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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

sábado, 16 de junio de 2012

A reirse con Woody, numero 5.

Riámonos una vez más...





Fuente: Woody Allen, un libro de humor (1), Editorial Nueva Imagen, Mexico 1980.

miércoles, 13 de junio de 2012

Woody Allen "loves" Oviedo.


El director presenta en Asturias su último filme, que se estrena el viernes - La cinta confirma el gusto europeo en el cine reciente del realizador más neoyorquino

Por GREGORIO BELINCHÓN 

 Si durante el siglo XX Nueva York se ha beneficiado de la promoción turística de las películas de Woody Allen, el presente milenio ha visto cómo el cineasta diversificaba escenarios y crecía el número de ciudades agradecidas al ojo del creador de Manhattan o Hannah y sus hermanas: Londres, Oviedo, Avilés, París, Venecia, Barcelona... Allen (Nueva York, 1935) reconoce que si por él fuera, no saldría del puñado de manzanas que rodea su casa. Pero así se hubiera perdido al mejor promotor turístico del cine reciente. "He hecho solo una película en Manhattan en los últimos seis años porque se ha vuelto muy caro rodar allí", explica. Y eso ha llevado a que los fans de Allen hayan frecuentado casi tantos mundos distintos como los de Avatar. Por ejemplo, el Londres de Conocerás al hombre de tus sueños, la nueva comedia de Allen, que se estrena en España este viernes y se antojó ayer el pretexto ideal para el renovado canto de amor del cineasta por Oviedo. Y por los actores españoles. "Son muy buenos -he trabajado con Javier Bardem, Penélope Cruz y Antonio Banderas [el malagueño participa en la última cinta]-, y han ganado popularidad en los últimos años, son de los mejores del mundo. Hubo un momento en que los actores internacionales eran italianos, como Sofia Loren o Marcelo Mastroianni), luego franceses y suecos y ahora son españoles".

Owen Wilson y Kathy Bates, en Medianoche en París.

Los intérpretes españoles están entre los mejores del mundo

"Si hay un buen papel en el que yo encaje, volveré a actuar". El lunes por la noche, una docena de estudiantes extranjeros bailaba en uno de los pubs del centro histórico de la ciudad. Franceses, estadounidenses, rusas y alemanas, estudiantes de español avanzado en la capital asturiana. En medio de ellos, una chica indonesia: "Vi Oviedo en Vicky Cristina Barcelona y decidí estudiar aquí".
Nunca había oído hablar antes de Asturias. "¿Que Allen está hoy?", remataba ojiplática.

Más aún, esa tarde de lunes las dos hijas de Allen y Soon Yi se fotografiaron agarradas a la estatua del cineasta, ante la mirada divertida de su padre y el objetivo de su madre: un ejemplo de retruécano turístico. El cineasta tiene una visión de sus superpoderes de convocatoria: "Cuando rodé en Barcelona, lo hice con ojos de turista, y vi la ciudad igual que cuando visito París, de manera
romántica, como alguien que no la conoce profundamente. Puedo entender que esa visión provoque a otros turistas a acercarse a esa ciudad de la misma forma optimista".

Por ahora, Allen no volverá a España: "Me gusta la idea de trabajar en Europa. A mi familia también le gusta. No sé qué pasará con la siguiente: primero montaré Medianoche en París [cuyo rodaje acabó el sábado], y luego pensaré en la siguiente. Siempre que encaje con la historia podría ser Nueva York, San Francisco o Europa. ¿España? Madrid, San Sebastián, Pamplona o Santander son muy pintorescas. Sí es cierto que mi carrera podría dividirse en cine americano y un cine europeo. En EE UU no me tengo que limitar con lo que escribo. Si ruedo en Europa debo ser lógico con la localización, en EE UU puedo hacer lo que quiero". Directivos de Mediapro, productora española que está detrás de los últimos títulos del director, aseguran que ya están negociando la prórroga del contrato que les une con Allen, aunque aún les queda un título más por producir. Hay Woody europeo para rato.

