Datos personales

Mi foto
Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

miércoles, 18 de julio de 2018

Y los nominados al Oscar son...


Nominados al Oscar que trabajaron con Woody Allen



Por Maru Manson

No solo los actores y actrices nominadas a los Premios Oscar este año han coincidido trabajando entre sí en otras producciones, sino que también han colaborado con varios de los directores aclamados. En esta oportunidad les traigo una lista de 5 actores/actrices actualmente nominados a los Premios Oscar que trabajaron con Woody Allen:
1) Cate Blanchett en “Blue Jasmine” (2013)
Y sí, es claramente la opción más obvia ya que la talentosísima australiana está nominada en el rubro de “Mejor Actriz” por su interpretación en la más reciente película del anteojudo.
2) Sally Hawkins en “Blue Jasmine” (2013) y “El Sueño de Cassandra” (2007)
Sally Hawkins, quien actualmente está nominada como Mejor Actriz de Reparto por su labor en “Blue Jasmine”, ya había trabajo anteriormente en el drama familiar “El Sueño de Cassandra”. ¿Se acuerdan esa que juntó a Colin Farrel e Ewan McGregor? No, bueno la verdad no se pierden ninguna joya de la historia del cine…
3) Chiwetel Ejiofor en “Melinda y Melinda” (2004)
Uno de los nominados a Mejor Actor, el británico Chiwetel Ejiofor trabajó con Woody a principios de la década del 2000 en la comedia que también cuenta en su elenco al cómico Will Ferrel.
4) Leonardo Di Caprio en “Celebrity” (1998)
Así es, Leonardo Di Caprio quien en su momento no era considerado mucho más que una cara bonita en Hollywood, trabajó bajo la dirección de Woody Allen en “Celebrity”. Este film también reunió a nombres como Winona Ryder, Drew Barrymore y Kenneth Branagh. Es más, Leo estaba tan entusiasmado por trabajar con Woody que accedió a cobrar un caché muchísimo inferior al que le correspondía (cobró sólo $10.000 dólares) con tal de sumar esta película.
5) Meryl Streep en “Manhattan” (1979)
Meryl es dirigida y también protagoniza junto a Woody y Diane Keaton “Manhattan” una de las películas más celebradas y premiadas del director.
Fuente: www.revistatoma5.com.ar

Los otros Woody Allen.


