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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

miércoles, 11 de abril de 2012

Un tango llamado, Woody Allen.

Woody Allen
Tango

Música: Raúl Garello
Letra: Horacio Ferrer


Woody Allen, quiero verte en Buenos Aires,
ruso piola y atorrante de Manhattan,
con tu cara de gilastro,
y tu corazón en llamas,
te veo por Corrientes palpitando
nostalgias que hacen mal, pero son lindas:
Buenos Aires, viejo Woody, es una mina
de la que ya never more escaparás.

Verás, che Woody Allen
tu biógrafo en porteño,
cuando Hugo del Carril de la pantalla se salía
por darle una alegría de amor a Doña Nadie
y el cielo era la vieja vigilando junto a Dios.

Verás a las mellizas
New York y Buenos Aires,
bellísimas y neuras como niñas inmortales,
cambiando amor por sexo y a los cafés por bancos,
bailar el tango al ritmo de tu rubio bandoneón.
Woody Allen, tengo ganas de abrazarte
contemplando que el final del siglo veinte
es un show de funerarias:
Chernobyl, El Golfo, El Sida.

Y, al fin, si es inmoral seguir con vida,
vení, que aquí están Groucho y Pepe Arias
y nos vamos a morir, pero de risa,
para dentro de dos siglos despertar.

Verás, che Woody Allen
tu biógrafo en porteño,
cuando Hugo del Carril de la pantalla se salía
por darle una alegría de amor a Doña Nadie
y el cielo era la vieja vigilando junto a Dios.
Verás a las mellizas
New York y Buenos Aires,
bellísimas y neuras como niñas inmortales,
cambiando amor por sexo y a los cafés por bancos,
bailar el tango al ritmo de tu rubio bandoneón.

Fuente: www.todotango.com