Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.
“Midnight in Paris” (“Medianoche en París”), la última película de Woody Allen, con Owen Wilson, Marion Cotillard y Rachel McAdams entre otros, se ha convertido en una de las sorpresas de la taquilla de esta primavera. Ha conseguido además poner de acuerdo a (gran parte del) público y (una mayor parte aún de la) crítica. Posiblemente desde “Match Point” Allen no conocía un éxito así.
Vamos con el análisis de la película desde el punto de vista del guión. Si lo leéis, no os garantizo que encontréis muchos sentido común pero sí una buena cosecha de spoilers.
Breve resumen Gil, siguiendo el ejemplo de la Generación Perdida de la que es un gran admirador, quiere ser un novelista bohemio en París. Inez, su prometida, no comparte estos planes. De manera sorprendente, Gil consigue vivir en el París de los años 20. Pero esto le alejará cada vez más de Inez.
Pequeño análisis de la estructura Detonante de la acción: Gil y su novia Inez viajan juntos a París poco antes de su boda. Primer acto: La visita a la ciudad, las cenas con los padres de Inez y los encuentros con una pareja amiga van mostrando cada vez con mayor claridad las diferencias entre la pareja protagonista. Mientras él sueña con vivir en París (ciudad que tiene idealizada por su glorioso pasado) y escribir una novela protagonizada por un tipo nostálgico, Inez pretende que se establezcan en Estados Unidos y que Gil siga siendo guionista de películas malas y comerciales. Primer punto de giro: Gil se pierde de camino al hotel. A medianoche, un vehículo se detiene junto a él. Gil sube y… es trasladado a los años 20. (Minuto 18) Segundo acto: Gil se encuentra en su salsa en los años 20. Hace varios viajes nocturnos a la época y conoce a muchos artistas que le inspiran para su obra (Picasso, Hemingway, Dalí, Fitzgerald, Gertrude Stein…). También encuentra a la adorable Adriana, una musa de este grupo. Mientras, la relación de Gil e Inez se va enrareciendo: él prefiere vivir en el pasado y ella no tiene interés alguno en sus extrañas excursiones nocturnas. Cada vez pasan más tiempo separados pero ninguno de los dos parece sufrir por ello: Gil escribe a buen ritmo inspirado por sus nuevos amigos mientras Inez dedica el tiempo a salir a bailar con Paul, al que ella, inexplicablemente, no encuentra pedante. Gracias a unos diarios que compra a un librero de viejo en el tiempo presente, Gil se entera de que la fascinante y algo elusiva Adriana está(ba) enamorada de él. Gil vuelve al pasado con un regalo para declarar su amor a Adriana. No le confiesa su secreto (que viene del siglo XXI) y parece decidido a quedarse en los años 20 con ella. Adriana se conmueve y besa a Gil. De pronto, llega un coche de caballos. Segundo punto de giro: El coche lleva a Adriana y Gil a la Belle Époque parisiense. (Min. 74) Tercer acto: Se ha repetido el fenómeno. Un nuevo salto al pasado. Adriana, fascinada en esa época, decide quedarse en ella, aunque esto le separe de Gil. Éste vuelve al presente, asumiendo que es su tiempo, que no puede huir de él. Sin embargo, también sabe que existe un amor más auténtico que el que tienen él e Inez. Rompe con ella. Decide seguir en París y perseguir su sueño de ser escritor. A medianoche, paseando solo, encuentra a una chica con la que tiene muchos gustos comunes. Se intuye que entre ellos puede surgir el amor. Protagonista: Gil, guionista de cine con aspiraciones más “artísticas”. Antagonista: Inez, su novia. Práctica y algo materialista. Objetivo del protagonista: Vivir una vida de escritor bohemio en un París que ha idealizado. Desarrollar todo su talento. Aliados: Adriana, Hemingway, Fitzgerald, Gertrude Stein, Dali… Obstáculos, reveses: Familia de Inez, el pedante Paul, malentendidos, anacronismos, etc.