Annie Hall
A través de su cine, Allen creó un personaje sumamente hipocondríaco, temeroso, débil y al cual siempre le surgían diversos inconvenientes. Un simple habitante de Nueva York, que a pesar de sus falencias, siempre se las rebuscaba para poder conquistar el amor de una mujer, aunque sus fracasos anteriores los perturben. Ante todo era un personaje que atraía por su sentido del humor e inteligencia, tomando distancia del típico héroe o galán.
Woody compuso al típico antihéroe del cine moderno, haciendo que su personaje se confunda consigo mismo, creando un alter ego similar a los personajes de Charles Chaplin y Búster Keaton en la época del cine mudo.
Manhattan
Esta especie de otra personalidad que creó Allen, en dónde el personaje terminó, en parte, adueñándose de él mismo, hizo pensar en la conciencia pública que las características de tal ser de ficción eran similares a las del cineasta en la vida real.
Los secretos de Harry
Allen siempre desmintió que el fuera esa clase de persona como lo eran personajes suyos como Alvy Singer en Annie Hall, Isaac Davis en Manhattan o Harry Block en Los secretos de Harry, pero la cuestión es que a medida que iban pasando los años, ya Woody no estaba en condiciones de interpretar ese rol de antigalán, por lo que otros actores como Larry David en el film Que la cosa funcione se encargarían de protagonizar tan importante papel, por lo que a través de las siguientes líneas se destacaran los precursores del creador de Seinfeld que han cumplido con esta tarea: John Cusack, Kenneth Branagh, Jason Biggs y Will Ferrell
Si la cosa funciona
Una especie de precursor
Se puede decir a groso modo que John Cusack, en Disparos sobre Broadway de 1994, fue el primer actor que protagonizó a un personaje que años anteriores hubiera hecho el propio Allen en una de sus películas.
En el film, Cusack encarna a David Shayne, un joven dramaturgo aceptable y entregado a su trabajo que pese a volcarse mayormente a su arte, se da cuenta de que nunca llegará a ser un artista.
David es sumamente hipocondríaco y habla rápido y bruscamente de una manera similar a como lo hacía Allen en sus films anteriores y hasta ambos se visten de maneras muy parecidas.
Disparos sobre Broadway
A parte de lo similar que resulta en su forma de ser con Woody, hay que destacar los dotes actorales de Cusack en Disparos sobre Broadway, demostrando sus cualidades para interpretar un personaje cómico con una calidez y desenvolvimiento para destacar, ya que con su actuación le da un gran toque de humor como lo podría haber hecho el legendario cineasta; y lo que es más importante, sin necesidad de la sobreactuación o imitación alevosa de la gestualidad de éste.
Sombras y niebla
Cusack ya había tenido un pequeño papel en Sombras y niebla, una comedia que Allen había hecho en 1991, en tanto que luego en Alta fidelidad (2000) de Stephen Frears, lograría una de sus actuaciones cómicas más convincentes al interpretar al dueño de una tienda discográfica, que al igual como en Disparos sobre Broadway, su personaje chocaría con situaciones amorosas conflictivas.
De Shakespeare a Allen
Luego de haber sido protagonista en distintos films sobre obras de William Shakespeare, como Enrique VHamlet (dirigidas por el mismo) y Otelo de Oliver Parker, Kenneth Branagh pasará de personajes sumamente dramáticos a interpretar un papel sumamente cómico en Celebrity de 1998.
Celebrity
Branagh será Lee Simon, un periodista y escritor que durante un tiempo entra en el círculo de los famosos. Lee será un joven desordenado lleno de conflictos amorosos, quién no sabe a que rumbo dirigir su vida y su profesión. Lo que sucedió es que el público relacionó a tal personaje con el típico neoyorquino que interpretó siempre Woody.  
Al respecto, Allen afirmó que Branagh tiene una personalidad muy diferente a la suya, y que en la película no lo estaba imitando, mientras que haría público que el trabajo de su actor superó con creces la interpretación del personaje que pudiera haber hecho el mismo.
Se puede decir que el trabajo de Branagh interpretando a Lee en Celebrity es estupendo y que su visión de la comedia es muy amplia a pesar su mayor experiencia en el drama.
La vida y todo lo demás
Al lado del maestro
En La vida y todo lo demás de 2003, Jason Biggs interpretará a Jerry Falk, un joven tímido y enamorado que se dedica a escribir guiones para comediantes, el cual es tan temeroso que no se anima a enfrentarse con los conflictos habituales de su vida por sigo mismo.
Jerry tendrá diversas complicaciones tanto con su profesión como con su pareja, de la cual siempre sospecha que está detrás de otros hombres. A todo esto se cruzará con David Dobel (que interpreta Allen), un veterano colega que cumplirá la función de mentor del joven, tanto profesionalmente como en temas de su vida privada.
David siempre aconsejará a Jerry, y no sólo en la ficción, ya que se puede interpretar que el propio Allen, a su vez de dirigirlo y también compartir elenco con Biggs, le habrá servido de respaldo para que este no sintiera la presión de ser el único protagonista cómico del film, y más aun al tener que interpretar a un típico joven que años atrás hubiera interpretado el mismísimo Woody.
Seguramente esta combinación haya ayudado en mucho a que La vida y todo lo demás sea un muy entretenido film y que la actuación de Biggs sea muy convincente y a la vez sumamente cómica al lado de la del maestro Allen.
El simpático Ferrell
Antes de la de David en Que la “cosa” funcione, la última interpretación cómica de un personaje que años antes hubiera estado a cargo de Allen en una de sus películas, es la de Will Ferrell en Melinda y Melinda de 2004, en dónde interpretará a Hobie, un actor fracasado que es infeliz en su matrimonio y se enamorará de su vecina Melinda.
Melinda y Melinda
Hobie es, al igual que Lee en Celebrityla exageración del típico personaje que hace Allen. Sumamente torpe, temeroso, hipocondríaco y con poca fortuna, en tanto que a pesar de los inconvenientes terminará encontrando el camino a seguir para poder concretar todas sus aspiraciones.
Ferrell no está catalogado como un gran actor, pero en Melinda y Melinda, cumple con lo que le pide el papel, el de un tipo simpático que puede cumplir con las responsabilidades de un rol protagónico, demostrando que es un buen comediante y que el personaje no le queda chico, a pesar de las indiferentes críticas que recibió tras el estreno de la película.

