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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Las actrices de Woody: Scarlett Johansson.

 Dos películas de las mejores actrices jóvenes de Hollywood, En exclusiva,  Axel Kuschevatsky realizó una entrevista con la revista Miradas para hablar de "The Spirit", un film basado en un cómic de los años 40 que la muestra en una faceta diferente. También vuelve a ser la protagonista de Woody Allen.



No es demasiado alta, es exuberante pero no en medidas neumáticas (a loo Angelina Jolie), no protagonizó ningún súper éxito... ¿Cómo describir a Scarlett Johansson? Lo primero, lo más fácil, sería decir que es una emergente de una nueva generación de actrices de Hollywood que le escapan a los convencionalismos y bla, bla, bla. Una sarta de lugares comunes.

Definírla como una actriz de culto que ocasionalmente juega en el terreno de lo masivo esta más cerca de la realidad, pero tampoco es solamente eso. En ella hay algo que la conecta con las estrellas de los años 50, una suerte de glamour automático que acompañan a las rubias de ojos grandes y facciones definidas. Pero tampoco es la reencarnación de Grace Kelly.


A los diez años tuvo su primer rol en un film, "Regreso a casa", sin perspectivas de transformarse en la figura pública que es hoy, una actriz que ya fue dirigida por cineastas como Robert Redford, los hermanos Coen, Christopher Nolan y especialmente un grupo de realizadores neoyorkinos: Sofía Coppola, Brian de Palma, Frank Miller y Woody Allen.

Woody Allen. Ese es el nombre fundamental en la lista. Scarlett es su nueva musa inspiradora, heredera del lugar que supieron tener Mia Farrow y Diane Keaton durante dos décadas. Johansson y el realizador ya rodáron tres films juntos, Match Point (2005), Scoop (2006) y Vicky Cristina Barcelona (2008). Los unen pasiones y orígenes: los dos viven en Manhattan, son judíos y ven el universo de formas parecidas. Allen le hizo desplegar un talento que antes estaba sugerido y que le permite encarnar desde una manipuladora sexual nata hasta una timida recatada.

Otro nombre fundamental para Scarlett es el de Frank Miller, que vive en la misma ciudad hace años y es un historietísta fascinado con el crimen, la acción y la vida en esas mismas calles que recorren Scarlett y Woody. Miller se hizo famoso como director de la adaptación de su cómic. "La ciudad del pecado" (Sin City, 2005). Un día Frank llamó a la actriz para trabajar en un extraño proyecto, la adaptación a la pantalla grande de un oscuro y maravilloso personaje, The Spirit (El espíritu).

Con el film a punto de llegar a los cines, cruzamos unos llamados, exclusivos para Miradas. Del otro lado del teléfono -y obviamente desde su ciudad natal- se escuchaba la tan reconocible voz de la rubia




¿Solés elegir peliculas teniendo en cuenta quien es el director, o solamente ti te gusta el guión?

Un poco de cada cosa. Hay veces que trabajo con directores que son debutantes, o que siempre trabajaron como guionistas y recién empiezan a dirigir. Otras veces simplemente me encanta el proyector en sí, y otras me muero de ganas de trabajar con un realizador en particular. Cuando Woody Allen me preguntó si quería filmar con él, leí el guión, pero realmente no era necesario porque quería hacerlo de todas formas.

Y en este caso, yo en realidad, no conocía mucho acerca del personaje de The Spirit hasta que me contactaron para hacer la película. Sabía algo acerca de Will Eisner, su creador, pero no había leído ninguno de sus cómics. Lo que sí me pareció muy excitante era conocer a Frank Miller. Eso fue lo que me atrajo del proyecto en primer lugar. Soy una gran fanática de su trabajo y por eso me acerqué a él, para ver si podíamos hacer algo juntos. Así arrancó el asunto.


En las historietas, Silken Fross, tu personaje, era mucho más secundario.

Sí, leí varias. Ella aparecía en un par de episodios nada más y era simplemente una más de las tantas admiradoras del Spirit. Realmente no sé porqué eligió justamente a Silken Fross como personaje femenino para esta película.

Para empezar, tiene un muy buen nombre.

Es cierto, tiene un gran nombre (risas), pero creo que también trató de buscar un personaje que no tuviera tanta historia y le permitiera desarrollarlo para la película. La primera vez que leí el guión, todavía no había un personaje para mí, aunque realmente quería trabajar con Frank. Lo conocí y pegamos muy buena onda... Ambos estamos enamorados de Nueva York. Yo nací y fuí criada en esta ciudad y Frank es muy, muy neoyorquino. Teníamos muchos temas de conversación, y cuando me fuí de la reunión aquella vez le dije que ojalá encontráramos algo para hacer juntos. Así que unos días después me llamó y me dijo que estaba escribiendo un papel para mí. Habría aceptado sin importar cuál fuera el personaje.

¿Cómo te sentiste cuando te pusiste el vestuario un tanto sadomasoquista de tu personaje? Se ve realmente geniál.

¡Gracias! Los trajes de la película son espectaculares. Es impresionante cuando te maquillan, te peinan y de repente te das cuenta de que te transforman en un personaje de historieta. Una parte muy importante del trabajo es meterte bajo la piel del rol, y el hecho de ponerte esa ropa te ayuda.

¿La experiencia de hacer una película con escenografías creadas por computadora es similar a la de hacer teatro?

Absolutamente, la experiencia es muy parecida. Creo que yo podría haber ido aún más lejos en términos de actuación si no se nos hubiera requerido que fuera tan "historietística". Pero definitivamente fue un tipo de actuación muy teatral, aunque no tenés que levantar la voz para que te escuche el de la última fila. En un sentido, es interesante encarnar a un personaje así en esta realidad alternativa que no tiene mucho que ver con la nuestra. Por otro lado es trabajar al lado de Samuel Jackson, que interpreta a un villano muy extremo. Su actuación es exagerada y hasta caricaturesca.





Es evidente que la pasaste genial haciendo esta película.

Me divertí muchísimo, la pase bárbaro. Creo que de alguna manera todos los personajes tienen un poco de conciencia de que están viviendo adentro de este mundo paralelo, de esta historieta.