Mi análisis: Posiblemente “Midnight in Paris” sea, de las que he analizado aquí, la película de estructura más clara. Aunque hay opiniones para todos los gustos, yo diría que cualquier espectador mínimamente atento coincidiría en que los dos saltos en el tiempo son los dos puntos de giro de la trama, los dos momentos en que todo cambia de manera inesperada. Evidentemente, que una estructura sea sencilla no quiere decir, ni mucho menos, que la historia sea poco interesante. En este caso pasa, en mi opinión, todo lo contrario. Tratando de escribir el resumen de esta película me he dado cuenta de que el primer acto es especialmente escaso en hechos dramáticamente importantes. Suele ser un acto de presentación pero… en este caso eso se cumple a rajatabla. Consiste básicamente en una serie de secuencias que nos proporcionan la siguiente información: Gil es un guionista de éxito que sueña con vivir en París e imitar a los novelistas norteamericanos que se instalaron en esa ciudad en los 20. Inez, su novia, no comparte ninguna de esas ilusiones. Lo mismo ocurre con todos los demás personajes del entorno de la pareja, que parecen ver a Gil como un bicho raro, nostálgico y poco práctico. Cuando suenan las campanas de la medianoche, como en algunos cuentos, se hace realidad el sueño de Gil: viaja a los años 20 y se codea con los artistas que idolatra. El segundo acto es, principalmente, el sueño de Gil hecho realidad. Rodeado de artistas que aprecian su trabajo y de una maravillosa mujer que le quiere, Gil parece decidido a huir hacia atrás en el tiempo. Pese a parecer imposible, su objetivo, vivir como un escritor de los años 20 en París está a punto de hacerse realidad. Aún sin romper explícitamente, Gil parece decidirse por abandonar a Inez. Opta por Adriana. Todo parece positivo para Gil en este instante. Sin embargo, llega un nuevo giro: el salto a la Belle Époque, el periodo histórico preferido por Adriana hace que ésta opte por permanecer en esta época. En la escena clave del Moulin Rouge, Gil se da cuenta de algo que siempre había preferido ignorar: la vida es siempre insatisfactoria, cualquier periodo de tiempo es triste o aburrido si lo comparamos con los mundos irreales que forja nuestra imaginación. Su tiempo es el siglo XXI, por prosaico que le parezca.
Abandonado por Adriana, resgresa a su siglo, pero ya no es el mismo Gil. Por primera vez en la película, toma la iniciativa, de manera valiente y adulta: deja a Inez (decisión facilitada por la infidelidad de ella) y decide quedarse en la ciudad. Intentará ser escritor. Seguramente seguirá admirando a los autores del pasado pero ya no deseará ingenuamente vivir en su época.
En cierto modo, la película, como muchas otras, podría verse como la historia de una persona que, finalmente, acaba por tomar las riendas de su vida. Hasta el instante, Gil se ha comportado como un niño soñador y pasivo, arrastrado a una vida que no le gusta por complacer a los demás. En lugar de responder a esas presiones y tratar de establecer su propio espacio de autonomía, Gil se ha refugiado en un mundo nostálgico e ilusivo y, (como casi todos los mundos irreales), perfecto. La realización de su supuesto sueño le hace ser consciente de la falacia de la nostalgia. Al final de la película, Gil tomará decisiones de manera madura, sin engañarse sobre sus consecuencias.
En mi opinión, el guión de “Midnight in Paris” contiene unas cuantas ideas simplemente geniales. El primer giro, siendo divertido, no resulta especialmente original. Todos hemos visto docenas de películas en las que un personaje salta al pasado. Además, el encuentro casual con personajes históricos es siempre fuente de buenos gags.
Los momentos más geniales de la trama, en mi opinión, son otros dos. El primero, cuando, casualmente, entre los libros de un anticuario, el protagonista encuentra una declaración de amor escrita por Adriana. Esa confesión llegada a través de ochenta años de historia surte el efecto de una gran revelación que, además, orienta la acción del protagonista en el presente (hacia el pasado).
El segundo momento, para mí el más genial de la película, es cuando el coche de caballos en el que viajan Adriana y Gil, enamorados, les conduce hasta la Belle Époque. De pronto, con la misma ligereza (y ausencia de justificación dramática, por cierto) con la que se introdujo un giro fantástico que resultaba positivo para el protagonista, se produce uno que le resulta negativo.
Este giro sitúa a Gil ante su propia contradicción. Al tratar de convencer a Adriana para que no se quede en la Belle Époque, el protagonista se da cuenta de lo absurda que era su nostalgia de una época que sólo conoce superficialmente.
Por otra parte, el guión está escrito de una manera muy hábil y aparentemente sencilla. Allen no dedica ni un segundo a explicar la manera en que se realiza el viaje al pasado (nadie dedica una frase al asunto). Basta una simple secuencia muda (la de la tienda de lavadoras o lavandería) para explicar cómo el pasado se desvanece una vez que uno sale de él.
Con la misma sencillez se enuncian los conflictos (las primeras réplicas de la película sirven ya para mostrar el entusiasmo de Gil por París y su pasado y contrastarlo con las reservas de su prometida).
También con sencillez se describe a los personajes. Una réplica sobre un rinoceronte describe a Dalí, un par de explicaciones pedantes, al “amigo” Paul, unos párrafos sobre el valor y la caza, a Hemingway, algunos comentarios nacionalistas, al padre de Inez… Lo esencial, lo diferente, de cada uno de los personajes queda inmediatamente a la vista.
Siento escribir como un hooligan incondicional, pero me resulta difícil encontrar defectos al guión de esta película. Lo voy a intentar en los dos próximos párrafos.
Mis únicas pegas a la historia tienen que ver con los personajes que se oponen a los deseos de Gil. La difícil relación entre el protagonista y su novia, el conflicto principal de la historia, está enunciada de manera muy expresa desde la primera frase de la película. En mi opinión, las diferencias entre ellos están tan marcadas y repetidas que casi resulta imposible verlos como una pareja que está a punto de casarse. Apenas hay gestos de cariño o complicidad. Algo similar ocurre con los padres de Inez, tan opuestos a Gil que llegan a parecer caricaturas y no siempre muy graciosas.