Fuente: www.asalallena.com.ar/category/dossier-2/directores-dossier-2/

miércoles, 11 de julio de 2018

Historias de New York. Martin Scorsese, Coppola y Allen.



Ficha técnica de 'Apuntes al natural':


Título original:  Life lessons.
País: Estados Unidos.
Año: 1988.
Duración: 119 minutos.

Director: Martin Scorsese,

Guión: Richard Price.

Casting: Ellen Lewis.
Director de Fotografía: Nestor Almendros, a.s.c.
Edición: Thelma Schoonmaker.
Direcor artístico: Wray Steven Graham.
Decorador del set: Nina F. Ramsey.
Diseño de Vestuario: John Dunn
Maquillaje: Allen Weisinger.
Peluquería: Milton Buras.
Productor : Barbara DeFina
Diseño de producción: Kristi Zea






Intérpretes:

Nick Nolte: Lionel Boble,

Patrick O'Neal: Philip Fowler,

Rosanna Arquette: Paulette,

Phil Harper: hombre de negocios,

Jesse Borrego: Reuben Toro,



Ficha técnica de Vida sin Zoe:



Título original: Life Without Zoe
País: Estados Unidos
Año: 1988
Dirección: Francis Ford Coppola,
Guión: Francis y Sofia Coppola.
Casting: Aleta Chapelle.
Dirección de Fotografía: Vittorio Storaro (a.i.c.)
Música: Carmine Coppola y Kind Creole y Los Coconuts.
Edición: Barry Malkin,  Blac Kie.
Director artístico: Speed Hopkins.
Decorador del set: George DeTitta Jr.
Diseño de Vestuario: Sofia Coppola.
Maquillaje: Richard Dean.
Peluquería: Alan D'Angerio.
Productores: Fred  Roos y Fred Fuchs
Diseño de Producción: Dean Tavoularis.



Intérpretes:

Tally and Giancarlo
Heather McComb: Zoe,
Gia Coppola: pequeña Zoe,
Don  Novello: Hector,
Jenny Nichols: Lundy
James Keane: Jimmy
Jimmy : Jimmy


Ficha técnica de Edipo reprimido:


Título original: Oedipus Wrecks
País: Estados Unidos
Año: 1988
Guión y  Dirección: Woody Allen.
Casting: Juliet Taylor.
Director de fotografía: Sven Nykvist, a.s.c.
Edición: Susan E.Morse, a.c.e.
Director artístico: Speed Hopkins
Decorador del set: Susan Bode
Diseño de Vestuario: Jeffrey Kurland
Maquillaje: Fern Buchner
Peluquería: Romaine Greene
Productor: Robert Greenhut.
Productores ejecutivos: Jack Rollins, Charles H.Joffe.
Diseño de producción: Santo Loquasto.



Intérpretes:

Woody Allen,
Mia Farrow,
Julie Kavner,
Mae Questel

Sinopsis:


Película que reúne tres historias independientes ambientadas en Nueva York: 1."Apuntes al natural", de Scorsese; 2. "Vida sin Zoe", de Coppola; 3. "Edipo reprimido", de Woody Allen. 

  1. Apuntes al natural. (Scorsese) .Un pintor egoísta y genial mantiene una difícil relación con una aspirante a artista, que juega con el poder que ejerce sobre el ego del pintor.
  2. Vida sin Zoe (Coppola) .Una niña millonaria pretende conseguir que sus padres, siempre ausentes, se reconcilien. 
  3. Edipo reprimido ( Woody Allen ) .Un mago hace desaparecer a la dominante madre de un abogado, pero la mujer reaparece en el cielo de Manhattan para seguir entrometiéndose públicamente en la vida de su hijo. 