El guión de Conocerás al hombre de tus sueños -que cuenta con la participación, además de Banderas, de Naomi Watts y Anthony Hopkins- recuerda a los momentos más delirantes de la serie televisiva Enredo. Maduritos que se niegan a envejecer, esposas despechadas que creen en pitonisas, galeristas de buen ver, y mujeres de vida alegre. "Últimamente me salen comedias: por nada en especial. A veces me salen más divertidas, otras más serias. Sé que no soy muy original en lo que voy a decir, pero la gente tiene necesidad de evadirse de sus problemas diarios para seguir viviendo". En el libro Conversaciones con Eric Lax, Allen asegura que los guiones se le ocurren y los madura mientras se ducha por la mañana y que siempre tiene ideas: "No es duro rodar un filme al año. El problema es el dinero, y yo tengo suerte. Si tienes el presupuesto, no es un gran esfuerzo. Bergman y Buñuel llegaron a rodar más de una por año".Y por supuesto, siempre habrá gente loca por trabajar con él. "Cuando ofreces un personaje interesante, los actores no vienen por el dinero, sino porque les gusta interpretar y hacer personajes diferentes. No es difícil juntar a un puñado de buenos en un casting, escoger a una persona adecuada a cada papel y luego rodar la película. Tengo suerte de haber trabajo con los mejores. Nuestra colaboración ha sido muy fácil y una gran experiencia. Si la historia lo pide, sería un gran placer repetir con ellos". Otra cosa es que Allen, muy reticente a ponerse delante de las cámaras en la última década, les acompañe. "No crea, si hay un buen papel para mí, en el que yo encaje, lo haré".

A Allen pocos le llevan la contraria... pocos, pero alguien queda. Justo cuando se anunciaba la última pregunta, Allen responde al móvil. Es la una de la tarde y Soon Yi Previn, su mujer, quiere saber dónde esta: la conferencia de prensa ha empezado tarde por culpa de una de las actrices, Lucy Punch, y a esa hora debería de haber terminado. Por megafonía se oye gritar a Soon Yi inquiriendo sobre el paradero de su esposo, mientras este, a duras penas, dice: "Te llamo, ahora te llamo".

Guía de Europa para fans de Allen

La filmografía del realizador más europeo de Manhattan se ha convertido en la mejor guía de viajes para cinéfilos por el viejo continente. Si la Rusia de los zares de La última noche de Boris Grushenko era un estético lugar común reconstruido para gozo de culturetas, la oportunidad de rodar en  Europa décadas más tarde fue abrazada sin contemplaciones por el de Brooklyn para pasmo de puristas y satisfacción de las Film Comission locales.


En su musical Todos dicen te quiero, las calles de Venecia fueron la excusa para poner a hacer jogging a Julia Roberts y la ribera del Sena en París para realizar una de sus más memorables derivas al onirismo de la mano de Goldie Hawn. Pistoletazo de salida para las postales chic / cool / tópicas / rentables, dependiendo de los ojos que las miren y los bolsillos que la produzcan de su serie de películas en el exilio.

Match Point hizo que Mayfair, South Kensington o Sloane Square fueran indisociables a la actriz Scarlett Johansson. Algo que repitió en Scoop y que dio paso a su aterrizaje en el Disseny en Vicky Cristina Barcelona facturando para el viaje un buen cargamento de postales que revitalizaron a la Ciudad Condal como destino turístico. Además de compartir su descubrimiento con el mundo, sin escalas y en avión privado, de Asturias. Ya hay ganas de ver el París de Woody junto a Carla Bruni en Medianoche en París.

 Fuente: Portal del diario El Pais, Elpais.com 

miércoles, 6 de junio de 2012

Woody Allen y el blues de los efectos secundarios.


Por Tomás Obregon

Woody junto a Elizabeth Shue y Billy Cristal.


En Los secretos de Harry , la última película de Woody Allen, un escritor descubre que la realidad es insoportable y que la ficción es la única carta que le queda para no volverse loco. Aún más: descubre que la realidad no tiene ningún sentido y que sólo la ficción, sólo los relatos imaginados o soñados, pueden hacerla verosímil.

