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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

viernes, 19 de junio de 2020

6 cosas que necesita saber para comprender el cine de Woody Allen



Por: Luis D.




Woody Allen es un director que pasará a la historia como uno de los más prolíficos produciendo una película anual durante ya casi 40 años. Se incorporó al mundo del cine casi recién cumplidos los 30, tras haber tenido una interesante carrera como escritor de gags para televisión y ser comediante de stand up.

El periodista Eric Lax ha tenido la oportunidad de conversar durante décadas con él y recopilar información de primera mano; la concepción que tiene del oficio como cineasta y los distintos procesos creativos en los que se ve envuelto son sólo algunos puntos que se muestran en el libro de entrevistas: “Conversaciones con Woody Allen”.

Sin querer revelar todo lo que contiene este ejemplar (que es bastante extenso, contiene mucha información fascinante sobre la figura de Woody Allen desde un punto de vista profesional, que seguramente deleitara a más de un fanático de sus películas, y con apoyo del documental “A Woody Allen Documentary” (2012) de Robert. B. Weide), hemos creado este artículo con el  objetivo resumir algunos de los aspectos más característicos en la manera de trabajar del cineasta.


Sobre el guión y las ideas




Para él, escribir comedia no se puede enseñar o aprender, “lo tienes o no”, pero una de las cosas que más le han ayudado a su desarrollo fue su etapa como escritor para televisión, donde tenía que estrujarse los sesos hasta sacar algo en menos de una semana y a veces en menos de dos horas, siendo la disciplina el mayor de sus aprendizajes de aquella época.

Desde hace más de 40 años Woody Allen escribe a mano (lápiz o bolígrafo) el primer borrador de sus historias, dejando anotaciones aparte que pueden ser engrapadas o pegarse en pequeñas notas dentro del manuscrito; cuando la idea está terminada por completo lo transcribe con la máquina de escribir que ha utilizado durante cuatro décadas; fue una de las primeras posesiones que obtuvo con su sueldo de escritor de gags y sigue estando en perfectas condiciones. Su proceso de escritura es muy rápido, un guión puede estar listo en dos o tres semanas (sorprendente, ¿no?), pero esto tiene un pequeño inconveniente, a veces lo más difícil no es escribir la historia en sí, sino pensar en qué escribir en principio. Con los años, el “truco” ha consistido en simplemente no dejar de pensar nunca en la idea… ¡Nunca!; ya sea en el cumpleaños de sus hijos, en las vacaciones en la playa, incluso en la ducha, que resulta ser uno de los lugares perfectos para estar solo y simplemente dejarse llevar para resolver problemas de la trama.

Otros trucos son válidos, por supuesto, pero pensar todo el tiempo en la historia e idear la estructura de los arcos argumentales es un trabajo fundamental.

Actores



Mucha gente se sorprende cuando a la pregunta: “¿Qué tipo de indicaciones le dio al actor para llegar a obtener esa interpretación?”, él responde: “Nada. Sólo lo dejé hacer su trabajo”.

En esta frase se resume mucho el trabajo que tiene con los actores: les da un papel, los hace repetir sus líneas y listo; aunque algunas veces hay indicaciones como “quiero que suenes más decepcionado” o “sólo tienes que ser una persona dulce, naturalmente, sin esforzarte”.

Las audiciones de Woody Allen son míticas en Hollywood, generalmente el actor entra a una de sus oficinas y no está más de dos minutos ahí, pues con sólo ver su rostro o escuchar algún diálogo, él sabe si es adecuado para el papel. Cuando se trata de un actor que ya tiene en mente porque lo ha visto en otra película o porque lo conoce, no tarda mucho en darle el papel correcto.

Otro de los rasgos que caracterizan a este director es que la relación con sus actores es muy cordial, él considera que deben tratarse con el respeto profesional que merecen y nunca dudar de sus capacidades. Sabe reconocer quién tiene talento o potencial para un papel cómico o dramático. Los actores que han trabajado con él, aun cuando llevan ya algunas películas bajo su dirección, se refieren a su personalidad con un: “No sé…la verdad es que nunca he hablado mucho con él”.

