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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

martes, 30 de julio de 2013

Allen habla de Medianoche en París.



Por Yenny Nun
Después de su mentada separación de Mia Farrow en 1992 y posterior matrimonio en 1997 con la hija de la actriz, Soon Yi Previn, 36 años menor que él, a Woody Allen le costó conseguir financiamiento para sus películas en Estados Unidos. Acostumbrado a ambientar sus historias en Nueva York, el genio cómico –quien cumple 76 este 2011–, debió cambiar de rumbo para seguir dirigiendo una película por año.
Woody dirige a Owen Wilson.
El primer puerto fue Londres, donde hizo cuatro filmes, incluyendo la celebrada “Match point” junto a su nueva musa, Scarlett Johansson y “Cassandra’s dream” junto a Ewan McGregor y Colin Farrell. Luego enfiló a España, triunfando con “Vicky Cristina Barcelona”. Ahora aterrizó en la capital francesa escribiéndole una “oda de amor”, titulada “Midnight in Paris” y logró reunir un elenco integrado por Owen Wilson, Marion Cotillard, Rachel McAdams, Michael Sheen, Kathy Bates, Adrien Brody y Carla Bruni. La historia gira en torno a dos estadounidenses que viajan a París antes de casarse y se dan cuenta de que no están hechos “el uno para el otro”. El personaje encarnado por Owen Wilson se traslada mágicamente a la Belle Epoque de París, donde encuentra muchas respuestas conversando con los grandes artistas de ese período.
Aunque años atrás al director le era casi imposible viajar por sus muchas fobias que incluyen aracnofobia, cinofobia –miedo a los perros–, acrofobia –a las alturas– y agorafobia –temor a los espacios abiertos–, hoy Woody Allen se traslada sin problemas siempre acompañado de la fiel Soon Yi, “la mejor relación que he tenido en mi vida”. También viajan con ellos los dos hijos adoptados de la pareja Bechet Dumaine y Manzie Tio, de 12 y 11 años, ambos con nombres de famosos músicos de jazz que Allen admira.
¿Cómo creó la trama de “Midnight in Paris”?
Cuando acepté filmar en Francia, no tenía idea de la historia. Finalmente decidí que sería una cinta romántica con el título “Midnight in Paris”; pero durante los meses siguientes no sabía qué hacer. Hasta que se me ocurrió que el protagonista va caminando por la noche, un auto se detiene frente a él, alguien le dice “sube”, y el automóvil lo lleva a esta aventura. Personalmente, nunca me subiría al vehículo, porque me daría miedo terminar en un sótano en Darfur (risas). No soy aventurero, pero cuando escribo me atrevo a todo.
¿Cuál es su lugar favorito en París?
Las calles. No soy alguien al que le guste llegar a una ciudad en el extranjero e ir a los museos a ver pinturas. Prefiero pasear por las calles y, en París, ver las casas y conocer los boulevards. Para mí son verdaderas obras de arte.
¿Por qué contrató a Owen Wilson?
Escribí el personaje para alguien muy parecido a mí. Un hombre de la Costa Este de Estados Unidos, un intelectual. Pero no se me ocurría quién podría interpretarlo (risas). Entonces mi directora de casting, Juliet Taylor, me propuso a Owen Wilson y le contesté: “Owen Wilson  es un típico chico de la playa con su tabla de surf al hombro”. Pero luego lo medité, reescribí el rol, lo hice oriundo de California y le di problemas de la Costa Oeste. Owen es un actor muy talentoso y divertido. Le envié el libreto y aceptó. El no es como yo, es muy relajado, muy californiano. Pero su parte funcionó muy bien.
¿Escribe comedias románticas para escapar de la realidad?
Totalmente. Siempre he sido un opositor a la realidad. Creo que vivimos una existencia muy terrible y cruel, ¡por lo que estoy a favor de cualquier oportunidad de escapar! Pero es muy difícil lograrlo. En “The purple rose of Cairo” a Mia Farrow se le presenta una oportunidad para escapar, pero si uno sigue ese camino, encuentra la locura. Por eso, si estamos obligados a seguir en la realidad, lo mejor es distraerse.
La película transcurre en parte en los años 20 durante la “Belle Epoque” de París, ¿le habría gustado vivir en esa época?
Uno cree que le gustaría retroceder en el tiempo, porque idealiza la situación. Cuando piensa en la Belle Epoque, se imagina carruajes, caballos y hermosas mujeres. Pero ni se nos ocurre que cuando la gente tenía hora al dentista, no existía la novocaína ni el aire acondicionado ni los antibióticos. Para mí, habría sido una pesadilla vivir en esos años. Me gustaría regresar por un día o dos, una visita corta y listo.
De todos los personajes que presenta, ¿a quién le habría gustado conocer?
No a Hemingway. He leído mucho acerca de él y era un hombre muy difícil. Picasso también era demasiado complejo, usaba a las mujeres sólo para sexo o para pintarlas. Creo que probablemente habría disfrutado conversando con Buñuel, a quien considero un genio. Scott Fitzgerald era un poco loco y su mujer era loca total. Por lo que me quedaría con Buñuel o con Cole Porter, ambos eran muy creativos y sanos mentalmente.
