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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

lunes, 23 de abril de 2012

Los músicos de Woody, Dick Hyman.





Nació en Nueva York, el 8 de marzo de 1927. Compositor y músico polifacético, virtuoso del piano, y capacitado para tocar todos los estilos del jazz, desde el ragtime, hasta el bebop y de interpretar la música de Scott Joplin o la de Cecil Taylor. Estudió en la Universidad de Columbia y tocó con figuras del jazz de renombre, como Teddy Wilson, Red Norvo (1949) o Benny Goodman (1950). En los años cincuenta, empezó a trabajar en radio y televisión, donde adquirió más prestigio.

En 1976, formó el grupo: "Perfect Jazz Repertory Quintet" y junto a Leonard Feather, colaboró para conferenciar sobre la historia del jazz a la que el le ponía música al piano. Su capacidad creativa y su forma de generar swing, le valió para colaborar en el cine y de forma habitual en las películas del genial director norteamericano, Woody Allen. Dick Hyman, tiene grabados cerca de una treintena de disco donde repasa hábilmente las distintas etapas dl piano en jazz. Sus últimos trabajos fueron junto al trompetista, Ruby Braff en dúo.








Cumplió 85 años el pianista y compositor de jazz norteamericano Dick Hyman, nacido en Nueva York, conocido por su gran versatilidad con los estilos de piano. A lo largo de una carrera que dura ya más de 50 años ha sido pianista, organista, arreglista, compositor y director musical de numerosos proyectos, entre ellos más de 100 álbumes publicados bajo su nombre y numerosas bandas sonoras de películas, entre ellas, más de una docena de Woody Allen.

Con formación clásica, Hyman estudió en la Juillard School y fue alumno de Teddy Wilson. En 1949 tocó con Benny Goodman, Tony Scott y Red Norvo y en 1952 apareció en el documental musical 'Hot House' con Parker y Gillespie. Con su propio trio tuvo su primer éxito con 'Unforgettable' (1954). En 1956 grabó una versión instrumental de 'Moritat' de Brecht, con la que obtuvo un hit internacional.


Continuó como músico de sesión y trabajó con Arthur Godfrey y Leonard Feather y en 1976 formó el Perfect Jazz Repertory Quintet con el que trabajó en diversas bandas sonoras para el director Woody Allen 'Zelig', 1983; 'La rosa púrpura del Cairo', 1985; 'Días de radio', 1987; 'Poderosa Afrodita', 1995; 'Todos dicen te quiero, 1996 y 'Dulce y melancolico', 1999, entre otras).






Una de las habilidades de Hyman es imitar los estilos de otros pianistas como lo demostró en el álbum 'Themes and variations on a Child is Born' (1977), en el que recreó clásicos en el estilo de once pianistas diferentes, desde Scott Joplin hasta Cecil Taylor, pasando por Jelly Roll Morton, Earl Hines, Teddy Wilson y Bill Evans.


Filmografía


(1999) Dulce y melancolico, de W.Allen
(1996) Todos dicen te quiero, de W.Allen
(1995) Poderosa Afrodita, de W.Allen
(1987) Hechizo de Luna, de Norman Jewison

(1985) La Rosa Púrpura del Cairo, de W.Allen
(1984) Broadway Danny Rose, de W.Allen

(1983) Zelig, de W.Allen
(1980) Recuerdos, de W.Allen


Fuentes: www.cadenabazaar.com/2011/05/dick-hyman.html.www.cineol.net/gente/6521_Dick-Hyman













jueves, 19 de abril de 2012

Woody Allen, visto por Music Bazaar.

Considerado uno de los principales directores y guionistas cinematográficos contemporáneos. Durante su infancia aprendió a tocar el violín, posteriormente se convertiría en intérprete del clarinete, hecho que le ayudaría más tarde en la creación de las bandas sonoras de sus películas. A los 15 años se rebautiza como Woody Allen y tres años después se matricula en la Universidad de Nueva York para estudiar cinematografía, pero tras suspender un curso de producción y aburrirse como una ostra, abandona los estudios tras un semestre en las aulas universitarias, dedicándose a escribir gags para el comediante David Albert. Poco después trabajó en el programa de televisión "Your show of shows", donde hacía de guionista para actores como Carl Reiner, Art Carney o Sid Caesar.  

