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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

jueves, 26 de marzo de 2015

Los colaboradores de Woody: Robert Greenhut.

 

Robert Greenhut (Bob) (nacido el 18 de diciembre 1942) es un productor de películas americano.




Nacido en la ciudad de Nueva York , Greenhut estudió música en la Universidad de Miami . Inició su carrera en el cine como asistente de producción en el film de Arthur Hiller de 1967, la comedia The Tiger Makes. Durante los próximos siete años, trabajó en varias producciónes, aumento su rango para convertirse en un gerente de producción, asistente de dirección, y productor asociado. Greenhut produce El testaferro, un drama de 1976 de la lista negra de Hollywood, protagonizado por Woody Allen . 

Fue la primera de muchas colaboraciones con el escritor / director. Greenhut sirvió como productor ejecutivo y gerente de producción de Annie Hall (Dos extraños amantes) y pasó a producir o como productor ejecutivo en todas las películas de Allen, incluyendo la comedia musical Todos dicen Te Amo en 1996.

Greenhut también ha trabajado extensamente con Mike Nichols en La acidez estomacal (1986), Armas de mujer (1988), Postales desde el filo (1990), A propósito de Henry (1991), y Lobo (1994). Sus créditos adicionales incluyen a Milos Forman en Hair (1979), Arthur (1981), a Martin Scorsese en El rey de la comedia (1983), y a Penny Marshall en Grande (1988), A League of Their Own (1992) y Renacimiento Hombre (1994).

Greenhut recibió un Premio Manzana de Cristal 1989 de la Oficina de Cine del Alcalde de Nueva York por su contribución a la industria cinematográfica de la ciudad. Ese mismo año, fue honrado con el Premio de Eastman Kodak por su trayectoria.



 
"Robert Greenhut (Bobby), su productor, se encarga de los contratos y de todo el trabajo de producción. Es un verdadero mago a la hora de ahorrar un dólar por aquí y otro por allí, que luego servirán para poder costear las constantes repeticiones que Allen hace siempre después de montar la película. Ha producido todas sus películas desde "Annie Hall" (1977)". 

"Jorge Fonte, en su biografía Woody Allen"


Filmografía

2014  The 033 (co-executive producer) (post-production)
2010  Puedes confiar en mí (producer - as Bob Greenhut)
2009  Los amos de Brooklyn (executive producer)
2008  Picasso and Braque Go to the Movies (Documentary) (producer)
2008  The Marconi Bros. (consulting producer)
2007  August Rush (El triunfo de un sueño) (executive producer)
2006  Declaradme culpable (producer)
2004  Stateside (producer)
2000  Lío en La Habana (co-executive producer)
1999  White River Kid (producer)
1999  Siegfried & Roy: The Magic Box (Documentary) (executive producer)
1998  Con amigos como éstos... (producer)
1996  La mujer del predicador (executive producer)
1996  Todos dicen te quiero (producer)
1995  Poderosa Afrodita (producer)
1994  Los USA en zona rusa (TV Movie) (producer)
1994  Disparos sobre Broadway (producer)
1994  Lobo (executive producer)
1994  Un poeta entre reclutas (producer)
1993  Un misterioso asesinato en Manhattan (producer)
1992  Maridos y esposas (producer)
1992  Ellas dan el golpe (producer)
1991  Sombras y niebla (producer)
1991  A propósito de Henry (executive producer)
1990  Alice (producer)
1990  Postales desde el filo (executive producer)
1990  Con la poli en los talones (producer)
1989  Crímenes y pecados (producer)
1989  Historias de Nueva York (producer)
1988  Armas de mujer (executive producer)
1988  La otra mujer (producer)
1988  Big (producer)
1987  Septiembre (producer)
1987  Días de radio (producer)
1986  Se acabó el pastel (producer)
1986  Hannah y sus hermanas (producer)
1985  La rosa púrpura de El Cairo (producer)
1984  Broadway Danny Rose (producer)
1983  Zelig (producer)
1982  El rey de la comedia (executive producer)
1982  Comedia sexual de una noche de verano (producer)
1981  Arthur, el millonario seductor (producer)
1980  Recuerdos (producer)
1979  Manhattan (executive producer)
1979  Hair (associate producer)
1978  Interiores (executive producer)
1977  Panic in Echo Park (TV Movie) (associate producer)
1977  Dos extraños amantes (Annie Hall) (executive producer)
1978  El testaferro  (associate producer)
1975  The Silence (TV Movie) (associate producer)
1975  Tarde de perros (associate producer)
1974  Lenny (associate producer)
1974  Aventuras en el Mississipi (associate producer)

Extraído de : http://www.answers.com/topic/robert-greenhut#ixzz3VNHQD55p

miércoles, 25 de febrero de 2015

Woody Allen tendrá su serie de televisión.

 

El gran director neoyorkino, un clásico del cine moderno, acaba de firmar un contrato con Amazon para hacer su primer serie de TV. Sin fecha de estreno aún, Allen comentó: "No sé cómo me metí en esto. No se me ocurre nada y no sé ni por dónde empezar". 



Woody Allen (AP)

 

 

 






 
La noticia dice que Woody Allen hará televisión. A muchos les sorprenderá, aunque para él será como volver a los orígenes; después de todo, allí empezó él, en los 60, escribiendo monólogos de humor para otras estrellas de la TV.

Acorde con estos días en que las series han pasado a tener tanto o más predicamente que las películas de Hollywood, el genial y prolífico director, guionista y actor neoyorkino firmó contrato con la distribuidora Amazon para debutar en ese mundo. "Hemos ordenado una temporada del 'Proyecto sin título de Woody Allen', una serie de episodios de media hora que serán escritos y dirigidos por Allen", se informa en su sitio web.

Al respecto, Allen dijo: "No sé cómo me metí en esto. No se me ocurre nada y no sé ni por dónde empezar". Palabras que no habrá que tomar muy en serio si pensamos que Allen, que viene dudando de su talento desde hace tiempo, casi todos los años se despacha con un estreno.

El acuerdo acentúa, además, la pelea que tanto Netflix, y ahora Amazon, le están dando a los estudios de Hollywood a la hora de producir y destribuir y consumir contenidos para la tele.


Extraído de http://www.revistaenie.clarin.com/

lunes, 16 de febrero de 2015

El sueño de Cassandra, Woody vuelve a demostrar que es un fuera de serie.

