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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

miércoles, 21 de mayo de 2014

"Mere anarchy"

El nuevo libro de Woody Allen.
A principios del mes de junio de 2007 se editó en Estados Unidos un nuevo libro de Allen. Está compuesto por artículos publicados por él durante estos últimos años que tratan sobre arte, sexo, comida o crímenes. Aquí uno de los cuentos:
Errar es humano; flotar, divino
Al borde de la asfixia, con la vida entera desfilando ante mis ojos en una sucesión de viñetas melancólicas, me encontré hace unos meses bajo el tsunami de correo basura que cada mañana entra a raudales por el buzón de mi puerta después de los arenques del desayuno. Fue Grendel, nuestra wagneriana mujer de la limpieza, quien, al oir un ahogado falseto desde debajo de miles de invitaciones a ferias de arte, cuestaciones y fabulosos premios que me habían tocado, logró sacarme de allí con la ayuda del absorbeinsectos.
Mientras archivaba el correo entrante en la trituradora de papel por riguroso orden alfabético, advertí, entre el sinfín de catálogos que anunciaban de todo, desde comederos para pájaros hasta reparto mensual de drupas y hesperidios, una pequeña publicación no solicitada con el título de “Mezcla mágica”. A todas luces dirigida al mercado new age, sus artículos cubrían un amplio abanico de temas, desde el poder de los cristales hasta la sanación holística y las vibraciones psíquicas, e incluía consejos prácticos sobre cómo conseguir eneregía espiritual, sobre cómo vencer el estrés mediante el amor, y sobre exactamente dónde ir y que formularios llenar para reencarnarse. Los anuncios, que parecían meticulosamente confeccionados para protegerse de los descontentos de la Brigada contra el Timo, gente poco razonable, ofrecían Ionizadores Terapéuticos, Vórtices Energéticos para el agua del grifo y un producto llamado Grobust Herbal concebido para potenciar, desde el punto de vista volumétrico, los melones de las señoras. Tampoco escaseaba la asesoría psíquica, brindada por especialistas tan variopintos como una “intuitiva y espiritual” mujer que contrastaba sus percepciones con un “consorcio de ángeles llamado Consorcio Siete”, o como una tal Saalena -así se la conocía en el entorno estriptisero- que se ofrecía a “equilibrar tu energía, despertar tu ADN y atraer la abundancia”. Naturalmente, despúes de todos estos viajes de estudio al centro del alma, lo propio era solicitar ciertos emolumentos para sellos o cualquier otro gasto en que el gurú pudiese haber incurrido en otra vida. Ahora bien, el personaje más llamativo de todos era sin discusión la “fundadora y guía divina del Movimiento de la Ascensión de Hathor en el Planeta Tierra”. Conocida entre sus fieles como Gabrielle Hathor -diosa autoproclamada que, según su redactor publicitario, era “la plenitud de los orígenes encarnada en una forma humana”-, este ícono de la Costa Oeste nos aseguraba: “Se está produciendo una aceleración en la respuesta kármica… La Tierra ha entrado en un invierno espiritual que durará 426.000 años terrestres.” Consciente de lo crudo que puede ser un largo invierno, la señorita Hathor había impulsado un movimiento para enseñar a los seres a ascender a “dimensiones de más alta frecuencia,” dimensiones en las que, en teoría, podían salir más por ahí e incluso jugar un poco al golf.