Por otro lado, también es posible que el segundo acto tenga un desarrollo excesivamente superficial, con una sucesión de imposibles cameos de artistas gloriosos. Además, personalmente, nunca acabé de sentir que la historia entre Adriana y Gil tuviera una gran intensidad ni desarrollo. Por esto mismo, la escena del Moulin Rouge me pareció más conmovedora por lo que revelaba sobre Gil que como desgarradora despedida de amantes separados por décadas de historia y preferencias artísticas.
Pese a estas pequeñas pegas, “Midnight in Paris” me parece una maravillosa película y un maravilloso guión. Un ejemplo de escritura ligera pero, a la vez, muy sabia. Una muestra de que la profundidad no implica aburrimiento, de que el humor no obliga a la superficialidad. De que público y crítica no siempre se llevan la contraria. Un ejemplo de lo que sólo puede conseguir un guionista (y director) con mucho oficio y todavía mucho más genio.
Jorge Lanata entrevistó al cineasta en Nueva York y tuvo la oportunidad de ver con él la película favorita de Allen, El ladrón de bicicletas.
En la noche del superdomingo, Jorge Lanata compitió con la entrega de los Premios Martín Fierro con una entrevista a Woody Allen . En el encuentro, que fue grabado en Nueva York, el cineasta habló de su profesión y, también, sobre la acusación de abuso que recibió de su hija adoptiva, Dylan Farrow, lo que Allen negó rotundamente. "¿Usted abusó de ella?", preguntó el periodista. "Por supuesto que no", respondió enfático el director. "Es todo tan loco. Esto es algo que fue analizado minuciosamente veinticinco años atrás por todas las autoridades y todos llegaron a la conclusión de que no era cierto", afirmó el director en la entrevista, que Periodismo para Todos tituló Woody X Lanata. Allen dijo que el caso se cerró entonces y pudo continuar con su vida, pero "vuelve ahora". "Dios mío, es terrible acusar a una persona de algo así. Soy un hombre con una familia y con hijos, es triste", lanzó. Sobre por qué la hija adoptiva de Mia Farrow lo acusó de abuso ahora, y ante la pregunta de qué motivos pueden llevar a sembrar el odio en una familia, Allen respondió que "cualquier cosa". "Me siento mal porque me acusan de algo terrible. Me duele, y le duele a mi familia. Algo que fue juzgado hace veinticinco años, investigado por dos fuentes diferentes y que resultó ser completamente falso, ahora regresa. Es terrible ser acusado de algo tan terrible cuando te han investigado y encontrado completamente inocente", matizó.
"Todo el mundo quiere justicia", dijo, y explicó que él es "un gran defensor" del movimiento #MeToo. "Me conmuevo cuando encuentran a personas que acosan a mujeres y a hombres inocentes; es bueno que los expongan, pero yo, yo debería ser la cara en los afiches del movimiento, porque he trabajado en películas durante cincuenta años con cientos de actrices y ni una sola (grandes, famosas, principiantes), nunca, nunca nadie ha sugerido ningún tipo de indecencia mía en absoluto", expresó, y siguió: "Hay quienes han sido denunciados por veinte mujeres, por cincuenta, por sesenta. Yo fui acusado una sola vez por una mujer y en un caso de custodia de menores que fue analizado, y del que se demostró que era falso; aun así me agrupan con esta gente". Allen dijo que siempre tuvo "un comportamiento maravilloso" para con las mujeres con las que trabajó, y añadió que creó papeles "maravillosos" para muchas de ellas. "Hubo setenta y cinco nominaciones a premios para mujeres que trabajaron en mis películas y he empleado a cientos de trabajadoras en los equipos de mis filmes y siempre les hemos pagado los mismos salarios que a los hombres. Tenemos un historial maravilloso. Estoy de su lado y en su lugar y me siento parte de eso, en principios y en espíritu estoy completamente a favor de que lleven ante la justicia a verdaderos abusadores, pero si alguien es inocente y es puesto en la misma bolsa, eso es muy triste e injusto". En relación a si su romance con Soon-Yi contribuyó a que la denuncia de Farrow tomara cuerpo, el director habló de su historia de amor con su pareja. "No lo sé, no puedo especular sobre eso. Soon-Yi y yo nos enamoramos hace veinticinco años y ha sido una relación maravillosa para los dos. Nos casamos y todos dijeron: eres mucho mayor que ella, pero ha sido un matrimonio maravilloso y hemos sido muy felices y tenemos dos hijas maravillosas. Hemos tenido una relación con mucho amor y ninguno de los dos cambiaría ni un solo momento de ella. Ha sido una delicia". El cineasta neoyorquino contó al periodista que Hollywood siempre le trató bien y le confesó haber tenido mucha suerte a lo largo de su carrera. Lanata salió en defensa de Allen y dijo que cree su versión de los hechos. "Creo personalmente y se los voy a mostrar acá con datos que Woody Allen se está comiendo un garrón con este tema, que realmente no hizo lo que dice Mia Farrow que hizo". La relación con Hollywood En relación a si lo que le pasó a Allen pudo deberse a la posibilidad de que Hollywood le estuviese pasando factura por su "independencia" como creador,el cineasta lo negó y dijo que el gigante de la industria cinematográfica siempre "fue muy generoso" con él. "Yo siempre viví en Nueva York y nunca