Críticas 


Interesante experimento-homenaje a Nueva York. En los créditos; palabras mayores. Siendo las tres historias brillantes, la mejor, por intensa, la de Scorsese. (Pablo Kurt, Filmaffinity)


Comentario


Tres grandes directores. Scorsese, Coppola y Allen, tres amantes de la metrópoli mundial de los negocios, se reunen para contar historias de su amada New York, en las que los tres se realizan como seres humanos, y nos hacen relatos universales, que pueden darse, unos más que otros, en cualquier parte del mundo, salvando alguna que otra distancia. La 'Gran Manzana' es la nueva mecenas del arte moderno, y en ella  se aprecia el arte abstracto, muy poco importante en Europa, donde necesitamos modelar nuestras ideas (sin llegar, desde luego, al populismo actual) y trasladarlas a la humanidad de forma que las entiendan bien; existen grandes hoteles en los que las familias adineradas pueden vivir lujosamente sin sentir su soledad, como ocurre con la Zoe de Coppola, que se comporta como una adulta, pero también hay individuos sensibles como el sempiterno personaje de Allen, siempre en el diván del psiquiatra, que por arte de magia y merced a su propia torpeza, extiende él mismo el conocimiento entre los demás del complejo de Edipo que lo atormenta."Tengo cincuenta años, formo parte de un importante bufete de abogados, pero aún no he resuelto los problemas con mi madre. El otro día soñé que había muerto", (aprovecha para mostrar un entierro judío) le dice a su psiquiatra; este le espeta:  "quiere que desaparezca de su vida, verdad ? .No está claro, es su justificación.

Los propios psiquiatras se han interesado por el cine de Allen: "Con toda seguridad, no existe en el panorama cinematográfico una filmografía que haya dedicado tanta atención al psicoanálisis y a los psicoanalistas como la de Woody Allen. La obra del cineasta neoyorquino se sostiene sobre una serie de constantes formales, narrativas y temáticas en las que participan con gran peso asuntos como la inestabilidad emocional y su tratamiento psicoterapéutico, normalmente abordados con un prisma cómico. Además, algunas de las películas más representativas del universo de Allen pueden entenderse, en el fondo, como ejercicios de liberación psicológica por las peculiares estructuras que manejan. En ellas suele representarse la figura del psiquiatra con una intención crítica que, sin embargo, no oculta la necesidad de su existencia en un mundo contemporáneo y urbano en el que reina la confusión y la falta de sentido. Por todo ello, Woody Allen es considerado como uno de los grandes referentes en el tratamiento cinematográfico de las obsesiones de nuestro tiempo." (Miguel Ángel Huerta Floriano. Revista Medicina y Cine). Totalmente de acuerdo con este análisis. Quien no ve esta necesidad de replantearse muchas cosas, es porque tiene miedo al resultado de su introspección, y, en este sentido, Allen ha radiografiado al hombre de su tiempo como nadie, además de tener una sensibilidad muy especial para la música, la literatura y el arte de su tiempo, lo que lo convierte en el narrador de los relatos más épicos de la gente corriente que pulula, formando parte de las masas, por las aceras de las grandes ciudades.

El corto más flojo es el de Coppola, demasiado infantil y en algunos aspectos inverosímil. Muestra un gran respeto a la música y nos introduce en la admiración de los flautistas, llegando a entender por qué a 'El flautista de Hamelin' le seguían hasta las ratas, pero no está a la altura de sus compañeros. La historia de Scorsese es dura pero real y muy interesante, porque profundiza en una relación interesada por ambas partes. Gira en torno a las relaciones de poder dentro de una pareja y, aunque queramos pensar lo contrario, la apariencia física y la 'mala uva' siguen siendo dos ingredientes, que combinados, pueden destruir la vida de cualquiera, como le ocurre al célebre y aclamado pintor abstracto, un genio que puede conseguir cualquier chica joven, por muy deshonesta que resulte la relación entre ambos (él busca sexo joven y ella una oportunidad), no por ello es menos real, y a punto está de costarle la carrera e incluso la vida una relación desventurada.