La vida de Harry Block, el escritor del que hablamos, es algo parecido al infierno. Los hechos se suceden unos a otros, y él no logra hacer parte de nada, como si en algún punto de su vida se hubiera dado cuenta de que su destino sería el de errar y errar hasta la muerte, con el único objetivo de convertir en cuentos y novelas su navegar sin un puerto en mente, y sus constantes traiciones y mentiras. Pero Harry Block no es sólo un escritor que basa sus relatos en su propia incapacidad para vivir la vida de este mundo. Es, además, un obseso sexual que ha vencido el insomnio gracias a una pasión desmedida por las relaciones con prostitutas y con todas aquellas mujeres que le ayuden en su empeño inconsciente de no comprometerse con ninguna vida aparte de la suya, para, de paso, marginarse del mundo que le ha tocado vivir. Y, en ese momento de su vida, el momento que narra la película de Woody Allen, Harry Block, después de publicar su última novela autobiográfica, vive una especie de larga pesadilla. Es una larga pesadilla, no cabe la menor duda: Harry sufre un bloqueo de escritor que no parece tener salida inmediata, y una antigua amante, la hermana de su primera esposa, lo amenaza con suicidarse o con matarlo cuando descubre que el escritor ha utilizado su romance a escondidas para uno de los capítulos más divertidos de su última novela; su mejor amigo ha decidido casarse con la que fuera su novia, y Harry ha descubierto, al oír la noticia, que, a pesar de que nunca la quiso mientras estuvieron juntos, existe la posibilidad de que al fin se haya enamorado de ella; además, se enfrenta por enésima vez a su hermana, que no resiste que odie sus orígenes judíos y no puede creer que la haya utilizado como inspiración para uno de sus cuentos despiadados; y finalmente, la Universidad de la que muchos años antes fue expulsado, ha decidido homenajearlo y, como su segunda esposa no lo deja ver a su hijo, se le ha ocurrido secuestrar al niño para que éste recupere la fe en su padre y se de cuenta, de una vez por todas, que existe algo en el mundo que el que le dio la vida sabe 
hacer bien, algo por lo que se le quiere y se le respeta.
 
Los secretos de Harry comenzó a filmarse en septiembre de 1996 y se estrenó a finales del año pasado en Estados Unidos. Como "Annie Hall", se trata de una comedia narrada desde la cabeza de su personaje principal, de tal manera que los eventos de la realidad de Harry Block se encuentran ordenados a partir de la forma en que el escritor se imagina sus propios relatos de ficción. Cada cosa que ocurre en la vida de Harry, tiene una respuesta en su imaginación. Cada error cometido en la realidad, tiene un castigo en la ficción. Cada problema inexpresable en la vida cotidiana, tiene una salida en sus cuentos y sus novelas. La película cuenta, como suele suceder con las películas de Woody Allen, con un reparto incomparable: mientras el propio Allen demuestra que nadie más que él podría haber interpretado a Harry Block, Judy Davis, Billy Cristal, Robin Williams, Elizabeth Shue, Kirstie Alley, Richard Benjamin, Mariel Hemingway, Amy Irving, Julie Kavner, Julia Louis-Dreyfuss y Stanley Tucci, demuestran en un par de minutos, cada uno, por qué se encuentran entre los más importantes actores del momento.

Gracias a este reparto, a un libreto cercano a la genialidad y a su eterno equipo de colaboradores, Woody Allen ha conseguido, nuevamente, hacer una pequeña obra maestra. Los secretos de Harry es una de sus comedias que hacen reír desde el primer hasta el último minuto de su proyección, pero que en la memoria se nos aparece como una historia supremamente triste. Se trata de la misma sensación que puede producirnos la última escena de La rosa púrpura de El Cairo, Broadway Danny Rose, Crímenes y pecados, o Poderosa Afrodita. Es la sensación de que, como en las tragedias griegas, al final de las películas de Woody Allen, el río ha vuelto a su cauce; es la idea de que, después de la crisis y el desastre, después de la magia y la locura, la vida de los personajes de Allen ha regresado al equilibrio, pero que ese regreso ha ocurrido a pesar de sus propias almas, en contra de sus esperanzas y de sus posibilidades de alcanzar la felicidad.
 