“Levitación, translocación instantánea, omnisciente, capacidad de materializarse y desmaterializarse, etcétera, pasan a formar parte con toda normalidad de las aptitudes del individuo,” prometía a los incautos el desmesurado palabrerío, declarando que, “desde estas dimensiones de frecuencia superior, el ser ascendido puede percibir las frecuencias inferiores, en tanto que aquellos situados en las frecuencias inferiores no pueden percibir las superiores.”
Se añaden unas fervorosas palabras de adhesión de un tal Pléyades MoonStar, nombre que me causaría no poca consternación si me enterase en el último momento que así se llama el cirujano que va a operarme del cerebro o el piloto del avión al que acabo de subir. Los acólitos de la señorita Hathor debían someterse a “un tratamiento de humillación”, parte de un método para disolver el ego y disparar las frecuencias. Los pagos en metálico no estaban bien vistos, pero por un poco de abyecta lealtad y trabajo productivo uno podía conseguir una cama y un plato de judías chinas orgánicas mientras adquiría conocimiento o lo perdía.
Traigo todo esto a colación porque más tarde ese día salía de Hammacher Schlemmer, harto de la compulsiva obsesión por gastar y de la indecisión entre comprar una prensa-pato computarizada o la guillotina portátil más afamada mundialmente. Cuando tropecé como el Titanic contra un viejo iceberg que había conocido en el colegio, Max Endorphine. Regordete en la mitad de la vida, con los ojos de bacalao y usando un tupé relleno con suficiente pelaje como para crear un trompe l’oeil pompadour, bombeó mi mano y se lanzó sumergiéndose en cuentos de su reciente buena fortuna.
- Que te puedo decir, galán. La pegué en grande. Entré en contacto con mi yo espiritual interior, y de ahí en adelnate fue la Ciudad de la Abundancia.
– ¿Puedes elaborarlo? -Inquirí, notando por primera vez su elegante y de tamaño tumor avanzado anillo rosado-.
- Creo que no he estado refunfuñando con alguien en una baja frecuencia, pero desde que fuimos para atrás…
– ¿Frecuencia?
– Estoy hablando de dimensiones. Aquellos de nosotros en los altos octavos estamos alertas para no malgastar iones saludables en mortales trogloditas entre los cuales tu calificas. No te ofendas. No es que no estudiemos las bajas formas, gracias a Leeuwenhoek, si entiendes lo que te quiero decir.
De repente, con el instinto de un halcón por su presa, Endorphine dio vuelta su cabeza hacia una rubia piernas largas en micro-minifalda que se esforzaba tratando de localizar un taxi.
– Mira la aparición con el berrinche state-of-the-art -dijo, con sus glándulas salivales hacia tercera base-.
– Debe ser un doblez del centro -lancé sintiendo un repentino ataque de calor-, mirando su blusa a través del cual se veía todo-.
– Mira esto -dijo Endorphine, mientras hacía una respiración profunda y se empezaba a alzar del suelo-. para mi asombro y el de Miss Julio estaba levitando un pie sobre la Calle Diecisiete frente a Hammacher Schlemmer. Buscando cables la joven cosita linda se dispuso a mirar el show de cerca.
– Ey, ¿cómo haces eso? -ronroneó ella-.
– Aquí. Aquí está mi dirección. -dijo Endorphine- Estaré en casa después de las ocho. Pásate. Te tendré levitando en poco tiempo.
– Yo llevaré el Petrus -ella murmuró, sentando la logística de su rendezvous en el abismo de la astucia y saludándolo con la cabeza mientras Endorphine bajaba al nivel del suelo.
– ¿Quién eres? -dije- ¿Houdini?
– Bien -suspiró benévolamente- …puesto que me digno a conversar contigo, igual te puedo decir todo lo planificado.” Luego hubo un audible pop y Endorphine se desvaneció. Contuve mi aliento y llevé la mano a mi boca abierta como una de las hermanas Gish asustada. Segundos después él reapareció contrito.
– Perdón olvidé que tu trasero no se puede desmaterializar y trasladar. Mi error. vamos al punto.
Todavía me estaba pellizcando cuando Endorphine comenzó su cuento.