Por José Luis Caviaro
Fuera de serie por las imprescindibles ‘Annie Hall’, ‘Manhattan’, ‘La Rosa Púrpura del Cairo’ y ‘Crimenes y pecados’, aclaro. Y por ‘Cassandra´s Dream’. Que un señor de más de 70 años se marque una obra maestra no es normal. De una belleza impresionante y un fondo aplastante, estamos ante una escandalosa maravilla sobre la familia, el amor, la religión, el honor, la moral, y el crimen, entre otros. Estrenada hace sólo un par de días en nuestro país, la penúltima obra (ya nos caerá ‘Vicky Cristina Barcelona’) del cineasta neoyorquino venía precedida de malas críticas, entre ellas la de mi compañera Beatriz, con la que no puedo estar más en desacuerdo. A mí no me cabe duda de que es la mejor película de Woody Allen desde ‘Crimenes y pecados’ . Si es que dan ganas de llorar de lo brutal que es.
‘Cassandra´s Dream (El Sueño de Cassandra)’ se centra en dos hermanos, Ian y Terry, que a pesar de sus apuros económicos adquieren un velero de segunda mano que bautizan como Cassandra’s Dream. Los problemas van en aumento pero la aparición de su tío Howard, un exitoso hombre de negocios recién llegado de Estados Unidos, parece que podrá poner fin a la situación. Sin embargo, la ayuda económica de Howard no será a cambio de nada. Todo lo contrario, el precio de la buena vida será cometer un crimen de consecuencias inesperadas.

Envueltos entre vegetación, protegidos de la lluvia, contemplados por una cámara que da vueltas a su alrededor, en un plano sensacional, Howard propondrá a sus desesperados sobrinos cometer un crimen que cambiará sus vidas para siempre. Se trata de cruzar una línea. Y cuando se haga, todo será diferente. Woody Allen vuelve al drama con crimen en Londres tras su exitosa (en cuanto a crítica) ‘Match Point’, pero lo hace para dar la puntilla (Cassandra es superior), para despejar dudas sobre su (espléndido) estado de forma y, especialmente, para conmovernos con uno de los finales más brillantes de toda su carrera. El plano final, con la preciosa música de Philip Glass (ojo a este detalle porque el cambio le ha venido fenomenal), es para ver una y otra vez. Demoledor. En cuanto a los diálogos, punto fuerte desde siempre de Woody, aquí nos encontraremos tanto con profundas reflexiones sobre Dios o la muerte, como con ocurrentes frases que os sacarán la sonrisa, a pesar de que no estamos, en absoluto ante una comedia; el guión, por cierto, debería estar nominado al Oscar. Lo mismo que la fotografía y la banda sonora, que redondean en sus respectivos aspectos, un film fascinante, de los que estás deseando hablar una vez fuera de la sala.
Resulta sorprendente la habilidad de Allen para cambiar de género de forma tan radical de una película a otra. Tras la divertida comedia sin pretensiones que resultó ser ‘Scoop’, el genio regresa al drama más intenso con ‘Cassandra´s Dream’. Veremos cómo le sale el nuevo giro que dará con su nuevo film español (primero de tres). Esperemos que no le hayan contagiado nada. Desde luego, va a resultar muy complicado, por no decir imposible, mejorar lo del film que nos ocupa en lo que al reparto se refiere. Sencillamente, todos se salen en esta obra.

Por supuesto, merecen ser destacados los dos hermanos protagonistas, interpretados por los famosos Ewan McGregor y Colin Farrell, inmensos especialmente tras la decisión de cometer el crimen. McGregor encarna a un personaje algo similar al que tuvo Jonathan Rhys Meyers en ‘Match Point’, ambicioso, demasiado preocupado por su gran futuro como para permitir que un ser humano se le ponga como obstáculo; el actor no sorprende por lo bien que está en su papel, ya que es por todos conocidos que el escocés tiene talento de sobra para interpretar lo que sea. Diferente me parece el caso de Farrell, encargado de dar vida a un personaje muy alejado a lo que nos tenía acostumbrados; el irlandés borda su tarea, consiguiendo que su tormento nos llegue al alma, está de Oscar. A los hermanos los acompañan en roles de importancia Tom Wilkinson, que está tan acertado como siempre a pesar de su poca (y justificada) presencia en pantalla, y Hayley Atwell , una preciosa actriz que es todo sexo; el plano de ella en medio del radiante jardín, como si formara parte del mismo, es para enmarcarlo.

Sin duda, ‘Cassandra´s Dream’ es una de las mejores películas de 2007 y posiblemente de la década. De una fuerza arrolladora que arrastra al espectador a donde le viene en gana, la nueva joya del genio neoyorquino más neurótico posee una densidad totalmente inaudita, y por eso no es de extrañar que, como de costumbre, el gran público pase de ella. Que ‘Supersalidos’ sea un éxito por encima de esta obra maestra es para preocuparse. Y muy seriamente. Woody, tú a lo tuyo, eres uno de los grandes.
Extraído de http://www.blogdecine.com/criticas/cassandras-dream-el-sueno-de-cassandra-woody-allen-vuelve-a-demostrar-que-es-un-fuera-de-serie

sábado, 14 de febrero de 2015

Mi esposa no ha visto la mayoría de mis películas...



 'Sus espectáculos en el lugar, las cejas un signo de interrogación de dibujos animados': Woody Allen.




Por Carole Cadwalladr


Es un día glorioso de primavera de Nueva York: cielos azules, aire puro, una brisa fresca. Un día para pasar por la acera y se siente feliz de estar vivo. Pero no en el mundo de Woody Allen. Cuando se trata de un día, como cualquier otro día, es decir, aquella en la que sentarse en una habitación oscura y reflexionar sobre la inutilidad de toda la existencia humana y la ausencia de significado. Propia marca especial de Allen del nihilismo, como expuso en sus películas, es, por supuesto, bien conocido - a partes iguales la desesperación y una especie de alegría desesperada - pero entrar en su oficina me hace preguntarme si esto es más que una opción intelectual; si simplemente tiene una fisiología diferente del resto de nosotros.

Porque fuera de los pájaros están cantando, los árboles están a punto de estallar en la floración, y sin embargo, su oficina, donde ha trabajado durante años, parece ser una especie de agujero negro, ejerciendo un campo de fuerza tan poderosa que se traga toda la luz. El vestíbulo, un sarcófago de mármol sombrío, da paso a una serie de habitaciones iluminadas sólo por oscuros charcos de bombillas de bajo voltaje. Es como una de esas criaturas del mar profundo que simplemente han evolucionado de manera diferente; el equivalente humano del draco rayado Antártico, que no tiene células rojas de la sangre, o el calamar vampiro con una tasa metabólica tan baja es prácticamente muerto.

En la parte posterior es una sala de proyección, que es más sombrío aún, engalanada con una alfombra verde musgo y sillas Draylon que parecen última vez que vieron la luz del día en algún momento en 1972 -, pero, entonces, podría ser cualquier hora del día o de la noche, cualquier apuntar en los últimos 40 años. Hay un tocadiscos y una colección de discos de jazz, y allí, de repente, en el crepúsculo, es el propio Woody, que, más o menos un blanqueamiento del cabello, y una ligera encorvado de hombros, parece igualmente atemporal. Incluso a 75 se ve más o menos como siempre lo ha mirado, los espectáculos en el lugar, las cejas un signo de interrogación de la historieta.