Fuente: www.cinelodeon.com/2014/07/historias-de-new-york-martin-scorsese.html

miércoles, 27 de junio de 2018

Café Society: La agridulce victoria de la forma.

 POR YAGO PARIS





El debate sobre la puesta en escena en la última etapa del cine de Woody Allen parece infinito. Entrega tras entrega, siempre se colocan sobre la mesa los aciertos, y especialmente los fallos –más numerosos y notorios–, de su manera de rodar. Un estilo comandado por el descuido, las prisas y el caos en el rodaje, en el que resuelve el entuerto a la primera o a la segunda toma. Hablar de la puesta en escena en el cine de Woody Allen se ha convertido en un lugar común dentro de la crítica cinematográfica, que cada año es desempolvado para darle una nueva capa de reafirmación. Pues bien, esta crítica se zambullirá en dicho tópico, pero lo hará porque en esta nueva cinta, Café Society, no es un elemento pintoresco a señalar, sino la auténtica protagonista y la clave de lo bueno y lo malo de su último trabajo.


Del longevo realizador neoyorquino se destaca siempre cómo, con el paso de los años, ha descuidado la planificación en sus rodajes. Si bien su cine nunca ha destacado por una puesta en escena despampanante, parece irrebatible que hace tiempo, mucho tiempo –allá por los años noventa–, que está más centrado en el placer de rodar que en la elaboración de una cinta compleja. Tal planteamiento condenaría al estrépito a buena parte de sus compañeros de profesión, pero su lucidez para la narración en imágenes esquiva el fracaso, a pesar de que la calidad de sus películas se ha resentido. Con la llegada del nuevo siglo, y especialmente gracias a las bondades del cine digital, su filmografía ha sufrido una nueva transformación. Hacer cine es desde entonces más fácil que nunca, lo que ha aligerado más todavía sus sets de rodaje. A su vez, el cine digital también ha facilitado la obtención de una fotografía resultona, llamativa. Se podría decir, por tanto, que su puesta en escena ha mejorado, pues luce más, pero sería un error confundir una fotografía estética –esteticista, incluso– con una mayor elaboración en la planificación de encuadres, movimientos de actores en plano, duración de los mismos y demás elementos que conforman la puesta en escena. Lo cierto es que estas comodidades de rodaje han facilitado tanto la tarea, que Woody Allen se ha desinteresado más que nunca en tal oficio, por lo que en esta última etapa su puesta en escena es más deficiente que nunca.






Analizar su cine desde el purismo y la defensa a ultranza de las sagradas leyes de la realización cinematográfica llevaría a catalogar su última etapa como fallida, quizás no en su totalidad pero sí en innumerable cantidad de planos que componen cada una de sus obras. Sólo hace falta recordar algunos de los planos-contraplanos de su anterior cinta, Irrational man (2015), en los que el nivel de descuido a la hora de encuadrar a sus actores era tal, que provocaba que en algunos casos la mitad del encuadre quedara vacío, apareciera la nuca de uno de los intérpretes en el centro, y la cara de la otra persona escorada en una esquina del plano. Es decir, una serie de aberraciones intolerables desde el punto de vista del manual de realización. Defender las normas sin ponerlas en duda ni reformularlas no es el camino a seguir por este crítico, pero algo no funciona cuando lo que lleva a realizar semejantes planos no es la innovación sino la desidia. Sin haber demasiado que defender al respecto, también existen razones para apoyar dicho modelo de realización en su conjunto, pues sólo así, en un rodaje tan alocado, es cuando esos errores pueden ser compensados con auténticas genialidades que incluso se pergeñan sobre la marcha. Cuando hay libertad para crear, las ideas visuales compensan los errores del conjunto. Y es que hay pocas cosas más apasionantes para la crítica que una película imperfecta pero con ramalazos de ingenio, y de esas Woody Allen ha hecho muchas en los últimos años –incluso la habitualmente defenestrada A Roma con amor (To Rome with love, 2012) tiene más de una y más de dos ideas visuales virtuosas–.