Los secretos de Harry se estrenó en Europa durante el primer semestre de este año al mismo tiempo que Wild Man Blues, un documental dirigido por Barbara Kopple en el que las cámaras siguen a Woody Allen durante la gira que su banda de jazz realizó por varias ciudades europeas. El documental, por supuesto, no es una película usual: ha sido producido por el mismo equipo que produce las películas de Allen y presenta, casi que por primera vez, al Woody Allen real, al ser humano que se enamora, escribe, filma e interpreta el clarinete y que no parece hecho para las cosas cotidianas sino, precisamente, para darle paso al momento en el que la realidad se convierte en ficción. Que Woody Allen haya permitido la realización del documental no es una sorpresa; es, por supuesto, una forma de decir que Harry Block y Woody Allen, a pesar de todas las diferencias, tienen algo en común: que ninguno de los dos soporta los efectos secundarios de la realidad; que ambos dependen de los trucos; que sus obras son como el blues, que nos divierten mientras las oímos y nos entristecen cuando las recordamos; que los dos escriben porque la vida sería peor si no lo hicieran. 


Fuente: Portal Ocho y medio, http://www.ochoymedio.info/article/14/Woody-Allen-y-el-blues-de-los-efectos-secundarios/

lunes, 4 de junio de 2012

A Roma con amor. primeras noticias.


Por Mikel Zorrilla   

Tras la aparición hace un par de semanas de las primeras imágenes oficiales de ‘To Rome With Love’ (‘A Roma con amor’), la nueva comedia romántica de Woody Allen, ahora nos llega un primer cartel de una película que ha sido conocida ya con muchos títulos, pero parece que el de ‘To Rome With Love’ será el definitivo. 

La gran novedad es que Allen regresa a la actuación en una de sus obras, algo que no hacía desde el estreno de ‘Scoop’ hace ya seis años. Sin embargo, la cinta cuenta con un extenso reparto en el que sobresalen nombres como los de Penélope Cruz, Ellen Page, Jesse Eisenberg, Alec Baldwin, Roberto Benigni, Alison Pill y Judy Davis.

‘To Rome With Love’ contará cuatro historias románticas en la capital italiana. Dos ellas se centrarán en turistas americanos, mientras que las restantes estarán protagonizadas por habitantes del lugar. El resultado de esto es que la película combinará los diálogos en inglés con el italiano, por lo cual se hará aún más imprescindible el verla en versión original para poder captar todas las peculiaridades de esta nueva propuesta de Allen. Os recuerdo que el director de ‘Manhattan’ (su mejor película en mi modesta opinión) consiguió el mayor éxito económico de su carrera y también un nuevo Oscar al mejor guión con ‘Midnight in Paris’, por lo que se ha puesto un listón muy alto para poder superarlo con ‘To Rome With Love’. Os dejo también un primer vídeo con imágenes tanto del rodaje como de la propia película.

PD: El estreno de ‘To Rome With Love’ está previsto para el ya próximo 20 de abril en Italia (de ahí que el cartel y el vídeo estén en ese idioma), mientras que en USA podrán verla a partir del 22 de junio. Los españoles, y eso que está hecha en régimen de coproducción entre Italia, Usa y España, aún no sabemos cuándo podremos verla.


domingo, 27 de mayo de 2012

Los films de Woody: Manhattan, el éxito del encanto.



Por Armando Rapallo


Por fin los porteños conocieron “Manhattan”. Las alternativas del estreno de la última producción dirigida por el inefable bufo norteamericano Woody Allen, ahora más que nunca definido como un audaz pensador en tiempos difíciles, dentro de una sociedad que consume toda clase de productos sin digerirlos demasiado bien, fueron seguidas con gran interés por todos aquellos que se preocupan por el fenómeno fílmico, y gracias a la abundante artillería disparada por el periodismo, por infinidad de aficionados que no se interesan más que tangencialmente por esos hechos. Vale la pena referir, de paso, algunas situaciones sugestivas dentro del marco creado en torno a este demorado y, por cierto, muy publicitado estreno. Desde hace más de seis meses, corrían rumores de prohibición o cortes, de negativas de Allen a que se estrenara su film en la Argentina con ciertas mutilaciones. La prensa más o menos especializada ubicó el problema en un plano, poco menos, de interés nacional. Fueron muchos los que lanzaron entonces sus dardos contra la censura –a la que siempre hemos atacado desde estas columnas, como puede probarse desde el primer número de Pájaro de fuego, hace bastante más de dos años- aún aquellos que muy de tanto en tanto se acuerdan de ella, por supuesto cuando los films atacados no trasuntan temáticas demasiado comprometidas.
Woody y Mariel Hemingway