Frank Miller es, además, un narrador único. Sus cómics son realmente originales: Sin City, The Dark Knight Returns, Ronin... Todo lo que hace es diferente.

Eso también se aplica a esta película. No se parece a nada que haya visto antes, en la forma en que está estructurada la historia, o visualmente. No es una continuación estilística de La ciudad del pecado o 300 (2006) . De alguna forma, es el debut como director de Frank. Es el proyecto que siempre soñó hacer.

The Spirit se va a estrenar en Buenos Aires casi al mismo tiempo que Vicky Cristina Barcelona (2008), la nueva de Woody Allen, que también protagonizás. Tener dos films tan diferentes en cartel el mismo mes va a mostrar la versatilidad de tu trabajo...

Es gracioso. Imaginate que nunca pasa así: generalmente hago una película, después de otra, y se van estrenando paulatinamente. Nunca se estrenan al mismo tiempo. Y es extraño, porque en ambas hago personajes muy diferentes.

Hiciste películas con directores realmente impresionantes, comoo Woody Allen, Brian de Palma, Christopher Nolan. ¿Miller pertenece a este grupo?

Creo que sí, más que nada por el hecho de que Frank es un visionario, y la gente que acabás de mencionar también lo es. De alguna manera, lo que lo diferencia de todos estos realizadores es que ésta es la primera película que hace él solo, pero me parece que cuando la ves automáticamente te das cuenta de que es algo realmente único y original. Su estilo como cineasta es muy maduro, y creo que eso es porque tiene bien claro lo que quiere.

Hace unos años, en la alfombra roja de los Oscars, te enteraste de que yo soy argentino y me preguntaste si creía que eras parecida a Evita... ¿Cómo se te ocurrió preguntarme eso? (risas)

Conozco el musical y me encanta el personaje. Claro que tengo en claro su importancia histórica, y el hecho de que era una mujer involucrada en la política, y que llegó a ser muy poderosa y cuestionada. Eso es algo interesante. Una mujer que logra ser admirada y detestada siempre es un personaje complejo y fascinante.

Scarlett, gracias por tu tiempo...

Algo más: ¡me muero por conocer la Argentina! Escuché cosas tan lindas de tu país... Esa ciudad con casitas tipo suizas, Bariloche... Voy a tratar de visitarlos. ¡Muchas gracias!.


FILMOGRAFÍA

UN MUCHACHO LLAMADO NORTE (1994) de Rob Reiner

CAUSA JUSTA (1995) de Arne Glimcher

SI NO TE CASAS, ME MATO (1996) de Eric Schaeffer

MANNY & LO (1996) de Lisa Krueger

FALL (1997) de Eric Schaeffer

SOLO EN CASA 3 (1997) de Raja Gosnell

EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS CABALLOS (1998) de Robert Redford

MI HERMANO EL CERDITO (1999) de Erik Fleming

GHOST WORLD (2001) de Terry Zwigoff

EL HOMBRE QUE NUNCA ESTUVO ALLÍ (2001) de Joel Coen

LA PESADILLA DE SUSI (2001) de Éva Gárdos

ARAC ATTACK (2002) de Ellory Elkayem

LOST IN TRASLATION (2003) de Sofia Coppola

LA JOVEN DE LA PERLA (2003) de Peter Webber

THE PERFECT SCORE (2004) de Brian Robbins

BOB ESPONJA. LA PELICULA (2004) -voz- de Stephen Hillenburg

A GOOD WOMAN (2004) de Mike Barker

UNA CANCIÓN DEL PASADO (2004) de Shainee Gabel

IN GOOD COMPANY (Algo más que un jefe) (2005) de Chris y Paul Weitz

LA ISLA (2005) de Michael Bay

MATCH POINT (2005) de Woody Allen

LA DALIA NEGRA (2006) de Brian de Palma

SCOOP (2006) de Woody Allen

TRUCO FINAL – de Christopher Nolan

EL PRESTIGIO (2006) de

THE NANNY DIARIES (DIARIO DE UNA NIÑERA) (2007) de Shari Springer Berman y Robert Pulcini

LAS HERMANAS BOLENA (2008) de Justin Chadwick

VICKY CRISTINA BARCELONA (2008) de Woody Allen

THE SPIRIT (2008) de Frank Miller

¿QUÉ LES PASA A LOS HOMBRES? (2009) de Ken Kwapis

IRON MAN 2 (2010) de Jon Favreau

UN LUGAR PARA SOÑAR (2011) de Cameron Crowe

LOS VENGADORES (2012) de Joss Whedon

HITCHCOCK (2012) de Sacha Gervasi

DON JON (2013) de Joseph Gordon-Levitt

UNDER THE SKIN (2013) de Jonathan Glazer

HER (2013) -voz- de Spike Jonze

CAPITÁN AMÉRICA: EL SOLDADO DE INVIERNO (2014) de Anthony Russo y Joe Russo

CHEF (2014) de Jon Favreau

LUCY (2014) de Luc Besson

VENGADORES: LA ERA DE ULTRÓN (2015) de Joss Whedon

¡AVE, CÉSAR! (2016) de Ethan y Joel Coen

EL LIBRO DE LA SELVA (2016) -voz- de Jon Favreau

CAPITÁN AMÉRICA: CIVIL WAR (2016) de Anthony Russo y Joe Russo

¡CANTA! (2016) -voz- de Garth Jennings

GHOST IN THE SHELL (2017) de Rupert Sanders

UNA NOCHE FUERA DE CONTROL (2017) de Lucia Aniello

ISLA DE PERROS (2018) -voz- de Wes Anderson

VENGADORES: INFINITY WAR (2018) de Anthony Russo y Joe Russo

VENGADORES: ENDGAME (2019) de Anthony Russo y Joe Russo

HISTORIA DE UN MATRIMONIO (2019) de Noah Baumbach

JOJO RABBIT (2019) de Taika Waititi

VIUDA NEGRA (2021) de Cate Shortland

En vísperas de estreno o en fase de producción

LITTLE SHOP OF HORRORS (2022) de Greg Berlanti

BRIDE (2022) de Sebastián Lelio


Fuente: Revista Miradas



martes, 14 de septiembre de 2021

Vittorio Storaro será el director...