Nada de esto es factible en Café Society; la última película de Allen cuenta entre sus filas con el mítico director de fotografía Vittorio Storaro –responsable de Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), El conformista (Il conformista, Bernardo Bertolucci, 1970) o El pájaro de las plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo, Dario Argento, 1970), entre otras muchas–. El trabajo del italiano es despampanante, y esta obra no es una excepción. De repente, lo que hasta entonces en el cine de Woody Allen había sido un descuidado rodaje, pasa a ser una sucesión de planos de sublime factura técnica, inteligente manejo de los movimientos de cámara a través de los espacios y emotiva iluminación. Hasta entonces, el ritmo alocado del rodaje se traspasaba al fotograma, en el que se podía vivir esa sensación de rapidez, de ajetreo, de prisas; ahora, el ritmo se reduce y la cámara toma protagonismo, tanto por el tipo de encuadre como por su mayor movilidad. El gran angular, estético por naturaleza, es la lente dominante en este relato que tanta importancia le da a los espacios como elemento narrativo. La iluminación, llamativamente oscura en este caso, contrasta con la radiante luminosidad que hasta entonces llenaba el fotograma de las películas de Allen. La luz es melancolía, como agridulces son los sentimientos de los personajes fotografiados. El claroscuro domina, y la habitualmente soleada ciudad de Los Ángeles se convierte en un terreno del atardecer nostálgico en el que los sueños se difuminan entre el ajetreo de la frenética vida hollywoodiense y su superficial lujo asociado.






De repente, todo pasa a estar planificado, nada se deja al azar, nada se decide sobre la marcha. La puesta en escena es excelente y destaca muy por encima del relato, cuando lo habitual en este cineasta es que sea un acompañante de los guiones que este escribe, y esto es así hasta el punto de que uno se podría atrever a asegurar que se trata de la obra de este director en la que más importancia se le ha dado a la forma –cuanto menos, en la que esta más luce–. Esta sensación se sobredimensiona al pensar en los automatismos que rigen el libreto de esta cinta, en el que no hay una conversación especialmente destacable o un trazado de secuencias que merezca especial atención. A fin de cuentas, Café Society es, a su manera, la victoria de la forma sobre el fondo. Sin radicalismos, sin experimentación, sin salirse de los márgenes del cine canónico, pero una victoria sin paliativos.






Y para este crítico, formalista empedernido y defensor de la necesidad de indagar en el cine como lenguaje, como fin en sí mismo, y no como simple medio para la narración de historias, la mayor sorpresa está en descubrir que no termina de convencerle esta nueva propuesta del autor judío. Esto se debe a que, a base de tenerlo todo planificado, a base de darle tanta importancia a la puesta en escena, el virtuosismo de Storaro se merienda la inventiva de Allen. Es una victoria de la forma sobre el fondo, sí, pero también es la victoria de Storaro frente a Allen, hasta el punto de que casi podría decirse que Café Society es más una película del primero que del segundo. Y, cuando la idea es ver una película de Woody allen, esto se convierte en un problema. Sí, es cierto que no hay pega posible que ponerle al planteamiento formal, y que hay dos o tres momentos que resultan apasionantes, pero el resultado final es una ausencia de esas ideas visuales a las que Woody Allen nos tiene acostumbrado. Al no haber hueco para la improvisación, para la genialidad imprevista, el cruce de cables repentino que da lugar a la maravilla se convierte en cortocircuito, y la esencia que caracteriza al cine de Woody Allen se apaga como en un momento de la película lo hace la cara de Kristen Stewart, al contraluz de una vela en una noche de corte de electricidad.



Fuente: http://cinedivergente.com/criticas/largometrajes/cafe-society



También podés leer sobre otros directores en CINERAMA,

cineramaideal.blogspot.com

Wonder Wheel.