A comienzos de la década de los 60, decidió lanzarse como cómico en solitario, logrando un gran éxito con sus apariciones televisivas, sus discos de humor y sus actuaciones en el club Greenwich Village. Este creciente renombre en el mundo del entretenimiento le llevó rápidamente al mundo del cine. En 1965 escribió el guión y apareció en un papel secundario en la película "Qué pasa, Pussycat?" (1965), una divertida farsa dirigida por Clive Donner y protagonizada por Peter Sellers, Romy Schneider y Peter O'Toole. Un año después debutó como director en "¿Que pasa, Tiger Lily?" (1966), aunque este título es sencillamente una adaptación en inglés de una mala película japonesa con nuevos diálogos escritos por Allen y puestos en boca de los intérpretes nipones. No es nada del otro mundo y su resultado no satisfizo a Woody, que quiso suprimir su nombre de los títulos de crédito.

En 1979 realiza la película que lo consagraría como director, "Manhattan"; filmada en blanco y negro, con largas e imponentes tomas de la ciudad de New York.  Ha sido nominado varias veces al Oscar y en 1977 recibió el premio como mejor director por su película Annie Hall, pero no acudió a la entrega alegando que se había olvidado de la ceremonia (se había quedado tocando el clarinete ese día). Su filmografía es abundante, extraordinaria y creativa y suele combinar sus apariciones en el séptimo arte con su afición al jazz. Son celebres sus conciertos con el grupo "The New Orleáns Jazz Band" y hasta 1997 esta actividad de intérprete musical con el clarinete tenía lugar en el Michael's Pub de Nueva York, pero al cerrar este local sus puertas en ese año, pasó a tocar cada lunes en el Café Carlyle, en el hotel del mismo nombre, en donde sólo falta los días en que su actividad como cineasta se lo impide.

En 2002 recibe en Oviedo (España) el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Desde entonces tiene una estatua en su honor en el centro de la capital asturiana, una ciudad en la que Woody Allen se encuentra especialmente a gusto. Sus últimas películas (2005 - 2009) han sido filmadas en Europa, recibiendo, como ya ha sido una constante, la aclamación de la crítica, especialmente la francesa. En el verano de 2007 rodó una película con los exteriores filmados en Barcelona y Oviedo. Cuando actúa en una película, su actor de doblaje al español es Joan Pera, al cual le ha ofrecido un pequeño papel en su próxima película, agradecido por el trabajo del actor catalán, por el que llegó a decir que gracias a él "era más héroe de lo que es en realidad".

Fuente: www.cadenabazaar.com/search/label/Woody Allen

domingo, 15 de abril de 2012

A reirse con Woody.

Riamonos con Woody, entrega numero 4.







Fuente: Woody Allen, un libro de humor (1), Editorial Nueva Imagen, Mexico 1980.

miércoles, 11 de abril de 2012

Un tango llamado, Woody Allen.

Woody Allen
Tango

Música: Raúl Garello
Letra: Horacio Ferrer


Woody Allen, quiero verte en Buenos Aires,
ruso piola y atorrante de Manhattan,
con tu cara de gilastro,
y tu corazón en llamas,
te veo por Corrientes palpitando
nostalgias que hacen mal, pero son lindas:
Buenos Aires, viejo Woody, es una mina
de la que ya never more escaparás.

Verás, che Woody Allen
tu biógrafo en porteño,
cuando Hugo del Carril de la pantalla se salía
por darle una alegría de amor a Doña Nadie
y el cielo era la vieja vigilando junto a Dios.

Verás a las mellizas
New York y Buenos Aires,
bellísimas y neuras como niñas inmortales,
cambiando amor por sexo y a los cafés por bancos,
bailar el tango al ritmo de tu rubio bandoneón.
Woody Allen, tengo ganas de abrazarte
contemplando que el final del siglo veinte
es un show de funerarias:
Chernobyl, El Golfo, El Sida.

Y, al fin, si es inmoral seguir con vida,
vení, que aquí están Groucho y Pepe Arias
y nos vamos a morir, pero de risa,
para dentro de dos siglos despertar.

Verás, che Woody Allen
tu biógrafo en porteño,
cuando Hugo del Carril de la pantalla se salía
por darle una alegría de amor a Doña Nadie
y el cielo era la vieja vigilando junto a Dios.
Verás a las mellizas
New York y Buenos Aires,
bellísimas y neuras como niñas inmortales,
cambiando amor por sexo y a los cafés por bancos,
bailar el tango al ritmo de tu rubio bandoneón.

Fuente: www.todotango.com

martes, 3 de abril de 2012

Woody Allen contó sus vivencias con la radio.


