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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

domingo, 30 de octubre de 2011

Maestros del Cine. Cahiers du Cinema: Woody Allen




Florence Colombani analiza en este libro la filmografía del director de 'Manhattan', 'Annie Hall', 'Misterioso asesinato en Manhattan' o 'Match Point'.

Portada del libro sobre Woody Allen - Phaidon

Woody Allen, adorado por unos y vilipendiado por otros, despreciado en los últimos tiempos en Estados Unidos y reverenciado en Europa casi desde siempre, es uno de los ‘Maestros del cine’ para Cahiers du Cinema. El libro en el que se repasa su trayectoria, publicado por Phaidon, lo escribe Florence Colombani, atendiendo a una filmografía en la que están 'Annie Hall', 'Manhattan', 'Crimenes y pecados' o 'Match Point', su trayectoria en otras artes además del cine y la influencia de su vida personal en la profesional.

 

“Intelectual de Manhattan, judío y neurótico”


En cuarenta años, Allen se ha convertido en un estereotipo cultural. El hombrecito de Brooklyn encarna hoy al intelectual de Manhattan, judío y neurótico”. Así describe a Woody Allen Colombani, escritora y periodista, en la introducción del libro, editado por Phaidon al precio de 7,95 euros. Un libro en el que defiende que Allen “es un virtuoso de la comedia y un creador de tragedias inspirado, inventor de formas y creador audaz”.

 

Entre ‘Que pasa Tiger Lily’ y ‘Medianoche en París’


El repaso que Colombani hace de la vida y la filmografía de Woody Allen es complejo, pues en menos de cien páginas obliga a repasar 40 películas como director, y sin posibilidad de llegar a la última que ha pasado por los cines (Conocerás al hombre de tus sueños’) o a la que estrenará en 2011 (‘Medianoche en París’). Por eso, más que un análisis de sus películas, que también, este libro es un análisis de una forma de ver el cine y la vida.

De hecho, tanta importancia tiene esto último que el primero de sus capítulos está dedicado a su infancia, a su descubrimiento del cine (y su admiración por Ingmar Bergman, al que aludirá muchas veces en su trabajo como director) y a sus primeros trabajos como cómico televisivo, teatral y literario (el libro incluye uno de sus sketches del año 1964, antes de dar el salto al séptimo arte).

Si la cosa funciona’ le sirve a la autora para identificar los grandes temas del cine de Woody Allen: “lo absurdo de la existencia humana, la tentación permanente de suicidarse y el deseo de felicidad encarnado por la jovencísima esposa”. La reiterada presencia de los mismos temas divide a los espectadores entre quienes ven al director “ajeno al mundo exterior” y quienes disfrutan “del placer sin igual de encontrarse de vez en cuando con sus obsesiones”.

 

'Crimenes y pecados’, ‘Match Point’


Enumerando las virtudes de la filmografía de este cineasta, Colombani considera que “es difícil imaginar una década más brillante en la obra de Allen que la de 1980”, de la que ‘Crimenes y pecados’ es “la cima” (y una “película gemela” de ‘Match Point’, “desde el punto de vista formal, la más lograda de Woody Allen desde hace tiempo”). En el lado opuesto, cita sus cinco películas entre 2000 y 2004 como “perezosas y misántropas”.
El libro se detiene con profusión en la importancia que tienen en la carrera de Woody Allen las tres mujeres con las que compartió, al mismo tiempo, su vida sentimental y sus películas, Louisse Lasser, Diane Keaton y Mia Farrow. Pero también habla de otras musas que ha tenido en la pantalla, desde Angelica Houston a Scarlett Johansson. También en su amor por Nueva York, escenario de casi todos sus trabajos.

 

‘Manhattan’ y ‘Misterioso asesinato en Manhattan’


Colombani completa su análisis recordando sus papeles como actor (al margen de sus propias películas); con una entrevista al director de fotografía de ‘Manhattan’, Gordon Willis, con un recorrido por la música que le atrae (“en la mayoría de sus películas suena jazz de Nueva Orleans o canciones de Cole Porter”); y la secuencia del ascensor de Misterioso asesinato en Manhattan’, que supone “un espléndido resumen del sentido de lo cómico de Woody Allen”.

El libro de Cahiers du Cinema, como sucede con toda la colección ‘Maestros del cine’, es un repaso necesario para comprender la obra de uno de los cineastas más populares de las últimas cuatro décadas, uno que no ha dejado de trabajar y que cada año, casi con puntualidad británica, ofrece un nuevo estreno.

martes, 25 de octubre de 2011

A reirse con Woody.