Es impostergable señalar un hecho: “MANHATTAN NUNCA FUE PROHIBIDA EXPRESAMENTE POR LA CENSURA ARGENTINA”. Hubo sí sugerencias de cortes; etc. etc. pero jamás existió un certificado de prohibición. Lo que sí hubo fue un inteligente operativo publicitario, tal vez discutible como sistema pero operativo lícito al fin, en torno a su tan mentada prohibición, procedimiento que culminó con un “inesperado”  estreno de un día para otro, con resultados obvios: En pleno mes de febrero, cuando las cifras de espectadores son tradicionalmente bajas, la película de Woody Allen alcanzó la “media” de fin de semana de 47.000 espectadores, incluyendo dos trasnoches, en tres salas no muy grandes, cifra por demás elocuente en lo que concierne a la habilidad de la medida empresarial. Queremos volver a enfatizar acerca de la actitud de ciertos medios periodísticos: ¿Por qué no defendieron –ni defienden nunca- auténticas prohibiciones de films como “Regreso sin gloria”  , cuyas connotaciones, las de la prohibición, son realmente atentatorias contra el argentino adulto y su cultura, contra su capacidad de discernir qué es lo que debe ver y juzgar? ¿Por qué no se “jugaron” en ésa y muchas otras alternativas que se refieren directamente a algunas de sus libertades más preciadas y vilipendiadas por la censura oficial? Interrogantes que tendrán que ver, naturalmente, con otras actitudes tan pusilanimes como la adoptada en otros órdenes de la vida nacional, obviamente de muy difícil solución.
Diane Keaton, Woody y Tony Roberts

El juicio sobre “Manhattan”  debe relegar al olvido todas estas consideraciones. Sin ninguna duda, la última creación de Allen es espléndida. Es una película simplemente adorable, encantadora. Es una película para ser disfrutada desde el principio al fin, de notable sencillez y alto vuelo conceptual.


