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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

viernes, 8 de julio de 2011

Un geniecillo de voz multiplicada entre muchas voces.

Por Claudio España, Domingo 26 de julio de 1992
Caricatura por Sócrates

Elocuencia: el notable creador norteamericano del personaje de "Zelig" -su alter ego sin querer- continúa abriendo un camino inteligente y sensible, en donde la palabra y la imagen se convierten en expresión única y necesaria.

"The Woody Allen New Project" se llama por ahora el film que está rodando Woody Allen para Columbia/TriStar. No tiene título aún, simplemente es un proyecto en producción, pero los financistas no pueden dejar de anunciarlo para dar confianza al público que espera del notable creador norteamericano una película más.

Cada uno de los films de Woody -escrito y dirigido por él, a veces actuado- es una vuelta más sobre la película anterior o sobre las anteriores.

Woody Allen se niega a filmar en Hollywood -sólo apareció recientemente, apenas como actor, en el film del sello Touchstone "Escenas en el centro comercial"- y prefiere sentar reales en Nueva York, cuyas estructuras industriales más reducidas respecto de las de la costa Oeste tiene una tradición que vinculas las realizaciones de Allen como lo mejor del cine independiente norteamericano. Para Woody Allen, el cine neoyorquino se asocia con las corrientes del llamado New American Cinema, que surgió a comienzos de los años '60 y les dio a sus productos un toque nada espectacular y el sabor europeo del cine de autor que se hacía evidente por aquellos años.






Una sonrisa que trasciende

Dueño del humor judío contemporaneo, la sonrisa de Woody Allen se extiende más allá de los Estados Unidos y de la colectividad donde nacen sus divertidas observaciones. En Francia es uno de los directores predilectos y no faltan quienes atribuyen el gran traspié financiero de Orion -la empresa que lo tuvo largamente bajo contrato- al escaso atractivo de "Alice", uno de sus films recientes, en París y otras ciudades europeas. Los franceces creen que Orion, ya en las últimas, no tuvo el necesario aliento para seguir impulsando la figura del cómico con públicidad rotunda.

Intensamente verbal, el cine de Woody Allen no pierde méritos por falta de acción. Se sabe que sus discursos fílmicos -imagenes siempre muy atractivas y diálogos impecables y renovados- superan apenas los 70 minutos de duración. Hay consenso: en algo menos de la hora y media, Woody puede decirlo todo.

"Zelig" (1982), uno de los grandes títulos de este creador, es en buena medida paradigma de sus otros films. Allí se expresa el enmascaramiento del personaje, un "camaleón" que toma la imagen de quien tiene delante. También el film está enmascarado: una gran ficción vestida de documental y un documental con innegable fondo y forma ficcionales.

Woody Allen se ha enmascarado largamente bajo el estilo de otros realizadores, habitualmente europeos. Quiso ser Fellini en "Comedia sexual de una noche de verano", fue Bergman en "Interiores", en "Hanna y sus hermanas", en "La otra mujer" y en "Crimenes y pecados". No obstante, cada film invita al creador a una vuelta sobre si mismo, a reencarnarse en su humor propio y a hacer jugar en cada película infinitas voces en un permanente dialogismo y hacer que cada una de sus obras anteriores sea una voz más entre las muchas del film.

Voces entre otras voces

Voces no son sólo diálogos escritos y dichos. Son ideas personales, expresiones compartidas y sentimientos populares encontrados en la palabra filmica (audiovisual) y trascriptos para que el espectador haga suya una expresión creadora, sin que haya una voz única -hegemónica- que dirija normativamente la conducta del público.

Sobre esta base enmascara el creador su presencia.

En "El laberinto de la soledad", vieja y restallante declaración del espiritu mexicano debida a Octavio Paz, el autor recuerda que la autenticidad del pueblo azteca nace de la máscara, del carnaval y la embriagez creadora.

Woody Allen comenzó como actor, pasó a ser guionista y recaló finalmente en la dirección, sin abandonar lo anterior. Al descubrirse como director se dio el gusto de mostrarse como actor sólo en ocaciones. Tampoco expuso su reconocible figura en "La rosa púrpura de El Cairo", en "Septiembre", en "La otra mujer" ni en "Alice" entre otras. Sin embargo, nadie duda de que todos los personajes están dialogando, si no con él, como él.

Se espera verlo asomarse tras un decorado o frente a algún personaje. Aunque no aparezca, uno sale del cine con la impresión de haberlo visto, de haberlo escuchado y de haber diálogado con su figura esmirriada, con su gesto delicado y con sus ojillos tras las infaltables gafas.

Expresionismo

"Sombras y niebla" -un título que recuerda el del famoso corto de Alain Resnais "Noche y niebla", recuerdo nefasto de la orden de exterminio dada por los nazis- es el film (terminado) más reciente de Woody Allen. Lo rodó entre 1990 y 1991 y lo recuperó para el público europeo, para el latinoamericano y para el espectador culto o adicto norteamericano.

El elenco de "Sombras y niebla" que estrenará UIP/Columbia, trae un elenco impresionante. Entre los actores, algunos solo aparecen sólo unos minutos, Mia Farrow, por duodecima vez como protagonista de una película de Woody Allen; Julie Kavner, quinta vez; Kennet Mars, segunda vez -éstos entre los asiduos-, y Madonna, Kathy Bates, John Malkovich, John Cusack, Jodie Foster, Kate Nelligan, Donald Pleasence y Lily Tomlyn. También Woody Allen, que protagoniza la historia.

"Sombras y niebla" está ambientada en una ciudad figurada de los años 20, en una región centroeuropea -según la iconografía-, con reminiscencias del expresionismo Alemán. Woody Allen sale a buscar a un estrangulador que sale por las noches, exactamente cuando llega un circo. El motivo le sirve al artista para reconstruir una nueva voz entre las muchas que se entrelazan con su palabra: la de Kafka, la de los expresionistas alemanes de la Republica de Weimar, la de Fritz Lang, las de la prostitución, el circo y la megalomanía, la de Jack el Destripador y algunas otras, seguramente.

Fuente : Diario La Nación, Espectáculos, 26/07/1992