me uní a la academia ni fui a esos eventos ni nada, pero aun así siempre me trataron igual que al resto y me nominaron cuando pensaron que hice un buen trabajo". Allen dice que el hecho de que ironizara sobre Hollywood en sus películas, como en Annie Hall, no significa que la meca del cine no le guste. "Yo no viviría allí, pero eso es algo diferente. No me gusta el sol, ni tener que usar un automóvil para tener que ir a todos lados, pero tengo muchos amigos allí y disfruto de ir por una semana o dos. Mi relación siempre ha sido buena y estoy muy agradecido por cómo me han tratado en Hollywood; trabajé con varios estudios", dijo. "Todo el mundo piensa que soy un adicto al trabajo, pero no es verdad: voy a los partidos de básquet, disfruto de ver a mis hijos crecer, toco jazz todo el tiempo, camino, voy al cine, veo a amigos, no trabajo todo el tiempo. Pero si trabajas un poco todos los días (siempre escribo por las mañanas), haces mucho", reveló. Allen también dijo que, hasta la fecha, tuvo la suerte de hacer todas las películas que se propuso, y aclaró que terminará en un mes la grabación de Un día lluvioso en New York, película producida por Amazon que se vio retrasada por el escándalo en que está envuelto. "¿Usted se considera un genio?", le preguntó Lanata. "No, Leonardo da Vinci fue un genio, o Mozart. Genio es una palabra que dicen todos los días en el mundo del espectáculo. Yo no lo soy, yo soy solo una persona que tiene el talento para divertir. Me gusta hacer películas que sean cómicas. Para mí, el humor siempre surgió de manera natural". Extraído de www.lanacion.com.ar/espectáculos/woody-allen-por-lanata
Ofrecemos algunos de los ensayos de juventud de Woody Allen. No existen ensayos de madurez, porque se le agotaron las ideas. Tal vez al envejecer Allen comprenda mejor la vida y se decida a recoger sus experiencias por escrito, para luego retirarse a su dormitorio y permanecer allí indefinidamente. Al igual que los ensayos de Bacon, los de Allen son breves y están llenos de pragmática sabiduría, aunque razones de espacio impiden incluir aquí su más profunda manifestación. "Mirando el lado bueno de las cosas".
Sobre la imagen de un árbol en verano. De todas las maravillas de la naturaleza, un árbol en verano es quizá la más notable, con la posible excepción de un alce con botines que cante "Abril en París". Considerad las hojas, tan verdes y frondosas (si no lo son, es que algo anda mal). Ved cómo las ramas se yerguen hacia el cielo como si dijeran: "Aunque no soy más que una rama, me gustaría cobrar Seguridad Social!". ¡Y las especies! ¿Es ese árbol un abeto o un chopo? ¿O una sequoia gigante? No, me temo que es un olmo majestuoso y que una vez más has hecho el asno. Naturalmente, reconocerías todos los árboles en un momento si fueses una criatura de la naturaleza como el pájaro carpintero, pero entonces sería demasiado tarde y no conseguirías poner en marcha el coche. Pero ¿por qué un árbol resulta más deleitable que, digamos, un riachuelo murmurador? ¿O cualquier cosa que murmure, en cuanto tal? Porque su magnifica existencia es testimonio mudo de una inteligencia infinitamente mayor que ninguna otra cosa de la tierra, ciertamente en la actual Administración. Como el poeta dice "Sólo Dios puede crear un árbol"... probablemente porque se hace muy cuesta arriba imaginar cómo se le podría poner la corteza. En cierta ocasión un leñador se disponía a cortar un árbol, cuando descubrió un corazón grabado en la corteza, con dos nombres en el interior. Tirando el hacha, aserro el tronco en cambio. El quid de esta historia se me escapa, aunque seis meses más tarde el leñador fue multado por enseñarle la numeración romana a un liliputiense.
Sobre la juventud y la vejez. La medida auténtica de la madurez no reside en la edad de una persona, sino en cómo reacciona a la primavera en la zona media de sus calzoncillos. ¿Que importancia tienen los años, sobre todo si tu apartamento es de renta limitada? Lo que hay que tener presente es que cada época de la vida ofrece sus propias satisfacciones, mientras que si estás muerto es difícil encontrar el interruptor de la luz. El problema principal que plantea la muerte, inherentemente, es el temor de que pueda no haber otra vida... un pensamiento deprimente, en particular para aquellos que se han molestado en afeitarse. Asimismo, puede darse el temor de que exista otra vida, pero que nadie sepa dónde se ha metido. En el aspecto positivo, la muerte es una de las pocas cosas que pueden efectuarse estando cómodamente tumbado. Consideremos, pues: ¿es realmente tan terrible la ancianidad? ¡No. si te has cepillado los dientes con energía! ¿Y por qué no hay tope en el furioso asalto de los años? ¿O un buen hotel por el centro de Indianápolis? Oh, vamos. En resumen, lo mejor que se puede hacer es comportarse de modo acorde con la propia edad. Si tienes dieciséis años o menos, procura no quedarte calvo. En el extremo opuesto, si pasas de los ochenta, no hay nada tan bueno para mantenerse en forma como bajar la calle arrastrando los pies con una bolsa de papel marrón y murmurar "El Kaiser me robará el string". Recordadlo, todo es relativo... o debiera serlo. Si no lo es, tendremos que empezar de nuevo.
