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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

viernes, 5 de agosto de 2011

El genio de Woody Allen apreciado en Buenos Aires.


Por Miguel Grinberg

El 21 de diciembre de 1976 se publicó por primera vez en el diario La Opinión de Buenos Aires, su original historieta.
Desde el martes 21 de diciembre de 1976, La Opinión, contó  con un nuevo colaborador: Woody Allen. Su tira cómica “Woody”, apareció diariamente con el popular actor cómico norteamericano en un doble rol, autor y protagonista.



Esta historieta, que creó un concepto absolutamente original en ese género –el humorista paranoico-, fue realizado por un antiguo amigo de Allen, el dibujante Joe Marthen. De este modo, de este modo, la inspiración del célebre artista se extendió a un nuevo territorio. Tras imponerse ampliamente en el cine, el teatro, la televisión, los discos y los clubes nocturnos, Woody Allen se brindó gráficamente, a los lectores de todas las edades.



La historieta que se publicó en casi 200 publicaciones estadounidenses (entre ellas el Washington Post, el New York Daily News y el Chicago Tribune), Woody Allen desplegó su especial sentido del humor, refinado al extremo, en un territorio temático que salvo el caso de su compatriota Jules Feiffer, no ha contado con ningún innovador de envergadura.
Woody Allen fue muy lejos en esta empresa, enfocando desde su insólita perspectiva, temas como el psicoanálisis, el sexo, el divorcio, la muerte, la política o la contaminación ambiental, a partir de él mismo, en relación con una psicoanalista dominadora, una intelectual bohemia, una astróloga despabilada y –no podía ser de otro modo- sus mismísimos padres. Eso sin olvidar las permanentes intromisiones del destino en la vida del personaje.


Hasta la fecha, fuera de los Estados Unidos, solamente tres medios han incluido a “Woody” en sus ediciones: O Globo de Rio de Janeiro, El Espectador de Bogotá y Linus de Milán.
Joe Marthen ha escrito e ilustrado numerosos libros, y es además autor de dos obras estrenadas en Broadway. Ha preparado numerosos especiales para la TV estadounidense. Adapta las ideas de Woody Allen con particular libertad, remarcando todos los elementos que contribuyan a una comunicación veloz. El ingenio del humorista no podía verterse de otro modo.
La irrupción de “Woody” en el mercado de las historietas representó una inyección de originalidad a un género en gran medida esclerosado, ya sea por la desaparición de los grandes autores del pasado o por el envejecimiento de “héroes” que ya no atraen al lector joven. Con un humor muy depurado, manejando elementos absurdos y jugando con ideas nada rebuscadas,  he aquí “Woody”, una caricatura desinhibida. El mejor modo que Woody Allen encontró para seguir rescatando la alegría.
Con esta sección, iniciamos la revisión de la historieta. Amigo lector diviertase! El editor. 

Fuente: Diario La Opinión, domingo 19 de diciembre de 1976.