En esta nueva sección, vamos a reproducir la historieta con Woody Allen como protagonista. Disfrutemosla.





Fuente: Woody Allen, un libro de humor (1), Editorial Nueva Imagen, Mexico 1980.

martes, 18 de octubre de 2011

Las actrices de Woody: Louise Lasser.




La actriz cómica parece haber nacido tensa y confusa, Louise Lasser ganó su lugar en la historia de la televisión protagonizando el papel principal en la serie de 1976, "Mary Hartman, Mary Hartman", interpretando a la ama de casa con sus trenzas de longitudes estruendosas. La actriz dejó la serie después de un año y medio debido a la "presión" de la producción. (Ella también fue arrestada por posesión de 6 dólares de cocaína, en su bolso, que dijo, haber sido arrojado en su bolso distraídamente).

La hija de Sol Lasser, esa actriz pelirroja ganó por primera vez un papel en 1962, reemplazando a Barbra Streisand en el papel de show-stopping de Miss Marmelstein en el musical de Broadway "Puedo conseguirlo para usted al por mayor". Sus apariciones en el escenario incluyen "The Third Ear" (1964), una revista de improvisación, escrita y realizada por la legendaria Elaine May, y el canto de Greenwich Village, en el final. Lasser hizo su debut cinematográfico en "¿Qué pasa, Pussycat?" (1965), guionada y protagonizada por Woody Allen con quien se casó en 1966.  Juntos escribieron el diálogo Inglés de la  película japonesa "Que pasa Tiger Lily?" (1966). 


Al igual que otras mujeres en la vida de Allen, ella co-protagonizó junto a él  varias de sus primeras películas, en particular, "Toma el dinero y corre", "Bananas" (1971), y "Todo lo que Ud. quería saber sobre el sexo, pero no se atrevió a preguntar "(1972). A pesar de la cómedia "Slither" (1973), estuvo fuera de la pantalla grande hasta 1980, luego en una nueva reunión con Allen logra un pequeño papel como secretaria en "Recuerdos...". Sus apariciones en cine en los años 80 y 90, fueron poco frecuentes y generalmente  pequeños  esfuerzos de carácter como la madre de un adolescente con talento en "Sing" (1989), un hippie de "Rude Awakening" (también 1989) y un adivino en kooky "Sudden Manhattan" (1997). Una excepción fue su papel como esposa de Ben Gazara en "Happiness" (1998).


A pesar de su éxito en la pequeña pantalla como María Hartman, Lasser continuó apareciendo en algún TV-movie. A menudo como neurótica, apologética, o personajes exasperantes, la actriz ofreció volver como la ex esposa de Judd Hirsch, en la serie  "Taxi", en 1980 y 1982, como la tía de Ed Begley Jr. en "St. Elsewhere" en 1982 y 1984, y como una mujer que causa estragos en la vida de Richard Mulligan en el "Nido vacío" (NBC, 1992). 

Aunque Lasser fue delgada en sus días de juventud, cuando  maduró, creció más rellena en su figura. Su mejor trabajo fue LongForm como la protagonista femenina en un pequeño pueblo, junto al sheriff Alan Alda en "¿No es chocante?" (ABC, 1973) y como Gabby junto a Charles Grodin en "Sólo tú y yo" (NBC, 1978). Lasser también tiene una carrera secundaria como profesora de interpretación en Nueva York. 

Fecha de nacimiento: 11 de abril 1939 en la ciudad de Nueva York,  EE.UU. 

