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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Buscando a Woody.

Buscando a Woody, un repaso al cine de Woody Allen

Por Rocío Rebollo Pérez





Lo reconozco, tengo una debilidad. Es escuchar la inconfundible música de los créditos iniciales de sus películas y experimentar esa sensación punzante en el pecho: la flecha del amor que te atraviesa como la primera vez. Siempre la misma sobriedad en la tipografía, blanca sobre fondo negro, unos créditos premeditadamente largos para hacer de la espera no un momento de tedio, sino un verdadero placer porque uno sabe que esos minutos, esos deliciosos minutos, provocan en el espectador la certeza de no ser sino el preludio de que algo bueno, inolvidable diría yo, va a suceder a continuación. Y entonces los créditos desvelan el misterio para los que aún no lo hubiesen adivinado: Escrita y dirigida por Woody Allen.

Woody Allen

Mi historia de amor con Woody Allen se remonta a comienzos de los 2000 cuando una tarde cualquiera pasé de ver Coyote Ugly repetidas veces en VHS a encender un DVD recientemente adquirido para ver Hannah and her sisters (1986) en V.O.S. Y entonces ocurrió. Woody (permitidme que le tutee) se convirtió en mi referente del buen cine, en una puerta de entrada hacia algunas de las mejores películas que la historia del cine nos ha dado a través de sus recurrentes referencias intertextuales, así como un acceso directo a otras cinematografías imprescindibles, como la sueca, gracias a su profunda admiración por Ingmar Bergman y a películas como Interiors(1978), que da comienzo a una serie de filmes que siguen la estela dramática bergmaniana y abandonan la comedia absurda de sus inicios.

Un cine reflexivo y singular

El cine de Allen es un reflexión sobre el cine en sí mismo desde una perspectiva de la problemática humana, en ocasiones abordada a través del humor más hilarante y en otras a través de diálogos que no sólo quedan en la memoria, sino que expresan una faceta del ser humano que otras cinematografías ocultan con el objetivo de no incomodar al espectador. Allen tiene la habilidad de llevar a cabo esta tarea de disección del alma humana que puede resultar ardua y difícil de digerir sin por ello evitar que de nuestra boca escapen, en los mejores casos, estruendosas carcajadas.

Mi debilidad por Woody Allen está estrechamente ligada a mi fascinación y profundo respeto por la singularidad de su cine. Y, por favor, si hay alguien en la sala que no reconozca una película de Woody Allen únicamente a través de sus créditos iniciales o tomando una escena de cualquiera de sus filmes al azar, que no se moleste siquiera en alzar la mano: abandone la sala de inmediato y permanezca en cuarentena hasta estar curado de su desconocimiento de este gran genio viendo más Woody Allen (empezando por Annie Hall (1977) y Manhattan (1979), si se me permite la recomendación).




Woody Allen y Diane Keaton en Annie Hall (1977)

Annie Hall supone un punto y aparte en su extensa filmografía, ya que se acerca al cine dramático que Allen siempre había admirado sin que por ello desaparezca la chispa que brilla en sus magníficas e hilarantes primeras comedias inspiradas en el humor absurdo de Chaplin, Buster Keaton, los Hermanos Marx o Harold Lloyd, tales como Take the money and run (1969) o Sleeper (1973). En 1979 se estrenó Manhattan, que recupera el tono de Annie Hall y logra convertirse por méritos propios (únicamente sus créditos iniciales son una verdadera obra de arte) en uno de los hitos cinematográficos de la historia.

