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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

domingo, 25 de agosto de 2013

Imperdible Woody Allen.






Citas

Es probable que ningún cómico, salvo Groucho, haya sido tan citado como Woody Allen. Graham McCann



Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo.

¡Qué equivocada estaba Emily Dickinson!. La esperanza no es esa cosa con plumas. La cosa con plumas ha resultado ser mi sobrino. Tengo que llevarle a un especialista en Zurich. (Sin plumas)

El sexo entre dos personas es una cosa hermosa; entre cinco es fantástico...

Sólo se vive una vez, pero una vez es más que suficiente si se hace bien.

Mis padres no solían pegarme; lo hicieron sólo una vez: empezaron en Febrero de 1940 y terminaron en Mayo del 43.

Hay dos tipos de personas: los buenos y los malos. Los buenos duermen bien, pero los malos parece que se lo pasan mejor cuando están despiertos.

Nietzsche dice que nosotros viviremos la misma vida nuevamente. Dios!, yo tendré que ver de nuevo a mi agente de seguros.

Puede el hombre conocer el universo?, Dios santo, no perderse en Chinatown ya es bastante difícil.

Trabajo de psiquiatra: actualmente estoy tratando a dos parejas de hermanos siameses que sufren de doble personalidad. Me pagan ocho personas. (Zelig)

El hombre consta de mente y cuerpo, pero el cuerpo es el único que se divierte. (La última noche de Boris Grouchenko)

El sexo es lo más divertido que he hecho sin sonreir. (Annie Hall)

El dinero no lo es todo, pero es mejor que la salud. A fin de cuentas, no se puede ir a la carnicería y decirle al carnicero: -Mira que moreno estoy, y además no me resfrío nunca; y suponer que va a regalarte su mercancía (A menos que el carnicero sea un idiota). (Sin plumas)

Me gusta leer pornografía en Braile. (Bananas)

Para tí soy ateo. Para Dios, soy la fiel oposición. (Recuerdos)

Téngase presente también que para el amante la amada es siempre el más bello objeto imaginable, si bien para un extraño resultará indistinguible de cualquier variedad de salmónidos. (Sin plumas)

Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran unas ganas de invadir Polonia. (Misterioso asesinato en Manhattan)

Tú usas el sexo para expresar cualquier emoción menos amor. (Maridos y mujeres)

Métodos de desobedencia cívica:

Huelga de Hambre: en ella los oprimidos renuncian al alimento mientras no sean satisfechas sus exigencias. Los políticos solapados acostumbran a ponerles bizcochos al alcance de la mano o tal vez queso de cabra, pero hay que resistir. El problema que plantea la huelga de hambre es que al cabo de unos ciertos días se puede estar francamente hambriento, sobre todo cuando camiones con altavoces han sido pagados para desfilar anunciando -Um... que pollo!-. Una variante para aquellos cuyas convicciones políticas no sean tan radicales, es dejar de comer cebollinos.

Sentada: se efectúa el traslado al lugar previsto y se procede a sentarse, pero hay que estar sentado todo el tiempo. De otro modo, como se estaría es en cuclillas, postura que carece de significado político.

Manifestaciones: el aspecto clave de una manifestación es que tiene que ser visible. Si una persona se manifiesta con carácter privado en su domicilio no constituye técnicamente una manifestación, sino meramente una acción estúpida o comportarse como un asno. (Sin plumas)


Me divorcié de mi mujer porque me dejó por otra mujer. (Manhattan)

No creo en una vida posterior, pero por si acaso me he cambiado de ropa interior. (Sin plumas)

La diferencia entre la muerte y el sexo es que la muerte es algo que puede hacer uno solo y sin que nadie se ría después de tí.

Yo no quiero casarme, sólo quiero divorciarme. (La última noche de Boris Grouchenko)

La CIA no se la juega, parte de sus hombres luchan con el presidente y otros luchan contra él. (Bananas)

Para el ejército me declararon inutilísimo. Si hubiera una guerra yo sólo serviría de rehén. (Annie Hall)

El león y la gacela yacerán juntos, pero la gacela no dormirá muy bien. (Sin plumas)

Acabo de conocer a un hombre maravilloso; es de ficción, pero no se puede tener todo. (La rosa púrpura de El Cairo)

En Beverly Hills no tiran la basura, la convierten en televisión. (Annie Hall)

El dinero es mejor que la pobreza, aunque sólo sea por razones económicas.