  • Padre: Sol Lasser. famoso escritor de la guía anual de impuesto sobre la renta, se suicidó
Educación
  • Brandeis University, Waltham, Massachusetts, en ciencia política
Hitos
  • 1962  Hizo su debut en Broadway en que "Puedo conseguir por usted al por mayor" reemplazando a Barbra Streisand en el papel de Miss Marmelstein
  • 1964  Apareció "La tercera oreja" improvisación 
  • 1965 Hizo su debut en el cine ¿Qué pasa Pussycats? . guionada y co-protagonizada por Woody Allen, primera de las siete colaboraciones con pantalla de Allen
  • 1966 Junto con Allen, escribió el diálogo Inglés para Que pasa Tiger Lily?
  • 1967 Una de las protagonistas en la corta vida musical de Broadway, Henry Sweet Henry
  • 1971 Primera película no, en colaboración con Allen, Such Good Friends
  • 1972 La última colaboración con Woody Allen durante ocho años, Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo pero no se atrevió a preguntar)
  • 1973 Realizado TV-movie debut en Café, té o Me? (CBS)
  • 1973 Papeles en Slither
  • 1976 Tuvo el mayor momento de fama en el papel protagonista de la serie de televisión Mary Hartman, Mary Hartman
  • 1978 Papel junto a Judd Hirsch s ex-mujer en Taxi (ABC)
  • 1978 Escribió y protagonizó en la NBC TV-movie Sólo tú y yo
  • 1980 Pequeño papel en Recuerdos... de Allen
  • 1982 Aparición memorable en el St. Elsewhere (NBC)
  • 1989 Tuvo papeles en Canta y Rude Awakening
  • 1992 Hizo aparición memorable en el episodio de El nido vacío (NBC)
  • 1997 volvió a los largometrajes en Sudden Manhattan
  • 1998 Protagonizó una jubilada feliz en su matrimonio.
  • 2000 Para el papel de la viuda, hace un anuncio personal en la comida rápida Amos Kollek s, mujeres rápidas, se proyectó en Cannes
  • Fundido en 2000 Darren Aronofsky s Requiem por un sueño protagonizada por Ellen Burstyn y Jared Leto
  • Papeles en 2004, buscadores de oro de la comedia National Lampoon s
  • Apareció en el drama de la NBC durante el día los médicos
  • Comenzó a enseñar clases de actuación
  • Regresó brevemente a la serie de televisión en la comedia de ABC Sed de Vivir

Filmografia como actriz

Gold Diggers National Lampoon (2004)
Los lobos de Wall Street (2002)
Club Land (2001)
Comida rápida, mujeres rápidas (2001)
Queenie in Love (2001)
Réquiem por un sueño (2000)
Mystery Men (1999)
Happiness (1998)
Layin Low (1997)
Sudden Manhattan (1997)
La noche que nunca tuvimos (1993)
Frankenhooker (1990)
Modern Love (1990)
Rude Awakening (1989)
Sing (1989)
Pesadilla en la sombra Woods (1987)
La entrega (1987)
Crimewave (1986)
Los peligros de la PK (1986)
Sólo para damas (1981)
In god we trust (1980)
Recuerdos... (1980) W.Allen
Sólo tú y yo (1978)
Slither (1973)
Todo lo que Ud. siempre quiso saber sobre el sexo, pero temía preguntar (1972), W.Allen
Bananas (1971) W.Allen
Los hombres de Crisis: La historia de Harvey Wallinger (1971)
Tan buenos amigos (1971)
Robó, huyó y lo pescaron (1969) (Toma el dinero y corre) W.Allen
¿Qué pasa Tiger Lily? (1966) W.Allen
¿Qué pasa Pussycat? (1965) W.Allen


Fuente: Yahoo.com http://movies.yahoo.com/movie/contributor/1800031690

viernes, 14 de octubre de 2011

Un insulto a los artistas.

¿Hay que colorear las viejas películas?

Por Woody Allen
Ilustración de Horacio Fidel Cardo


En este mundo de potente autoaniquilación, hambrunas y SIDA, terroristas y funcionarios públicos deshonestos y evangelizadores charlatanes y "contras" y sandinistas y cáncer, ¿realmente importa si algún chico enciende el televisor y por casualidad ve "El halcón maltés" en colores? En especial si puede sencillamente girar una perilla y optar por verla en el blanco y negro original.





Yo creo que sí, que existe una diferencia y que las ramificaciones de lo que se llama coloreado no son algo maravilloso de contemplar. Dicho sin vueltas, los propietarios de miles de películas estadounidenses en blanco y negro creen que habría un público más amplio para ellas, y en consecuencia más dinero si se las reprodujera en colores. Dado que tienen computadoras que pueden poner color a obras maestras en blanco y negro como "El ciudadano", se presenta un grave problema para todos aquellos a los que les interesan esas películas y se preocupan por nuestra propia imagen como cultura.

No me referiré a la calidad del color. No es buena, pero probablemente mejorará. Actualmente es como la música funcional. No tiene alma. Todos los rostros son presentados con la misma placidez mortal. La elección de qué colores debe tener el vestuario o de qué color deben ser la habitaciones (decisiones artísticas cruciales en la realización de una película) quedan a merced del capricho y las suposiciones de técnicos en computación que no están capacitados para tomar esas decisiones.