El motivo de la entrevista es la liberación del Reino Unido esta semana deConocerás al hombre de tus sueños, la cuarta película que ha rodado en Gran Bretaña, y probablemente el mejor hasta la fecha (si se puede superar el shock de la escena inicial en la que la madre de Bridget Jones está hablando con Shirley Valentine. En una película de Woody Allen). En ella, Alfie, interpretado por Anthony Hopkins, deja a su esposa, Helena, porque "ella hizo viejo y yo no estaba dispuesto a aceptarlo", y ocupa con una prostituta veinteañero lugar.

Todos ellos están aquí, los temas conocidos de la desesperación de Allen-esque. La sensación, como Alvy cantante explica al principio de Annie Hall,que la vida es desagradable, brutal y cruel. Pero también demasiado corto.Que la muerte domina la vida. Y que nada sale bien, entonces. No es una película de un joven podría haber hecho. "No, yo no hubiera pensado de él cuando era joven. Se requiere años de desilusión, esto es cierto", dice. Los únicos caracteres felices de la película son los engañados, y cuanto más engañados poderosamente que son, más felices que parecen. Helena, que ocupa con un adivino y salpica con lo oculto, se sonreía como un loco por el final de la película.

"Pero entonces, siempre he sentido que si el engaño funciona, es genial. Siempre he pensado que las personas que tienen fe religiosa siempre son más felices que los que no lo hacen. El problema es que no es algo que se puede adoptar. Tiene que venir naturalmente ".

Hay una secuencia brillante, que después creo que es el posiblemente el momento menos romántica en cualquier película de la historia, en la que Sally, interpretada por Naomi Watts, joven, hermosa y atrapado en un matrimonio infeliz, tiene un momento con su atractivo, jefe español, Antonio Banderas. Obviamente tiene sentimientos por ella, como ella lo hace por él, y si fuera un personaje de cualquier otra película, que había finalmente estar juntos. O tal vez aparte, pero de una manera condenada, romántico. No aquí, sin embargo. Simplemente no sucede, y terminan no juntos en la más banal de las maneras: fuera de la sincronización. Ella duda, y él se enamora de su amiga en su lugar. Ella toma consuelo en su carrera, pero luego de que ha frustrado también. Es un nivel de realismo, el realismo cotidiano de la vida cotidiana, que rara vez llega a la pantalla.

En el universo de Woody Allen no hay ninguna razón por qué algunas cosas pasan y otros no. Su ateísmo no permite delirios de ese tipo, pero ¿qué pasa con la edad, que se lo pidan? ¿Es usted, como Alfie, resistes audiencia que usted es viejo?

"Lo hago, me resisto. Siento la única manera que usted puede conseguir a través de la vida es la distracción. Y puedes distraerte en un millón de maneras diferentes, desde encender el televisor y ver quién gana el partido de fútbol sin sentido, para ir a la películas o escuchar música. Son trucos que he hecho y que hace mucha gente. Se crean problemas en su vida y parece que para el observador externo que son autodestructivos y es una tontería. Pero usted es la creación de ellos porque son problemas no mortales. Son problemas que se pueden resolver, o que no pueden ser resueltos, y son un poco doloroso, tal vez, pero no van a quitarte la vida. "


Problemas tales como, por ejemplo, la caída en el amor con Soon-Yi Previn, su pareja, la hija adoptiva de Mia Farrow, y la hermana de sus tres hijos - dos adoptados y uno biológico. Ocurrió hace casi dos décadas, el escándalo más enorme en el momento, con Farrow alegando abuso contra otra hija, y aunque Allen y Soon-Yi se han casado y han adoptado dos niñas de su propia, todavía se hace eco de los años. Soon-Yi, 35 años más joven que Allen, no tiene contacto con Mia; Allen no tiene contacto con sus tres hijos mayores. Y Conocerás al hombre de tus sueños características que familiarizado Woody Allen tropo: la mayo-diciembre romance.

En entrevistas anteriores Allen se ha resistido a cualquier interpretación autobiográfica a esta, que calificó de un mecanismo parcela útil. ¿Qué es. Y aquí, como anteriormente, en Whatever Works, Maridos y mujeres y Manhattan, la relación se extrae tanto para el efecto cómico - Hopkins contando los minutos hasta su Viagra funciona - y obviamente condenada. Mientras que Allen ha previamente hablado sobre su "suerte" en la búsqueda de Soon-Yi, y la tranquilidad de su vida doméstica juntos.

En Wild Man Blues, el documental Barbara Kopple hizo sobre el amor de Allen de jazz, en la que él y su banda de gira siguió, hay algunos breve pero revelador ideas sobre Soon-Yi relación suya y de. Ella no tiene miedo de llamar a las cosas por su nombre, es ella, me dijo? "La multitud fuera del concierto fue muy gracioso", dice en un punto. "Fue como un concierto de rock, y sin embargo, usted es un hombre mayor." Y, "se veía como un loco por ahí". Y, "usted debe recordar la mayoría de las personas no vienen porque les gusta su música, que van a venir porque usted está en las películas".

Soon-Yi, como Elena en la película, insiste en la honestidad. En realidad no hay escape de la realidad cuando ella está cerca. La diferencia es que, a diferencia de Alfie, Allen parece abrazarlo.

"Sí, sí, ella nunca me toma en serio realmente Y hasta hoy -. Sabes que sólo la dejé ahora -. Me ve como un quejica, un hipocondríaco, una especie de sabio idiota Ella piensa que soy muy bueno en lo que hago y absolutamente terrible en todo lo demás. Y probablemente no es muy lejos. Usted sabe, es ese tipo de relación. Ella no es alguien que servilmente apoya. Ya sabes, la gente pensaba cuando me casé con ella que, debido a esta gran edad diferencia, me hubiera casado con alguien que me había idolatran. Pero ese no era el caso en absoluto. No había visto el 90% de mis películas, y hasta la fecha no ha visto el 60% de ellos. Ella es sólo no tan interesado en ellos. Y ella es un crítico severo de mi trabajo. Ella odia desvergonzadamente mi forma de tocar el clarinete. No puedo soportarlo. No puedo llevar mi práctica. Nunca viene a un concierto. piensa que es la tortura.

"De hecho, si usted fuera a verme en torno a lo que ustedes llamarían, pero no es realmente, mi entorno, que es mi esposa, mi hermana, las personas cercanas a mí, seres queridos, se podría pensar," El pobre hombre . No les gustan sus películas, son críticos de esta, son críticos de eso. ' Eso no es realmente tan cierto. Ellos me aman y apoyan de una manera significativa, pero son muy críticos de lo que eufemísticamente llamaban un excéntrico. A pesar de que creo que es peor que un excéntrico, lo que realmente es mucho más parecido a un sabio idiota. "

Soon-Yi comportamiento de me recuerda la historia de los emperadores romanos, digo, que se decía que emplear un esclavo durante las procesiones triunfales para susurrar en su oído, "Eres único mortal."


"Bueno, estoy muy consciente de eso. De hecho, estoy hiper consciente por el hecho de que mi esposa es mucho más joven que yo."

¿Le preocupa eso?

"Me preocupa que sólo en que espero vivir lo suficiente para darle suficiente alimento. Es casi un hecho que ella me sobreviven. Pero me gustaría ver a los niños y puesto en marcha."