Durante el rodaje




Su personalidad es muy relajada en todos los aspectos, incluso cuando se trata de un rodaje, el cual tiende a ser una de las actividades más estresantes (incluso él lo reconoce así), pero como en todo lo demás, se considera una persona bastante perezosa.

Prefiere grabar en planos master (es decir, un toma continua sin necesidad de hacer muchos cortes o cambios de perspectiva para una misma escena). Aunque esto también es una forma de reducir los costos de la producción, sólo es una excusa para no pasar mucho tiempo en una misma escena, ha confesado que no soportaría el proceso de repetir una de ellas más de dos días consecutivos; sin embargo, entiende que para que esto no se vea mediocre, busca inventar coreografías con la cámara y el foco, que le permiten dotar a la propuesta de un valor mucho más cinematográfico.

Este cineasta sabe que su profesión es de trabajo en equipo, y reconoce la importancia de escuchar las recomendaciones de su Director de Fotografía, simplemente hay que adaptarse y entenderse con cada uno de ellos. Gordon Willis, por ejemplo, fue un gran colaborador durante sus primeras películas “serias”, siendo también el nivel de disciplina que éste le exigía una gran ayuda para que Allen desarrollara un mayor cuidado por la imagen en sus películas: “Quizás no quieras hacer eso…se vería feo por tal motivo”, era una de las frases que ayudaron a que Allen descubriera la magia de su estética, en la que usa colores cálidos; el rojo y el amarillo es abundante en su trabajo, le gustan las propuestas coloridas y detesta el azul o los colores fríos en el plató.

La mayoría de sus historias están ambientadas en New York, no sólo porque le gusta, sino porque es cómodo, sabe en qué restaurantes puede comer y le encanta ir a su apartamento por las noches para dormir, pero sobre todo, porque sabe con quién trabajar: mucho de su personal lleva años en su equipo. Sin embargo, cuando rueda en el extranjero confía en que las personas serán igual de profesionales como en Estados Unidos. Sobre "Match Point", considerada por él como una de sus mejores películas, ha dicho que gran parte de su genialidad fue gracias a la disciplina de los británicos, de los franceses y de los escoceses. Cuando todo sale bien siente que fue una suerte que coincidiera con gente tan buena.

Dirección



Cuando se ha tratado de reconocer su genialidad, ha confesado que todo aquel que quiera aprender sobre dirección tomando como referencia sus consejos podría decepcionarse, ya que a menudo no hay ningún truco ni gran ciencia. Para Allen, mucha gente está lo suficientemente capacitada para dirigir sin saberlo, incluso considera que podrían llegar a hacerlo mucho mejor él. Como otros, piensa que la clave está en contar una buena historia desde el principio, y que tomar una cámara y contarlo en imágenes no tiene mayor dificultad, el reto es poner la técnica a disposición del contenido.

Es un sujeto relajado, no ensaya las escenas porque le causa aburrimiento, al igual que gran parte del trabajo de mesa; sus procesos consisten en reunirse y decidir hacer una película; no necesita de un storyboard o una planificación detallada de toda la película, ya que afirma que una secuencia planificada puede ser desechada al día siguiente porque no funciona tan bien en la pantalla como en el papel. También considera que el guión es sólo una guía de la historia, muchos de los diálogos o la coreografía puede cambiar por razones de practicidad o naturalidad.

Sobre dirigirse a sí mismo, sabe que no es un gran reto, ya que estando dentro de la escena puede comprobar cuando una acción o reacción está mal ejecutada, no se preocupa mucho por sus diálogos, ya que podría inventárselos e improvisar algo gracioso.

Al ser el responsable del proyecto sabe que cualquier cosa que salga mal será su culpa y se pondrá del lado del público si lo odian por haber hecho una mala película.

Montaje



A Woody le gusta estar involucrado en todo el proceso creativo de una película, por lo que no es extraño que esté dentro de todo el montaje, ya que éste es el momento de reescribir la historia, y es cuando observa lo que funciona y lo que no, en pocas palabras, lo que está mal escrito en el guión. Editores como Susan Morse comentan que él es de los pocos directores/guionistas que no tienen ninguna contemplación en quitar una escena en particular, personajes secundarios, secuencias enteras o tramas que quedan eliminadas por completo y pasan al olvido.