Probablemente es falsa, aunque no vale la pena debatirla aquí, la afirmación de que los jóvenes no mirarán el blanco y negro. Y creería que si, a juzgar por la cantidad de videos musicales de moda y avisos de MTV que se hacen en blanco y negro, indudablemente sobre la base de estudios de mercado. El hecho de que audiencias de todas las edades hayan mirado a Charlie Chaplin, Humphrey Bogart, James Stewart, Fred Astaire -de hecho a todas las estrellas y películas de la llamada Edad de Oro de Hollywood- en blanco y negro durante décadas sin disminución de su placer tambíen me hace dudar de esas grandielocuentes alabanzas al color. Otro argumento que esgrimen los coloreadores es que siempre se podrá ver el original si se prefiere. La verdad, sin embargo, es que en términos prácticos lo que sucederá es que emitirán las versiones en color mientras algunas copias simbólicas de los originales en blanco y negro yacerán preservadas en bóvedas, sin promoción ni público.

Otro aspecto del problema que debe mencionarse (aunque no es el terreno crucial en el cual me afirmaré) es que las películas estadounidenses son una herencia cultural histórica que enorgullese a nuestro país en todo el mundo y deben ser vistas como se quiso que fueran.

Cualquiera se opondría a la desfiguración de los grandes edificios o pinturas, y, en el caso de las películas, lo que empezó como un entretenimiento popular, al igual que la música de jazz, ha evolucionado hasta ser una forma seria de arte. Ahora bien, alguno podrá preguntar: "¿Es arte una vieja película de Abbott y Costello? ¿Debe contemplársela del mismo modo que "El ciudadano"?" La respuesta es que debe ser protegida, porque todas las películas tiene derecho a su integridad personal y, despues de todo, ¿quien sabe qué considerarán las generaciones futuras como obras de arte de nuestra época?.

Fuente: Diario Clarin, Buenos Aires, martes 11 de agosto de 1987.

lunes, 10 de octubre de 2011

"Si la cosa funciona": de la amargura al optimismo.


Por Beatriz Maldivia,  29 de septiembre de 2009


Comenzar a ver un film de Woody Allen es como un ritual. El mismo tipo de letra en los títulos de crédito y el mismo estilo musical de siempre nos sitúan, antes de mostrarnos ninguna imagen, en lo que vamos a presenciar a continuación. Las películas del neoyorquino, incluso las que más se despegan en argumento o género de su tónica habitual, suelen coincidir en elementos. Y en lo que siempre coinciden es en satisfacer, en mayor o menor medida. No he sido infiel ni una sola vez a la cita anual del cine de Allen y me extraña que alguien lo sea, pues el judío es un director y guionista que siempre puede aportarnos algo, que nunca se va a hacer duro de ver, que no pude decepcionarnos hasta el punto de perder el interés en lo siguiente que vaya a rodar… Es algo a lo que nos hemos acostumbrado, algo que, para una generación, ha estado ahí desde el principio. De momento, no nos podemos imaginar un año de cine sin un film de Woody Allen.
‘Si la cosa funciona’ —traducción más que libre de ‘Whatever Works’—nos habla de Boris Yellnikoff, un hombre maduro que siente que es demasiado inteligente para soportar la vida. Tras un intento fallido de suicidio, abandona a su mujer y se instala en un cuartucho, donde sobrevive dando clases de ajedrez a niños. Lo que no puede imaginarse es que una visita inesperada le cambiará la vida.

Tras lo resumido en la sinopsis, el argumento continúa avanzando, mostrando cambios, que se suceden tras esos acontecimientos, y continúa variando y modificándose, sin que, por ello, nos sorprenda lo más mínimo. Todos los sucesos serán lugares comunes en el cine de Allen o incluso similares a los de su vida personal. Los más estrambóticos serán, por el contrario, demasiado absurdos o casuales como para que nos los creamos. Así que nos los tomaremos simplemente como un chiste o como una crítica social, más que como el paso adelante en la evolución de los personajes que los sufren. En resumen: argumentalmente, ‘Si la cosa funciona’ no aporta nada, sino que todo lo bueno está alrededor de la historia narrada.