 

...de fotografía de la próxima película de Woody Allen, que se rodará en París en agosto





Vittorio Storaro tiene una nueva exposición de fotografía. En una entrevista para promocionarlo , confirma que regresará a la cámara para la próxima película de Allen y que la producción está prevista para agosto.

“Quizás también podría rodar la quinta película con Woody Allen. La cita por ahora es en París a principios de agosto, pero en el cine nunca se sabe hasta que estás en el set ”.

En primer lugar, la producción se ha retrasado varias veces. Con París y Francia mejorando en términos de restricciones, es bueno escuchar que el proyecto no se ha abandonado. El período de principios de agosto es interesante; quizás la mayor parte del rodaje se realice a tiempo para el lanzamiento del Festival de Rifkin en Francia el 29 de septiembre. Pero no hay garantía de nada en estos días, como dice el propio Storaro.

En segundo lugar, es bueno obtener la confirmación del regreso de Storaro. Esta será su quinta película consecutiva con Allen, comenzando con Café Society de 2016. Allen y Storaro realmente se han desarrollado como equipo y es genial tener a la pareja de regreso. Si todo sale bien, igualará a Darius Khondji como si hubiera hecho 5 películas como Allen.

En tercer lugar y lo más emocionante, significa que Allen y su equipo probablemente estén lanzando ahora mismo. ¿Quién estará en ella? El tiempo dirá. Pero casi todos los actores de París estarían disponibles.

No hay nada establecido y cualquier cosa podría retrasar las fechas. Pero con el lanzamiento de las vacunas, parece probable que las cámaras funcionen antes de que termine el año.

Más noticias a medida que suceden, y esperemos que lleguen pronto.


Fuente: The Woody Allen Pages

viernes, 3 de septiembre de 2021

Los actores de Woody: Hugh Grant.

 Nació el 9 de septiembre de 1960 en Londres (Inglaterra)


Mide 1’80.

Hugh John Mungo Grant es hijo de James Grant, antiguo vendedor de alfombras, y de Fynvola Grant, profesora fallecida en el año 2001.

Tiene un hermano mayor llamado James.

Graduado en Literatura por la Universidad de Oxford, Hugh fundó en sus inicios como actor un grupo cómico denominado The Jockeys of Norfolk.

Después de efectuar varias apariciones en la televisión británica, debutó en el cine a comienzos de la década de los 80 con “Privileged” (1982), un film dirigido por Michael Hoffman en el que Hugh apareció acreditado como Hughie Grant.

Unos años después encarnó al poeta Lord Byron en “Remando Al Viento” (1987), un film dirigido por Gonzalo Suárez.

En el rodaje de esta última película, Hugh conoció y se enamoró de la actriz y modelo Elizabeth Hurley (nacida en 1965).

El mismo año protagonizó “Maurice” (1987), título con dirección de James Ivory.

Gracias a su interpretación en la comedia “Cuatro Bodas y Un Funeral” (1994), de Mike Newell, Grant alcanzó el estrellato y una nominación al Globo de Oro.

Con posterioridad repitió candidatura a los Globos de Oro por “Notting Hill” (1999), comedia romántica co-protagonizada por Julia Roberts, y por “Un Niño Grande” (2002), película dirigida por los hermanos Paul y Chris Weitz que adaptó una novela de Nick Hornby.



Otros títulos interpretados por Hugh, especializado en protagonizar comedias, son “Mickey Ojos Azules” (1999), “Ladrones De Medio Pelo” (2000) de Woody Allen, “El Diario De Bridget Jones” (2001), un título co-protagonizado por Renée Zellweger que llevó a la gran pantalla una novela chick lit de Helen Fielding, “Amor Con Preaviso” (2002), con Sandra Bullock, “American Dreamz” (2006), o “Tú La Letra y Yo La Música” (2007), comedia en la que compartió créditos con Drew Barrymore representando el papel de una antigua estrella del pop que intenta reverdecer pasados éxitos.

En “¿Qué Fue De Los Morgan?” (2009) Hugh interpretó al marido de Sarah Jessica Parker. Ambos tenían que dejar Nueva York para esconderse como testigos protegidos en un pueblo de Wyoming.

Más tarde formó parte del reparto de la comedia de espionaje “Operación U.N.C.L.E.” (2015), film dirigido por Guy Ritchie, y se convirtió al lado de Meryl Streep en el actor St. Clair Bayfield en “Florence Foster Jenkins” (2016).





En el año 2017 estrenó, interpretando el personaje de Phoenix Buchanan, la comedia “Paddington 2” (2017).

En el 2018 protagonizó la miniserie de televisión “Un Escándalo Muy Inglés” (2018), basada en el escándalo sexual que protagonizó en los años 70 el político Jeremy Thorpe.

Volvió a colaborar con Guy Ritchie en la comedia criminal “The Gentlemen: Los Señores De La Mafia” (2019).

En el año 2020 estrenó “The Undoing” (2020), miniserie co-protagonizada por Nicole Kidman que se basó en la novela “Tú Ya Lo Sabías” de Jean Hanff Korelitz.

Hugh Grant fue detenido en 1995 cuando estaba en su coche con la prostituta Divine Brown, quien le estaba practicando una felación.

Tras varios arrepentimientos públicos, el noviazgo entre Liz y Hugh prosiguió hasta el 2001, año en el que amigablemente decidieron romper el vínculo sentimental.

Posteriormente, Hugh, que tiene una productora propia llamada Simian Films, mantuvo una relación con la trabajadora de la ONU, Kasia Komorowicz, y con Jemima Khan, con quien rompió en el mes de febrero del año 2007.

Más tarde fue pareja de la diseñadora Catherine Fulmer y de Amber Diane Sainsbury.

Con la china Tinglan Hong, casi veinte años menor que el actor británico, Hugh ha tenido dos hijos: Tabitha, nacida en el año 2011, y Felix, nacido en el 2013.

A comienzos del año 2014 Grant reveló que en había sido padre de otro niño, llamado John, en el año 2012, esta vez con la productora sueca de televisión Anna Elisabeth Eberstein, con quien tuvo otro hijo en el año 2015.

En el 2018 nació su tercer hijo con Anna Elisabeth, con quien se casó ese mismo año.