No es que tenga miedo a morirme, es tan solo que no quiero estar allí cuando suceda. (Sin plumas)

Una relación es como un tiburón; tiene que estar continuamente avanzando o se muere. Y me parece que lo que aquí tenemos es un tiburón muerto. (Annie Hall)

Nunca debes matar a un hombre, sobre todo si eso significa quitarle la vida. (La última noche de Boris Grouchenko)

Hoy vi un crepúsculo rojo y gualda y pensé ¡Qué insignificante soy!. Naturalmente, también pensé eso ayer, y llovió. Me sentí asaltado por el odio hacia mí mismo, y proyecté de nuevo suicidarme... esta vez aspirando hondo cerca de un vendedor de seguros. (Sin plumas)

Él era tan duro y romántico como la ciudad que amaba. Tras sus gafas de montura negra se agazapaba el vibrante poder sexual de un jaguar. Nueva York era su ciudad y siempre lo sería. (Manhattan)

Lo asombroso de cuando uno está enamorado es que experimenta un impulso de cantar. Hay que resistirlo a toda costa, y debe procurarse también que el macho ardiente no recite las letras de las canciones. (Sin plumas)

Yo intento hacer con las mujeres lo que Einsenhover ha estado haciendo al país. (Annie Hall)

Nunca he tenido un orgasmo no adecuado. El peor orgasmo que tuve fue uno que me costó dinero. (Manhattan)

La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visité la estatua de la Libertad. (Delitos y faltas)

Se suicidó, era el mayor intelectual que he conocido, y dejó una nota que decía "salgo por la ventana".

El aspecto positivo de la muerte es que es una de las pocas cosas que pueden efectuarse estando cómodamente tumbado. (Sin plumas)

Nunca había sido capaz de enamorarme, no había encontrado a la mujer perfecta; siempre había algo malo. Y entonces conocí a Doris, una mujer maravillosa, con una gran personalidad. Pero por alguna razón, no me atraía sexualmente, no me preguntes por qué. Luego conocí a Rita, un animal, indecente, problemática. Me encantaba irme a la cama con ella, pero después siempre deseaba volver con Doris. Entonces, pensé, si pudiera poner el cerebro de Doris en el cuerpo de Rita sería maravilloso. Y pensé, por qué no?. Así que preparé la operación y todo fue perfectamente, cambié las personalidades e hice a Rita una mujer ardiente, dulce, sexy, maravillosa, madura... Y me enamoré de Doris. (Recuerdos)

El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.

Yo fui expulsado del colegio por copiar en el examen de metafísica; miré en el alma del muchacho que se sentaba al lado de mí.

Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista. (Manhattan)

No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.(La última noche de Boris Grouchenko)

La mayoría del tiempo no me divierto mucho. El resto del tiempo no proporciono ninguna diversión a los demás.

Las mujeres más lindas resultan casi siempre las más aburridas, y ese es el por qué de que ciertas personas no crean en Dios. (Sin plumas)

Todos los hombres son mortales. Sócrates era mortal. Por lo tanto, todos los hombres son Sócrates. Lo que significa que todos los hombres son homosexuales. (La última noche de Boris Grouchenko)

Un vendedor ambulante sigue su camino calle abajo vendiendo bollos calientes. Le atacan unos perros y se sube a un árbol. Para su desgracia, hay más perros en la copa del árbol. (Cómo acabar de una vez por todas con la cultura)

Te quiero contar una historia tremenda acerca de la anticoncepción oral: le dije a esa chica que si quería hacer el amor conmigo y me dijo que no.

Mi cerebro es mi segundo órgano favorito. (El dormilón)

Si Dios me hiciera una señal, como abrirme una buena cuenta en un banco suizo. ( La última noche de Boris Grouchenko)

Hay peores cosas en la vida que en la muerte. Si has pasado una tarde con un vendedor de seguros sabes a lo que me refiero.

Los estudiantes que logran la unidad no podrán luego salir por la puerta de clase.