Por Gerónimo Elortegui


La cita fue ayer en una sala colmada del centro cultural y comunitario 92Y, una institución judía sin fines de lucro situada en el Upper East Side de Manhattan, donde se proyectó su filme “Dias de radio” (1987), que recuerda la época dorada de ese medio antes de la irrupción de la televisión. Allí, el cineasta estadounidense participó de una charla con el ex presentador de televisión Dick Cavett y la experta en cine Annette Insdorf, en la que pasó revista a su amor por la radio, la magia y su inspiración para filmar, entre otras cosas.




“Cuando era chico, la radio era lo único que teníamos. Mientras me vestía, mientras desayunaba, la radio siempre estaba ahí”, contó Allen, de 76 años y con una trayectoria de más de 40 películas, entre ellas clásicos como “Annie Hall”, “Manhattan” y “La rosa purpura de El Cairo”. Junto a Cavett, su contemporáneo de 75 años, el cineasta recordó el “castigo” que imponían los padres a sus hijos durante su infancia, consistente en “la brutal privación” de “no escuchar radio por una semana”, y también el placer de engañar a sus padres con tal de disfrutar de su pasatiempo favorito. “¿Había algo más maravilloso que hacerse el enfermo y quedarse en la cama escuchando la radio 12 horas seguidas?”, preguntó, con la mirada puesta en su infancia.

Sin embargo, y pese a este amor incondicional, Allen admitió la “inocencia” de una época en la que se pensaba que la radio iba significar “el final de todas las guerras” porque unía a la gente, e incluso no le tembló el pulso para criticar muchos de los programas que, antes, le parecían grandiosos. “Cuando ahora escuchó esos viejos programas, algunos de ellos son basura. Dios mío, ¿cómo pude haber estado encantado con esto?”, confesó, provocando uno de los tantos ataques de risas del público durante esta velada en homenaje a Himan Brown, uno de los pioneros de la radio en vivo en Estados Unidos.

Vestido con su habitual simpleza (un jersey color crema y pantalones marrón), Allen habló también de su pasión por la magia, presente en varios de sus filmes como “Scoop” (2006), y el aprendizaje de este arte, que en su caso, calificó de “colosal pérdida de tiempo”. “Los trucos de magia son una rara, extraña y pequeña pasión. Supuestamente me harían popular en las fiestas. Pero nunca hice nada delante de nadie. ¡Eramos el espejo y yo!”, contó, al referirse a las horas y horas de práctica en vano.

Ya en el mundo del cine, y al responder algunas preguntas del público, Allen señaló que empezó a escribir papeles especialmente para mujeres, influenciado por la actriz Diane Keaton, con quien tuvo un romance de cinco años en la década de 1970. “Empecé la relación con Diane Keaton y estaba muy impresionado con ella. Me dije Puedo escribir para ella, puedo escribir para mujeres”, afirmó, agregando que ahora era “mejor mujer que hombre”, levantando otra vez carcajadas en el auditorio. Las risas no se habían acallado cuando volvió a mostrar su genio, esta vez al hablar de su madre: “Vio todas mis películas. Las disfrutaba sin entenderlas”, dijo.

domingo, 25 de marzo de 2012

A Roma con amor, imágenes oficiales de la nueva comedia de Woody Allen


Por Juan Luis Caviaro , 21 de marzo de 2012


Ya han aparecido públicamente las primeras imágenes oficiales de la nueva película de Woody Allen, la comedia romántica filmada en Roma que no deja de cambiar de título. Primero fue ‘The Wrong Picture’, luego ‘Bop Decameron’, más tarde ‘Nero Fiddled’... y ahora, parece que de manera definitiva, ‘To Rome With Love’ (‘A Roma con amor’). Siendo de Allen, me da absolutamente igual cómo la llamen. ‘Románticos en Roma’, ‘Medianoche en Paris 2: ¡Ahora en Roma!’, ‘A Roma por pelotas’... me da igual. Ojo además al reparto: Penélope Cruz, Ellen Page, Alison Pill, Jesse Eisenberg, Alec Baldwin, Roberto Benigni, Riccardo Scamarcio, Alessandra Mastronardi, Ornella Muti, Greta Gerwig, Judy Davis y el propio Allen, entre otros. Hay ganas de verla, ¿no?
Tras la exitosa ‘Medianoche en Paris’ (ganadora del Oscar al mejor guion original y la película más taquillera en la carrera del director de ‘Manhattan’), Woody Allen nos traslada a la capital italiana para narrarnos un puñado de humorísticas historias amorosas. No se le dan mal, no. ‘To Rome With Love’ sigue los líos, las aventuras y los romances de una serie de personas de varios países que por diferentes motivos se encuentran en Roma. El film se estrena en Italia el próximo 20 de abril y en EE.UU. el 22 de junio, pero lamentablemente aún no hay fecha para su llegada a las carteleras españolas. Recordemos que el cineasta neoyorquino ya tiene entre manos su próximo proyecto, que esta vez le llevará a Dinamarca. ¿Le veremos alguna vez en Japón? Sería interesante…

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martes, 20 de marzo de 2012

No dudaría en ir a hacer una película a la Argentina.