FILMOGRAFIA


PRIVILEGED (1982) de Michael Hoffman

PASIONES EN KENIA (1987) de Michael Radford

REMANDO AL VIENTO (1987) de Gonzalo Suárez

MAURICE (1987) de James Ivory

LAIR OF THE WHITE WORM (1988) de Ken Russell

HECHIZO LA INDIA (1988) de Nicolas Klotz

THE DAWNING (1988) de Robert Knights

THE BIG MAN (1990) de David Leland

PASIONES PRIVADAS DE UNA MUJER (1991) de James Lapine

PERFECTA LUNA DE HIEL (1992) de Roman Polanski

LO QUE QUEDA DEL DÍA (1993) de James Ivory

TREN NOCTURNO A VENECIA (1993) de Carlo U. Quinterio

CUATRO BODAS Y UN FUNERAL (1994) de Mike Newell

SIRENAS (1995) de John Duigan

UNA INSÓLITA AVENTURA (1995) de Mike Newell

NUEVE MESES (1995) de Chris Columbus

EL INGLÉS QUE SUBIÓ UNA COLINA PERO BAJÓ UNA MONTAÑA (1995) de Christopher Monger

SENTIDO Y SENSIBILIDAD (1995) de Ang Lee

RESTAURACIÓN (1995) de Michael Hoffman

AL CRUZAR EL LÍMITE (1996) de Michael Apted

UN LUGAR LLAMADO NOTTING HILL (1999) de Roger Michell

MICKEY OJOS AZULES (1999) de Kelly Makin

LADRONES DE MEDIO PELO (2000) de Woody Allen

EL DIARIO DE BRIDGET JONES (2001) de Sharon MaguireUN NIÑO GRANDE (2002) de Paul y Chris Weitz

AMOR CON PREAVISO (2002) de Marc Lawrence

LOVE ACTUALLY (2003) de Richard Curtis

BRIDGET JONES: SOBREVIVIRÉ (2004) de Beeban Kidron

OBRAS EN CASA (2005) de Brigitte Rouan

AMERICAN DREAMZ (2006) de Paul Weitz

TÚ LA LETRA Y YO LA MÚSICA (2006) de Marc Lawrence

¿QUÉ FUE DE LOS MORGAN? (2009) de Marc Lawrence

EL ATLAS DE LAS NUBES (2012) de Tom Tykwer y Andy y Lana Wachowski

¿CÓMO SE ESCRIBE AMOR? (2014) de Marc Lawrence

OPERACIÓN U.N.C.L.E. (2015) de Guy Ritchie

FLORENCE FOSTER JENKINS (2016) de Stephen Frears

PADDINGTON 2 (2017) de Paul King

THE GENTLEMEN: LOS SEÑORES DE LA MAFIA (2019) de Guy Ritchie


Fuente: https://www.alohacriticon.com/cine/actores-y-directores/hugh-grant/

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Las mujeres que han inspirado la carrera y la vida personal de Woody Allen


Coincidiendo con la publicación de las memorias del cineasta repasamos algunas de sus musas, tanto en la pantalla grande como en su círculo íntimo.




Por ÁLVARO FERNÁNDEZ-ESPINA

Corren tiempos convulsos para Woody Allen. En los últimos años el realizador de cintas legendarias de la historia del cine como Manhattan o Match Point se ha visto salpicado por los escándalos sexuales que han asolado Hollywood a raíz del caso Harvey Weinstein. Pero, con más de cincuenta películas a sus espaldas, Allen ha sido más un elemento de discordia en la industria, cuyos actores y actrices se han dividido entre partidarios y detractores.

Una situación que ha vuelto a cobrar relevancia estos días con la publicación en castellano de A propósito de nada, su esperada autobiografía en la que habla sin tapujos de su carrera, sus relaciones y el mundo del celuloide. Pero si algo ha vertebrado sus trabajos cinematográficos a través de los años han sido los personajes femeninos que ha creado y que han resultado ser auténticos regalos para las actrices que los han interpretado. La relación con algunas de ellas las ha convertido en musas, incluso en algunos casos, le ha valido el reconocimiento con un Oscar.

Y si su vida profesional ha estado marcada por grandes nombres de mujer, el plano personal tampoco ha estado exento de polémica. Repasamos una breve lista con algunas de las que le han marcado.



Cate Blanchett

Blue Jasmine estaba escrito por y para ella. Un vehículo de lucimiento personal en el que la conexión entre actriz y director dio los mejores resultados para interpretar a una mujer al borde de un ataque de nervios y por el que ganó el oscar en 2014.



Charlize Theron

A finales de los 90 la actriz buscaba su sitio en Hollywood y Allen supo ver en ella el prometedor potencial que tenía. Le dió un pequeño papel en esta cinta ambientada en el turbulento mundo de la fama para interpretar a una supermodelo que sirvió para que todo el mundo reparara en ella. En 2001 repitieron en La maldición del escorpión de jade.



Diane Keaton

Juntos formaron la pareja cinematográfica y sentimental de la década de los 70. Un binomio cultural ineludible que a Keaton le reportó un Oscar por Annie Hall en 1978 y muchos otros papeles como el de Misterioso asesinato en Manhattan. Su relación terminó en 1975 pero la actriz siempre ha declarado que guardan una buena amistad.



Elena Anaya

Otra española que se suma a las filas de Allen. El último fichaje de la próxima película que veremos en los cines, Rifkin’s Festival, y que se rodó en San Sebastián el pasado verano.



Emma Stone

Uno de los mejores fichajes del neoyorquino durante su última época ha sido el de la intérprete de La La Land. Por él se puso en el papel de una médium en la Costa Azul durante los años 20 en Magia a la luz de la luna y en el de una estudiante universitaria que se enamora de su profesor en Irrational Man.



Louise Lasser

La protagonista de Réquiem por un sueño fue su segunda mujer. La primera fue, según ha confesado Allen, una novia de la adolescencia. Lasser y él casaron en 1966 y la actriz participó en tres de su películas, Bananas, Coge el dinero y corre y Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar. Su matrimonio terminó en 1969 pero aún se profesan un gran cariño.