Sobre la frugalidad. Mientras uno pasa por la vida, es extremadamente importante conservar el capital, y no se debe gastar el dinero en simplezas, como licor de pera o un sombrero de oro macizo. El dinero no lo es todo, pero es mejor que la salud. A fin de cuentas, no se puede ir a la carnicería y decirle al carnicero: "Mira qué moreno estoy, y además no me resfrió nunca", y suponer que va a regalarte su mercancía. (A menos, naturalmente, que el carnicero sea un idiota.) El dinero es mejor que la pobreza, aunque sólo sea por razones financieras. No es que con él se pueda comprar la felicidad. Tomad el caso de la hormiga y la cigarra: la cigarra se divirtió todo el verano, mientras que la hormiga trabajaba y ahorraba. Cuando llegó el invierno, la cigarra no tenía nada, pero la hormiga se quejaba de dolores en el pecho. La vida es dura para los insectos. Y no creáis que los ratones se lo pasan muy bien tampoco. La cuestión es que todos necesitamos un nido en el que refugiarnos, pero no mientras se lleve un traje bueno. Para terminar, tengamos presente que es más fácil gastar dos dólares que ahorrar uno. Y por el amor de Dios no invirtáis dinero con ninguna agencia de bolsa en la que uno de los socios se llame Casanova.
Sobre el amor. ¿Es mejor ser el amante que el amado? Ninguna de las dos cosas, si tu índice de colesterol sobrepasa de 600. Por amor, naturalmente, entiendo el amor romántico... el amor entre el hombre y la mujer, antes que el que existe entre madre e hijo, o entre un niño y su perro, o entre dos jefes de personal. Lo asombroso es que cuando uno está enamorado experimente un impulso de cantar. Hay que resistirlo a toda costa, y debe procurarse también que el macho ardiente no "recite" las letras de las canciones. Ser amado, ciertamente, es distinto de ser admirado, como se puede admirar a uno de lejos, pero para amar realmente a alguien resulta esencial estar en la misma habitación con la persona, abrazándose debajo de las sábanas. Para ser un amante realmente bueno, por lo tanto, uno tiene que ser fuerte y, sin embargo, suave, ¿Fuerte hasta qué punto? Supongo que con ser capaz de levantar veinte kilos basta. Téngase presente también que para el amante la amada es siempre el más bello objeto imaginable, si bien para un extraño resultará indistinguible de cualquier variedad de salmónidos. La belleza está en el ojo del observador. En el caso de que el observador sea corto de vista, deberá preguntar a la persona más cercana qué chicas son bien parecidas. (De hecho, las más lindas resultan casi siempre las más aburridas, y ese es el porqué de que ciertas personas no crean en Dios.) "Las alegrías del amor sólo un instante duran", cantó el trovador, "pero las penas del amor siempre perduran". Esta fue casi una canción del verano, pero la melodía se parece demasiado a la de "Yankee Doodle Dandy".
Sobre retozar por los arbustos y recoger violetas. Eso no tiene nada de divertido y recomendaría cualquier otro tipo de actividad. Procura visitar a un amigo enfermo. En el caso de que sea imposible, vé un espectáculo o metete en una bañera caliente para leer. Cualquier cosa es mejor que retozar por los arbustos con una de esas sonrisas estúpidas y metiendo flores en una cesta. Cuando te quieras dar cuenta, estarás dando brincos de un lado para otro. ¿Y en cualquier caso, qué vas a hacer con las violetas una vez recogidas? "Bueno, ponerlas en un florero", me dirás. Vaya una respuesta tonta. En lo sucesivo llamas a la florista y las encargas por teléfono. Que retoce ella por los arbustos, para eso se le paga. De este modo, si estalla una tormenta eléctrica o rueda por el suelo un panal de abejas, será la florista la que sea arrastrada al monte Sinai. De lo anterior no deduzcas, consecuentemente, que soy insensible a los goces de la naturaleza, aunque he llegado a la conclusión de que como puro esparcimiento no hay nada como pasar cuarenta y ocho horas en la Ciudad de Gomaespuma Foam a mitad de agosto. Pero esto ya es otra historia. Extraído de "Sin plumas" de Woody Allen, Cuadernos ínfimos 71, Editorial Tusquets, octubre 1978.