Cartel de The purple rose of Cairo (1985)Las dos décadas que siguen al estreno de sus mayores obras de arte están protagonizadas por filmes que juegan al despiste entre el drama y la comedia. Películas inolvidables como The purple rose of Cairo (1985) o Hannah and her sisters hacen de los últimos años de la década de los 80 una nueva época dorada en la filmografía alleniana, que continúa produciendo películas de gran calidad hasta comienzos de los 2000 cuando, con el estreno de Anything else (2003) se presagia la tragedia: además del enorme error de casting que puso al frente del film a Jason Biggs, el cine de Woody Allen, con las excepciones de Melinda and Melinda(2004) y Match Point (2005) – aunque en este último caso tenga mis reservas –, se convierte en un cine insulso y que carece de la calidad propia de su artífice. El cine de Allen se caracteriza por ser un cine profundo y a la vez ligero, pero sobre todo por ser un cine capaz de mantener su sello de identidad inconfundible sin caer jamás en la repetición. Así que, a pesar de que los últimos 10 años de su carrera han sido un intento en vano por permanecer fiel a su estilo y ofrecernos la maravillosa cita anual a la que nos tenía acostumbrados, el cine de Woody Allen supera con creces en cuanto a guión y realización a gran parte de las películas que cada año se estrenan procedentes de los Estados Unidos.




Una visión particular del ser humano

La obra de Woody Allen esconde, especialmente a partir de Annie Hall, además de escenas cómicas inolvidables, una visión única del mundo actual, un retrato repleto de matices del hombre contemporáneo. Especialmente en la época de máximo esplendor de su genio artístico, el cine de Allen nos lleva sin ninguna clase de esfuerzo al análisis y la reflexión a través de su complejo relato de la sociedad del s. XX y comienzos del XXI, que alaba sus virtudes y condena sus defectos en clave cómica. Las relaciones interpersonales, el sexo, la cultura y la muerte se convierten en los temas fundamentales de sus películas.

Sin embargo, y aunque no puedo sino reconocer en Allen la visión de un verdadero genio de innegable talento e inagotables ideas, mi cita anual con Woody va ocupando cada año un lugar de menor importancia en mi agenda: su cine ya no me sorprende. Muy a pesar de sus ideas formidables, el cine de Allen es cada vez más predecible y ha perdido el brillo que se reflejaba en la mirada del espectador de películas como Manhattan. Seguro que hay quien difiere de mi visión, y bienvenidos serán en los comentarios, pero el Woody Allen del que yo me enamoré en mi adolescencia murió a comienzos del s. XXI. Con Anything else (2003), Allen dejó de ser Allen para convertirse en un tal Woody que hace películas anuales que a ratos hacen reír, pero que al abandonar la sala de cine se evaporan de la mente del espectador sin dejar huella alguna.

El Allen que enamora es el que deja imágenes grabadas en la retina. El de una bellísima Diane Keaton y un jovencísimo Woody Allen bebiendo vino en la terraza mientras sus subconscientes subtitulan a su insulsa conversación en Annie Hall, el de Manhattan y ese elogio romántico a la ciudad de Nueva York a medianoche de Isaac y Mary frente al puente de Brooklyn, o el de un Jeff Daniels saliendo de la pantalla al encuentro de su amada Mia Farrow en The purple rose of Cairo (1985). O incluso el disparatado del Woody Allen de Everything You Always Wanted to Know About Sex (But You Were Afraid to Ask) (1972) manteniendo una conversación de vida o muerte con un puñado de espermatozoides. Llamadme purista, pero ese es para mí el verdadero Woody Allen.


Fuente: extracine.com/2013/02/el-cine-de-woody-allen

Imagen de Woody.






Un poco más adelante, en la calle Milicias Nacionales, del centro de Oviedo, te topas con la escultura de Woody Allen, obra en bronce de Vicente Martínez-Santarúa Prendes, más conocido por Santarúa (Candás, 1936). De sobras es conocido el cariño que le tiene a la ciudad el famoso actor, guionista y director estadounidense, de la que dijo: "Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera… Oviedo es como un cuento de hadas", y en agradecimiento la ciudad le dedicó esta escultura. Santarúa es un escultor y pintor asturiano, que ha sabido plasmar perfectamente la esencia del actor. Por desgracia las gafas ya casi han desaparecido y habitualmente es objeto de vandalismo, pobre Woody.