Mia Farrow

Aunque estuvieron juntos más de una década y tuvieron un hijo biológico juntos, Ronan, y dos adoptivos, nunca llegaron a casarse. Hannah y sus hermanas, Otra mujer, La rosa púrpura del Cairo o Maridos y mujeres son solo algunos de los títulos en los que la dirigió. Todo se torció cuando Farrow abandonó a Allen tras enterarse de que este mantenía una relación con Soon Yi, la hija adoptiva de la actriz con su anterior marido André Previn.



Penélope Cruz

Para ella guarda algunas de sus mejores palabras y recuerdos en sus memorias. Allen le hizo a la actriz española un regalo que no va a olvidar nunca: el papel en Vicky Cristina Barcelona por el que en 2008 le concedieron el Oscar a la mejor actriz de reparto.



Scarlett Johansson

De su encuentro en el set de rodaje quedarán para la historia títulos tan emblemáticos como Match Point, en el que el magnetismo de la actriz y la inspiración de director estaban a niveles máximos. A pesar de todos los comentarios y acusaciones que le han llovido recientemente, Johansson ha reconocido que le apoya y que volvería a trabajar con él en cuanto se lo pidiera.



Soon-Yi Previn

Tras hacerse público en 1992 el escándalo de la relación que mantenían cuando ella solo tenía 21 años y él 56, la pareja ha permanecido junta. Se casaron en 1997 y han adoptado dos hijos. Previn se mantiene siempre en un segundo discreto plano pero le acompaña en sus compromisos por todo el mundo.



Fuente: https://www.mujerhoy.com

martes, 31 de agosto de 2021

La crisis de Woody Allen

 

La primera serie del cineasta neoyorquino tiene su marca pero parece dirigida por un

imitador cinematográficamente hueco.




Por ENEKO RUIZ JIMÉNEZ


Sin Woody Allen, no habría comedia de autor en televisión. Su influencia se respira en Louie, Girls, Atlanta, Transparent, Fleabag o Master of None. Así que la pequeña pantalla parecía un buen hogar para el maestro neoyorquino. O quizás no.

Woody Allen no quería hacer televisión. Es más, no debería haber hecho televisión. Al menos no obligado y con desgana. Crisis in six scenes, que estrena el viernes Amazon, es posiblemente uno de los puntos menos memorables de su carrera como cineasta y actor. No por aburrida o impersonal, sino por poco arriesgada. Sus seis episodios parecen escritos por un imitador nada inspirado y cinematográficamente hueco. El maestro quería dar una lección a sus alumnos, y se arrepintió nada más firmar.



Woody Allen se estrena en la televisión con ‘Crisis en seis escenas’ 

Los viejos cineastas nunca fallan

“A ciertas historias les sienta mejor la televisión”

Y eso que en esta crisis personal despliega sus señas de identidad y clichés. Hay triángulos amorosos, torpes robos y hasta enredos familiares con mensaje político. Son los turbulentos sesenta y el acomodado entorno del matrimonio Munsinger (Allen y la inmensa Elaine May) está a punto de dar un giro cuando la activista Lennie (la exagerada Miley Cyrus) se cuela por su puerta con ideas de revolución y utopías. El conflicto generacional se torna pronto en el motor. Pero el argumento no va mucho más allá de ese choque fácil de parodiar.

La añeja Crisis está llena de diálogos con exposición innecesaria y nunca sale de su zona de confort, ni en lo estético, ni en lo político ni en lo cómico. El responsable de Manhattan suena a aleccionador abuelo que piensa que la televisión no ha evolucionado desde que escribía para Sid Caesar. Que todavía cree que allí no hay libertad para experimentar y ser rompedor.

"Quizás debería dejar la tontería de la televisión y dar otra oportunidad a escribir libros", dice Munsinger en un largo monólogo. La frase es una broma interna. Aunque suena a Allen autoconvenciéndose. Lo imagino suspirando tranquilo cuando llega el minuto 21 de cada episodio. Y es que, pese a que en nuevos espacios como Amazon haya libertad en cuanto al tiempo, no rueda ni un segundo más de lo obligatorio.



La serie es ligera, reconocible y de rápida digestión. Disfrutar de Woody Allen como Woody Allen y escuchar sus frases neuróticas es un placer, pero no es lo que se esperaba de un genio del humor que, a sus 81, se atreve por primera vez con el medio. No queremos que cumpla un trámite y repita sus greatest hits. Debemos pedirle más.


Fuente: https://elpais.com/cultura/2017/03/18/television

Woody Allen. Un autorretrato en la era de la cancelación.

 

El cineasta estadounidense, siguiendo el tono satírico de Groucho Marx en sus memorias, da a conocer una autobiografía en la que indefectiblemente termina por cobrar protagonismo su defensa contra las acusaciones de abuso


Por Nicolás Mavrakis



Woody Allen sabe que su vida privada es la más perfecta de las tragicomedias escritas por él mismo. De hecho, esta es una percepción recurrente desde el principio de A propósito de nada, su flamante "polémica autobiografía". Aunque a los 84 años, podría tratarse del único desenlace sensato para una vida dedicada a reírse con inteligencia de las muchas contradicciones que lo más razonable, oportuno y discreto del espíritu debe aceptar cuando se somete a "lo que el corazón quiere", como dice citando al novelista Saul Bellow.

En todo caso, son sus películas las que muestran que en el mundo están quienes, llegado el momento, renuncian a lo que aman para hundirse en la angustia y la muerte, y quienes, en cambio, aceptan lo que aman para hundirse en la angustia y la vida.

De una u otra manera, en 1992, Woody Allen eligió a Soon-Yi, la hija adoptiva de veintidós años de quien era su pareja, Mia Farrow, y a pesar de las dificultades de público conocimiento, desde entonces sigue casado con ella (y respecto a esta notable perdurabilidad, remarca Allen, sería equivocado creer que Soon-Yi es algún tipo de cautiva: "Yo no duraría una semana en un campo de concentración sin mi esponja de baño; ella, por el contrario, en dos días tendría a la Gestapo llevándole el desayuno a la cama").