Pero entonces, lo que viene a través de Conocerás al hombre de tus sueños es como aleatorio que es todo. ¿Cómo nos encontramos con una persona, pero igualmente podríamos haber conocido a otra persona. Josh Brolin interpreta a un escritor, Roy, que se obsesiona con el desconocido en la ventana opuesta. ¿Piensa Allen esto es sólo la condición humana? Que todos estamos cautivados por el desconocido en la ventana?

"Sí, porque a llenar los vacíos. Usted ve a la mujer en la ventana y le imputa a esa persona las cosas que usted quiere oír."

Y, con Roy, que sólo parece completamente arbitraria que termina con.

"Sí, elegimos a alguien. Y si su esposa muere le da otra mujer. Y en mi películala cosa funciona, Larry David trató de suicidarse saltando por la ventana y se posa en una mujer, y eso es un tema mío, yo era pensando el otro día ... Era un tema mío desde la primera vez que se asoció con una película, ¿Qué hay de nuevo Pussycat?, una película abismal. Peter O'Toole, creo, estaba conduciendo, y Ursula Andress se lanzó en paracaídas a cabo de un avión y pasó a la tierra en su coche y me trató este asunto de nuevo en Match Point:..uno de los personajes en el museo es hablar de cómo ella lo golpeó con un coche y que terminó casándose Es simplemente todo tan caprichosa .

"La vida es mucho suerte. Y la gente está tan asustada que admitirlo. Quieren pensar que ellos controlan su vida. Ellos piensan 'Hago mi suerte'. Y quieren seguir diciendo a ti mismo que usted está en control, pero usted no está en control. El noventa y nueve por ciento de la misma es la suerte, la suerte de los genes, la suerte del sorteo, lo que ocurre durante el día, la bomba que se activa en el bus de la otra persona ".

Su éxito ha sido suerte, dice, aunque él es feliz de tomar sus fracasos como el suyo. Nunca mira sus películas - que es por qué es tan confusa en algunos de los detalles - nunca lee sus comentarios, encuentra la idea de su "legado" aborrecible. Y rara vez se reconoce bien su tremenda capacidad de trabajo - escribe y dirige una película por año - o su imaginación prodigiosa. O el hecho de que él es un hombre completamente auto-creado. Nació Allen Stewart Konigsberg, un Judio Brooklyn. Woody Allen, el ateo urbana de la parte superior de este, es en gran medida de su propia invención.

Al inicio de la entrevista, mientras yo estoy buscando a tientas a salir mi primera pregunta, y él responde en una oración y luego se sienta y espera para la próxima, creo que va a ser un largo y duro, sin placer golpetazo. Hay una cita de una vieja entrevista de Rolling Stone, que he escrito en mi cuaderno, que dice: "Durante toda la sesión, sonríe tres veces - un evento equivale a la llegada del cometa Halley, supe más tarde - y que no tenga grietas como broma ingle ".

Y en imágenes recientes de YouTube he visto de él, parece esconderse detrás de sus gafas, parece, casi, no tener ningún compromiso emocional. Así que es una sorpresa y un placer ver que él sonríe. Y lo hace broma. Lo que es más, todavía hay un brillo, el antiguo brillo, tan familiar de Annie Hall y Hannah y sus hermanas, y los demás época dorada películas de Woody Allen. Todavía está allí. Lo que no estoy seguro es que hay - o por lo menos si está allí, se reprimió bajo una gruesa capa de frases pulidas y palabras sin problemas articulados - es Woody Allen.



Hay una entrevista filmada con Diane Keaton en la que ella habla de cómo conoció a Allen - mientras que audicionar para Tócala otra vez, Sam - y cómo llegó a ser la inspiración para Annie Hall (su verdadero apellido es Hall), y cómo, después de su relación terminó, ella se convirtió en su amigo.

"Lo que no sé es cómo llegué a ser su amigo. Él es una persona muy, muy privado. Y sin embargo, yo soy. Yo soy su amigo."

Allen ha extraído gran parte de su vida en su trabajo, pero de forma más indirecta y oblicua que la mayoría de la gente piensa. Y es lo que no ha minado que, en cierto modo, es más interesante. El corazón de Conocerás al hombre de tus sueños, su piedra de toque emocional, y uno de sus mecanismos centrales de la trama, es un niño perdido. Dos niños perdidos. Alfie y el hijo muerto de Helena, y el niño que Sally quiere, pero no ha sido capaz de tener. He leído montones y montones de entrevistas anteriores, pero nunca habla de su hija adoptiva, Dylan (que ahora se hace llamar Malone), e hijo adoptivo, Moshe (que cambió su nombre a Moisés), y su e hijo biológico de Mia, Satchel (que ahora es un activista ambiental y se hace llamar Ronan Seamus Farrow).

Lo que me llama, yo digo, es que si nos fijamos en todo su cuerpo de trabajo, casi no hay niños. Es casi como si los niños están perdiendo, y yo sólo preguntaba en relación con su propia vida ...

"Nunca hubo niños en mis películas. Yo no se preocupan por los niños. Quiero decir, no me gusta ellos, pero yo simplemente no tenía pensamientos acerca de los niños. Si mi esposa, hace años, cuando me casé cuando era joven , había querido tener 10 hijos, que estaba bien conmigo, o no tiene hijos, no importaba. Y entonces recuerdo cuando hice la película Manhattan me hizo una lista al final de la película de las cosas que hicieron la vida vale la pena vivir, y me dieron una carta de una señora diciendo: 'Usted no mencionó a su hijo. " Porque tenía un niño en la película con Meryl Streep, un muchacho joven.

"Y tú sabes que yo había mencionado Louis Armstrong y Marlon Brando, y me di cuenta, de modo, que no mencioné a mi hijo, ¿y qué? Mencioné cosas que eran significativos. Sólo fue cuando tuve hijos, más de una década después , que me di cuenta de lo que es un error monumental que estaba. Eso, por supuesto, alguien con un niño lo mencionaría. Así que los niños se han convertido en muy, muy significativo para mí. Porque ellos añaden una dimensión increíble de su vida. Pero aun así, estoy consciente del hecho de que la naturaleza es la naturaleza en su forma más brutal. Tú mismo dedique a ellos, es una calle de sentido único, es la consideración positiva incondicional, no importa lo que pase, y crecer y salir por su propia cuenta y te conviertes una molestia muy leve ".


Entonces, ¿usted tiene cualquier contacto con sus hijos con Mia ahora, entonces?

"Oh. El contacto con esos niños? No, no. No tengo contacto con los niños. Acabo de tener contacto con mis hijos."

¿Puede alguna vez por algo así?

"No, claro, eso era una cosa triste. Y una decisión judicial muy mal, y no en el mejor interés de los niños. Pero me di cuenta, y no estoy diciendo esto con amargura, que los tribunales no están en el intereses de la protección de los niños. Ellos están en el negocio de protegerse a sí mismos.