Michael Murphy, Diane Keaton, Woody y Mariel Hemingway

Probablemente por primera vez, el inquieto hombrecito de las gafas ha abordado una temática siempre emparentada con sus dudas y tabúes sin recurrir a extremadas intelectualizaciones. Cuando el personaje central, un escritor de la TV que quiere asumir su rol de sólido testigo de su tiempo en profundidad inicia su libro, alude a su adoración por su ciudad (la inmensa Nueva York), y formula una importante conclusión: “La ciudad es una metáfora de la decadencia de la sociedad, de la cultura contemporánea”. A partir de esa propuesta, Allen ubicará sus títeres, su propia máscara tragicómica, en el entorno de esa misma sociedad a la que califica con dureza pero sin olvidad en ningún instante todos sus valores.  Los personajes se moverán desde ese momento mostrando sus pasiones, sus pequeñeces, sus relaciones íntimas, sus desviaciones y obsesiones, con absoluta naturalidad. El autor-director-intérprete ya no utilizará procedimientos de cine-verdad en alternancia con momentos intimistas, como ocurriera con su magnífica “Annie Hall” (”Dos extraños amantes”,  entre nosotros), imponiendo a su film una coherencia narrativa total, como nunca ocurriera antes en sus producciones. La audacia y el “tour de forcé”, el “gag” fácil y directo o la permanente cita intelectual, serán reemplazadas por Allen en “Manhattan” con una encantadora visión de la realidad circundante. No faltan por supuesto referencias agudas a protagonistas de su tiempo, pero en esta película Allen usa la cita y la comparación perfectamente determinada, sin acudir a elipsis de ninguna clase. Todo está pensado y ubicado en su exacta dimensión, en su momento preciso, convirtiéndose la inteligente descripción del ser humano en antológica referencia al hombre contemporáneo. Tomas fijas e incisivas exhiben en la presentación diversos aspectos de la ciudad. La imponente escenografía natural permite a Allen situar a sus personajes dentro de un marco apropiado. A través de diálogos estupendos, de hábiles encuadres (la toma de Allen y Mary de espaldas, con el enorme puente frente a las cámaras, es sencillamente hermosa), el talentoso realizador neoyorquino describe sus propias vivencias sin afectación, con envidiable claridad. Su lenguaje es tan normal como lúcido su sentido descriptivo. Allen no olvida ni a sus fantasmas ni a sus grandes amores. Recuerda con idéntico afecto a W. C. Fields o a Ingmar Bergman, a “La gran ilusión” de Renoir a Groucho Marx, a un célebre beisbolista (Willie Mays) o al segundo movimiento de la sinfonía “Júpiter” de Mozart, a Cezanne o a Sinatra, a Marlon Brando, a Louis Armstrong.  No descuida, por cierto, en esta sinfonía en blanco y negro, tonalidades impostergables en esta obra de sugerente plasticidad, una banda sonora estructurada desde el comienzo en base a muchas de las más famosas melodías de otro fanático de Nueva York, George Gershwin, desde el solo de clarinete inicial de su “Rapsodia en blue” (que culminará cíclicamente el film en el hermoso final), pasando por “Do do do”, “Lady be good”, “It’s wonderful”, “Embraceable”, y “Strike up the band”, jugada en exultante ritmo cuando Allen inicia su vertiginosa búsqueda de la joven Tracy, poco antes del desenlace de su historia. Dos importantes directores de orquesta actuales recrean esas partituras, el promocionado Zubin Mehta y Michael Tilson Thomas.

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Diane Keaton y Woody en el Museo Metropolitan

“Manhattan” es un hermoso film, pero también es un modelo de equilibrio formal. No hay desniveles narrativos –un hecho muy común en otras producciones de Allen- y aunque no faltan escenas claves, en partículas los diálogos de Allen con Michael Murphy, Diane Keaton, Anne Byrne y Mariel Hemingway, el guión (responsabilidad compartida con Marshall Brickman), es uno de los mejores que hemos visto en mucho tiempo. La aparente simpleza del rostro del protagonista cuando su juvenil amante se despide al final, encierra tremenda elocuencia. Una característica que puede aplicarse a la intervención de cada uno de los intérpretes, magníficos intérpretes, de esta notable muestra, en nuestro concepto, la obra más acabada de un talento que alcanza muchas veces características geniales. Sería injusto olvidar la mención de actores tan notables como Diane Keaton, estupenda Mary; Michael Murphy (de recordada presencia en varios films de Robert Altman) en el rol de Yale; de Anne Byrne (Emily); de la ascendente Meryl Streep (la intérprete del “El francotirador”) en el papel de la primera esposa de Allen en la ficción, y muy especialmente de Mariel Hemingway, la adolescente Tracy, en memorable demostración de ternura y desenvoltura histriónica. Gordon Willis aporta refinados medios en su tarea de avezado iluminador, sirviendo a los requerimientos visuales del director a la perfección.


 Ficha Técnica

Título: Manhattan
Título original: Manhattan
Dirección: Woody Allen
País: Estados Unidos
Año: 1979
Duración: 96 min.
Género: Drama, Romance, Comedia
Calificación: No recomendada para menores de 18 años

Reparto: Woody Allen, Diane Keaton, Michael Murphy, Mariel Hemingway, Meryl Streep, Anne Byrne Hoffman, Karen Ludwig, Victor Truro, Tisa Farrow, Helen Hanft, Bella Abzug, Gary Weis, Kenny Vance, Charles Levin, Karen Allen, David Rasche, Damion Scheller, Wallace Shawn, Mark Linn-Baker, Frances Conroy, Bill Anthony, John Doumanian, Raymond Serra