No creo en las relaciones extramatrimoniales. La gente debería aparearse para siempre, como las palomas, o los católicos. (Manhattan)

Hoy soy una estrella. ¿Qué seré mañana? ¿Un agujero negro?.

¡Señor, Señor! ¿Qué has estado haciendo tú últimamente?. (Sin plumas)

No te metas con la masturbación. Es hacer el amor con alguien a quien yo quiero. - Audio (Annie Hall)

Yo sufría de incontinencia cuando era pequeño, y como solía dormir con una manta eléctrica, estaba continuamente electrocutándome. (Bananas)

¿Es sucio el sexo?. Únicamente si se hace bien.

 
 
Fuente: http://letrasyalgomas.foroes.net/t3027-imperdible-woody-allen
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martes, 30 de julio de 2013

Allen habla de Medianoche en París.



Por Yenny Nun
Después de su mentada separación de Mia Farrow en 1992 y posterior matrimonio en 1997 con la hija de la actriz, Soon Yi Previn, 36 años menor que él, a Woody Allen le costó conseguir financiamiento para sus películas en Estados Unidos. Acostumbrado a ambientar sus historias en Nueva York, el genio cómico –quien cumple 76 este 2011–, debió cambiar de rumbo para seguir dirigiendo una película por año.
Woody dirige a Owen Wilson.
El primer puerto fue Londres, donde hizo cuatro filmes, incluyendo la celebrada “Match point” junto a su nueva musa, Scarlett Johansson y “Cassandra’s dream” junto a Ewan McGregor y Colin Farrell. Luego enfiló a España, triunfando con “Vicky Cristina Barcelona”. Ahora aterrizó en la capital francesa escribiéndole una “oda de amor”, titulada “Midnight in Paris” y logró reunir un elenco integrado por Owen Wilson, Marion Cotillard, Rachel McAdams, Michael Sheen, Kathy Bates, Adrien Brody y Carla Bruni. La historia gira en torno a dos estadounidenses que viajan a París antes de casarse y se dan cuenta de que no están hechos “el uno para el otro”. El personaje encarnado por Owen Wilson se traslada mágicamente a la Belle Epoque de París, donde encuentra muchas respuestas conversando con los grandes artistas de ese período.
Aunque años atrás al director le era casi imposible viajar por sus muchas fobias que incluyen aracnofobia, cinofobia –miedo a los perros–, acrofobia –a las alturas– y agorafobia –temor a los espacios abiertos–, hoy Woody Allen se traslada sin problemas siempre acompañado de la fiel Soon Yi, “la mejor relación que he tenido en mi vida”. También viajan con ellos los dos hijos adoptados de la pareja Bechet Dumaine y Manzie Tio, de 12 y 11 años, ambos con nombres de famosos músicos de jazz que Allen admira.
¿Cómo creó la trama de “Midnight in Paris”?
Cuando acepté filmar en Francia, no tenía idea de la historia. Finalmente decidí que sería una cinta romántica con el título “Midnight in Paris”; pero durante los meses siguientes no sabía qué hacer. Hasta que se me ocurrió que el protagonista va caminando por la noche, un auto se detiene frente a él, alguien le dice “sube”, y el automóvil lo lleva a esta aventura. Personalmente, nunca me subiría al vehículo, porque me daría miedo terminar en un sótano en Darfur (risas). No soy aventurero, pero cuando escribo me atrevo a todo.
¿Cuál es su lugar favorito en París?
Las calles. No soy alguien al que le guste llegar a una ciudad en el extranjero e ir a los museos a ver pinturas. Prefiero pasear por las calles y, en París, ver las casas y conocer los boulevards. Para mí son verdaderas obras de arte.
¿Por qué contrató a Owen Wilson?
Escribí el personaje para alguien muy parecido a mí. Un hombre de la Costa Este de Estados Unidos, un intelectual. Pero no se me ocurría quién podría interpretarlo (risas). Entonces mi directora de casting, Juliet Taylor, me propuso a Owen Wilson y le contesté: “Owen Wilson  es un típico chico de la playa con su tabla de surf al hombro”. Pero luego lo medité, reescribí el rol, lo hice oriundo de California y le di problemas de la Costa Oeste. Owen es un actor muy talentoso y divertido. Le envié el libreto y aceptó. El no es como yo, es muy relajado, muy californiano. Pero su parte funcionó muy bien.
¿Escribe comedias románticas para escapar de la realidad?
Totalmente. Siempre he sido un opositor a la realidad. Creo que vivimos una existencia muy terrible y cruel, ¡por lo que estoy a favor de cualquier oportunidad de escapar! Pero es muy difícil lograrlo. En “The purple rose of Cairo” a Mia Farrow se le presenta una oportunidad para escapar, pero si uno sigue ese camino, encuentra la locura. Por eso, si estamos obligados a seguir en la realidad, lo mejor es distraerse.
La película transcurre en parte en los años 20 durante la “Belle Epoque” de París, ¿le habría gustado vivir en esa época?
Uno cree que le gustaría retroceder en el tiempo, porque idealiza la situación. Cuando piensa en la Belle Epoque, se imagina carruajes, caballos y hermosas mujeres. Pero ni se nos ocurre que cuando la gente tenía hora al dentista, no existía la novocaína ni el aire acondicionado ni los antibióticos. Para mí, habría sido una pesadilla vivir en esos años. Me gustaría regresar por un día o dos, una visita corta y listo.