¿Quién es su ídolo?
Groucho Marx era una persona a quien yo había encumbrado durante muchos años, lo amaba. Pero cuando lo conocí, me recordó a uno de mis tíos chistosos, de ésos que hacen bromas en los matrimonios. Luego de esta experiencia, nunca más quise conocer a nadie a quien admiro; porque no quiero que mis ídolos se conviertan en gente común y corriente que se aburre, tiene hambre y le da dolor de cabeza.
¿Por qué ya no trabaja en Nueva York?
Es una ciudad donde es muy caro filmar una película y mi presupuesto no alcanza. Dispongo de cantidades limitadas de dinero que me permiten filmar en Europa, pero no en Nueva York.
Su próxima película será en Roma…
Es una comedia muy divertida, la mitad de la cinta será en inglés y la otra en italiano. Me inspiré en el cine que me fascinaba de joven: Antonioni, De Sica y Fellini.
Usted actuará después de algunos años. ¿Qué lo decidió a volver?
Que hay un rol para mí. No podría haber interpretado el rol de Owen Wilson porque ya no soy joven. Pero Jerry tiene mi edad, comparte mi sensibilidad; por eso tomé el papel y no se lo mandé a otro actor.
¿Echa de menos la actuación?
Estoy feliz cuando aparezco en mis películas y feliz cuando no lo hago. Ahora estoy pensando que cuando filmemos en Roma será verano y hará mucho calor. Y deberé levantarme temprano por las mañanas, afeitarme y colocarme la ropa de mi personaje. Entonces me preguntaré, ¿para qué hice esto? Pero el rol era demasiado bueno para no interpretarlo.
Sus películas son intelectuales y en esta última usted revive a Luis Buñuel, Gertrude Stein y otros artistas. ¿Cree que el público en general los conoce?
Mis películas siempre han tenido un público limitado. Siempre he hecho cine para personas cultas. Siento que mi público sabe lo mismo que yo; pero no soy un intelectual. No terminé la universidad. Asumo que existen millones de personas en el mundo que son educadas y desean entretención que no apele al más bajo común denominador; que no quiere choques de automóviles ni bromas de baño, que existe un público que desea algo más sofisticado.
¿Qué siente cuando lo critican?
No escucho a las personas que me critican ni tampoco a las que me dicen que soy un genio cómico. No me preocupa hacerme rico ni lo que dice la gente. Me enfoco en mi trabajo de la misma manera que un fundamentalista musulmán se enfoca en la religión. Si tuviera que darle consejo a los jóvenes, les diría que no escuchen nada ni lean lo que escriben de ellos, enfóquense sólo en su trabajo.
¿Sus hijos comparten sus ideas?
No, soy un fracaso. Trato de que escuchen música de Cole Porter y jazz de Charlie Parker, pero no quieren. Prefieren a Justin Bieber y a Lady Gaga. Sienten que soy antiguo, que no sé nada y los avergüenzo como papá. No hay nada que pueda hacer. Tengo amigos que escuchan música clásica en sus casas para influir a sus hijos, pero nada. A ellos les gusta lo que les gusta, lo que les agrada a sus amigos. No importa, yo soy el que está pasado de moda.
El mayor auge de sus películas en Estados Unidos fue en la década del 70…
Porque las compañías de cine aunque eran codiciosas y filisteas, permitían hacer un par de películas de cierta calidad al año, para salvar su propia conciencia y sus egos. Por eso financiaban algunas buenas cintas y se mostraban contentos con tener ganancias pequeñas. Si ganaban entre cinco, 10 y 15 millones, estaban felices. Ahora si ganan menos de 70, se desilusionan. Yo tuve mucha suerte. Trabajaba para Artistas Unidos quienes apoyaban mis filmes sin leer mis guiones ni hacer preguntas. Tenía corte final en todos mis proyectos.
¿Y ahora?
La dinámica es muy diferente, porque las compañías de cine descubrieron que pueden gastar 100 millones de dólares en una película para ganar 300 millones. Apuestan por lo grande y les importa un bledo hacer películas de calidad, sólo les interesan las ganancias. Por supuesto mi cine queda fuera; pero los europeos tienen otra visión y me las financian.
¿Le afecta el paso de los años?
No hay nada bueno con envejecer, nada. Se gana un par de cosas, algo de sabiduría en los fracasos amorosos y otras desilusiones. Pero lo que se pierde es catastrófico por donde se lo mire.
¿Qué lo impulsa a escribir?
Es algo que siempre he hecho, comencé a escribir antes de aprender a leer. Desde niño, era capaz de crear historias y escribirlas. Es como tener buen oído. Y cuando se tiene la habilidad para hacer algo, es necesario expresarlo. Si nadie me contratara y tuviese que lavar platos para ganarme la vida, volvería a mi casa en la noche y escribiría, porque me produce placer. Es mi hobby. Es algo muy natural.