En una entrevista exclusiva con Clarín, el director confiesa que "es una posibilidad". Y cuenta sus sueños, qué lo emociona, cómo escribe y revela que "no he tocado una computadora en toda mi vida".





Por Pablo O. Scholz
pscholz@clarin.com



Woody atiende el teléfono en su oficina neoyorquina. Nos han prevenido que no está escuchando muy bien, así que hay que hablarle fuerte. Su voz del otro lado de la línea suena casi débil, y en casi nada se parece a la que estamos acostumbrados a escuchar en el cine.

De niño, se la pasaba recluido en su cuarto en Brooklyn ensayando trucos de magia o practicando con su clarinete. Tres sueños y tres pasiones tenía el niño Konigsberg, si se agrega el cine a la música y el ilusionismo, y precisamente en Scoop,  Woody Allen interpreta a un mago que, por azar, hace que una estudiante de periodismo (su nueva musa, Scarlett Johansson) reciba un "mensaje" del más allá de otro periodista, para que investigue un crimen.

Quiero saber si usted realmente sueña con que uno puede saltear o evitar la muerte.
 
No sé si se puede. Es sólo una fantasía.

No es habitual en sus películas que presente así imágenes de La Muerte.
 
En el cine, todo es posible.

¿Qué otras cosas aún lo conmueven?
 
No lo oigo, si puede hablar un poco más alto.

Tras reiteraciones que no tienen suerte, la nota gira a otro tópico más sencillo: cómo se le ocurrió Scoop. "¿Cuál fue mi inspiración? Pensé en un periodista que era tan abnegado que si encontraba una buena nota aún después de muerto se las ingeniaría de alguna manera para dar a publicidad la historia."

Es la segunda película que filma en Londres. ¿Tiene pensado volver a rodar en Nueva York?
 
No, no por un tiempo. Terminé una tercera película en Londres, con Colin Farrell e Ewan McGregor (El sueño de Cassandra). Y el verano próximo tengo pensado hacer una película en Barcelona.

Es Vicky Cristina Barcelona, con Penélope Cruz. "Bueno, ella fue la primera elegida en el elenco. Ya están también Javier Bardem y habrá un papel para Scarlett (Johansson, protagonista de Match point y Scoop). Acabamos de empezar el casting, y Penélope es la primera que quería asegurarme de tener. Soy un gran admirador de ella.

¿Por qué eligió filmar en Barcelona?
 
Oh, porque disfruto mucho yendo a España y tengo un público que me recibe muy bien. La gente de España me dijo: ponemos el dinero y usted hace la película aquí. Entonces les dije: "bueno, yo voy a hacerla allá". "Lo dejamos libre artísticamente. Puede hacer lo que quiera. No leemos su guión. No sabemos nada, lo que hacemos es simplemente poner el dinero. Y hace una película para nosotros aquí en España." Perfecto, advertí que disfrutaría mucho en España y pasaré el verano ahí haciendo una película.

Excepto por el dinero, aquí en la Argentina también tiene su público. Podría venir a hacer una película aquí...
 
Bueno, no dudaría en ir a hacer una película a la Argentina pero nadie en Argentina me lo ha ofrecido. En primer lugar, no he estado ahí. Pero hasta ahora nadie me llamó de Argentina para decirme: "venga a hacer una película acá, nosotros la financiamos". 

Porque aquí usted tiene un público muy fiel. Ya lo sabe.
 
Sí, y muy agradable. Y sería sin duda una posibilidad. Pero lo que pasa es que la gente de Londres me financia la película, la gente de Barcelona financia mi película. Lo que uno realmente necesita cuando se filma en un país extranjero es el respaldo financiero y la cooperación del país.

Entendido. ¿Sabía que su amigo Francis Ford Coppola estará rodando su próxima película en noviembre en la Argentina?
 
No lo sabía, pero es fantástico. Es un realizador maravilloso.

¿Tiene alguna idea de nuestra cultura, ha visto películas argentinas?
 
Tal vez haya visto algunas películas argentinas. Por supuesto, he sido siempre un gran admirador de Jorge Luis Borges. Conozco algo, he oído buena música argentina, pero nunca estuve ahí. En estos últimos años, hubo un par de películas que eran argentinas, pero... no recuerdo sus títulos.