De todos los personajes que presenta, ¿a quién le habría gustado conocer?
No a Hemingway. He leído mucho acerca de él y era un hombre muy difícil. Picasso también era demasiado complejo, usaba a las mujeres sólo para sexo o para pintarlas. Creo que probablemente habría disfrutado conversando con Buñuel, a quien considero un genio. Scott Fitzgerald era un poco loco y su mujer era loca total. Por lo que me quedaría con Buñuel o con Cole Porter, ambos eran muy creativos y sanos mentalmente.
¿Quién es su ídolo?
Groucho Marx era una persona a quien yo había encumbrado durante muchos años, lo amaba. Pero cuando lo conocí, me recordó a uno de mis tíos chistosos, de ésos que hacen bromas en los matrimonios. Luego de esta experiencia, nunca más quise conocer a nadie a quien admiro; porque no quiero que mis ídolos se conviertan en gente común y corriente que se aburre, tiene hambre y le da dolor de cabeza.
¿Por qué ya no trabaja en Nueva York?
Es una ciudad donde es muy caro filmar una película y mi presupuesto no alcanza. Dispongo de cantidades limitadas de dinero que me permiten filmar en Europa, pero no en Nueva York.
Su próxima película será en Roma…
Es una comedia muy divertida, la mitad de la cinta será en inglés y la otra en italiano. Me inspiré en el cine que me fascinaba de joven: Antonioni, De Sica y Fellini.
Usted actuará después de algunos años. ¿Qué lo decidió a volver?
Que hay un rol para mí. No podría haber interpretado el rol de Owen Wilson porque ya no soy joven. Pero Jerry tiene mi edad, comparte mi sensibilidad; por eso tomé el papel y no se lo mandé a otro actor.
¿Echa de menos la actuación?
Estoy feliz cuando aparezco en mis películas y feliz cuando no lo hago. Ahora estoy pensando que cuando filmemos en Roma será verano y hará mucho calor. Y deberé levantarme temprano por las mañanas, afeitarme y colocarme la ropa de mi personaje. Entonces me preguntaré, ¿para qué hice esto? Pero el rol era demasiado bueno para no interpretarlo.
Sus películas son intelectuales y en esta última usted revive a Luis Buñuel, Gertrude Stein y otros artistas. ¿Cree que el público en general los conoce?
Mis películas siempre han tenido un público limitado. Siempre he hecho cine para personas cultas. Siento que mi público sabe lo mismo que yo; pero no soy un intelectual. No terminé la universidad. Asumo que existen millones de personas en el mundo que son educadas y desean entretención que no apele al más bajo común denominador; que no quiere choques de automóviles ni bromas de baño, que existe un público que desea algo más sofisticado.
¿Qué siente cuando lo critican?
No escucho a las personas que me critican ni tampoco a las que me dicen que soy un genio cómico. No me preocupa hacerme rico ni lo que dice la gente. Me enfoco en mi trabajo de la misma manera que un fundamentalista musulmán se enfoca en la religión. Si tuviera que darle consejo a los jóvenes, les diría que no escuchen nada ni lean lo que escriben de ellos, enfóquense sólo en su trabajo.
¿Sus hijos comparten sus ideas?
No, soy un fracaso. Trato de que escuchen música de Cole Porter y jazz de Charlie Parker, pero no quieren. Prefieren a Justin Bieber y a Lady Gaga. Sienten que soy antiguo, que no sé nada y los avergüenzo como papá. No hay nada que pueda hacer. Tengo amigos que escuchan música clásica en sus casas para influir a sus hijos, pero nada. A ellos les gusta lo que les gusta, lo que les agrada a sus amigos. No importa, yo soy el que está pasado de moda.
El mayor auge de sus películas en Estados Unidos fue en la década del 70…
Porque las compañías de cine aunque eran codiciosas y filisteas, permitían hacer un par de películas de cierta calidad al año, para salvar su propia conciencia y sus egos. Por eso financiaban algunas buenas cintas y se mostraban contentos con tener ganancias pequeñas. Si ganaban entre cinco, 10 y 15 millones, estaban felices. Ahora si ganan menos de 70, se desilusionan. Yo tuve mucha suerte. Trabajaba para Artistas Unidos quienes apoyaban mis filmes sin leer mis guiones ni hacer preguntas. Tenía corte final en todos mis proyectos.
¿Y ahora?
La dinámica es muy diferente, porque las compañías de cine descubrieron que pueden gastar 100 millones de dólares en una película para ganar 300 millones. Apuestan por lo grande y les importa un bledo hacer películas de calidad, sólo les interesan las ganancias. Por supuesto mi cine queda fuera; pero los europeos tienen otra visión y me las financian.
¿Le afecta el paso de los años?
No hay nada bueno con envejecer, nada. Se gana un par de cosas, algo de sabiduría en los fracasos amorosos y otras desilusiones. Pero lo que se pierde es catastrófico por donde se lo mire.
¿Qué lo impulsa a escribir?
Es algo que siempre he hecho, comencé a escribir antes de aprender a leer. Desde niño, era capaz de crear historias y escribirlas. Es como tener buen oído. Y cuando se tiene la habilidad para hacer algo, es necesario expresarlo. Si nadie me contratara y tuviese que lavar platos para ganarme la vida, volvería a mi casa en la noche y escribiría, porque me produce placer. Es mi hobby. Es algo muy natural.