El detalle es que, durante esta peculiar historia de amor, Allen fue acusado de abusar sexualmente de Dylan, otra de las hijas adoptivas de la misma mujer (Mia Farrow) con la que mantuvo una de las relaciones laborales y afectivas más célebres en el star system de Hollywood. A partir de ahí, el director arrastra una nube amarillenta de conmoción moral y profesional cada vez que presenta un nuevo trabajo, circunstancia que se incrementó cuando, en pleno #MeToo, dos de los hijos de Farrow volvieron a acusarlo mediáticamente de lo mismo que su madre había hecho antes en una corte. Y aunque la justicia real de finales del siglo XX ya había comprobado que las acusaciones eran falsas (las dos instituciones más serias de investigación de crímenes sexuales en Nueva York concluyeron que el abuso nunca había ocurrido), la emergente cultura de la indignación y la censura del siglo XXI (también llamada, de un modo amable, "cultura de la cancelación") no dudó en declararlo culpable.

Es por esto que, mientras algunos insisten en renegar de haber trabajado con él, otros rechazan hacerlo y Amazon se niega a distribuir sus películas en los Estados Unidos, Allen decidió tomar la palabra. De lo contrario, remarca el director de Hannah y sus hermanas, "ciudadanos bienintencionados, rebosantes de indignación moral, están la mar de felices asumiendo noblemente una posición en un asunto del cual no tienen ningún conocimiento, de manera que teniendo en cuenta lo que todos estos cruzados saben realmente, yo podría ser tanto una víctima como Alfred Dreyfus como un asesino en serie".

Este es el trasfondo que se impone sobre casi todas las otras apariencias del libro, y también es el motivo por el cual, a pesar de presentarse como una autobiografía y admitir episodios en los que Allen relata eventos de su infancia y su carrera, A propósito de nada no es otra cosa que un ameno, reflexivo y valiente alegato autodefensivo con un objetivo: responder con una serie de hechos probados a las caóticas mentiras inventadas por Farrow (esa, insiste Allen, sería la "nada" sobre la que necesita escribir).




El libro, en este sentido, es menos una versión actualizada de Groucho y yo, las memorias en clave satírica que publicó en 1959 uno de sus mayores ídolos de la comedia, Groucho Marx, que una versión en tono humorístico de Toda la verdad, la autobiografía que el boxeador Mike Tyson publicó en 2013 para demostrar que la mujer y el jurado que lo enviaron a la cárcel por violación en 1992, en realidad, habían mentido y actuado en base a prejuicios.

Por supuesto, esto no impide que Allen pueda hacer chistes sobre su trato con las mujeres de su vida, como cuando, al recordar su matrimonio con Harlene Rosen, escribe que "me di cuenta de que me había metido en problemas cuando, durante un debate filosófico, Harlene logró probar que yo no existía", o cuando al mencionar su relación con Diane Keaton, de quien sigue siendo amigo, recuerda que "jamás vi a nadie, fuera de un campamento de leñadores, zamparse tanta comida como ella". La similitud con el estilo de Groucho es un homenaje constante, y para notarlo basta una línea cualquiera de Marx en su propia autobiografía: "No hay duda de que el sexo es la fuerza responsable de la perpetuación de la raza humana. Si no existiese, la vida desaparecería en pocas décadas, lo que tal vez no fuese mala idea".

Por otro lado, quienes quieran conocer los verdaderos detalles sobre la larga vida y obra de Allen, acerca de lo cual su protagonista revela poco menos que el artículo con su nombre en Wikipedia (y pasa por alto cualquier comentario sobre quienes ya no ven nada nuevo en sus más recientes películas), están todavía a mano las excelentes biografías oficiales publicadas por Eric Lax, quien funciona desde hace mucho como el auténtico iluminador de una existencia huidiza a la mirada del gran público con Conversaciones con Woody Allen (2007) y Woody Allen. La biografía (1991). Allen lo sabe, y por eso resulta impactante su esfuerzo por defenderse y contar, al menos en sus términos, todo lo que solo él puede conocer sobre su relación con Mia Farrow y Soon-Yi, y que nadie se animaría a preguntar.

Sin margen para las bromas, es ahí cuando señala que, además de tener Mia Farrow un hermano condenado y en prisión por abuso de menores, de los siete hijos adoptivos de ella sometidos, según los testimonios judiciales de Soon-Yi y distintas mucamas, a distintos maltratos físicos y psicológicos, dos se suicidaron y otra murió abandonada en un hospital.

Si Maridos y esposas o Manhattan perdurarán cuando sea su cinematografía lo único que ofrezca un testimonio sobre el hombre que las hizo es algo que, por ahora, no le interesa resolver a Woody Allen. Lo urgente es saber si él mismo logrará ver cumplida su famosa máxima, que dice que la comedia es tragedia más tiempo.


Fuente: Lanacion.com.ar








lunes, 5 de julio de 2021

Woody Allen toma la palabra.

 



Publicada en medio de una polémica, la autobiografía del realizador neoyorquino narra algunas de las controversias que han rodeado su vida privada. 

La autobiografía de Woody AllenApropos of Nothing (A propósito de nada), es un testimonio divertidísimo que ofrece material de interés para distintos tipos de lectores. Se puede leer como el ameno retrato interior de los profesionales de la comedia norteamericana de la época gloriosa del stand-up, así como de los hacedores del cine estadounidense desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días. También es, en tono de comedia de enredos y malos entendidos, el diario de un seductor, que estuvo envuelto sentimentalmente con tantas y tan bellas mujeres, entre las que se cuentan bellezas prístinas y locuaces de Hollywood, como Mía Farrow y Diane Keaton. También es un cuento de hadas con altas y bajas sobre el éxito, escrito por uno de los cineastas más prolíficos y premiados, por uno de los músicos de jazz menos dotados pero más persistentes, y por un mago en ciernes.

Creo que hay más ternura y amor en Apropos of Nothing de lo que se espera de un cómico cínico como Woody Allen. Entre ingeniosas bromas y juegos de ideas deslumbrantes, se agradece la escritura pulcra y refinada del testimonio generoso de un hombre que hoy, a sus 84 años de edad, se levanta todos los días para escribir y reescribir historias durante buena parte de las horas del día, tal como ha hecho desde que era un muchacho que buscaba, ante todo, divertirse.