What's New, Pussycat Título ¿Qué hay de nuevo, Pussycat?(Hispanoamérica) ¿Qué tal, Pussycat? (en España). Ficha técnica Dirección Clive Donner Producción Charles K. Feldman Diseño de producción Jacques Saulnier Guion Woody Allen Música Burt Bacharach Hal David (letra) Fotografía Jean Badal Montaje Fergus McDonell Vestuario Gladys de Segonzac, Fonssagrives & Tiel
Protagonistas Peter Sellers Peter O'Toole Romy Schneider Capucine Paula Prentiss Woody Allen Ursula Andress País Estados Unidos / Francia Año 1965 Estreno 22 de junio de 1965 Género Comedia Duración 108 minutos Idioma Inglés Compañías Productoras Famartists Productions S.A. Famous Artists Productions Distribución United Artists Recaudación $18,820,0002
What's New, Pussycat (¿Qué hay de nuevo, Pussycat? en Hispanoamérica o ¿Qué tal, Pussycat? en España) es una película cómica de 1965, que supuso el debut cinematográfico de Woody Allen como actor y guionista, además de satirizar el espíritu swinger de mediados de los sesenta. Dirigida por Clive Donner y protagonizada por Peter O'Toole y Peter Sellers, tiene varios momentos hilarantes que ya denotan el estilo sardónico de Allen. A pesar del numeroso elenco, es indudable que la estrella era Woody Allen, con su ingenioso guión y su actuación, muy en la línea slapstick (comedia física) de Buster Keaton o Charlie Chaplin, opacando incluso a Peter Sellers. La música de la película fue especialmente compuesta por Burt Bacharach, cuyas canciones eran omnipresentes en estas películas swingers.
Argumento Michael James, un mujeriego irremediable (Peter O'Toole) va con un afamado psicólogo alemán (Peter Sellers) porque tiene miedo a comprometerse con su novia Carole (Romy Schneider). El psicólogo, a su vez, está enamorado de una paciente neurótica que está enamorada de Michael. Victor, un torpe y acomplejado joven (Woody Allen) intenta conquistar en vano a Carole, creando un círculo de amores que desemboca en una fiesta en un lujoso hotel, entre enredos e intrigas. Producción A mitad de la película, Allen se desvinculó del guión, tanto los productores como los actores querían modificar los diálogos. Allen se cansó de seguir reescribiendo escenas y se limitó a retocar sus propios argumentos.3 La película que se estrenó en los cines se parecía muy poco a lo que Allen había escrito originalmente. Woody Allen comentó respecto a esta película: Los productores nunca comprendieron el guión, ni una sola palabra. Y claro, yo no tenía ni voz ni voto. Solo con alzar la voz me harían callar o me echarían. Así pues, no me gustó la experiencia y no me gustó la película. Fuente: es.wikipedia.org/wiki/What New_Pussycat
Su humor inteligente ha dado la vuelta al mundo. Ahora, Allen estrena Conocerás al hombre de tus sueños, una comedia coral con Antonio Banderas presentada en el pasado festival de Cannes, donde habló con Tiempo.
“¿Una película mía en 3-D? Soy mejor en una sola dimensión”
WOODY ALLEN REGRESA a las pantallas con Conocerás al hombre de tus sueños, una comedia sobre las aventuras y desventuras de un padre (Anthony Hopkins), una madre (Gemma Jones) y una hija (Naomi Watts) en el Londres actual. Antonio Banderas, Josh Brolin y Lucy Jones completan el reparto.
En la película están presentes el amor, el sexo, la crisis creativa, la culpa... En definitiva, la vida y los problemas amorosos. Como en casi todas sus películas.
Efectivamente, una vez más. Es que eso es lo que hay. Los hombres y las mujeres componen la población y, después de miles de años, siguen teniendo los mismos problemas que tenían en la antigüedad, y lo ves leyendo a Sófocles o a Aristófanes.
El personaje de Anthony Hopkins cae en lo ridículo queriendo recuperar su juventud. ¿Qué opina?
Creo que es muy triste. Es un hombre que se despierta en mitad de la noche y por primera vez se da cuenta de que es mortal y de que no vivirá para siempre. No es que no lo supiera, pero de pronto lo ve claramente y ve lo que implica. Se siente tan traumatizado que empieza a hacer ejercicio, a comer sano, a intentar negar la mortalidad... y su mujer, Gemma Jones, se convierte para él en un tostón. Le dice: “Oh, deja de hacer ejercicio, que ya no tienes 20 años y te vas a hacer daño en la espalda”.
Conoceras al hombre de tus sueños
¿Por qué eligió a Antonio Banderas?
Al principio no pensé en él, pero le llamé porque quería que fuera alguien muy amable. Naomi Watts tiene un marido (Josh Brolin) torturado, difícil, y cuando va al trabajo está contenta porque su jefe (Banderas) es encantador, guapo, muy dulce... y Antonio en la vida real es así. Todo lo que tiene que hacer es aparecer, porque es de esas personas que tiene un encanto natural.
¿El título lo eligió por él? [El título original es: You Will Meet a Tall Dark Stranger, “Conocerás a un extraño alto y moreno”]
No, el título de la película no tiene nada que ver con Antonio. En Estados Unidos, si alguien va a una adivina o a una gitana y le dicen: “Conocerás a un extraño alto y moreno”, generalmente la mujer dice: “Oh, qué bien, fenomenal”. Ese extraño alto y moreno es el símbolo de la mortalidad. En Estados Unidos ese extraño representa la experiencia romántica que uno quiere tener, pero también es ese extraño que nos espera a todos.