Pero ¿no os llene de ira?

"Usted no tiene ninguna opción. Hay cosas en la vida que son terribles, y se obtiene a través de ella. Te mueves en. Realmente no hay nada que puedas hacer. Usted probar todo lo legalmente posible. En mi caso, pasé una fortuna de dinero tratando, y traté durante años, pero que fue la decisión, y eso es lo que era. Y en algún momento te das cuenta de que has perdido éste, y no hay nada que puedas hacer. Y ahora ha estado casado por, Yo no sé, 14 años o algo así, y tengo niños que crecen, y que está bien. Eso es todo lo que me pasó.

"Ahora objetivamente - y yo siento que estoy bastante objetiva sobre mí -.. Siento que fue una mala decisión para todos los niños podrían haber tenido ... Soy un padre maravilloso que realmente soy un gran padre que soy. fabuloso para mis hijas, y los niños podrían haber tenido oportunidades maravillosas conmigo, pero se les negó eso. No había nada que pudiera hacer. No había nada más que pude haber hecho. Yo tenía todos los abogados que pude, todo el mundo atestiguó para mí que podía , pero no pude hacerlo pivotar. "

Es difícil saber qué hacer con esto. La torpeza deliberada de mi pregunta, que me doy cuenta, cuando escucho a mi cinta, es un especial de Woody Allen. Lo hace en varias ocasiones, parece enfrentar mis preguntas de frente pero luego responde a otra cuestión. Y luego está la evasión emocional de su respuesta. ¿Qué es justo lo suficiente - por qué derramar sus tripas a un periodista al azar? Pero en realidad sí da ninguna pista de lo que está ocurriendo bajo la superficie. Por lo que, de llegar al establecimiento, que se articula anterior, supuso. Por si realmente ha puesto tres niños en una caja etiquetada el pasado y lo empujaron fuera de la vista. Y si es así, ¿a qué costo.

Hemos hablado mucho sobre el engaño y la negación, con referencia aConocerás al hombre de tus sueños, y sin embargo ahí está, aparentemente, engañando y negando. Hasta tal punto que aparentemente excluye toda esperanza futura de acercamiento o reconciliación. Y, es curioso, no, hablar de la "suerte" en el cumplimiento de Soon-Yi, y sin embargo, no reconocer la mala suerte de que esto implicaba? Un juego de suma cero en el que se ganó una esposa, pero perdió una familia.

Pero entonces él dice que está sin piedad sentimental sobre el pasado, sobre su propia historia personal. Nunca guarda las fotos de sus películas o secuencias de comandos, tirarlas a la basura, o ya se ha dado cuenta que puede obtener una deducción de impuestos por ella, dando todo a la Universidad de Princeton. Aunque hay un atisbo de otra Woody en los comentarios de Diane Keaton ha hecho. Ella ha hablado en varias ocasiones sobre su "fuerza", y le ha descrito como "bolas de acero", aunque descarta esto cuando lo menciono. "Ella estaba probablemente tratando de encontrar algo bueno que decir."



Él parece haber logrado la armonía doméstica con Soon-Yi, pero no hay duda de que la relación con Keaton es de alguna manera la relación de su vida. (EnWild Man Blues, Soon-Yi dice que nunca vio Annie Hall, y ¿quién puede culparla?) Todavía están cerca, todavía "muy, muy buenos amigos", y mientras que él dice que no hay forma en que había entretener a la idea de una secuela de Annie Hall, él no quería trabajar con ella otra vez.

Él mismo ha escrito en un pequeño papel en la película que está filmando en Roma este verano ", pero no es una gran cosa, es un giro divertido, así que lo haré. Pero no puede ser el interés amoroso más. Me no se puede jugar junto a Scarlett Johansson, no es apropiado. Entonces, ¿qué puedo hacer yo? Me encantaría tener una maravillosa parte tour de force con Diane Keaton, pero el problema es ... ¿haciendo qué? "

Una parte romántica junto a Scarlett Johansson podría no ser apropiada, que digo, pero junto a Diane Keaton que sería.

"Nadie quiere ver a dos septuagenarios get it on".

Por qué no? Sería muy romántico.

"La gente puede decir que hacen, pero no lo hacen. Ellos quieren ver a Leonardo DiCaprio persiguiendo Scarlett Johansson. Ellos no me quieren coquetear con Diane Keaton."

Creo que está mal, sobre todo porque sus películas parecen haber entrado en una nueva etapa, maduro. Y como Diane Keaton es la piedra de toque de sus mejores películas, sus grandes personajes, toda su sensibilidad hacia las mujeres. Ha roles que han ganado sus actrices Oscar escrito, y él es uno de los pocos directores que ha tanto objetivadas y subjetivada sus personajes femeninos. Pueden ser bellezas magníficas que conducen los hombres locos pero son seres también se dio cuenta plenamente a sí mismos.

"Yo nunca podría escribir personajes femeninos cuando empecé. Y cuando conocí a Diane Keaton, y conseguí amable con ella, y viví con ella durante unos años, me convertí en tan enamorado de ella, me enamoré de ella. Yo volví tan enamorado de ella como un ser humano, por lo que en el temor de ella, que empecé a escribir para ella. Yo escribí Annie Hall para ella, y luego, después de que casi sólo podía escribir para personajes femeninos.

"Eran figuras de cartón frente a ella, y me hicieron ningún esfuerzo para cambiarlo, pero después de conocer a Keaton me podían escribir las mujeres, y sólo escribir la mujer, que era lo único que me interesa."

Y se parece a recogerlos todavía, siempre tiene sus ojos abiertos para un nuevo ingenua, la próxima estrella. Su siguiente película, Midnight in Paris,que se abrirá el Festival de Cannes en mayo, está protagonizada por la primera dama francesa, Carla Bruni-Sarkozy. La conoció en un almuerzo en el Elíseo."Tuve una pequeña parte, y yo pensé ¿por qué no?" Todas las historias sobre su ser difíciles son basura, dice. Y la película? Él es un duro crítico de su obra tal, siempre odia el resultado final, es despectivo acerca de su trabajo, y sin embargo, se rumorea que él realmente le gusta.



"Me siento afectuoso con ella", dice.

¿Está mejor o peor de lo normal?

"Siempre estoy decepcionado en mis películas. Nos los traen aquí para verlos y siempre es como tomar una ducha fría. Nunca es divertido. Pero ... esta película tengo un gran afecto por porque tengo un gran afecto por París, y que viene a través de esta película ".

Y no Londres? No tienes ningún plan para hacer de Londres lo que le hiciste a Manhattan, la ponemos a Gershwin y fuegos artificiales y celebrar que desde las alturas?

"Me encanta Londres. Pero Londres sugiere ... otro tipo de historias."