- OK -dijo-. Volvamos seis meses atrás, cuando el pequeño hijo de la señora Endorphine, Max estaba en un sube y baja emocional sobre una serie de tribulaciones, las cuales si cuentas mi mal colocada boina, le ganaban a las de Job. Primero, esta galletita de la fortuna de Taiwan, que estaba tutelando en un hidraúlico anatómico de ocho a seis veces más grande que yo, para un aprendiz de hacedor de pasteles, luego fui demandado por el tono de varios presidentes muertos por cocinar mi Jaguar a través de un cuarto de lectura de ciencia cristiana. Agrega a eso a mi hijo único de un matrimonio-holocausto que abandonó la práctica de la ley para volverse ventrílocuo. Por eso aquí estoy, blue and funky, por una raison d’être, un centro espiritual como eso era. Cuando de repente, fuera del éter, salgo en esta publicidad en el último número de Vibes Illustrated. Una conexión tipo spa que te liposucciona tu mal karma, llevándote a una más alta frecuencia donde tu puedes por lo menos mantenerte balanceado sobre la naturaleza à la Fausto. Como regla yo soy muy cauto para picar en una treta como esa, pero cuando enganché que el CEO era una diosa en forma humana, y entonces me pregunté ¿qué puede salir mal? Y es sin cargo. Ellos no toman pasta. El sistema está basado en una variación de la esclavitud, pero como recompensa obtienes estos cristales que te dan poder y todo el mérito de San Juan que tú puedas trenzar. Ah, me olvidaba, ella te humilla. Pero es parte de la terapia. De esta forma sus privados llegaron a mi cama y añadieron una cola de asno a la parte de atrás de mis pantalones sin que yo lo supiera. Por supuesto fui carne de risa por un tiempo, pero déjame decirte que esto disolvió mi ego. De repente, me dí cuenta que había tenido vidas previas, primero como un burgomaestre y luego como el Anciano Lucas Cranach… o no, me olvidé quizá fuí el Niño. De cualquier forma, lo próximo que sé es que me desperté en mi cruda camilla y mi frecuencia estaba en la estratósfera. Tenía como este nimbus alrededor de mi occipucio y era omnisciente. Quiero decir, enseguida pegué el doble en Belmont y en una semana dibujaba nubes cada vez que aparecía en en Vellagio en Las Vegas. Si alguna vez no estoy seguro sobre un jaco o dónde acertar o pegar al blackjack, hay este consorcio de ángeles en el que me meto. Quiero decir sólo porque alguien tenga alas y esté hecho de ectoplasma no significa que no puedan anotar. Sintonízala.
Endorphine sacó varios paquetes tipo fardo de billetes de mil de cada bolsillo.
– Ops, discúlpame. Dijo manoteando para recuperar algunos rubíes que se habían caído de su chaqueta cuando projo la cornucopia con los verdes.
– ¿Y ella no obtiene ninguna remuneración por este servicio? Pregunté, con mi corazón elebándose como un halcón peregrino.
– Bueno, tu sabes, así es la cosa con estos avatares. Son todos grandes compinches.
Esa noche, despecho con tumulto de imprecaciones, más una rápida llamada de ella a la firma de Shmeikel and Sons para chequear si nuestro contrato pre-nupcial cubría la aparición repentina de dementia praecox mediante, me encontré escalando al oeste al Sublime Ascension Center con Su Divinidad en residencia, una visión en Frederick’s de Hollywood llamada Galaxie Sunstroke. Ofreciéndome entrar a la capilla que dominaba su complejo, una granja abandonada parecida curiosamente al ranch Spahn de Manson Iore, puso a un lado su tabla esméril y se puso cómoda en el diván.
Delirantemente genial ¿no? El título del libro en castellano será “Pura anarquía”.

Extraido de http://woodyallenweb.wordpress.com/y-demas/

sábado, 17 de mayo de 2014

Los colaboradores de Woody: Charles Joffe.


