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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

sábado, 13 de abril de 2013

Comedia sexual de una noche de verano.


Woody Allen casi esquina Bergman.

Caricatura de Pratico.


Se titula “Comedia sexual de una noche de verano” y, aunque él niega todo parentesco con Bergman, el rótulo remite inevitablemente a “Sonrisas de una noche de verano”, que su colega sueco filmó hace más de veinte años. Son infidencias y enredos eróticos de una noche campestre, en alcobas por las que transitan el propio Woody, Tony Roberts, Mary Steenburgen y dos celebridades: Mía Farrow y José Ferrer.



Hace unos quince años atrás el inefable y múltiple Woody Allen era un tipo modesto que concedía todas las entrevistas y respondía serenamente a las incómodas preguntas que suelen formular los cronistas neoyorquinos que se especializan en el “show business”. Por entonces, Woody era ese libretista de televisión que de vez en cuando accedía al teatro con una pieza propia, y que cuando su rostro narigón y anteojudo aparecía en cámara era confundido con un empleado administrativo del canal.

Cuando cambió su suerte y la fama de “Interiores” y “Manhattan” lo proyectó a la pantalla internacional, los festivales y los análisis críticos más sesudos mimaron a este humorista, al punto de convertirlo en un geniecito, proclamado incluso por la revista “Newsweek” como una especie de “mini héroe nacional”. Entonces Woody se volvió mucho más displicente con el periodismo. Una entrevista con él llegó a valer oro; la grabación de un diálogo “ping-pong” con él durante cinco minutos era desesperadamente codiciada. Y él lo sabía.

Hasta que, de repente, la crítica le dijo cosas que no le gustaron. Porque “Stardust Memories” (Recuerdos, para el público argentino) no llegó a ser un fracaso pero le anduvo raspando. Los cronistas se tornaron duros y el genio se volvió a ablandar. Así fue que en estos días Woody Allen no solo se dignó anticipar el título de la película que está filmando sino que hasta concedió entrevistas, largas, tranquilas, como aquellas de la época en que su pieza “Play it again, Sam” (Sueños de seductor), que luego llegó al cine, se representaba en Broadway.

“Se trata de una película que celebra la alegría del verano en el campo”, dijo el actor y director. Se refería a este film en marcha, que se titula “Comedia sexual de una noche de verano”. La fórmula, sin duda, alude a un célebre y honroso antecedente: “Sonrisas de una noche de verano”, aquella “comedia” que el sueco Ingmar Bergman suscribió hace más de veinte años. La película estará lista para comienzos de la primavera (abril), y saldrá a la palestra en pleno verano (julio), para exhibirse en varios circuitos de ambas costas.

“La verdad es que no pensé en Bergman, pero si ustedes lo señalan es porque algún parentesco habrá”, dice Woody con una humildad de doble filo que suena un poco impostada.

En una entrevista concedida especialmente a “Variety”, el realizador puntualizó detalles de la trama: “El protagonista soy yo. Pero a mi lado hay otros papeles de primer nivel. Estos personajes se hallan ligados, sexual y afectivamente, y a veces los lazos secretos se concretan con la mujer o la novia de otro”. Y agregó Woody: “Los protagonistas se encuentran un poco confundidos, y esto da lugar que a veces no acierten con los dormitorios correctos, con la consiguiente confusión, vergüenza o verdadera alegría. Claro, todo esto depende del partenaire que a uno le toque en esa noche campestre”.

Junto a Woody actúan, su eterno compañero (y amigo en la vida real) Tony Roberts, Mía Farrow, José Ferrer y Mary Steenburgen.

 

Fuente: Diario Clarín, sección Espectáculos, Buenos Aires, sábado 13 de marzo de 1982.