Fuente: davidaldia.blogspot.com/2012/10/oviedo-bronceada.html



miércoles, 15 de agosto de 2018

Risas número 23

Sigamos con más risas...





Extraído de Woody Allen 1
Un libro de humor
Editorial Nueva imagen, 1980

miércoles, 8 de agosto de 2018

Todos somos Jasmine.

BLUE JASMINE

POR MARCO ANTONIO NÚÑEZ



Siendo muy ambiciosos podríamos afirmar que Woody Allen cambió a Freud por Marx hace ya algunas fechas. Las tradicionales inquietudes por el autoanálisis, el sentido de las relaciones interpersonales y su papel en la felicidad humana, los interrogantes vitales o sus incursiones de los 90 en el fracaso vital del artista, en el nuevo milenio, han virado hacia amables sainetes costumbristas donde resuenan ecos de una lucha de clases descafeinada.

A partir del universo amoral de Patricia Highsmith recreado en Match Point (2005), Allen abordaba el envilecimiento y la corrupción que aparejan las aspiraciones de prosperidad económica a cualquier precio. Tomando el testigo de Buñuel o Antonioni (por buscar dos referentes temáticos, no establecer similitudes artísticas), se aventura en el tedio, la vacuidad y el lujo de la alta burguesía. Se prodigan diálogos anodinos, clases de tenis a niñas de papá y visitas a joyerías o museos. El mundo de la belleza se degrada en mercadeo desde el momento en que valor y precio se confunden.





Su fin último, no obstante, no será explorar las contradicciones morales de una clase social que se libró de tales rémoras sobornando al último reducto de resistencia ilustrada. Allen prefiere en cambio mostrar los efectos colaterales que ejercen el brillo de los diamantes en los advenedizos y/o aspirantes. Análisis al que subyace un profundo conservadurismo toda vez que los condena por ansiar lo que otros poseen. Pero no condena la posesión en sí.

En Conocerás al hombre de tus sueños (You Will Meet a Tall Dark Stranger, 2010) o Medianoche en París (Midnight in Paris) (2011), explicitaba un conflicto burdo y maniqueo entre el hombres de letras emparejados con consumistas neuróticas, ávidas de lujos y fiestas en las que el deseo material era proporcional a su pobreza intelectual.




La crisis, concluye Allen, fue consecuencia de un gran fraude urdido por los especuladores financieros a mayor gloria de sus santas esposas y múltiples amantes, con el concurso de una complicidad unánime que se tradujo en la alegría con la que el ciudadano de pie solicitaba créditos para financiarse unas vacaciones en la Rivera Maya y jugar a sí a ser rico.




Por un momento, todos jugaron a ser Jasmine. ¿Cómo condenar una debilidad unánime?



Jasmine (Cate Blanchett) se muda a San Francisco con su hermana Ginger (Sally Hawkins) después de haber perdido toda su fortuna como resultado de las actividades delictivas de su marido Hal (Alec Baldwin). Sin embargo, lejos de aspirar a rehacer su vida con nuevos mimbres a partir del trabajo, escarmentada y con humildad, su objetivo será conseguir un nuevo marido que la devuelva a la jaula de oro.

Hal aparece convertido en el prototipo de especulador criminal que dilapida el dinero ajeno en inversiones temerarias y empresas fraudulentas. Jasmine fue la perfecta mujer florero que no quiso saber de los negocios del marido porque no convenía mientras duraba el cuento de hadas. ¿Les suena?




Si algo no ha perdido Allen es el oficio para estructurar bien una historia. Aunque desde el principio sabemos que su situación menesterosa es consecuencia de problemas con la justicia, desconocemos los detalles. La información será hábilmente dosificada hasta domiciliar la plena responsabilidad del infortunio en la propia Jasmine.