CHARLES H. JOFFE / PRODUCTOR · AGENTE ARTÍSTICO (1929-2008)



Publicado por Gerónimo Elortegui en Woody Allen Web



Uno de los mentores de la carrera artística de Woody Allen junto a Jack Rollins, Charles H. Joffe, ha muerto el miércoles pasado a los 78 años luego de una larga enfermedad en el sanatorio Cedars Sinai. Joffe y Rollins son los productores de 42 de las películas del realizador, desde la primera “Take the money and run” de 1969 hasta la todavía pendiente de estreno, “Vicky Cristina Barcelona”. Tanto Joffe como Rollins ayudaron a que Allen consiguiera el control artístico sobre sus filmes. Ambos son considerados los decanos de los representantes o agentes de comediantes, ya que ayudaron a varios jóvenes cómicos a comenzar. Lenny Bruce, Mike Nichols, Dick Cavett y Elaine May fueron parte de los primeros artistas que pasaron por sus oficinas y tienen el crédito de haber sido los que empujaron a Woody a presentar su material como comediante stand-up. Robin Williams y Billy Crystal son otros de sus clientes. Durante su juventud Joffe estudió periodismo y tuvo una corta estadía en otra agencia de representantes, la MCA.

Fue productor de “Arthur” la famosa comedia con Dudley Moore, “Don’t drink the water” versión de la obra teatral de Allen dirigida por Howard Morris, “Play it again Sam” de Herbert Ross, “The front” de Martin Ritt (ambas con Woody de protagonista) o la desconocida “The house of god”, además de participar en el mismo rubro en algunos programas televisivos. Su mujer es la escenógrafa Carol Joffe, tiene dos hijos, Cory y Suzanne Joffe, es padrastro de la directora y guionista Nicole Holofcener y abuelo de tres nietos. Fue Joffe el promotor de la primera aparición de Woody en el cine, ya que le hizo firmar su contrato como actor y guionista en “What’s new Pussycat” de Clive Donner y Richard Talmadge en 1965 y luego lo acompañaría desde la producción en películas como “Love and death”, ”Manhattan”, “The purple rose of Cairo”; “Crimes and misdemeanors”, “Bullets over Broadway”, “Everyone says I love you”, “Anything else”, “Scoop”, “Cassandra’s dream” y “Annie Hall” por la que ganaría su único Oscar, compartido con Rollins, en 1978.





Woody se quedó sin productor

Publicado por Ivan Reguera


Ha sido la pérdida cinematográfica del verano. Antes de irme de vacaciones, mi amigo Shields, productor, se acercó para decirme:

- Reguera, que la ha palmado el Joffe.
- Gran pérdida, sí señor.
- Para mí que trabajar en España, con Mediapro, y conocer al Jaime Roures le ha dado la puntilla.

Imaginen ustedes mis sonoras carcajadas en la oficina. Qué jodido el Shields…

El joven Charles Joffe, hijo de farmacéutico, empezó a trabajar como periodista, pero no tardó demasiado en abandonar el oficio para dedicarse a su gran pasión: el mundo del espectáculo.

En Nueva York trabajó para la todopoderosa agencia MCA, un lobby de cojones, pero enseguida vio que su camino era más independiente. La pequeña agencia de Jack Rollins era ideal y con él haría pareja creativa durante décadas.

Los productores Joffe y Rollins tuvieron vista, oído, olfato, gusto y tacto para el humor. Es decir: sabían buscar talentos, sabían escucharlos, estudiaban sus posibilidades, también tenían cultura y sentido del humor y trataban a sus chicos con absoluto respeto. ¡Qué cosa más rara, oigan!


Charles Joffe, Jack Rollins y Woody


A Woody Allen le vino dios a ver, y viceversa, cuando conoció a Joffe y Rollins. La pareja de productores prácticamente lo crearon, le animaron a subirse a un escenario y después le dieron total libertad creativa a la hora de escribir, dirigir e interpretar sus films, algo impensable en un Hollywood más acostumbrado a que los francotiradores como Allen se pagasen sus propias obras. Hicieron historia.