Se rehúsa a editar durante el rodaje, prefiere guardar todo el material y poner su esfuerzo en que la primera versión del montaje sea la mejor posible, como si esa fuera la que será proyectada en las salas de cine, por supuesto que no pasa, ya que es en éste donde puede ver los errores que tiene la cinta. A menudo, el montaje sirve para descubrir lo verdaderamente valioso cinematográficamente, cinco páginas de diálogos de dos personajes que están casados puede ser cortado a sólo una mirada entre los actores.

Música



La música es parte fundamental en su vida, desde niño es fanático del jazz, y al igual que el cine, es su medio de expresión, por lo que no pueden faltar piezas de su preferencia en sus películas, sabe que una buena selección puede salvar una secuencia del aburrimiento y servir como un contrapunto irónico para lo que se ve en pantalla. Ralph Rosenblum le enseñó esto cuando lo ayudó en su primera película, le dijo “¿Por qué borraste todo este material cómico cuando con un poco de música en el fondo puedes arreglarlo?”.

Prefiere utilizar lo que ya conoce y no llamar a un compositor para que componga música original, en gran parte por comodidad y por que gusta tener a su disposición todos sus discos en la sala de montaje, es algo bastante costoso pero se le ha permitido durante años; si no pueden adquirir los derechos de la canción no hay problema, vuelve a revisar y escoge otra, y gracias a su conocimiento casi enciclopédico del jazz, puede hacerlo muy fácilmente.

Conocer este tipo de detalles sobre la personalidad, procesos y forma de pensar de uno de los directores más polémicos de las últimas décadas, hará que disfrutes de sus filmes de una manera diferente.


Extraído de https://culturacolectiva.com/cine/curiosidades-de-woody-allen-para-comprender-sus-peliculas


martes, 28 de abril de 2020

El adiós a Max Von Sydow.

Max Von Sydow, estrella de HANNAH Y SUS HERMANAS, ha muerto


Max Von Sydow junto a Daniel Stern, Michael Caine y Barbara Hershey



El legendario Max Von Sydow murió a la edad de 90 años. La influencia del cine es incalculable. Protagonizó algunas de las mejores obras del cine. Él inspiró a Woody Allen y la pareja trabajó juntos una vez, memorablemente en Hannah y sus hermanas de 1986.

El trabajo de Von Sydow con Ingmar Bergman son algunas de las mejores películas jamás hechas. Allen ha dicho a menudo que Bergman es su cineasta favorito y que Sydow fue uno de sus actores favoritos. Allen simuló a Bergman en muchas películas como Love And Death and Interiors. Allen robó la tripulación de Bergman. Y finalmente también tomó a su protagonista en 1986.

El papel inicialmente iba a ser estadounidense (llamado Peter) pero Allen lo cambió cuando Von Sydow se inscribió. Eligió el nombre de Frederick para ser más escandinavo.

Allen, por supuesto, no tuvo más que elogios para Von Sydow.

“Max es tan bueno que la tripulación aplaude. Eso nunca le pasa a un actor. Su regalo es tan grande, es universal. Ya sea que juegue sofisticado o no sofisticado, no importa ".


Max and Woody


El respeto y la adoración fueron en ambos sentidos. Dice Von Sydow, en 2013:

“Fue el comienzo de un período muy agradable y disfruté mucho jugando en esa película. Lamentaba que no me tomó más tiempo, pero soy un gran admirador de Woody Allen y espero que continúe para siempre ".

Daniel Stern, en un papel temprano, recuerda haber estado almorzando con Allen, Von Sydow y Michael Caine.



“Fuimos yo, Michael Caine, Max Von Sydow y Woody Allen todos durante el almuerzo ese día. Estamos en uno de estos restaurantes del centro y eso es algo que nunca olvidaré. Quiero decir, ¿quién no pertenece a esta mesa? [Risas.] Así que me callé y escuché a los chicos regodearse. Fue hermoso. He tenido muchas experiencias afortunadas en mi vida, pero ese es uno de los pináculos ".