Qué triste. Y eso que es una comedia muy divertida. Sigue usted con su visión pesimista.
Sí, y casi todos los personajes están perdidos, excepto los que se mienten a sí mismos y se hacen ilusiones. Suena muy pesimista, pero yo lo siento así. Creo que la vida es muy inestable y da miedo. Y la gente está desesperada por creer en algo y que les den una respuesta mágica. A algunos les llega de un sacerdote, a otros de un rabino, todos se engañan a sí mismos. Creen que la vida tiene un sentido, o que hay cielo, y al final... Algunos de mis personajes creen en una vida anterior, hay mucha locura en cuanto a ese pensamiento de la nueva era. La gente está desesperada por creer en una nueva religión, o en la medicina alternativa. Te dicen: “No vayas al médico porque tengo un amigo que va a fulanito y es fantástico”. Y tienen métodos locos. Una nueva terapia para el reúma, el culto a los alimentos sanos... En América se han convertido en algo religioso. Te dicen: “Tómate estas vitaminas porque han cambiado mi vida”. Y les replicas: “Pero la medicina ha probado que no te hacen nada”. E insisten: “No, no me digas eso, porque yo cuando las tomo me encuentro mejor. Quizá no tenga ningún sentido, pero me hacen sentir bien”. La gente está desesperada por creer y agarrarse a algo.
Las películas también son terapia.
Sí, y la gente también se engaña a sí misma en el arte. Incluso los artistas se engañan a ellos mismos creyendo que su vida sí tiene sentido porque su arte permanecerá, pero lo cierto es que ellos morirán y el hecho de que su trabajo les sobreviva no significa nada, ya que sólo permanecerá durante un tiempo. Todo lo que escribió Shakespeare y lo que pintó Goya y lo que compuso Beethoven... Todo desaparecerá, es un panorama triste, pero la gente se agarra a lo que sea, y la clarividencia les sirve más que la medicina. La medicina es ciencia, y la ciencia es limitada. El médico puede ayudar, no puede hacer todo. Y con la clarividencia, vas al cura, al mago, y es magia. Pueden hacer que cualquier cosa ocurra, y eso te reconforta.
Y usted, ¿ha probado alguna vez lo de ir a una bruja o a una adivina?
¿Yo? No, nunca. Sería estupendo poder hacerlo, levantarme una mañana y poder engañarme a mí mismo diciendo: “He encontrado a alguien que tiene las respuestas mágicas para mí”, pero no, tengo una mente demasiado científica, y es una pena, porque ese es un don, como el que nace en una familia católica y cree en Jesucristo, pero no por la presión o porque esté de moda, sino porque lo cree en su corazón, y es un afortunado. Yo creo que se engañan a sí mismos, igual que si van a un adivino o una gitana, pero son felices. Tuve una conversación con Billy Graham, el famoso evangelista, y me dijo: “Incluso aunque tú tuvieras razón y yo estuviera equivocado, y no existiera Dios, aun así yo tendré una vida mejor que la tuya”. Y no pude rebatírselo.
¿Cómo lleva eso de ser un filósofo del siglo XXI?
Simplemente creo que las cosas que me interesan de una forma natural, como el cine o la escritura, son cosas que encajan en un área filosófica. Hay directores a los que les interesan los temas actuales de política o asuntos sociales, como Oliver Stone o Spike Lee, y hacen películas maravillosas. A mí nunca me interesó plasmar eso en el cine. Como ciudadano voto y hago campaña, pero cuando escribo me interesan cosas que caen en un área más filosófica, siempre por accidente. Siento que existen problemas
filosóficos, no políticos. Aunque se cambiaran los regímenes políticos de algunos países y todos fueran democracias, o todos vivieran bajo el islam o el comunismo, no todos entenderían qué hacemos en el mundo, por qué estamos aquí o por qué tenemos que morir. Y las relaciones entre hombres y mujeres también serían difíciles, porque los problemas reales son siempre filosóficos. Los otros, los políticos, se pueden cambiar.
Woody en rodaje.
Es curioso, pero usted no tiene una relación difícil con la muerte.
No puedes evitar el hecho de que naces y de que vas a morir para siempre y de que el universo acabará y de que vives en el contexto de una experiencia sin sentido, y de que es importante para ti encontrar alguna razón para continuar en el día a día. Dices: “Si nada tiene sentido, ¿para qué seguir viviendo?”. Y tienes que descubrir por ti mismo qué sentido tiene, porque si te paras a pensarlo... Yo siempre he sentido que este es un tema no intelectual y que cuando lo piensas no puedes ganar, porque no tiene sentido y la vida es triste y trágica y todo se desvanece, pero si coges una pistola y me apuntas, te diré: “¡No, no me dispares, no me dispares!”. Y dirás: “¿Por qué? Si nada tiene sentido”. Y te diré: “No sé, pero no, no lo hagas”. Buscar esas respuestas es el trabajo más extraño, y por eso me interesa más eso que la política en el arte.