Pero Joffe no sólo fue el producto de Woody Allen hasta su última película en España, sino el descubridor de Lenny Bruce, Mike Nichols, Robin Williams y Billy Crystal. Casi nada.

Joffe, padrino, amigo, confidente y aliado de una de las figuras fundamentales del siglo XX (Mr. Allen, of course) nos dejó, con 78 años, el 9 de julio en Los Ángeles, la ciudad que siempre odió Woody.

En 1978 fueron Joffe y Rollins los que subieron al escenario para recoger, en manos de Jack Nicholson, el Oscar a la mejor película del año por Annie Hall. En esa ocasión, Woody, en su onda, pasó de la gala y del premio y se quedó tocando el clarinete en su club de siempre. Era el Woody que tanto admiramos, alguien muy distinto al acabado y cansado Woody de nuestros días.

Intuyo que está vez no habría clarinete ni excusa posible y que Allen acudió al funeral de su amigo Joffe. Aunque con él… nunca se sabe.

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Escena de Annie Hall



Por Jorge Fonte

Sus agentes artísticos, Jack Rollins y Charles Joffe, eran representantes de actores cuando en 1957 un Woody Allen con sólo 22 años se presentó en su oficina de Nueva York con la intención de venderles chistes para Mike Nichols  y Elaine May, la pareja de comicos más importante de los night-club de la gran ciudad. Lo contrataron como escritor, pero al poco tiempo -seis meses después- le convencieron para que interpretara él mismo su propio material. Desde entonces ellos han sido sus representantes artísticos y los productores ejecutivos de todas sus películas. Fundaron la agencia en 1954, y entre sus clientes se encuentran Robin Williams y Billy Cristal desde hace 20 años, el presentador de televisión David Letterman desde hace 17, Martin Mull, Robert Klein, Michael Richards  y Rick Reynolds, entre otros. En 1990 vendieron su gran agencia de artistas a los otros socios del grupo y fundaron una nueva sociedad en solitario, abriendo también una oficina en Hollywood, de la cual se encarga Charles Joffe. Al principio Allen les consultaba constantemente y les daba el guión nada más terminado. Sin embargo, en la actualidad simplemente ven las películas una vez que ya ha concluido su montaje.


Fuentes:http://ivanreguera.blogspot.com.ar/2008/08/woody-se-qued-sin-productor.HTML
www.woodyallenweb.com
Woody Allen por Jorge Fonte, Editorial Cátedra, 1998 


martes, 6 de mayo de 2014

Las actrices de Woody: Barbara Hershey.

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Por José Luis Sánchez 
Barbara Hershey
Sin duda una de las actrices más fotogénicas del cine estadounidense, Barbara Hershey lleva más de cuatro décadas interpretando los más variados papeles en la pantalla.

Nacida el 5 de febrero de 1948 en un pequeño bungalow de Hollywood, Barbara Lynn Herzstein (su apellido real) es hija de un columnista judío que escribía sobre carreras de caballos, mientras que su madre era presbiteriana. Como desde pequeñita proclamaba a los cuatro vientos su deseo de convertirse en actriz, en la familia le apodaron "Sarah Bernhardt". Aunque era una estudiante brillante, por su aguda timidez la gente pensaba que estaba sorda.

Debutó con episodios de la serie televisiva Gidget, aunque tuvo más éxito con la serie de corta vida Los Monroe, donde era una de las protagonistas. Interpretó también a una de las hijas de Doris Day en la última película de esta gran actriz, El novio de mamá. Con el gran Glenn Ford apareció en Un paraíso a golpe de revólver, donde era Leloopa, una joven india. Durante el rodaje se enamoró de un compañero de reparto,David Carradine, que aún no era el popular protagonista de Kung Fu. Tuvieron un hijo al que llamaron Free, aunque posteriormente él mismo decidió cambiarlo por el más convencional "Tom".