Fuente: Portal Woody Allen Web, http://woodyallenweb.wordpress.com/declaraciones/

lunes, 29 de julio de 2013

Woody Allen, escritor y cineasta.


En su último libro Jorge Fonte analiza la faceta literaria de Woody Allen.
  
Coincidiendo con la 6ª edición de su libro sobre Woody Allen con la Editorial Cátedra Jorge Fonte saca al mercado una nueva aproximación al cineasta neoyorquino.
Como es bien sabido por todos Woody Allen es –tal vez- el cineasta más inteligente de los últimos años. Un hombre con una verdadera necesidad de auto alimentarse culturalmente un lector empedernido cuya curiosidad intelectual no tiene límites. Intentar plasmar toda esa erudición en un libro se nos antojaba una empresa harto complicada (y puede que en más de una ocasión algo engorrosa para el lector). De ahí que la idea de este trabajo no sea indagar en las influencias literarias que encontramos en los textos y en las películas de Allen sino más bien la presencia, las referencias directas a autores, poemas, novelas o dramas teatrales que hay en sus obras (ya sea para la gran pantalla como para un escenario de Broadway).
   
Y para ello lo hemos dividido en tres partes: una primera biográfica-introductoria donde analizamos su formación como escritor y sus gustos literarios; una segunda en la que nos adentramos ya en su obra propiamente dicha primero en sus relatos cortos y después en sus obras de teatro y, por último, cerramos el libro con el capítulo que, a nuestro entender, es el más interesante ya que en él nos detenemos a contar con detalle, una por una, todas las citas literarias que aparecen en sus películas, así como a analizar su contexto y reproducir, en la medida de lo posible, la obra original y una pequeña biografía del autor citado.