La estrella también fue el interés amoroso de Von Sydow en la película, Barbara Hershey, quien también estaba en ese momento recién comenzando. Ella recuerda:

"Estaba parado en las calles de la ciudad y recuerdo haber visto desde Mia [Farrow] a Woody, a Michael Caine y Max von Sydow, pensando:" ¿Cómo llegué aquí? "






Fuente: http://www.woodyallenpages.com

lunes, 27 de abril de 2020

Imagen de Woody.

Programa de Jazz en Hamburgo


Extraído de https://woodyallenweb.wordpress.com


Crítica de Septiembre.


Por   



El verano está llegando a su fin, un grupo de personas pasan unos días en Vermont en una casa de campo. Las relaciones entre ellos irán tensándose, dado que los intereses de unos y otros colisionan.
Son los últimos días de agosto. Diane (Elaine Stritch), una vieja y vitalista estrella de cine, y su pareja Lloyd (Jack Warden), visitan a su hija Lane (Mia Farrow) en su casa de campo. Lane es una mujer depresiva, cuya vida está marcada desde la infancia por el asesinato del amante de su madre, a la que culpa de su mala suerte. Está enamorada de Peter (Sam Waterston), un publicista, pero éste ama a Stephanie (Dianne Wiest), que le corresponde, aunque está casada. Y Howard, un profesor de francés; que está profundamente enamorado de Lane.
Una compleja trama, que gira en torno a un fallido intento de suicidio por parte de Lane y su retiro a una cabaña de Vermont a modo de terapia, en compañía de su amiga Stephanie, quien necesita tomarse un respiro de su matrimonio e hijos; también esta Peter, el vecino, un publicista que insiste en ser escritor y sigue lidiando con sus pesadez a la hora de escribir, y que entre ambos se establecerá un romance; por otra parte está Howard, un profesor de francés y su ilusión de tener el amor de Lane, luego están Diane y Lloyd, que solo llegan a alborotar la escasa tranquilidad de Lane.
Tras varios días de interacción, las desafortunadas conexiones emocionales de los protagonistas comienzan a develarse, tejiéndose intrincadas relaciones de amor y odio, desembocando en un final inevitable para todos. La fotografía es extraordinaria, los primeros planos donde denotan un lenguaje corporal espectacular. El detalle en sus diálogos y la música de jazz clásico destacan las emociones de sus protagonistas.


Dianne Wiest y Mia Farrow

La película se sitúa toda dentro de la misma casa, sin contacto hacia el mundo exterior, siendo concebida como una obra teatral filmada en tres actos. “Septiembre” supuso un tour de forcé (gran esfuerzo físico, gran escena emocional), lleno de guiños nostálgicos, en que debería haber sido, sino fuera, podría ser, y si tal vez… la constante incomodidad de lo no resuelto, son el punto clave de lo que hace a esta cinta interesante, y digna de ver. La metáfora del título: Ese septiembre en el que se acaba el verano, todo lo bueno, lo colorido y posteriormente hay que lidiar con lo “malo”, en cierto punto sería  la vida cruel.
En resumen, la película es una trama sentimental y familiar, que se mueve dentro del existencialismo, el sentido de la vida, sus carencias, el amor, la vejez, la amistad, la infidelidad, la atracción, lo imposible, donde todo en algún punto trasluce a la soledad. Estos temas son tratados con sutileza e inteligencia, una propuesta sencilla de la cual puede sacarse múltiples reflexiones. «Septiembre» habla de la renuncia y la renuncia crea una falta, una ausencia de la parte que convierte en otra cosa nuestra vida. Un film que si bien no tuvo un gran éxito en taquila es sumamente recomendable, tal vez un tanto triste pero que te dejará reflexionando.



fuente: http://cinefiloserial.com.ar/critica-de-septiembre-de-woody-allen-1987/

miércoles, 1 de abril de 2020

La prensa se ceba con las memorias de Woody Allen


El libro, publicado por sorpresa hace diez días, ha sido recibido con un aluvión de malas críticas en EE.UU. y Reino Unido