Fuente: Portal Woody Allen Web, http://woodyallenweb.wordpress.com/declaraciones/

lunes, 29 de julio de 2013

Woody Allen, escritor y cineasta.


En su último libro Jorge Fonte analiza la faceta literaria de Woody Allen.
  
Coincidiendo con la 6ª edición de su libro sobre Woody Allen con la Editorial Cátedra Jorge Fonte saca al mercado una nueva aproximación al cineasta neoyorquino.
Como es bien sabido por todos Woody Allen es –tal vez- el cineasta más inteligente de los últimos años. Un hombre con una verdadera necesidad de auto alimentarse culturalmente un lector empedernido cuya curiosidad intelectual no tiene límites. Intentar plasmar toda esa erudición en un libro se nos antojaba una empresa harto complicada (y puede que en más de una ocasión algo engorrosa para el lector). De ahí que la idea de este trabajo no sea indagar en las influencias literarias que encontramos en los textos y en las películas de Allen sino más bien la presencia, las referencias directas a autores, poemas, novelas o dramas teatrales que hay en sus obras (ya sea para la gran pantalla como para un escenario de Broadway).
   
Y para ello lo hemos dividido en tres partes: una primera biográfica-introductoria donde analizamos su formación como escritor y sus gustos literarios; una segunda en la que nos adentramos ya en su obra propiamente dicha primero en sus relatos cortos y después en sus obras de teatro y, por último, cerramos el libro con el capítulo que, a nuestro entender, es el más interesante ya que en él nos detenemos a contar con detalle, una por una, todas las citas literarias que aparecen en sus películas, así como a analizar su contexto y reproducir, en la medida de lo posible, la obra original y una pequeña biografía del autor citado.

Jorge Fonte (S/C de Tenerife, 1967) es un versátil autor que en catorce años ha publicado casi una docena de libros sobre cine: Woody Allen (Ed. Cátedra, 1998. Sexta edición 2012), Walt Disney. El universo animado de los largometrajes (1937-1967) Vol. I (T&B Editores, 2000. Segunda edición 2005), Walt Disney. El hombre, el mito (T&B Editores, 2001), Walt Disney. El universo animado de los largometrajes (1970-2001) Vol. II (T&B Editores, 2001), Todo empezó con un ratón (T&B Editores, 2004), Steven Spielberg. En busca de la película perfecta (Ediciones Jaguar, 2008), Oliver Stone (Ed. Cátedra, 2008), Robert Zemeckis (Ed. Cátedra, 2012) y Russ Meyer. El indiscutible rey del cine erótico (Ediciones JC, 2012). 


Fuente: jfonte@cip.es

miércoles, 3 de julio de 2013

"El Alce" por Woody Allen.


          
Les voy a contar una historia que les parecerá increíble. Una vez cacé un alce. Me fuí de cacería a los bosques de Nueva York y cacé un alce. Así que lo aseguré sobre el parachoques de mi automóvil y emprendí el regreso a casa por la carretera oeste. Pero lo que yo no sabía era que la bala no le había penetrado en la cabeza; sólo le había rozado el cráneo y lo había dejado inconsciente.