Barbara Hershey protagonizó la controvertida El verano pasado, donde su personaje convencía a dos tipos para que violaran a otra chica (en una secuencia tan dura que el film obtuvo la clasificación "X"). Durante la filmación la actriz quedó traumatizada por la muerte de una gaviota (seagull), que tenía que hacer volar. "Tuvimos que repetir muchas veces la toma hasta que me di cuenta de que el ave estaba agotada. En la última toma el director me dijo que la gaviota se había roto el cuello y se había muerto", recuerda la actriz, que se sintió tan culpable que entre los años 1973 y 1975 cambió su nombre artístico por Barbara Seagull.

El veterano William Wyler la reclutó como esposa del abogado defensor en No se compra el silencio. Uno de sus trabajos más recordados es la asaltante de trenes de El tren de Bertha, junto a David Carradine, uno de los primeros filmes de Martin Scorsese, que no suele repetir con las actrices. Pero a ella la recuerda como una de las mejores con las que ha trabajado y volvería a reclutarla, muchos años después, como María Magdalena, en La última tentación de Cristo, que levantó ampollas por su poca fidelidad a los Evangelios.


Aunque a finales de los 70 andaba más concentrada en su carrera en los escenarios, y rodó muchos telefilmes, regresó con fuerza en los 80, con trabajos a las órdenes de Sidney J. Furie (El ente), Philip Kaufman (Elegidos para la gloria), Barry Levinson (El mejor) y Woody Allen (Hannah y sus hermanas). Obtuvo el premio a la mejor actriz dos años consecutivos por Vidas distantes (1987) y Un mundo aparte (1988). También rodó con Michael Douglas el film Un día de furia, y obtuvo una nominación al Oscar a la mejor secundaria con Retrato de una dama.

Tras separarse de Carradine, Barbara Hershey estuvo unida al pintor Stephen Douglas. Posteriormente ha mantenido un romance con Naveen Andrews, que se hizo famoso por su trabajo como el iraquí Sayid, en Perdidos.


En los últimos tiempos, Barbara Hershey andaba un poco perdida en trabajos de poca repercusión, aunque destaca su papel de doctora en Lantana. La ha repescado con acierto Darren Aronofsky, a cuyas órdenes ha realizado uno de sus mejores trabajos, una madre frustrada, que oprime a su hija para que haga lo que ella no pudo hacer, triunfar como bailarina, en la inquietante Cisne negro. Ha sido también la madre de Patrick Wilson, que oculta un secreto del pasado, en la terrorífica Insidious.