El pasado 23 de abril, Woody Allen sorprendió con la publicación, por sorpresa, de sus controvertidas memorias, «A propósito de nada» (Arcade Publishing). Un libro que, como era de esperar, no ha dejado indiferente a ningún crítico literario de la prensa generalista anglosajona.
«Si se ha quedado sin papel higiénico, las memorias de Woody Allen también son de papel». Así titula su reseña para «The Washington Post» la escritora y columnista Monica Hesse, sin duda la más dura con el libro del cineasta.
Sin entrar a valorar su inocencia o culpabilidad por las acusaciones de abuso de su hijastra, Dylan Farrow, Hesse deja claro que «tanto las personas culpables como las inocentes pueden ser aburridas, vengativas y autocomplacientes».
En la misma línea, pero algo más suave, se muestra Dwight Garner, encargado de criticar las memorias para «The New York Times», de las que asegura que son «a veces divertidas», pero cuyo tono es «sordo y banal».
En «The Guardian», Catherine Bennett es bastante más taxativa, al afirmar que el libro es, hasta ahora, «la acusación más condenatoria», pues las propias palabras de Allen «revelan que es un intrigante, un sexista y un aventurero espeluznante».
Veremos qué sucede cuando las memorias lleguen a España, el próximo 21 de mayo, de la mano de Alianza Editorial.

Estaba previsto que el libro de Allen se publicara el 7 de abril en Estados Unidos, pero tan solo cuatro días después de haberlo anunciado Hachette dio marcha atrás y canceló la publicación por la presión de Dylan Farrow y de sus propios empleados, especialmente después de que un grupo de más de 70 personas amenazara con marcharse.
fuente: www.abc.es/cultura/libros/abci-prensa-ceba-memorias-woody-allen

lunes, 9 de marzo de 2020

‘Magia a la luz de la luna’: Un mago, una medium y el sur de Francia.


Por Carlos Tejeda· Artículo publicado en el suplemento cultural en It’s Playtime [5 de diciembre, 2014]