Yo me acerqué a este libro pensando que Woody Allen sólo era un cineasta, y de los buenos, pero no podía haber estado más equivocado: sobre todas las cosas que Woody Allen ha anhelado ser, ha sido desde el principio un escritor perfeccionista de gran imaginación. Tal vez debí haberlo sospechado echando un ojo a los premios Oscar: de los cuatro que le han ofrecido (aunque nunca ha ido a recoger), tres de ellos han sido por mejor guion original: Annie Hall (1978), Hanna y sus hermanas (1987) y Medianoche en París (2012). Pero ha sido nominado en esa categoría 10 veces más.

No hay manera de explicarse por qué una empresa como Hachette, la editorial que poseía los derechos, decidió en el último momento no publicar este libro literaria y testimonialmente estupendo que, desde el punto de vista comercial, es oro puro. No me lo explico en términos legales y, mucho menos, morales. En todo caso, tras los alegatos que aluden comportamiento impropio en su vida personal, desde mi punto de vista, la inmoralidad fue de la editorial Hachette, ya que decidió censurarlo sin pruebas; mandarlo a la hoguera de la Inquisición de los libros prohibidos por el simple rumor de lo políticamente correcto.


El origen de las acusaciones

Para aquellos que no estén al tanto de los hechos, trataré de hacer una escueta síntesis: Mia Farrow (mujer culta y refinada, proveniente de la realeza hollywoodense, quien ya tenía siete hijos, tres biológicos y cuatro adoptados) y Woody Allen fueron pareja por 13 años (y 13 películas), aunque nunca vivieron juntos y nunca se casaron. Juntos adoptaron a una niña (Dylan) y concibieron un varón (Satchel).

Para 1992, cuando Dylan tenía casi siete años y Satchel casi cinco, la pareja se separó abruptamente debido a que Woody Allen comenzó una relación sentimental (que persiste al día de hoy) con la joven mayor de edad Soon-Yi, hija adoptiva de Mia Farrow y su pareja anterior, el director de orquesta André Previn. Fue entonces, durante el alegato de custodia de los dos menores, Dylan y Satchel, ante la Suprema Corte de Justicia de Nueva York, que Mia Farrow acusó a Woody Allen de haber abusado sexualmente de Dylan.

Dos investigaciones especializadas (una de seis meses por parte de Yale-New Haven y otra de 14 meses de Servicios Sociales de NY) no encontraron pruebas al respecto. El juez Elliot Wilk determinó que no hubo abuso sexual a la menor, pero también que se le negaba de manera absoluta a Woody Allen cualquier contacto con Dylan y Satchel.

Instantes de la relación de Allen y Soon-Yi | 


Pasaron las décadas, y cuando el frío invierno neoyorquino parecía haber exterminado las uvas de la duda, una ramita de vid fortalecida surgió entre el hielo. El 1 de febrero de 2014, Nicholas Kristof publicó en su columna del diario The New York Times extractos de una carta en la que Dylan (ya una mujer de 28 años) relataba el supuesto abuso sufrido por parte de su padre adoptivo (con el que por cierto jamás volvió a tener contacto), basándose en los pocos recuerdos reales y aquellos construidos a lo largo de veinte años, como secuela de una investigación en extremo traumática para una niña. Una semana después, Woody Allen escribió su respuesta, puntualizando datos verificables en torno a su inocencia.

Al margen de esta historia, durante 2017, la revista The New Yorker y el diario New York Times publicaron una serie de reportajes en torno al abuso sexual de que habían sido objeto varias artistas de Hollywood por parte de productores y directores, lo cual abrió la puerta para que muchas mujeres, artistas de distintas disciplinas, se sintieran apoyadas para por primera vez confesar a través del hashtag #MeToo que también habían sido víctimas de abuso. Fue tan importante y original esta iniciativa, que el año siguiente uno de los premios Pulitzer de periodismo, el correspondiente al tema de “Servicio público”, fue otorgado de manera conjunta a estos dos medios informativos por su cobertura del tema, la cual derivó de manera indirecta en el juicio y la condena penal en contra del productor Harvey Weinstein. Los periodistas premiados fueron Jordi Kantor y Megan Twohey, por The New York Times, y Ronan Farrow, por The New Yorker.

Ronan Farrow es Satchel, ese hijo que Woody Allen no pudo volver a ver desde que tenía casi cinco años, cuyo segundo libro (Depredadores. El complot para silenciar a las víctimas de abuso) es editado por el grupo editorial Hachette. Fue gracias a la presión ejercida por Satchel, y a que los empleados de la editorial se manifestaron en contra de la publicación del libro de un supuesto abusador sexual, que se decidió no publicar Apropos of Nothing.

Estamos ante un caso de censura del arte bajo el amparo de lo políticamente correcto. Se han dicho infinidad de cosas horribles sobre Woody Allen desde que se desató este asunto, salpicadas de buenas intenciones, tramposas imprecisiones y francas mentiras. Si atendemos a los hechos verificables, de ser culpable, él ya estaría en la cárcel por haber cometido el que yo considero el más atroz de los crímenes: abusar de un menor, pero ni siquiera fueron suficientes las pruebas presentadas en el alegato de custodia de sus hijos para establecer contra él una acusación formal.

Mia Farrow, Woody Allen, Dylan y Ronan, en enero de 1988 | 



Woody Allen y las mujeres

Tras varias páginas de Apropos of Nothing explicando por qué Woody Allen no se considera a sí mismo un gran artista, en comparación con dos de sus mayores ídolos: el cineasta sueco Ingmar Bergman (con cuyo fotógrafo Sven Nykvisty trabajó en varias ocasiones) y el dramaturgo norteamericano Tennessee Williams (autor de la que para él es la más grande obra teatral jamás escrita: Un tranvía llamado deseo), Woody Allen hace un recuento de las mujeres que han colaborado en sus películas:

“Del lado positivo, entre la influencia de Bergman y Williams, he escrito muchos papeles femeninos, incluso algunos bastante jugosos. Para ser un tipo vapuleado por los fanáticos del #MeToo, mi récord con el sexo opuesto no está nada mal.