Justo cuando estaba cruzando el túnel el alce se despertó. Así que estaba conduciendo con un alce vivo en el parachoques, y el alce hizo señal de girar. Y en el estado de New York hay una ley que prohíbe llevar un alce vivo en el parachoques los martes, jueves y sábados. Me entró un miedo tremendo…

De pronto recordé que unos amigos celebraban una fiesta de disfraces. Iré allí, me dije. Llevaré el alce y me desprenderé de él en la fiesta. Ya no sería responsabilidad mía. Así que me dirigí a la casa de la fiesta y llamé a la puerta.

El alce estaba tranquilo a mi lado. Cuando el anfitrión abrió lo saludé: “Hola, ya conoces a los Solomon”. Entramos. El alce se incorporó a la fiesta. Le fue muy bien. Ligó y todo. Otro tipo se pasó hora y media tratando de venderle un seguro.

Dieron las doce de la noche y empezaron a repartir los premios a los mejores disfraces. El primer premio fue para los Berkowitz, un matrimonio disfrazado de alce. El alce quedó segundo. ¡Eso le sentó fatal! El alce y los Berkowitz cruzaron sus astas en la sala de estar y quedaron todos inconscientes.

Yo me dije: Ésta es la mía. Me llevé al alce, lo até sobre el parachoques y salí rápidamente hacia el bosque. Pero… me había llevado a los Berkowitz. Así que estaba conduciendo con una pareja de judíos en el parachoques. Y en el estado de Nueva York hay una ley que los martes, los jueves y muy especialmente los sábados…

A la mañana siguiente, los Berkowitz despertaron en medio del bosque disfrazados de alce. Al señor Berkowitz lo cazaron, lo disecaron y lo colocaron como trofeo en el Jockey club de Nueva York. Pero les salió el tiro por la culata, porque es un club en donde no se admiten judíos.

Caricatura Woody Allen: Dominic Philibert


lunes, 1 de julio de 2013

Barcelona es como Manhattan, pero con más políticos.

 

Allen y la ministra
Allen y la Ministra
 
La ministra española de Cultura, Carmen Calvo, y tres consejeros de la Generalitat (gobierno autónomo catalán), los de Cultura, Innovación, Empresas y Universidades y Medio Ambiente, arroparon en la tarde de este lunes al guionista, realizador y actor Woody Allen en la presentación del rodaje de su nueva película, que tendrá como marco la ciudad de Barcelona, la cual espera describir a todo el mundo "de la misma forma que hice con Manhattan, a través de mi mirada", según dijo el genial artista neoyorquino.

En ausencia de sus estelares protagonistas, Scarlett Johansson, Javier Bardem y Penélope Cruz, y como suele ser frecuente aún sin título oficial, poco de nuevo se contó en torno a este guion, que costará 20 millones de euros en ser trasladado a imágenes, en parte aportados por las instituciones tan altamente representadas en el acto.

Allen, de 71 años y últimamente muy familiarizado con España a través de sus viajes a Oviedo (Donde recibió el Premio Príncipe de Asturias) y Barcelona (para promocionar sus películas, recibir un doctorado Honoris Causa y preparar esta filmación), explicó que la que se conoce como "Woody Allen Spanish Summer 07 Project" será "mi carta de amor a Barcelona, así como el de Barcelona al resto del mundo". Por ello, el autor de "Annie Hall" y "Scoop" confesó sentirse "muy excitado por hacer esto, especialmente en un país que no es el mío y con una lengua que desconozco".

En esta mezcla de rueda de prensa promocional y acto inaugural protocolario, aparte de Allen y el productor catalán Jaume Roures (MediaPro), hablaron la ministra de Cultura, Carmen Calvo, y tres consellers de la Generalitat de Cataluña, Joan Manuel Tresserras (Cultura), Josep Huguet (Innovación, Universidades y Empresas) y Francesc Baltasar (Medio Ambiente y Vivienda), quienes se felicitaron de la presencia del cineasta y del efecto que para la imagen de la ciudad condal tendrá la película en todo el mundo.

Emocionada y nerviosa, la ministra se fotografió con Allen y definió al realizador, guionista y actor como "uno de los grandes talentos de nuestra época, alguien que hace filosofía con el cine, regalando una verdadera reflexión sobre la vida". También citó su paralelismo con el español Pedro Almodóvar, ya que ambos "han realizado obras muy profundas, aunque puedan parecer ligeras".

Extraído de © abc guionistas, El portal del guión.