Hmm. Buen


Woody Allen: "Mi esposa no ha visto la mayoría de mis películas ... y ella piensa que mi forma de tocar el clarinete es una tortura"


Con cerca de 50 películas a sus espaldas, el veterano director dice que su última película tuvo 'años de desilusión' para hacer. Aquí habla de su controvertido matrimonio, los tres hijos que perdió en una batalla por la custodia, y su deseo de volver a trabajar con Diane Keaton


Extraído de www.theguardian.com/film/2011/mar/13/woody-allen-interview-carole-cadwalladr&prev=search


miércoles, 28 de enero de 2015

Magia a la luz de la luna.




Asumo que vivimos ya una época enrevesada en la que incluso hablar bien de Woody Allen como cuentista es ya también asunto espinoso.




Por Jorge Hernández


En realidad, el agua del azar fluye constante y en los escenarios menos esperados baña como bálsamo impredecible. De paso por Chicago, que es ciudad azul por saudade y saxofón, aparece en pantalla el mago que yo siempre he querido ser: que me llamara Stanley Crawford (que me interpretara Colin Firth) y que yo fuera capaz de desaparecer a un elefante en pleno escenario o esconderme tras una cortina de seda delante de un público expectante y aparecer siete segundos después, sentado entre los atónitos espectadores que me aplauden incrédulos.

Con tantas cosas que se han vuelto de cabeza parece políticamente incorrecto elogiar la película Magic in the Moonlight de Woody Allen. Supongo que se ha traducido como Magia a la luz de la Luna, aunque no descarto que algún genio de la interpretación la haya rebautizado como Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre el Amor, pero temía volver a preguntar. Antes de intentar mis elogios, asumo que vivimos ya una época enrevesada en la que incluso hablar bien de Woody Allen como cuentista, guionista o evocar sus obras maestras de otros tiempos es ya también asunto espinoso a la luz de la amnesia y corrección política con la que ahora se murmura su nombre en sobremesas.





Considerado lo anterior, diré que Magia a la luz de Luna narra la aventura de un escapista, escéptico empedernido de todo azar o todo instante inexplicable ante la razón. Se llama Stanley Crawford y triunfa en escenarios de todo el mundo bajo el disfraz y seudónimo de Wei-Lin-Zu. El cuento que ahora narra en pantalla Woody Allen es la historia de un sofisticado intelectual que vive de mago, prestidigitador y escapista a lo Houdini, un modelo a seguir que vive del cuento chino y que de pronto es invitado por su mejor amigo a la Riviera Francesa para intentar socorrer a una familia de millonarios norteamericanos que han caído en las manos de una supuesta espiritista, una seductriz del más allá que a todas luces pretende sacarle a la familia todo el dinero posible con sus sesiones de contactos con sus muertos, adivinación de biografías y combinaciones numéricas que supuestamente dictan el orden del Universo.

La musa del más allá se llama Sophie Baker y desde el primer encuentro con Stanley teje una red de hipnóticos encantos, más allá de las mesas que oscilan, las velas que levitan o los ronquidos con los que se comunican los espíritus. Sophie parece saberle todos sus pasados a Stanley y al mago que suele disfrazarse de chino le basta mirarla a los ojos para empezar a sentir el inexplicable cosquilleo de la incredulidad ante un milagro: al parecer, sí es posible que una mujer nos conecte directamente con el mundo metafísico y eche por tierra toda creencia supuestamente irrebatible que se finca en lo racional; al parecer, sí es posible que una mujer sea capaz de leer nuestra biografía por la sinceridad que no ocultamos en la piel o en los abrazos y uno empieza a dudar de que sólo seamos animales racionales con sólo cinco sentidos, en el instante en el que una sola mirada, una caminata a la luz de la Luna sobre adoquines de pueblo viejo o eso que convierte un solo beso en el único a lo largo de toda una vida como prueba de que hay otro sentido, impalpable, inasible e inexplicable que conecta a las almas. Believe it or not!




Según avanza la fábula que Woody Allen ubica en el año 1928 para irónica sincronía del vestuario que hoy mismo podrían portar Emma Stone en el papel de Sophie y Colin Firth, que pasa de ser rey tartamudo a genial mago disfrazado de chino. Vestidos para la ocasión, la incredulidad del racional se abate ante los encantos de la musa, la increíble mujer que cautiva con espasmos donde dice estar sintiendo mensajes del más allá, tanto como enamora a cualquiera con su dulce ignorancia de tantas cosas y una suerte de asombro ante cualquier cosa.

No narraré más detalles de la película para no echar a perder los posibles trucos o verificables ectoplasmas que podrían entusiasmar a quien aún no la ha visto, pero no quiero dejar sin mencionar que Woody Allen ha trazado una vez más la sencilla cuadrícula donde el absoluto amor se debate entre un mundo de opulencia y falsedad que suele ofrendarse a los pies de las mujeres bellas, a contrapelo de una vida quizá más plena o edificante o por lo menos más aterrizadamente honesta que normalmente merece su desdén: a contrapelo de todas las joyas e ingresos asegurados que propone como matrimonio el millonario hipnotizado por Sophie Baker, el mago que se sabe mago revelado, mentiroso en su disfraz chino, ofrece una vida en libros de Dickens y música de Beethoven; a contrapelo de toda la ropa cara y los viajes en yate por las islas ignotas de Bora-Bora que garantiza el millonario insulso, el otrora chino de los escenarios ofrece a Sophie contemplar las estrellas desde un planetario abandonado como si fuese santuario milagroso o recorrer por tierra la costa azul de cualquier mar en conversación interminable y abonar entre ambos eso que llaman la soledad del silencio que se comparte. Se trata de una posible confirmación de que por encima de los bíceps de las esculturas huecas o la cartera abultada de quienes creen tener siempre la razón en todo, hay motivos para suponer que la química inasible de quienes comparten de veras su mutua respiración profunda se impone como una rara magia, que en realidad quién sabe cómo funciona.





Magia a la luz de la Luna es un guiño para quienes creemos en la serendipia y trabajosamente nos resignamos a ocupar las sombras a la espera de calladas confirmaciones de que es preferible sobrevivir con verdades a seguir viviendo con puras mentiras. Es un apapacho para quienes sabemos que una sola mirada encierra la revelación o no de ciertas virtudes y resguarda la calidad moral o vera honestidad de las almas buenas, distinguiendo entre próximos y prójimos. Quizá el mundo no tenga un sentido fijo y eso que tantos claman como destino inapelable no sea más que un contagio inevitable en los espejismos que nos engañan, pero tengo para mí que el mismo mundo no podría girar sin algún tipo de magia que se transpira a la luz de la Luna y seguirá bañándonos con agua de azar.


Extraido de:
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/10/21/actualidad/1413920139_002369.html

miércoles, 14 de enero de 2015

martes, 6 de enero de 2015

Cara a cara con Diane Keaton.



La ansiedad, las dudas, los balbuceos. Warren Beatty y Woody Allen. El Oscar, las nominaciones y ese modo de vestir que marcó a una generación.