Ginger es el error de Allen. Su arrebato marxista y la tentación de fabular. Ginger fue ya víctima de Jasmine en el pasado. Los consejos de su hermana para que invirtiera un capital ganado a la lotería, le costó el matrimonio y, a la postre, seguir militando en la clase humilde. Ginger acepta que su situación social como fruto de la genética, nació para ser pobre. Ahora de nuevo Jasmine tratará de hacer a su hermana partícipe de las mismas altas aspiraciones que la animan, pero Ginger reparará en su error y lo subsana a tiempo. Ginger ha tomado buena nota.

La hermana obrera acaba feliz con su pareja obrera comiendo pizza en el sofá mientras ven la tele. Todo muy clase obrera. La forma grosera con la que Allen retrata a la clase trabajadora a partir de clichés (la jerga, los hábitos alimenticios o gustos televisivos), así como lo burdo de su discurso, hacen de su planteamiento dialéctico una broma de mal gusto que se vuelve contra él. Sugiere que el trabajador se conforme disfrutando del lujo por delegación. Sugiere aceptar. Poco revolucionarios estamos Woody.

Al final, Jasmine fracasa una vez más cuando parecía haber alcanzado su objetivo, y sucumbe al síndrome de Madame Bovary sola en un banco del parque y sin palomas que le arrullen la pena. Abdica de la realidad pedestre y se exilia en un delirio que mitiga la tristeza de no ser rica, y saca relumbres diamantinos a su vaso de vodka.




El filme transcurre en San Francisco, siendo Nueva York el escenario de los recuerdos en azul de Jasmine, su arcadia inalcanzable. Desde el 11-S Allen ha frecuentado poco Manhattan. No faltan los motivos financieros a su ausencia, pero tampoco podemos dejar de apuntar cierto desencanto hacia una ciudad que perdió en su perfil los ritmos de Gershwin. Incluso cuando regresa en Si la cosa funciona (2009) adopta el punto de vista del turista cretino que busca la foto.

Desde que Easton Ellis certificó la defunción de la moraleja en el contexto del mundo surgido del capitalismo financiero, las fábulas urbanas se contagian de un lúcido pesimismo. Jasmine somos todos los que desearíamos pasar el puente en un spa o comprar un BMW. Jasmine no ha aprendido nada de su desventura. Suscribiendo la filosofía del débil mental actual, podemos animarla a levantarse con citas de Bucay o Cohelo. A pescar un buen marido que la libere de la humillación de tener que trabajar de recepcionista y vivir en un apartamento. A completar su formación de perfecta esposa estudiando decoración. Y encomendarla a la suerte. Todo queda a su merced. La suerte, esa abstracción, justa por arbitraria, que no premia ni castiga, porque es ciega, libra al sujeto de toda responsabilidad en su destino. Si es propicia, tendré vacaciones en Roma, si no, otro verano sirviendo mesas.

Los objetivos permanecen inalterables, esos valores que expresan tan bien un adagio que todos entienden y suscriben, y recientemente encabezaba un anuncio publicitario, “¿y a quién no le gusta vivir bien?” Pues eso.

Todos somos Jamine con la mirada perdida en un banco de cualquier parque, rememorando la luna de miel en Egipto o enumerando las característica de la tablet, dialogando con nuestro propio vacío, planificando el verano o la lista de regalos navideños, rotos por la melancolía ante lo inalcanzable, el Ferrari de Ronaldo, la nueva casa de Messi, el collar de Angelina.




miércoles, 18 de julio de 2018

Y los nominados al Oscar son...