Podríamos dividir el cine de Allen en comedias y dramas, diferencia que él mismo estudió en ‘Melinda y Melinda’. Y sería difícil colocar de un lado o de otro ‘Si la cosa funciona’. Tiene bastante humor, pero menos, por ejemplo, que ‘Scoop’, por compararla con una reciente. Los comentarios sarcásticos que reparte por el metraje son de un nivel altísimo y están bien traídos. Allen vuelve a sus bromas sobre el judaísmo, la sociedad y sobre sus personajes. Además, recupera la diferencia social que había presentado en otras ocasiones, como por ejemplo en ‘Balas sobre Broadway’ o ‘Un final made in Hollywood’, y se ríe de la incultura de los demás, sin llegar a ser ofensivo. He aquí ese aliciente que mencionaba en el párrafo anterior: aunque haya pocos, los chistes de esta película son lo que la convierte en buena.
Larry David es muy adecuado para encarnar al alter ego de Allen y hasta parecido en ciertos aspectos. Nos creemos muy bien en él la paranoia, la hipocondría, el sentimiento de superioridad… y los diálogos los transporta con perfecta soltura. Pero me parece alguien muy hierático en su forma de moverse y muy contenido en expresividad corporal. No sé si será en este papel o si será su manera de actuar en general —no lo he visto nunca en ‘Curb Your Enthusiasm‘—, pero el caso es que me faltó algo de dinamismo en su presencia. Y me dio la sensación de que estaba disfrazado, de que era alguien haciendo un personaje… no encontré una total naturalidad.


Evan Rachel Wood tiene una papeleta más difícil, pues su personaje cambia mucho en pocos minutos de metraje y no sólo tiene que comportarse de manera diferente, sino que, además, debe lograr que la veamos más guapa, según avanza el film. Lo consigue, transmite encanto y le sirve de maravilla como réplica a David, quien necesita lanzar sus ironías contra alguien y a quien no le vienen nada mal algunas contestaciones. Patricia Clarkson no tiene ningún problema en su transformación, similar a la de la hija, pero más extrema. Y lo mismo pasa con Ed Begley Jr. Para mí supone un descubrimiento Henry Cavill, aunque algunos a lo mejor ya lo han visto en ‘Los Tudor’, pues resulta tan irresistible como su personaje exige.
A pesar de que lo narrado es lo de siempre en Woody Allen, el tono trata de vendernos ‘Si la cosa funciona’ como una película profunda y reflexiva. Se podría entender así, ya que la voz del protagonista nos lanza pensamientos constantemente y cierra la película con un discurso a modo de conclusión. Hay a quien le han funcionado estas ideas y la ha percibido como emotiva. Sin embargo, para mí todo esto se ha quedado en el intento: la cosa no funciona. Supongo que dependerá de nosotros, más que de la cinta. Por ello, quizá muchos obtengáis más del film de lo que yo obtuve.

Fuente: Blog de cine.

martes, 4 de octubre de 2011

De programador, Woody Allen.

El cineasta neoyorquino inicia sus labores como asesor cinematográfico del Centro Niemeyer de Avilés


Por GREGORIO BELINCHÓN - Madrid - 04/07/2011
Woody Allen

 
¿Qué películas se llevaría a una isla desierta Woody Allen? Pasando por encima de que es muy, muy complicado que el cineasta neoyorquino acabe en un peñón alejado del mundo, y mucho menos voluntariamente, sí es cierto que tiene su lista de largometrajes favoritos, de filmes que le marcaron en su infancia y adolescencia, cuando vio algunas de ellas en las salas de su barrio, y posteriormente, cuando empezó a ver cine de grandes maestros, de los genios que le han guiado en su carrera. Este verano, el Centro Niemeyer está proyectando esos títulos, una elección que además es una de las primeras actividades de Allen como asesor cinematográfico del complejo artístico y cultural situado en Avilés.

En la sala de cine del centro, que se ha quedado pequeña y ha obligado a que se quedara gente fuera, se pueden ver Rashomon y Trono de sangre, de Akira Kurosawa; Ladrón de bicicletas y El limpiabotas, de Vittorio de Sica; El séptimo sello y Fresas salvajes, de Ingmar Bergman; Ciudadano Kane, de Orson Welles; Amarcord y '8 1/2', de Federico Fellini; El tesoro de Sierra Madre, de John Huston; Los 400 golpes, de François Truffaut; El ángel exterminador, El discreto encanto de la burguesía y Los olvidados, de Luis Buñuel; Senderos de gloria, de Stanley Kubrick, y La gran ilusión, de Jean Renoir.

De casi todos los directores, Allen -que ya está en Roma rematando la preproducción de su nuevo filme, Bop Decameron, con Penélope Cruz, Roberto Benigni, Alec Baldwin, Ellen Page y Jesé Eisenberg- ha escogido dos títulos, aunque de Buñuel habrá tres. Una lista sabia, reflejo de una intensa y amorosa cinefilia.

Fuente:
www.elpais.com/articulo/cultura/programador/Woody/Allen/elpepucul/20110704elpepucul_2/Tes