Encuentro con la musa más atípica de Hollywood


por JOSEBA ELOLA





Diane Keaton, a sus 68 años, tiene tres estrenos pendientes. Entre otras, será una de las voces de la secuela de 'Buscando a Nemo'. / foto RUVEN AFANADOR


Suena el inolvidable Love theme de Nino Rota, melodía inconfundible de El Padrino. Marlon Brando, en la piel de Don Vito, baila, magnífico, con Talia Shire, en el papel de su hija, en la legendaria escena de la gran boda a la siciliana. Se está gestando una de las más memorables secuencias de la historia del cine.

En medio de esa prodigiosa concentración de talento en el set, una joven actriz californiana con su traje largo y peluca rubia de más de cuatro kilos se pregunta qué demonios hace una chica como ella en un lugar como ese. Su nombre artístico: Diane Keaton. Tiene entonces 25 años. Y recuerda esos días de leyenda en la habitación de un hotel de Los Ángeles. La luz entra con fuerza por la ventana, son las tres y media de la tarde. “Y yo, mientras, pensando: ‘No comprendo esta película, no sé de qué va; no sé qué hago aquí. No la vi hasta 15 años más tarde. No quería verla.

– ¿Por qué?

– No me quería ver… ¡¿Qué locura, no?! Es que estoy medio loca. No tenía interés en verla. No conseguí ningún trabajo a raíz de hacerla, no cambió mi carrera. No sé cuál fue mi problema con ella, ¿debería verla?

– Bueno, muchos la consideran una de las mejores películas de la historia…

– ¡Qué te parece! Pues la volveré a ver”.


Woody Allen tiene razón. Soy una fuente de problemas. Soy demasiado sensible. Me siento herida con facilidad”

Este intercambio de preguntas y respuestas podría encajar en alguno de los diálogos que Woody Allen escribió para ella. Pero, no; esto no es ficción. Keaton, de 68 años, habla de la obra magna de Francis Ford Coppola con esa espontaneidad, y ese aire despistado que tanto le gusta cultivar, y un punto excéntrico marca de la casa.

Sus rarezas, dice, le vienen de familia. Keaton se dispersa en sus respuestas, salta de una cosa a otra, toma un camino, circula, cambia de carril, regresa, vuela. Tiene vis cómica, y la cultiva. Se expresa con palabras atropelladas y se para en seco. Al más puro estilo Annie Hall.

En su repertorio humorístico ocupa un lugar de privilegio la autocrítica despiadada. Le encanta desmitificar. Las reflexiones sobre su papel en la historia del cine le traen al fresco. Ahondando en El Padrino, de hecho, recuerda que gran parte del equipo estaba bebido cuando se rodó la escena de la boda. “Servían bebidas de verdad, algo que luego nunca volvieron a hacer”. Eso sí, cuando cita a Brando, el mundo se para. Así describe el baile del maestro. “Magnífico. Todos estábamos boquiabiertos”.

La actriz californiana a la que Woody Allen inmortalizó como Annie Hall sigue bien activa. No todas sus compañeras de generación pueden decir lo mismo. A sus 68 años, Diane Hall (así se llama en realidad) acaba de publicar su segundo libro de memorias, Let’s just say it wasn’t pretty (Digamos simplemente que no fue guapo, título extraído de una frase de su madre en alusión a Dean Martin), una reflexión sobre la belleza que pronto se convierte en relato abierto de las inseguridades físicas de una mujer que se movió en un mundo que entroniza a las bien parecidas.




                Retrato de Keaton al principio de su carrera. / foto ALBUM

Además de su intensa actividad como fotógrafa y compradora y diseñadora de hogares –es devota de la arquitectura–, tiene dos películas pendientes de estreno. Una comedia que protagoniza junto a Morgan Freeman, Life itself. Y un relato de amor, con tintes de comedia, entre un abuelo solitario y cascarrabias (Michael Douglas ) y su vecina, una mujer dulce que por las noches canta estándares de jazz en pequeños bares de Connecticut. Su título: Así nos va “Es una película sobre segundas oportunidades”, dice, “esas que llegan cuando menos las esperas”. Se muestra encantada de haber podido cantar en esta película, como ya hizo en Annie Hall. Y se oirá su voz, también, en Buscando a Dory, la secuela de Buscando a Nemo, prevista para finales de 2016.

Keaton se parece mucho a Annie Hall. Woody Allen escribió el papel inspirándose en ella tras años de relación. El personaje de esa chica ansiosa que, cuando se pone nerviosa se trabuca, vacila y recurre a su ya célebre “la di da di da” para escurrir el bulto, fue construido en torno a la personalidad de Keaton. “De mis defectos he hecho virtudes”, afirma la actriz. “El guion que escribió Woody de esa mujer ansiosa…, eso es convertir un defecto en virtud. De algún modo, eso me dio una oportunidad”.

Su madre corroboró el parecido entre la actriz y el personaje el día en que acudió a la proyección de Annie Hall. “Solo vi a Diane”, relata en una carta que Keaton recoge en las memorias que publicó en 2011, Ahora y siempre (Lumen). “Annie con la cámara en mano, masticando chicle, la falta de seguridad en sí misma; Diane en estado puro”, escribió su madre, Dorothy, cuyo apellido de soltera, Keaton, adoptó su hija como nombre artístico.

Allen, por su lado, adoptó el apellido real de Keaton, Hall, para bautizar al personaje. La actriz, además, le transfirió su look. El prolífico director neoyorquino le dio libertad. Le pidió que se soltara en los diálogos, que se olvidara de las marcas –las señales que en el suelo delimitan los movimientos de los actores–. Y le dijo que se vistiera como quisiera. Así nació esa imagen setentera de pantalones anchos, chaleco, corbata y sombrero que la actriz compuso observando a las mujeres del Soho neoyorquino. Un look que la actriz convirtió en su estilo. El mismo que viste y calza en esta soleada tarde californiana: elegante pantalón negro, camisa blanca con el cuello levantado y gafas de carey.



Diane Keaton junto a Woody Allen en 'Annie Hall', por la que recibió el Oscar. / foto CORBIS

Keaton sostiene que se lo debe casi todo a su gran amigo y mentor Woody Allen, uno de los hombres de su vida, su padrino cinematográfico. Trabajaron juntos en siete largometrajes. Sobre seis de ellos, los que rodó en los setenta –desde Sueños de un seductor (1972) a Manhattan (1979)–, cimentó su carrera. Recuerda perfectamente el día en que vio a Allen por primera vez en aquel enorme y desierto teatro de Broadway. Fue en el casting de la obra de teatro, y luego película, Sueños de un seductor. Acudió por recomendación de su profesor de arte dramático en Orange, el condado californiano en que se crió. Su profesor era amigo de Joe Hardy, que iba a dirigir en Broadway el montaje escrito por ese cómico neurótico que tanto éxito estaba teniendo en televisión; un jovenzuelo llamado Woody Allen.

Ella acudió sin saber si Allen estaría en la audición. “¡Pero estaba ahí!”, recuerda. Ella subió al escenario. “Sabía quién era porque con mi familia solíamos verle en la tele en el show de Johnny Carson. ¡Era tan gracioso, tan mono! ¡Esa expresión usé en aquel entonces! Me subí al escenario con él y pensé: ‘Es bajito”.