Por Xavi Mogrovejo


La cinta se abre con Mickey Rubin, un joven socorrista amante del teatro que narra la historia de Humpty y Ginny, un matrimonio que está en plena crisis y que, además, debe esconder a la hija de Humpty, Carolina, de un grupo de mafiosos que la está buscando. Como es costumbre en la filmografía de Allen, la trama sigue siendo un revoltijo de situaciones propias de la misma tragedia griega. Solo que, aquí, el director neoyorkino aplica ese concepto no solo a su historia, sino también a su puesta en escena. El film es puro teatro. Grosso modo, no parece un largometraje como tal, sino más bien una representación teatral donde los personajes, como meras marionetas, están sometidos a todo tipo de controversias y giros inesperados del destino que no juegan para nada a su favor. En ese sentido, Allen continua en plena forma. Construye unos personajes carismáticos a los que es imposible no querer para luego torturarlos a su antojo y recordarnos, ante todo, que la vida es cruel por naturaleza. El fatalismo es el tema principal de su discurso en Wonder Wheel. Una vida frustrada puede mejorarse si se le pone parches para sobrellevar mejor las situaciones pésimas a las que hay que afrontarse cada día, pero nunca podrá arreglarse por completo.

Esas desgracias, y pesimismo, se ven representadas de la mejor forma posible con una fotografía exquisita cuya iluminación tiene una importancia mucho mayor a la de llenar de luz la escena. Allen juega con distintas tonalidades de colores para darle a cada personaje un tipo concreto de ambientación según la situación sentimental por la que esté pasando en ese momento. Lo que todavía aumenta más esa sensación de estar viendo una obra de teatro en vez de una película. Y si a eso se le suma la increíble sutileza, delicadeza, y en resumen habilidad, que demuestra a la hora de mover la cámara mientras los protagonistas dialogan largo y tendido sobre temas que, quizás, no tienen absolutamente nada que ver con la historia principal pero que resultan ser igualmente atractivos, Wonder Wheel resulta ser impecable en sus aspectos técnicos. E incluso brillante en lo que a diálogos se refiere. Saca miga de cualquier tema, y se permite el lujo de desarrollarlo con paciencia. Claro que eso puede ser porque la historia, per sé, de Wonder Wheel no da para más y tiene que rellenar guion de algún modo. Pero sea como fuere, sus líneas de dialogo son una maravilla. Te puede estar hablando de algo totalmente ajeno al argumento de la cinta y, aun así, te mantiene enganchado a ella.




Y los encargados de protagonizar  esos diálogos están fenomenales. A cada cual mejor que el anterior, de hecho. Justin Timberlake quizás es el más flojo del elenco, a pesar de que sea el encargado de desdibujar la trama y explicar las claves del funcionamiento de la misma al público. Se mete en la piel del narrador, que a la vez es uno de los pilares fundamentales de la historia, pero no consigue transmitir una empatía ni siquiera cercana a la que Kate Winslet desprende en cada una de las secuencias que aparece. Da vida a Ginny, la absoluta protagonista de la función, una mujer con unas migrañas constantes que trabaja de camarera en un local de la Coney Island de los 50 que está asistiendo a una crisis matrimonial por la que, estoy seguro, muchos matrimonios pasan alguna vez. La diferencia es que a Allen le encanta el drama y también aplastar los sueños de sus personajes, por lo que esa crisis aquí está mucho más exagerada. Tanto por las ligeras, pero precisas, dosis de humor como por los inverosímiles giros de la fortuna. Suerte que cuenta con un marido ficticio esplendido, Jim Belushi, que, si no iguala a Winslet, se queda muy cerca. Por el contrario, Juno Temple se ve un poco ensombrecida por ese dúo tan poderoso que despliega años de experiencia ante las cámaras.
Según Allen, una persona no es responsable de sus desgracias, lo es el destino. O bien es culpa de aquellos con las personas con las que se junta. Wonder Wheel es una tragedia que, a grandes rasgos, habla sobre los amores de verano y las fatalidades que el amor arrastra consigo. Cuenta con inicio y un nudo bastante potente, aunque con un desenlace que parece inacabado. Sigue siendo igual de desgarradora que otras de sus cintas, y con casi las mismas moralejas, pero su puesta en escena, sus diálogos y su reparto son tan poderosos, que se hace muy difícil no quererla. O por lo menos tomarle cariño.
Fuente elpajaroburlon.com/cine-comedia/wonder-wheel
Ahora podés ver a los mejores directores del cine mundial en CINERAMA, cineramaideal.blogspot.com