Hablando de música, ¿sigue disfrutando con su banda de jazz?
 
Sí, toco todo el tiempo. Toco una vez por semana en el Carlyle Hotel de Manhattan y hago giras en auditorios alrededor del mundo.

¿Compone?
 
No, en absoluto. En realidad soy bastante malo. La gente viene a verme porque ha visto mis películas y eso es una atracción. Pero yo personalmente no soy muy buen músico. Estoy rodeado de buenos músicos. Soy un amateur que hace esto por amor.

Se nota que está buscando personajes más jóvenes para sus películas.
 
No es que los busque. Cuando escribo las historias... En general, se refieren a las hazañas de gente más joven. Hace muchos años, yo también era más joven. Y por eso era el centro de mis películas. Ahora soy una persona más vieja, me levanto, me miro en el espejo, y estoy más viejo. Empecé entonces a escribir películas para otras personas.

¿Piensa escribir algo para usted como protagonista en el futuro?

Estoy en Scoop con Scarlett pero no me interesa demasiado actuar, a menos que sea un papel muy bueno. Pero si no, no me importa. Me siento fantástico escribiendo papeles para otros. Soy más libre. Cuando escribo para mí, como soy un actor limitado y con cierto tipo, siempre tengo que forzar la historia. Obviamente si escribo para mí no puedo escribir sobre un astronauta, porque no soy creíble como astronauta. Pero si se me ocurre una buena idea sobre un astronauta y no tengo que escribirla para mí, soy capaz de escribir cualquier cosa.

¿Sigue tipeando sus guiones en su antigua máquina de escribir?
 
Sí, todavía trabajo en la misma máquina de escribir que compré cuando tenía 16 años. Sé cómo funciona, no me falla, es fácil escribir. Escribe como el día que la compré.

¿Cómo se lleva con la tecnología: usa Internet, tiene e-mail?

No, para nada. No tengo nada de eso. Mi hija de 8 años puede hacer eso. Y mi mujer también. Pero yo no. No he tocado una computadora ni un procesador de palabras en toda mi vida. No sabría por dónde empezar. Mire, todavía tengo dificultades para cambiar la cinta de mi máquina de escribir. La he tenido, no sé, 60 años, 55 años, y todavía tengo que hacer un dibujo para poder cambiarla.

Uno se imagina a Woody sentado en un confortable sillón, con la máquina de escribir sobre el escritorio cercano, con la luz del invierno que fenece iluminando el estudio. "Prefiero escribir a la mañana —responde—. Me levanto, hago mis ejercicios, llevo a mis chicos al colegio. Y después empiezo a escribir. Si la escritura sale bien, puedo llegar a escribir todo el día y los fines de semana. No me importa. Me gusta escribir durante tramos cortos. Digamos, una hora y media, después levantarme un rato, tomar un café, y volver a escribir, practicar con mi clarinete durante media hora y volver, y escribir, y almorzar, y volver. Me gusta fragmentarlo, porque es difícil mantener la concentración durante períodos más largos. Es agotador.

Cuando termina un guión ¿se lo muestra a alguien? ¿A quién?
 
Lo presento a la gente encargada de hacer el presupuesto. Y ellos vienen y me dicen: Diablos, esto es muy caro. Tiene que cortar una escena por acá y otra por allá.

Pensé que quizá Soon-Yi también le echaría un vistazo a su guión.
 
Bueno... cuando escribo un guión estoy contento. Lo que no dejaría es que otro director dirigiera un guión mío. Yo podría dirigir el guión de otro escritor. Eso sería factible. O me gustaría actuar.

¿Actuaría hoy para otro director?
 
Sí, me gustaría actuar para otro director, pero nadie me lo pide.

¿Cuáles son sus sueños?
 
Espero que antes de dejar de hacer cine pueda hacer una película por lo menos que sea fantástica. Que sea como Ladrones de bicicletas. Que sea considerada claramente una gran, gran película. Considero que todavía no la hice, pero sigo intentándolo y espero poder lograrlo. Debo irme...

Y mi última, última pregunta. ¿Qué sigue conmoviéndolo más?
 
La música, creo. Es mi mayor placer. Y los deportes. Pero tengo que irme. Fue un placer hablar con usted, estoy seguro de que vamos a volver a hablar. Sí, tal vez en Buenos Aires, ¿por qué no?


Fuente: edant.clarin.com/diario/2007/03/18/espectaculos/c-01211.htm