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El ya casi octogenario Woody Allen prosigue fiel a su cita anual. Como a su costumbre de ofrecer de manera intermitente excelentes títulos con films menores. Pese a su solidez y su excelente factura, Magia a la luz de la luna pertenece al segundo grupo, aunque proporciona, como también es habitual, un buen momento de distensión.
Hay un soterrado cariz que desprende Magia a la luz de la luna que quizá sea una suerte de constatación, que Woody Allen, a sus 79 años, ha llegado a una conclusión, o al menos a reafirmarse en ella, que la magia, y no la que se hace sobre un escenario, es el mecanismo esencial y necesario para vivir en este mundo. Tras casi cincuenta películas escudriñando repetidamente las mismas cuestiones, casi de manera obsesiva, sobre los entresijos de las relaciones de pareja, el sexo, la religión o la muerte, da la sensación de que el cineasta ratifica que el hombre, e incluso él mismo, suele relegar a un segundo plano lo esencial, vivir.
Tras una serie de comedias, Annie Hall (Annie Hall, 1977) supone un primer giro en su filmografía ya que, de una manera u otra, traza una radiografía más profunda sobre las relaciones amorosas, sobre sus inseguridades, sus debilidades, plagadas de citas culturales o filosóficas, de psiquiatras, de vacilaciones, de obsesiones y tartamudeos. Un tono de comedia que abandona en Interiores (Interiors, 1978) acercándose a su admirado Ingmar Bergman, para retomarlo después en su siguiente trabajo, Manhattan (Manhattan, 1979). Hasta que concibe una primera historia, en forma  de cuento moderno, en donde la magia interviene a su manera, La rosa púrpura del Cairo (The purple rose of Cairo, 1985), en la que el protagonista de una película sale de la pantalla para conocer a la mujer que acude con frecuencia a verla.
Después de varios títulos protagonizados por matrimonios en crisis, algunos incluso convertidos en investigadores para resolver un supuesto caso de asesinato o gentes de la farándula de Broadway que se verán aconsejados por un gangster, rueda otra fábula, Alice (Alice, 1991) en la que unas hierbas mágicas que prepara un brujo chino influirán en la vida de la protagonista. Luego, una década después, será un ilusionista, el de La maldición del escorpión de jade (The Curse of the Jade Scorpion, 2001), quien reunirá a los dos protagonistas, quienes se profesan una mutua animadversión, en una sesión de hipnosis. Y será en Scoop (2006) cuando el propio Allen interprete a un mago quien, además, recibirá una visita del más allá. Quizá una figura que, al ser encarnada por el propio cineasta, viene a ser una suerte de metáfora sobre el oficio del director de cine quien también, y a su manera, recurre a los trucos para crear ilusión, aunque sea sobre una pantalla.
Y si Medianoche en París (2011) es un hechizo el que traslada al protagonista al París de los años veinte, es ahora, en Magia a la luz de la luna, también ambientada en aquella década, cuando Allen parece querer indagar hasta que punto el componente de la magia es real o simplemente un engaño, poniendo en duda la existencia de la misma a través de un afamado mago chino llamado Wei Ling Soo bajo cuya indumentaria se oculta en realidad Stanley, el prestidigitador inglés a quien interpreta Colin Firth. El director neoyorquino concibe un personaje contradictorio. Si por un lado es un individuo que se dedica a crear ilusión sobre los escenarios donde, entre otros números, hace desaparecer un elefante, por el otro, fuera de ellos, es un ser escéptico, engreído, malhumorado y mordaz a quien le divierte desenmascarar impostores que se hacen pasar por espiritistas. Y es aquí donde se halla el detonante de la trama, en un cabaret de Berlín, cuando su amigo, el también prestidigitador Howard Burkan (Simon McBurney), le pide que vaya a verificar si son reales los poderes de una joven médium, Sophie (Emma Stone), quien en aquellos momentos está adquiriendo una gran popularidad entre la aristocracia que vive en el sur de Francia. Secuencia que Allen enfatiza con un pequeño guiño, con el cameo de la cantante Ute Lemper, la mejor intérprete actual de la música de Kurt Weill quien, transfigurada en Marlene Dietrich, interpreta Alles Schwindel, que se puede traducir como “Todo es un engaño”, una canción compuesta por Mischa Spoliansky y Marcellos Schiffer.
Y es ese precisamente el juego que plantea el cineasta, el engaño. Pero no solo aquel que pueden crear los demás, sino uno mismo hacia sí mismo, el autoengaño. Y a la vez, el juego contrario, hasta que punto se debe de dar crédito a las situaciones extraordinarias, porque si son falsas y se descubren, pierden su encanto dejando paso al desencanto. Sin embargo, a veces ese engaño proporciona una inusitada felicidad como pone de manifiesto el rostro de la viuda Grace Catledge (Jacki Weaver) durante la secuencia de la sesión de espiritismo. «No se a quien aborrezco más, a aquellos que usan simples trucos para engañar a los inocentes, o a los inocentes que se merecen lo que tienen por estúpidos» le dice Stanley a Howard en un momento dado. De hecho, Stanley también es un embaucador pues siempre actúa haciendo creer a todo el mundo que es un mago chino siendo en realidad muy pocos los que conocen su verdadera identidad. E incluso el propio Allen juega al engaño con el espectador, como en esa otra escena de la plegaria del protagonista en el hospital y con la que también cuestiona soterradamente el papel de la religión. Dos personajes cuya relación le sirve al cineasta para trazar una reflexión paralela, un poco en la línea, y salvando las distancias, de la que planteó Peter Shaffer en Amadeus y que llevaría al cine Milos Forman en 1984, sobre la convivencia entre la mediocridad y la genialidad. Porque a Stanley no solo lo consideran un genio del ilusionismo, sino que él mismo se cree un genio y Howard, amigo suyo desde la infancia, es simplemente otro buen mago, solo que su carrera no ha tenido la relevancia de la de aquel.
Magia a la luz de la luna es una comedia agradable, divertida, bien estructurada, equilibrada ya que Allen, como de costumbre, sabe dosificar las dosis de romanticismo y con una fotografía recubierta por una pátina de tonos cálidos e impregnada con una ligera aureola que funde los contornos de las figuras muy en sintonía con la estética de las imágenes de aquella época. Un film menor con respecto a su filmografía anterior y en el que, pese a las virtudes expuestas, da esa sensación de que un talento como el de Allen podría haberle sacado mucho más jugo. Aunque aquí, sus personajes ni siquiera tartamudean al hablar. Quizá otra razón que enfatiza que el cineasta ha llegado a reafirmarse en que la magia es el atributo básico y necesario de la vida.