Jorge Fonte (S/C de Tenerife, 1967) es un versátil autor que en catorce años ha publicado casi una docena de libros sobre cine: Woody Allen (Ed. Cátedra, 1998. Sexta edición 2012), Walt Disney. El universo animado de los largometrajes (1937-1967) Vol. I (T&B Editores, 2000. Segunda edición 2005), Walt Disney. El hombre, el mito (T&B Editores, 2001), Walt Disney. El universo animado de los largometrajes (1970-2001) Vol. II (T&B Editores, 2001), Todo empezó con un ratón (T&B Editores, 2004), Steven Spielberg. En busca de la película perfecta (Ediciones Jaguar, 2008), Oliver Stone (Ed. Cátedra, 2008), Robert Zemeckis (Ed. Cátedra, 2012) y Russ Meyer. El indiscutible rey del cine erótico (Ediciones JC, 2012). 


Fuente: jfonte@cip.es

miércoles, 3 de julio de 2013

"El Alce" por Woody Allen.


          
Les voy a contar una historia que les parecerá increíble. Una vez cacé un alce. Me fuí de cacería a los bosques de Nueva York y cacé un alce. Así que lo aseguré sobre el parachoques de mi automóvil y emprendí el regreso a casa por la carretera oeste. Pero lo que yo no sabía era que la bala no le había penetrado en la cabeza; sólo le había rozado el cráneo y lo había dejado inconsciente.

Justo cuando estaba cruzando el túnel el alce se despertó. Así que estaba conduciendo con un alce vivo en el parachoques, y el alce hizo señal de girar. Y en el estado de New York hay una ley que prohíbe llevar un alce vivo en el parachoques los martes, jueves y sábados. Me entró un miedo tremendo…

De pronto recordé que unos amigos celebraban una fiesta de disfraces. Iré allí, me dije. Llevaré el alce y me desprenderé de él en la fiesta. Ya no sería responsabilidad mía. Así que me dirigí a la casa de la fiesta y llamé a la puerta.

El alce estaba tranquilo a mi lado. Cuando el anfitrión abrió lo saludé: “Hola, ya conoces a los Solomon”. Entramos. El alce se incorporó a la fiesta. Le fue muy bien. Ligó y todo. Otro tipo se pasó hora y media tratando de venderle un seguro.

Dieron las doce de la noche y empezaron a repartir los premios a los mejores disfraces. El primer premio fue para los Berkowitz, un matrimonio disfrazado de alce. El alce quedó segundo. ¡Eso le sentó fatal! El alce y los Berkowitz cruzaron sus astas en la sala de estar y quedaron todos inconscientes.

Yo me dije: Ésta es la mía. Me llevé al alce, lo até sobre el parachoques y salí rápidamente hacia el bosque. Pero… me había llevado a los Berkowitz. Así que estaba conduciendo con una pareja de judíos en el parachoques. Y en el estado de Nueva York hay una ley que los martes, los jueves y muy especialmente los sábados…

A la mañana siguiente, los Berkowitz despertaron en medio del bosque disfrazados de alce. Al señor Berkowitz lo cazaron, lo disecaron y lo colocaron como trofeo en el Jockey club de Nueva York. Pero les salió el tiro por la culata, porque es un club en donde no se admiten judíos.

Caricatura Woody Allen: Dominic Philibert


lunes, 1 de julio de 2013

Barcelona es como Manhattan, pero con más políticos.

 

Allen y la ministra
Allen y la Ministra
 
La ministra española de Cultura, Carmen Calvo, y tres consejeros de la Generalitat (gobierno autónomo catalán), los de Cultura, Innovación, Empresas y Universidades y Medio Ambiente, arroparon en la tarde de este lunes al guionista, realizador y actor Woody Allen en la presentación del rodaje de su nueva película, que tendrá como marco la ciudad de Barcelona, la cual espera describir a todo el mundo "de la misma forma que hice con Manhattan, a través de mi mirada", según dijo el genial artista neoyorquino.