Nominados al Oscar que trabajaron con Woody Allen



Por Maru Manson

No solo los actores y actrices nominadas a los Premios Oscar este año han coincidido trabajando entre sí en otras producciones, sino que también han colaborado con varios de los directores aclamados. En esta oportunidad les traigo una lista de 5 actores/actrices actualmente nominados a los Premios Oscar que trabajaron con Woody Allen:
1) Cate Blanchett en “Blue Jasmine” (2013)
Y sí, es claramente la opción más obvia ya que la talentosísima australiana está nominada en el rubro de “Mejor Actriz” por su interpretación en la más reciente película del anteojudo.
2) Sally Hawkins en “Blue Jasmine” (2013) y “El Sueño de Cassandra” (2007)
Sally Hawkins, quien actualmente está nominada como Mejor Actriz de Reparto por su labor en “Blue Jasmine”, ya había trabajo anteriormente en el drama familiar “El Sueño de Cassandra”. ¿Se acuerdan esa que juntó a Colin Farrel e Ewan McGregor? No, bueno la verdad no se pierden ninguna joya de la historia del cine…
3) Chiwetel Ejiofor en “Melinda y Melinda” (2004)
Uno de los nominados a Mejor Actor, el británico Chiwetel Ejiofor trabajó con Woody a principios de la década del 2000 en la comedia que también cuenta en su elenco al cómico Will Ferrel.
4) Leonardo Di Caprio en “Celebrity” (1998)
Así es, Leonardo Di Caprio quien en su momento no era considerado mucho más que una cara bonita en Hollywood, trabajó bajo la dirección de Woody Allen en “Celebrity”. Este film también reunió a nombres como Winona Ryder, Drew Barrymore y Kenneth Branagh. Es más, Leo estaba tan entusiasmado por trabajar con Woody que accedió a cobrar un caché muchísimo inferior al que le correspondía (cobró sólo $10.000 dólares) con tal de sumar esta película.
5) Meryl Streep en “Manhattan” (1979)
Meryl es dirigida y también protagoniza junto a Woody y Diane Keaton “Manhattan” una de las películas más celebradas y premiadas del director.
Fuente: www.revistatoma5.com.ar

Los otros Woody Allen.