Filmografia

EL NOVIO DE MAMÁ (1968) de Howard Morris
PARAÍSO A GOLPES DE REVOLVER (1969) de Lee H. Katzin
EL VERANO PASADO (1969) de Frank Perry
NO SE COMPRA EL SILENCIO (1970) de William Wyler
UN BEBÉ PARA MI ESPOSA (1970) de James Bridges
EN BUSCA DE LA FELICIDAD (1971) de Robert Mulligan
DEALING (1972) de Paul Williams
EL TREN DE BERTHA (1972) de Martin Scorsese
ANGELA (1973) de Nikolai van der Heyde
THE CRAZY WORLD OF JULIUS VROODER (1974) de Arthur Hiller
YOU AND ME (1975) de David Carradine
UN GOLPE DE MIL MILLONES DE DÓLARES (1975) de Menahem Golam
TRIAL BY COMBAT (1976) de Kevin Connor
LOS ÚLTIMOS HOMBRES DUROS (1976) de Andrew V. McLaglen
PROFESIÓN: EL ESPECIALISTA (1980) de Richard Rush
AMERICANA (1981) de David Carradine
EL ENTE (1981) de Sidney J. Furie
APÁÑATELAS COMO PUEDAS (1981) de Gus Trikonis
ELEGIDOS PARA LA GLORIA (1983) de Philip Kaufman
EL MEJOR (1984) de Barry Levinson
HANNAH Y SUS HERMANAS (1986) de Woody Allen
HOOSIERS: MÁS QUE ÍDOLOS (1986) de David Anspaugh
DOS ESTAFADORES Y UNA MUJER (1987) de Barry Levinson
VIDAS DISTANTES (1987) de Andrei Konchalovsky
UN MUNDO APARTE (1988) de Chris Menges
LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO (1988) de Martin Scorsese
ETERNAMENTE AMIGAS (1988) de Garry Marshall
LA TÍA JULIA Y EL ESCRIBIDOR (1990) de Jon Amiel
DEFENSELESS (1991) de Martin Campbell
PARIS TROUT (1991) de Stephen Gyllenhaal
EL OJO PÚBLICO (1992) de Howard Franklin
UN DÍA DE FURIA (1993) de Joel Schumacher
RECIÉN NACIDO Y YA CORONADO (1993) de Robert Young
REBELDES DEL SWING (1993) de Thomas Carter
UNA MUJER PELIGROSA (1993) de Stephen Gyllenhaal
LOS ÚLTIMOS GUERREROS (1995) de Tab Murphy
MI DESCONOCIDO AMIGO (1996) de Matt Reeves
RETRATO DE UNA DAMA (1996) de Jane Campion
ACTORES ASESINOS (1998) de Amos Poe
LA HIJA DE UN SOLDADO NUNCA LLORA (1998) de James Ivory
PASSION (1999) de Peter Duncan
DROWNING ON DRY LAND (1999) de Carl Colpaert
EL DESAYUNO DE LOS CAMPEONES (1999) de Alan Rudolph
LANTANA (2001) de Ray Lawrence
11:14 (2003) de Greg Marcks
CISNE NEGRO (2010) de Darren Aronofsky
INSIDIOUS (2011) de James Wan
INSIDIOUS 2 (2013) de James Wan


www.alohacriticon.com/elcriticon/article2609.html

jueves, 1 de mayo de 2014

Cate Blanchett y un polémico discurso.


Cate Blanchett agradeció a Woody Allen y brindó un polémico discurso

La actriz, galardona con el Oscar a Mejor Actriz, brindó un discurso que tocó “temas sensibles” de la industria cinematográfica. 



La terna de Mejor Actriz era una de las más competitivas. Las cinco actrices nominadas se lucieron en sus respectivos filmes y se merecían el reconocimiento pero, la Academia votó y fue Cate Blanchett la reconocida con este galardón.

Cuando la actriz de Blue Jasmine subió al escenario a recibir su Oscar, aprovechó los minutos de su discurso para agradecerle a Woody Allen por haberla elegido para protagonizar el film (en un contexto temporal donde la reputación del mismo había sido puesta en tela de juicio por las denuncias de abuso de su hija) y, además, aprovechó para tirarle una indirecta, bastante directa, a la industria cinematográfica de Hollywood.

"Muchas gracias Woody por elegirme. Realmente aprecio mucho que lo hayas hecho. Estoy muy orgullosa de que Blue Jasmine haya estado en los cines tanto tiempo como estuvo”, comenzó diciendo y remató: “También quiero agradecerle a la audiencia por haber ido a ver la película pese a que exista gente en la industria cinematográfica que tontamente adhiriere a la idea de que las películas protagonizadas por mujeres son experiencias de nicho. Que no lo son. La gente quiere verlas, de hecho, ganan dinero. ¡El mundo es redondo gente!”.

De este manera, Cate Blanchett se animó a hacer frente a la creencia de Hollywood que sostiene que las películas protagonizadas con mujeres no dejan ganancias económicas y que su recaudación es mucho menor que aquellas protagonizadas por el sexo masculino.


http://vos.lavoz.com.ar/cine/cate-blanchett-agradecio-woody-allen-y-brindo-un-polemico-discurso