Habla de los cambios políticos. Usted apoyó a Obama. ¿Está contento con él?
Sí, estoy encantado con Obama. Es estupendo, y ojalá los republicanos se quitaran de su camino y dejaran de intentar herirlo. Le hacen más daño que ninguna otra cosa, pero él es genial y está consiguiendo cosas. Soy admirador suyo.
Antes mencionaba a Oliver Stone y a Spike Lee. ¿Todavía va al cine y ve lo que se hace?
Sí. Si se trata de una película seria y de un buen director como Oliver Stone, sí que la veo, porque le considero inteligente y quiero ver su trabajo. Pero no me molesto en ver muchas de las películas que se estrenan en EEUU y que están muy de moda, porque son demasiado infantiles o tontorronas. Pero las de Scorsese, Stone... siempre voy a verlas.
Y hace homenajes a películas clásicas. En Conocerás al hombre de tus sueños la chica que toca la guitarra en la ventana de enfrente a la de Josh Brolin recuerda a Desayuno con diamantes.
La verdad es que no lo había pensado. Lo hice porque desde la ventana trasera de mi apartamento de Nueva York veo muy bien al vecino y desgraciadamente es un hombre que está ante el ordenador. Pero pensé: “¿Y si fuera una mujer guapa? Qué idea tan romántica, con el jardín, se saludan con la mano...”. Pero he visto muchas películas porque me encanta el cine y me resulta un placer. Ahora menos placer, porque hay películas menos buenas. Y las buenas generalmente no son estadounidenses. Veo una película a la semana, y me doy cuenta de que las mexicanas, iraníes, francesas, españolas o chinas que me inspiraban eran tan buenas como algunas americanas. Ahora hay algunas americanas que vería, y las que no vería, las malas, son las que recaudan 400 millones de dólares [unos 300 millones de euros]. Se estrenan películas que los adultos no quieren ver pero que recaudan fortunas y tienen un gran público.
21 nominaciones al Oscar, tres estatuillas (por el guión de Manhattan y el guión y la dirección de Annie Hall) y nunca fue a recogerlas. Y en Cannes siempre fuera de competición. ¿Por qué?
Es mi quinta vez en Cannes, pero nunca he estado en competición. No creo en la competición en el arte. La gente hace su trabajo artístico y otros lo disfrutan. ¿Cómo podrías decir que un Picasso es mejor que un Matisse, o al revés? Ambos son maravillosos. Y lo mismo ocurre en el cine. ¿Por qué tenemos que decir que una película es mejor que otra? No hay mejores. Si alguien hace una película maravillosa y otro también, ambas son maravillosas.
¿Qué piensa del 3-D? ¿Habrá una película de Woody Allen en 3-D?
No, no puedo, pero me han dicho que Playboy va a sacar una edición en 3-D y te dan las gafas, y eso sí que lo puedo entender, porque con esas mujeres en tres dimensiones tú ganas algo, pero nadie querría verme a mí en tres dimensiones. No tendría sentido. Yo soy básicamente mejor en una sola dimensión.
¿Y ve positivos los avances tecnológicos en el cine?
Sí, creo que pronto todo será digital, y eso es bueno porque ya no habrá proyeccionistas que pierdan el hilo al cambiar el rollo, ni saltos de pantalla en negro... Ahora se meterá el disco en el reproductor o se verá a través del satélite y lo verás sentado desde tu butaca. Lo que ocurre es que cada vez se ve más cine en casa, la gente se hace su salita de cine con una gran pantalla plana, y llaman y dicen: “Quiero ver la nueva película de Michael Douglas”, y la ven. Pero eso ayudará al teatro en vivo, porque el ser humano necesita la experiencia de sentarse con otras 500 personas y ver y compartir algo, así que volverán al teatro y a los conciertos de música para vivir su experiencia. Cuando yo era pequeño, veía a los hermanos Marx con otras 500 personas y todos nos reíamos. En el futuro serán diez amigos en casa, pero no esa comuna del cine, así que eso enviará a la gente al teatro a ver comedia y drama.
Conocerás al hombre de tus sueños, al igual que Vicky, Cristina, Barcelona, está producida por Mediapro. ¿Qué tal le ha ido con los productores españoles?
Fenomenal. Los de Mediapro, desde el punto de vista personal, son estupendos y muy sensibles con el artista. Te apoyan mucho y, a diferencia de los americanos, que se meten en tu película y quieren saberlo todo, aquí son extremadamente beneficiosos para el artista. Ha sido una experiencia maravillosa y como personas también son gente agradable con la que salir a cenar.
¿Volverá a rodar en España?
Seguro que sí, porque tuve una experiencia maravillosa. Fue un gran placer.
¿Y rodará en Brasil el año que viene?
Pues no lo sé, estamos explorando esa posibilidad y mi productor fue a Brasil para mirar cómo van las cosas allí. Pero lo único cierto es que este verano ruedo en Francia Medianoche en París. Más allá de eso, ni idea.
Extraído de www.tiempodehoy.com/entrevistas/woody-allen/