Fuente: lamiradadealbert.wordpress.com/2014/12/05/magia-a-la-luz-de-la-luna-woody-allen/

Woody solo Woody.




Por Luigi

Este fin de semana, he encontrado en una revista de esas que trae el periódico una interesante entrevista a Woody Allen, un director muy interesante, y que pese a su extraña vida personal, es uno de los directores y guionistas más influyentes de la historia del cine, y tambien uno de los más prolíficos, lo que lleva a que no todas sus películas sean buenas, sin embargo cuenta en su haber con verdaderas joyas del cine, desde su primera película (la primera dirigida y escrita completamente por él) en 1968, "Robo, huyo y lo pescaron" en la que el propio Allen interpreta a uno de los personajes, una comedia delirante que aguante muy bien el paso del tiempo y que si bien no convenció a la productora fué un gran éxito de público, después de eso, Allen firmó un contrato con United Artist que le obligaba a rodar tres películas y le otorgaba total control sobre su producción, algo muy poco habitual para un director joven en aquella época; posteriormente rodó las que están consideradas dos de sus mejores películas, la primera es "Annie Hall" considerada por algunos como la mejor comedia de la historia, discutible en mi opinión, no cabe duda de que es una gran película, pero me parece que como mejor comedia, ahí está "Dos Evas y un Adan", "Una noche en la Opera" o "Piso de soltero" por citar algunas, sin embargo con Annie Hall, Woody Allen se hizo con el oscar al mejor director, aunque no acudió a recogerlo alegando que se había olvidado de la ceremonia, además una de sus musas, Diane Keaton tambien recibió el oscar por esta película; la otra película es Manhattan, para mí su mejor película, imponente retrato de la gran manzana, en la que la ciudad de Nueva York se convierte en un personaje más de la película, rodada en blanco y negro y con unas impresionantes tomas de la ciudad es considerada un clásico del cine en esta ocasión contó con Diane Keaton y con Meryl Streep.

Posteriormente Allen, ha producido casi una película por año, siendo mis favoritas, "La rosa púrpura del Cairo" genial película en la que un personaje del cine sale de la pantalla para conocer a la protagonista, "Poderosa Afrodita" un padre en busca de la madre biológica de su hijo adoptivo superdotado y "Misterioso asesinato en Manhattan" una mezcla perfecta de suspense y comedia, con escenas geniales entre las que destaca el inolvidable final que nos sitúa en un cine que proyecta "La dama de Shangai" de Orson Welles.

Ultimamente ha decaído bastante y sus películas me dejan algo frío, siendo la última que me gustó "Match Point" primera de las películas de Allen que transcurre en Inglaterra, Allen abandona la comedia para presentarnos un drama en el que el azar juega el papel más importante, genial el simil del partido de tenis que se redondea cuando ya creíamos que la acción ha terminado, un azar que desafía la lógica de personajes y espectadores de la película, es una película compleja y profunda, la primera que rueda con Scarlett Johansson, que está magnífica y el impecable Jonathan Rhys-Meyers, y para acabar de redondear la película una banda sonora compuesta casi exclusivamente de arias operísticas, genial y para mí gusto la mejor película del 2005.

En resumen Allen es un director muy interesante, excéntrico y con una vida polémica, una extensísima filmografía de la que cada uno tenemos nuestras favoritas.

Algún día haré algún artículo dedicado exclusivamente a alguna de sus películas, de momento un pequeño (muy pequeño) resumen general de este gran director/actor/guionista neoyorkino.


Fuente: mundocondensado.blogspot.com