Distribuidora:United Artists
Productora: Jack Rollins & Charles H. Joffe Productions
Agradecimientos: Edward I. Koch, Nancy Littlefield, Paul Glanzman
Casting: Howard Feuer, Jeremy Ritzer Juliet Taylor
Departamento artístico: Cosmo Sorice, James Sorice, Joseph Badalucco Jr., Justin Scoppa Jr., Leslie Bloom, Morris Weinman
Departamento de transportes: James Fanning
Departamento editorial: Michael R. Miller
Departamento musical: Bud Graham, Michael Tilson Thomas, Ray Moore, Tom Pierson, Zubin Mehta
Dirección: Woody Allen
Diseño de producción: Mel Bourne
Fotografía: Gordon Willis
Guión: Marshall Brickman, Woody Allen
Maquillaje: Fern Buchner, Romaine Greene
Montaje: Susan E. Morse
Producción ejecutiva: Robert Greenhut
Sonido: Andrew Kazdin, Dan Sable, Jack Higgins, James Sabat, Lowell Mate, Vito L. Ilardi
Vestuario: Albert Wolsky C.J. Donnelly, Clifford Capone


Fuente: Revista de cultura “Pájaro de fuego”, número 23, marzo de 1980. http://cine.estamosrodando.com/filmoteca/manhattan/ficha-tecnica-ampliada/









miércoles, 23 de mayo de 2012

Pura Anarquía, de Woody Allen.

Por Hervé Joncour   


Dice el guionista español Rafael Azcona que Woody Allen merece el Premio Nobel de Literatura. Yo no soy nadie para llevarle la contraria a un sabio como Azcona, pero creo que es una declaración totalmente fuera de lugar (aunque Allen sea bueno, que una cosa no quita la otra).

Pura anarquía es el último libro de relatos del guionista neoyorquino, autor de películas de culto como Annie Hall o Robó, huyó y lo pescaron, (entre una extensísima filmografía). Llevaba 25 años sin publicar algo del mismo estilo, pero parece que ha vuelto con fuerzas renovadas porque (casi) todos y cada uno de los relatos englobados en este libro son de un humor arrollador. Un levitador amateur que no logra dominar la técnica pero está ansioso por pasar a la práctica, un contratista aparentemente sensato que se encargará de que una reforma sea mucho más que una anécdota o un musical en Viena cuya estrella de claqué es Kafka.

Creo que mi favorito de todos es Así comió Zaratustra, en el que Allen se lanza a la piscina hablando de su último descubrimiento, un libro titulado Sigue mi dieta escrito por… Friedrich Nietzsche. La consecución os la podéis imaginar, desde Zenón hasta Schopenhauer pasando por la antigua Roma o Aristóteles. Un no parar de reír de principio a fin, como casi la totalidad del libro.

Fuente: Portal Papel en blanco, www.papelenblanco.com/relatos/pura-anarquia-de-woody-allen

lunes, 21 de mayo de 2012

Lindsay Lohan podría ser la nueva musa de Woody Allen.


Lindsay Lohan Foto: Reforma








  




El cineasta Woody Allen y la actriz Lindsay Lohan fueron fotografiados a la salida de un restaurante en Nueva York, por lo que varios medios internacionales indicaron que se podría tratar de una plática para trabajar juntos en un proyecto.

Según el portal TMZ, que publicó la foto, esta no es la primera vez que están juntos.

Allen y Lohan han sido amigos desde hace años y la artista es una de sus más grandes seguidoras.

De acuerdo con x17online.com, el chofer de Allen fue por la actriz al Hotel Mercer y algunos testigos afirmaron que Woody y Lohan hablaron durante la cena, por cerca de una hora.

En los últimos años, la ex estrella de Disney ha enfrentado problemas y escándalos que han afectado su carrera en el cine.

Recientemente, se salvó de presentarse de nuevo ante la justicia de Estados Unidos por supuestamente arrollar a una persona en Hollywood.


Por otro lado, Lohan tiene un gran contrato para interpretar a Elizabeth Taylor, en una película para la pantalla chica, con el cual también tuvo algunas dificultades.


Fuente: Portal terra.com, http://entretenimiento.terra.com.pe/cine/lindsay-lohan-podria-ser-la-nueva-musa-de-woody-allen