Annie Hall
A través de su cine, Allen creó un personaje sumamente hipocondríaco, temeroso, débil y al cual siempre le surgían diversos inconvenientes. Un simple habitante de Nueva York, que a pesar de sus falencias, siempre se las rebuscaba para poder conquistar el amor de una mujer, aunque sus fracasos anteriores los perturben. Ante todo era un personaje que atraía por su sentido del humor e inteligencia, tomando distancia del típico héroe o galán.
Woody compuso al típico antihéroe del cine moderno, haciendo que su personaje se confunda consigo mismo, creando un alter ego similar a los personajes de Charles Chaplin y Búster Keaton en la época del cine mudo.
Manhattan
Esta especie de otra personalidad que creó Allen, en dónde el personaje terminó, en parte, adueñándose de él mismo, hizo pensar en la conciencia pública que las características de tal ser de ficción eran similares a las del cineasta en la vida real.
Los secretos de Harry
Allen siempre desmintió que el fuera esa clase de persona como lo eran personajes suyos como Alvy Singer en Annie Hall, Isaac Davis en Manhattan o Harry Block en Los secretos de Harry, pero la cuestión es que a medida que iban pasando los años, ya Woody no estaba en condiciones de interpretar ese rol de antigalán, por lo que otros actores como Larry David en el film Que la cosa funcione se encargarían de protagonizar tan importante papel, por lo que a través de las siguientes líneas se destacaran los precursores del creador de Seinfeld que han cumplido con esta tarea: John Cusack, Kenneth Branagh, Jason Biggs y Will Ferrell
Si la cosa funciona
Una especie de precursor
Se puede decir a groso modo que John Cusack, en Disparos sobre Broadway de 1994, fue el primer actor que protagonizó a un personaje que años anteriores hubiera hecho el propio Allen en una de sus películas.
En el film, Cusack encarna a David Shayne, un joven dramaturgo aceptable y entregado a su trabajo que pese a volcarse mayormente a su arte, se da cuenta de que nunca llegará a ser un artista.
David es sumamente hipocondríaco y habla rápido y bruscamente de una manera similar a como lo hacía Allen en sus films anteriores y hasta ambos se visten de maneras muy parecidas.
Disparos sobre Broadway
A parte de lo similar que resulta en su forma de ser con Woody, hay que destacar los dotes actorales de Cusack en Disparos sobre Broadway, demostrando sus cualidades para interpretar un personaje cómico con una calidez y desenvolvimiento para destacar, ya que con su actuación le da un gran toque de humor como lo podría haber hecho el legendario cineasta; y lo que es más importante, sin necesidad de la sobreactuación o imitación alevosa de la gestualidad de éste.
Sombras y niebla
Cusack ya había tenido un pequeño papel en Sombras y niebla, una comedia que Allen había hecho en 1991, en tanto que luego en Alta fidelidad (2000) de Stephen Frears, lograría una de sus actuaciones cómicas más convincentes al interpretar al dueño de una tienda discográfica, que al igual como en Disparos sobre Broadway, su personaje chocaría con situaciones amorosas conflictivas.
De Shakespeare a Allen
Luego de haber sido protagonista en distintos films sobre obras de William Shakespeare, como Enrique VHamlet (dirigidas por el mismo) y Otelo de Oliver Parker, Kenneth Branagh pasará de personajes sumamente dramáticos a interpretar un papel sumamente cómico en Celebrity de 1998.
Celebrity
Branagh será Lee Simon, un periodista y escritor que durante un tiempo entra en el círculo de los famosos. Lee será un joven desordenado lleno de conflictos amorosos, quién no sabe a que rumbo dirigir su vida y su profesión. Lo que sucedió es que el público relacionó a tal personaje con el típico neoyorquino que interpretó siempre Woody.  
Al respecto, Allen afirmó que Branagh tiene una personalidad muy diferente a la suya, y que en la película no lo estaba imitando, mientras que haría público que el trabajo de su actor superó con creces la interpretación del personaje que pudiera haber hecho el mismo.
Se puede decir que el trabajo de Branagh interpretando a Lee en Celebrity es estupendo y que su visión de la comedia es muy amplia a pesar su mayor experiencia en el drama.
La vida y todo lo demás
Al lado del maestro
En La vida y todo lo demás de 2003, Jason Biggs interpretará a Jerry Falk, un joven tímido y enamorado que se dedica a escribir guiones para comediantes, el cual es tan temeroso que no se anima a enfrentarse con los conflictos habituales de su vida por sigo mismo.
Jerry tendrá diversas complicaciones tanto con su profesión como con su pareja, de la cual siempre sospecha que está detrás de otros hombres. A todo esto se cruzará con David Dobel (que interpreta Allen), un veterano colega que cumplirá la función de mentor del joven, tanto profesionalmente como en temas de su vida privada.
David siempre aconsejará a Jerry, y no sólo en la ficción, ya que se puede interpretar que el propio Allen, a su vez de dirigirlo y también compartir elenco con Biggs, le habrá servido de respaldo para que este no sintiera la presión de ser el único protagonista cómico del film, y más aun al tener que interpretar a un típico joven que años atrás hubiera interpretado el mismísimo Woody.
Seguramente esta combinación haya ayudado en mucho a que La vida y todo lo demás sea un muy entretenido film y que la actuación de Biggs sea muy convincente y a la vez sumamente cómica al lado de la del maestro Allen.
El simpático Ferrell
Antes de la de David en Que la “cosa” funcione, la última interpretación cómica de un personaje que años antes hubiera estado a cargo de Allen en una de sus películas, es la de Will Ferrell en Melinda y Melinda de 2004, en dónde interpretará a Hobie, un actor fracasado que es infeliz en su matrimonio y se enamorará de su vecina Melinda.
Melinda y Melinda
Hobie es, al igual que Lee en Celebrityla exageración del típico personaje que hace Allen. Sumamente torpe, temeroso, hipocondríaco y con poca fortuna, en tanto que a pesar de los inconvenientes terminará encontrando el camino a seguir para poder concretar todas sus aspiraciones.
Ferrell no está catalogado como un gran actor, pero en Melinda y Melinda, cumple con lo que le pide el papel, el de un tipo simpático que puede cumplir con las responsabilidades de un rol protagónico, demostrando que es un buen comediante y que el personaje no le queda chico, a pesar de las indiferentes críticas que recibió tras el estreno de la película.