En ausencia de sus estelares protagonistas, Scarlett Johansson, Javier Bardem y Penélope Cruz, y como suele ser frecuente aún sin título oficial, poco de nuevo se contó en torno a este guion, que costará 20 millones de euros en ser trasladado a imágenes, en parte aportados por las instituciones tan altamente representadas en el acto.

Allen, de 71 años y últimamente muy familiarizado con España a través de sus viajes a Oviedo (Donde recibió el Premio Príncipe de Asturias) y Barcelona (para promocionar sus películas, recibir un doctorado Honoris Causa y preparar esta filmación), explicó que la que se conoce como "Woody Allen Spanish Summer 07 Project" será "mi carta de amor a Barcelona, así como el de Barcelona al resto del mundo". Por ello, el autor de "Annie Hall" y "Scoop" confesó sentirse "muy excitado por hacer esto, especialmente en un país que no es el mío y con una lengua que desconozco".

En esta mezcla de rueda de prensa promocional y acto inaugural protocolario, aparte de Allen y el productor catalán Jaume Roures (MediaPro), hablaron la ministra de Cultura, Carmen Calvo, y tres consellers de la Generalitat de Cataluña, Joan Manuel Tresserras (Cultura), Josep Huguet (Innovación, Universidades y Empresas) y Francesc Baltasar (Medio Ambiente y Vivienda), quienes se felicitaron de la presencia del cineasta y del efecto que para la imagen de la ciudad condal tendrá la película en todo el mundo.

Emocionada y nerviosa, la ministra se fotografió con Allen y definió al realizador, guionista y actor como "uno de los grandes talentos de nuestra época, alguien que hace filosofía con el cine, regalando una verdadera reflexión sobre la vida". También citó su paralelismo con el español Pedro Almodóvar, ya que ambos "han realizado obras muy profundas, aunque puedan parecer ligeras".

Extraído de © abc guionistas, El portal del guión.

sábado, 15 de junio de 2013

Woody y la risa número 10.

Risas, risas, muchas risas.




Extraído de Woody Allen, un libro de humor, número 1, Editorial Nueva Imagen, Mexico 1980.


martes, 4 de junio de 2013

Tributo a Diane Keaton.




Film Society of Lincoln Center

Woody presentó a la genial Diane con estas palabras: “En todos los filmes que he hecho con Keaton, siempre he escrito todas las bromas y las partes buenas para mí… Pero cuándo la película está lista ella es la graciosa, ella recibe todos los elogios. Entonces, ustedes saben, es para ponerse furioso…”

Al evento asistieron Candice Bergen, Steve Martin, Meryl Streep, Sarah Jessica Parker, Lisa Kudrow, Martin Short y Nancy Meyers entre otros.




Allen también dijo a la audiencia que trató de que Keaton no fuera honrada tan públicamente: “¿Para qué quieres ser honrada?” El público presente estalló en risas. “Realmente no sé que más decir de ella, excepto que es puntual, nada complicada y tiene una hermosa escritura a mano. Ah sí, ella es una de las dos o tres más grandes comediantes que el mundo haya visto.”

Diane estuvo muy bien vestida con una larga falda negra y una blusa blanca y su rubor la hacía ver aún más bella. Dijo que su hijo de seis años le había dicho: “Realmente me gusta como tienes el pelo, mamá. Pero yo le digo eso a todas las chicas.”

Cuando le tocó el turno a la homenajeada improvisó una pequeña parte de “Seems like old times”, que interpretó en Annie Hall y se le escaparon unas lágrimas. “La parte maravillosa de actuar en el cine es que no lo tengo que hacer frente a una audiencia. -expresó luego- Lo puedo hacer en secreto con una pequeña familia llamada equipo. En nuestro mundo un logro es transformar un momento en el tiempo con la esperanza de que viva en el corazón y la mente de la gente. Eso es grandioso, ¿pero acaso no es parte de lo que es la actuación?”.

“Yo aún me siento como la pequeña Diane que quería ser una estrella de cine. Todavía soy esa niña de cara triste, toda tiesa y con lágrimas que corre del escenario para revivir el miedo de actuar, una y otra vez. Creo que la razón por la que lo sigo haciendo es que algunas veces después del miedo alcanzas un bello escenario… Descubres un momento que sientes vivirá por siempre.”

11 de abril de 2007