtenida de IMDb
Woody Allen - Obtenida de IMDb
Conoce cómo Woody Allen alcanzó el éxito y reconocimiento a través del extraño humor y simplicidad de sus filmes.
Woody Allen supo sobresalir en varias facetas como actor, compositor, director, escritor y productor. Es de suponer que todas estas distintas actividades se enriquecían una a la otra y le ayudaron a desempeñar la faceta que abarcaremos a continuación: su faceta de director.

El humor en las películas de Woody Allen


Sin duda uno de los aspectos más importantes a lo largo de la obra cinematográfica de Woody Allen ha sido la manera en que refleja su humor, un humor que definitivamente se encuentra influenciado por su niñez y por el ambiente en el que creció.

Allen nació en una familia judía, por lo que no es de sorprender que este director acuda a un recurso con el que se desarrolló: el humor judío.

Sobre este humor, que no sólo rodea sus películas sino también sus obras literarias, el autor Gustavo Arsntein en su artículo Woody Allen: El humor inteligente y risueño publicado en el periódico el Nacional en el año 2006, nos dice que Allen, como suele suceder con todo gran humorista, lo último que pretende es hacer reír a los demás, ese es sólo un resultado involuntario, el cual hoy lo caracteriza.

La gracia inconfundible que emana de sus palabras es el resultado de sus más íntimos pensamientos con los que él construye sus expresiones verbales. Así pues no es de sorprender que la forma de trabajar y de plasmar la vida en la pantalla grande ha servido de inspiración e influencia para muchos directores contemporáneos.


Reconocimientos y premios


Las distintas obras que Woody Allen ha realizado en el mundo de la cinematografía lo han llevado a conseguir una interminable lista de premios y reconocimientos, no sólo en su lugar de nacimiento sino alrededor del mundo.
Algunos premios que se pueden mencionar son:

1986 Óscar al mejor guión original “Hannah y sus hermanas”
1977 Óscar al mejor director “Annie Hall
1977 Óscar al mejor guión original “Annie Hall”
1985 Globo de Oro al mejor guión “La rosa púrpura de El Cairo.

Allen y su cine independiente

Un aspecto que vale la pena resaltar sobre la obra cinematográfica de Woody Allen, es que su cine es un cine independiente. Allen no se preocupa por cumplir con las órdenes de otros o cumplir con una determinada ganancia. En este sentido las películas de Allen tienen un valor agregado, ya que, él sólo presta atención en plasmar sus ideas y su humor bajo su forma particular de pensar, con lo cual uno puede o no estar de acuerdo.

En su cine independiente realmente no importa si el resultado es un producto comercial o no vende en lo absoluto, lo importante para Woody Allen es ser coherente con él mismo y con su forma de pensar y de ver la vida, por lo que podemos estar seguros que las películas de Woody Allen son genuinas y nada pretenciosas.

Así pues, Allen es un director quien sólo muestra en sus obras cinematográficas la realidad que él observa, tal cual, lo que él piensa, sin preocuparse si el resultado vende muchos o pocos boletos en el cine. Es un cine sin trampas llamativas como aquellos que buscan atraer mayores audiencias.


Riesgos y sacrificios en su obra cinematográfica


Todos los elementos que caracterizan a las películas de Woody Allen: su humor, su forma de ver la vida, de ver la sociedad, de ver al mundo, y el que sea un cine independiente; ha llevado a Allen a tomar riesgos que otros directores no tomarían. Al realizar una película no se enfoca en lo que podría ganar sino en lo que quiere transmitir.

Como director, Woody Allen ha sabido experimentar en sus películas distintas situaciones fuera de lo común, no se limita a seguir con el típico canon que otros directores presentan. Así podemos apreciar como juega con el surrealismo en algunas de sus películas y va de situaciones que pueden resultar de lo más tonto hasta lo más profundo.

Otro aspecto que cabe resaltar en las películas de Woody Allen, es su forma barata de hacer cine y obtener un buen producto de calidad. La simplicidad y practicidad forman parte clave en toda su obra cinematográfica. Allen nos enseña que no son necesarios los grandes efectos especiales o grandes presupuestos para realizar un buen producto cinematográfico de trascendencia artística.

La forma de trabajar de Woody Allen ha servido de referencia y de inspiración para muchos cineastas, ya que se puede apreciar cómo varias de las fórmulas aplicadas por él, son cada vez más reconocidas e imitadas. Sin duda la obra cinematográfica de este director es un ejemplo de simplicidad y lealtad a sí mismo y he de ahí que cobra un valor muy importante en la historia del cine.