Fuente: www.asalallena.com.ar/category/dossier-2/directores-dossier-2/

miércoles, 11 de julio de 2018

Historias de New York. Martin Scorsese, Coppola y Allen.



Ficha técnica de 'Apuntes al natural':


Título original:  Life lessons.
País: Estados Unidos.
Año: 1988.
Duración: 119 minutos.

Director: Martin Scorsese,

Guión: Richard Price.

Casting: Ellen Lewis.
Director de Fotografía: Nestor Almendros, a.s.c.
Edición: Thelma Schoonmaker.
Direcor artístico: Wray Steven Graham.
Decorador del set: Nina F. Ramsey.
Diseño de Vestuario: John Dunn
Maquillaje: Allen Weisinger.
Peluquería: Milton Buras.
Productor : Barbara DeFina
Diseño de producción: Kristi Zea






Intérpretes:

Nick Nolte: Lionel Boble,

Patrick O'Neal: Philip Fowler,

Rosanna Arquette: Paulette,

Phil Harper: hombre de negocios,

Jesse Borrego: Reuben Toro,



Ficha técnica de Vida sin Zoe:



Título original: Life Without Zoe
País: Estados Unidos
Año: 1988
Dirección: Francis Ford Coppola,
Guión: Francis y Sofia Coppola.
Casting: Aleta Chapelle.
Dirección de Fotografía: Vittorio Storaro (a.i.c.)
Música: Carmine Coppola y Kind Creole y Los Coconuts.
Edición: Barry Malkin,  Blac Kie.
Director artístico: Speed Hopkins.
Decorador del set: George DeTitta Jr.
Diseño de Vestuario: Sofia Coppola.
Maquillaje: Richard Dean.
Peluquería: Alan D'Angerio.
Productores: Fred  Roos y Fred Fuchs
Diseño de Producción: Dean Tavoularis.



Intérpretes:

Tally and Giancarlo
Heather McComb: Zoe,
Gia Coppola: pequeña Zoe,
Don  Novello: Hector,
Jenny Nichols: Lundy
James Keane: Jimmy
Jimmy : Jimmy


Ficha técnica de Edipo reprimido:


Título original: Oedipus Wrecks
País: Estados Unidos
Año: 1988
Guión y  Dirección: Woody Allen.
Casting: Juliet Taylor.
Director de fotografía: Sven Nykvist, a.s.c.
Edición: Susan E.Morse, a.c.e.
Director artístico: Speed Hopkins
Decorador del set: Susan Bode
Diseño de Vestuario: Jeffrey Kurland
Maquillaje: Fern Buchner
Peluquería: Romaine Greene
Productor: Robert Greenhut.
Productores ejecutivos: Jack Rollins, Charles H.Joffe.
Diseño de producción: Santo Loquasto.



Intérpretes:

Woody Allen,
Mia Farrow,
Julie Kavner,
Mae Questel

Sinopsis:


Película que reúne tres historias independientes ambientadas en Nueva York: 1."Apuntes al natural", de Scorsese; 2. "Vida sin Zoe", de Coppola; 3. "Edipo reprimido", de Woody Allen. 

  1. Apuntes al natural. (Scorsese) .Un pintor egoísta y genial mantiene una difícil relación con una aspirante a artista, que juega con el poder que ejerce sobre el ego del pintor.
  2. Vida sin Zoe (Coppola) .Una niña millonaria pretende conseguir que sus padres, siempre ausentes, se reconcilien. 
  3. Edipo reprimido ( Woody Allen ) .Un mago hace desaparecer a la dominante madre de un abogado, pero la mujer reaparece en el cielo de Manhattan para seguir entrometiéndose públicamente en la vida de su hijo. 