“Mi representante de prensa, Leslee Dart, un día me hizo notar que en cincuenta años de hacer cine, y trabajar con cientos de actrices, he propiciado 106 papeles de actriz principal con 62 nominaciones para las actrices, y jamás ha habido ninguna insinuación de comportamiento impropio por parte de ninguna de ellas. O de ninguna de las extras. O de ninguna de las dobles. Además, desde que somos independientes de los estudios, he dado empleo a 230 mujeres como jefes del equipo detrás de cámara, sin mencionar a mujeres editoras y productoras, y todas han sido remuneradas con el mismo sueldo que los hombres”.

Penélope Cruz escucha a Woody Allen durante la filmación de A Roma con amor  | 



Fin de la digresión

Cuando se anunció que el Apropos of Nothing no sería publicado, el célebre autor de best sellers de horror Stephen King declaró a través de Twitter:

“La decisión de Hachette de soltar el libro de Woody Allen me inquieta. No es por él; no me importa un comino el Sr. Allen. Es quién será el siguiente en ser amordazado lo que me preocupa”.

Claramente Sthepen King, como autor, ve un peligro en la censura y el linchamiento de un libro tras el escudo de la ilusión de lo políticamente correcto sin pruebas. Algunas de las películas más recientes de Woody Allen, como Día lluvioso en Nueva York, actualmente no son distribuidas en Estados Unidos por este tema. “Fin de la digresión —como bien se apunta en el primer tercio de Apropos of Nothing—, y si no he perdido su interés por completo, volveré al tema principal de este libro: la búsqueda de dios por parte del hombre, en un inútil y violento universo”. Te recomendamos: El legado de Lee Miller Por fortuna lo que tenemos aquí es un gran libro que, página a página, habla por sí solo, revelando los secretos de un artista que nunca ha perdido el objetivo principal de disfrutar y divertirse con lo que hace más que cualquier otra cosa en el mundo. Cuando se enteró de que había sido elegido para recibir el premio Príncipe de Asturias, Woody Allen en un principio lo rechazó, tal como hizo cuando Federico Fellini, uno de los mayores genios del cine, le telefoneó a su habitación de hotel en Roma, porque pensó que se trataba de una broma. Cuando le llamó un funcionario de la realeza para decirle en tono de pánico que recibiría el Príncipe de Asturias en la misma ceremonia que Arthur Miller y Daniel Barenboim, dos gigantes de la cultura universal, la respuesta de Woody Allen no fue la de un monstruo sediento de gloria y poder: “Ve, le digo que debe tratarse de un error”. Los momentos más gloriosos de Woody Allen, los que narra en Apropos of Nothing con mayor elocuencia y placer, no son los premios ni las exitosas producciones de ganancias millonarias, sino las colaboraciones con amigos suyos, como Mickey Rose y Marshall Brickman. “Toma el dinero y corre —su segunda película, de 1969— fue un guion que escribí con mi viejo amigo de escuela y compañero de equipo de beisbol, Mickey Rose. Nuestra amistad se remonta a la secundaria Midwood, donde los dos soñábamos con jugar en las ligas mayores y salíamos al campo de beisbol en verano sin importar lo sofocante que estuviera el calor, a batear pelotas, torear elevados y fildear roletazos. Tan solo nos deteníamos cada pocas horas para correr a la tienda de la esquina por unas malteadas de chocolate. Mickey no tenía disciplina, pero sí un sentido del humor lunático, totalmente original. Su idea de una buena broma era ir por todas oficinas de los empresarios del espectáculo, agentes y gerentes, en Nueva York y siempre dejar por ahí una lata de atún sin que nadie lo notara. Podía provocarle una risa histérica imaginar a los empresarios reuniéndose para almorzar y que uno de ellos dijera: ‘Me pasó algo curioso el otro día: encontré una lata de atún en uno de los cajones de mi escritorio’. ‘Qué coincidencia’, diría un segundo empresario, ‘yo encontré una en mi silla’. ‘Yo también’, diría un tercero. Pero para entonces Mickey ya estaría revolcándose de risa en el suelo con lágrimas rodando sobre sus mejillas”. Evoqué claramente a este par cuando vi recientemente Toma el dinero y corre. Para salir de prisión, a Virgil, un maleante sin suerte ni vocación, le ofrecen probar en él una medicina nunca usada en humanos. Uno de los efectos secundarios que experimenta es convertirse momentáneamente en rabino. No pude evitar imaginar a Woody Allen y Mickey Rose sufriendo un ataque de risa incontrolable ante el absoluto desconcierto de todos los presentes. “He sido nominado a numerosos premios Oscar —recuerda Woody Allen en esta autobiografía—. La noche de la ceremonia yo estaba tocando jazz en Nueva York. Recuerdo haber interpretado Jackass Blues, una pieza que King Oliver hizo famosa. Utilicé esta presentación como una escusa, pero no habría ido de todas maneras. No me gusta la idea de los premios en aspectos artísticos. Las piezas de arte no fueron creadas con el propósito de competir, sino para expresar una comezón artística y, con suerte, entretener. No estoy interesado en el pronunciamiento de ningún grupo sobre cuál es la mejor película del año, o el mejor libro, o el artista más valioso. No quiero meterme en eso ni gastar en ello la cinta de mi máquina de escribir, porque entonces tendría que convencer a ese grupo, cambiarlo y alimentarlo. Es suficiente decir que la noche del Oscar toqué blues lo mejor que pude, me fui a casa, me metí en la cama y, a la mañana siguiente, en la primera página del Times me enteré que había obtenido cuatro premios Oscar, incluyendo el de mejor película (por Annie Hall). Reaccioné como cuando escuché la noticia del asesinato de Kennedy: pensé en ello por un minuto, luego me terminé mis Cheerios, me senté frente a la máquina de escribir y me puse a trabajar”. De manera personal, después de leer las 400 páginas del libro, suscribiría lo que declaró la editorial Arcade Publishing, cuando se apresuró a publicar Apropos of Nothing una vez que la había rechazado intempestivamente Hachette: “En estos tiempos extraños en que a menudo la verdad se califica de fake news, como editorial preferimos dar voz a un artista respetado en vez de hacerles caso a quienes intentan silenciarle”.

Fuente:  www.milenio.com/cultura/laberinto/woody-allen