Críticas 


Interesante experimento-homenaje a Nueva York. En los créditos; palabras mayores. Siendo las tres historias brillantes, la mejor, por intensa, la de Scorsese. (Pablo Kurt, Filmaffinity)


Comentario


Tres grandes directores. Scorsese, Coppola y Allen, tres amantes de la metrópoli mundial de los negocios, se reunen para contar historias de su amada New York, en las que los tres se realizan como seres humanos, y nos hacen relatos universales, que pueden darse, unos más que otros, en cualquier parte del mundo, salvando alguna que otra distancia. La 'Gran Manzana' es la nueva mecenas del arte moderno, y en ella  se aprecia el arte abstracto, muy poco importante en Europa, donde necesitamos modelar nuestras ideas (sin llegar, desde luego, al populismo actual) y trasladarlas a la humanidad de forma que las entiendan bien; existen grandes hoteles en los que las familias adineradas pueden vivir lujosamente sin sentir su soledad, como ocurre con la Zoe de Coppola, que se comporta como una adulta, pero también hay individuos sensibles como el sempiterno personaje de Allen, siempre en el diván del psiquiatra, que por arte de magia y merced a su propia torpeza, extiende él mismo el conocimiento entre los demás del complejo de Edipo que lo atormenta."Tengo cincuenta años, formo parte de un importante bufete de abogados, pero aún no he resuelto los problemas con mi madre. El otro día soñé que había muerto", (aprovecha para mostrar un entierro judío) le dice a su psiquiatra; este le espeta:  "quiere que desaparezca de su vida, verdad ? .No está claro, es su justificación.

Los propios psiquiatras se han interesado por el cine de Allen: "Con toda seguridad, no existe en el panorama cinematográfico una filmografía que haya dedicado tanta atención al psicoanálisis y a los psicoanalistas como la de Woody Allen. La obra del cineasta neoyorquino se sostiene sobre una serie de constantes formales, narrativas y temáticas en las que participan con gran peso asuntos como la inestabilidad emocional y su tratamiento psicoterapéutico, normalmente abordados con un prisma cómico. Además, algunas de las películas más representativas del universo de Allen pueden entenderse, en el fondo, como ejercicios de liberación psicológica por las peculiares estructuras que manejan. En ellas suele representarse la figura del psiquiatra con una intención crítica que, sin embargo, no oculta la necesidad de su existencia en un mundo contemporáneo y urbano en el que reina la confusión y la falta de sentido. Por todo ello, Woody Allen es considerado como uno de los grandes referentes en el tratamiento cinematográfico de las obsesiones de nuestro tiempo." (Miguel Ángel Huerta Floriano. Revista Medicina y Cine). Totalmente de acuerdo con este análisis. Quien no ve esta necesidad de replantearse muchas cosas, es porque tiene miedo al resultado de su introspección, y, en este sentido, Allen ha radiografiado al hombre de su tiempo como nadie, además de tener una sensibilidad muy especial para la música, la literatura y el arte de su tiempo, lo que lo convierte en el narrador de los relatos más épicos de la gente corriente que pulula, formando parte de las masas, por las aceras de las grandes ciudades.

El corto más flojo es el de Coppola, demasiado infantil y en algunos aspectos inverosímil. Muestra un gran respeto a la música y nos introduce en la admiración de los flautistas, llegando a entender por qué a 'El flautista de Hamelin' le seguían hasta las ratas, pero no está a la altura de sus compañeros. La historia de Scorsese es dura pero real y muy interesante, porque profundiza en una relación interesada por ambas partes. Gira en torno a las relaciones de poder dentro de una pareja y, aunque queramos pensar lo contrario, la apariencia física y la 'mala uva' siguen siendo dos ingredientes, que combinados, pueden destruir la vida de cualquiera, como le ocurre al célebre y aclamado pintor abstracto, un genio que puede conseguir cualquier chica joven, por muy deshonesta que resulte la relación entre ambos (él busca sexo joven y ella una oportunidad), no por ello es menos real, y a punto está de costarle la carrera e incluso la vida una relación desventurada.


Fuente: www.cinelodeon.com/2014/07/historias-de-new-york-martin-scorsese.html