Keaton se ríe. Recuerda que Allen estaba tan nervioso como ella leyendo el texto de la obra. Así empezó todo. “Woody Allen no habría salido conmigo de no ser porque hicimos esa obra juntos durante nueve meses. Es una de esas personas que es difícil llegar a conocer; no deja que la gente acceda a él fácilmente; pero como estaba allí todo el tiempo, lo conseguí. Obviamente, fue un flechazo,hello, da, tenía sentido del humor, nos reíamos mucho”.

– Allen llegó a decir que vivir con usted era como caminar sobre cáscaras de huevo.

– Sí. Soy demasiado sensible. Soy una fuente de problemas, creo que lo soy; me siento herida con facilidad. Tiene razón.

Usted se describe a sí misma como un bicho raro y suele decir que no hace las cosas como los demás…

– Sí, tengo algo de bicho raro. Todos los miembros de mi familia lo son. Mis hermanas son inusuales. Somos un poco raros.

– ¿Cómo describiría esa rareza?

– Diría que no somos muy sociales, nos quedamos un poco al margen. Es una pena porque, a medida que te haces mayor, te das cuenta de que es fundamental socializar y mantener buenas amistades. Casi siempre estamos un poco aislados.




    Una instantánea de su próximo filme, 'Así nos va', con Michael Douglas.

– ¿Por qué?

– Porque somos muy sensibles, vamos abrumados por la vida, un poco asustados, somos gente ansiosa…, pero no en plan mal.

Sus rarezas fueron materia prima para Allen. “Él es un gran imitador y escritor. Los papeles que ha escrito para mujeres son extraordinarios. Personajes muy fuertes. Lo consigue porque escucha; y eso le hace único. ¿Cuántas mujeres han ganado el Oscar gracias a él? Dianne Weist, Cate Blanchett, Mia [Farrow], nominada varias veces; Mira Sorvino…”.

Y ella. Ella, también. Diane Keaton recibió su Oscar a la mejor actriz por Annie Hall en 1977. Subió al escenario con una larga falda y un fular, saltándose todas las convenciones del glamour y la alfombra roja. Quedaba así sellado el símbolo de esa mujer liberada e intelectual que inspiró a toda una generación.

Keaton se llevó su Oscar por un trabajo de comedia, algo poco habitual. A partir de ese momento, saludó cada una de las décadas siguientes con una nueva nominación, aunque sin llevarse la estatuilla. En los ochenta, por Rojos (1981), película de Warren Beatty sobre el periodista John Reed; en los noventa por La habitación de Marvin (1996), donde unió su talento al de su admirada Meryl Streep y al de un Leo DiCaprio en tiempos mozos, y en el nuevo siglo por Cuando menos te lo esperas (2004), junto a Jack Nicholson, con la que puso fin a unos duros años de sequía.

Keaton recuerda que el rodaje de Rojos fue larguísimo. Beatty era entonces su pareja. Es uno de los hombres más tenaces que ha conocido. “Creo que le tenía envidia. Era el príncipe de Hollywood. Un tipo brillante que manipulaba maravillosamente a la gente para seducirla”, explica.

Pacino, Coppola, De Niro, Nicholson. Hay figuras clave en la carrera de Keaton con las que trabajó en los setenta y ochenta, y con las que se vuelve a cruzar veinte años más tarde. En 1990 se reencuentra con Coppola y Pacino para rodar la tercera parte de El Padrino, donde su personaje, Kay, demuestra que es capaz de ser tan malvada como su marido, Michael Corleone. Con su amigo Jack Nicholson rueda Rojos y se reencuentra en 2003 con Cuando menos te lo esperas. Con De Niro, tras El Padrino, vuelve a coincidir en La gran boda (2013).

Lo mismo ocurre con Allen. En 1993 vuelve a ponerse a sus órdenes para rodar Misterioso asesinato en Manhattan; la actriz ha construido gran parte de su carrera sobre la comedia. Ya se lo dijo Allen cuando daba sus primeros pasos. “Si eres graciosa, tendrás una carrera larga”. Larga está siendo. Ella recuerda que entonces se preguntó: “¿O sea que seré capaz de seguir trabajando cuando tenga 40 o 45 años?”. Así nos va, el largometraje que está punto de estrenar, la vuelve a colocar en ese terreno en el que se siente tan cómoda; esta vez, junto a Michael Douglas, con el que no había trabajado nunca. Dice que si por algo la recordará es por el mensaje que envía en una de las secuencias, cuando su personaje, Leah, tras cantar, se dirige a la audiencia y dice: “Seguir cantando a estas alturas y soñando con el amor es suficiente para mí”. Eso se lleva de esta película. “No siempre puedes tener el amor como tú quieres; pero puedes soñar con él; puedes seguir cantando, expresarte, seguir vivo en este mundo”.

– Usted habla de sus rarezas. ¿Tiene esto que ver con eso que dice de que llegó tarde a muchas cosas en la vida, entre otras, a la maternidad –adoptó a los 50 a su hija Dexter, que ahora tiene 18 años; y poco después a su hijo Duke–?




Keaton entre Jack Nicholson (izquierda) y Warren Beatty (entonces su pareja) en 'Rojos' (1981).

– Sí, por supuesto. Los hombres para los que no fui material de matrimonio, las decisiones que tomé a lo largo de mi vida siendo soltera… Recuerdo cuando era pequeña y decía: ‘Mira esa solterona, nunca llegó a casarse’. Un día, en la escuela secundaria, un chico llamado Dale Finney, creo que ese era su nombre, dijo: ‘Algún día vas a ser una buena esposa para un hombre’. Y recuerdo que pensé: ‘¿Quiero yo eso? No creo que quiera que mi papel en la vida sea el de una buena esposa’.

Pero ha tenido relaciones muy fuertes.

– Sí, y creí que eso es lo que quería; pero en realidad no lo deseaba. Supone demasiado compromiso. Fui muy inmadura, o incapaz de asumir mi papel de un modo más amable.

Keaton dice que su expareja Warren Beatty eligió muy bien a la hora de casarse, que forma buen tándem con la actriz Annette Bening. “¡Uno no puede casarse solo porque está enamorado! Hay que pensar si uno puede funcionar con esa otra persona en el día a día; cada cual, aceptando su papel, para bien y para mal. Pero yo nunca me pude adaptar cuando estuve enamorada. Así que fui inteligente: mejor no casarme a tener que hacer frente a uno de esos horribles divorcios…”.

De sus exparejas, con el único que mantiene una relación de amistad es con Woody Allen. Por encima de todo. Cuando el cineasta fue acusado de abusos sexuales por su hija adoptiva, Dylan Farrow, Keaton salió en defensa del realizador neoyorquino. La criticaron duramente por ello. Preguntada por la cuestión, se reafirma en sus palabras: “No tengo nada más que decir, es mi amigo y yo le creo. Pero ese escándalo ya es una cuestión pasada, ¿no cree?”.

Keaton es una mujer con fuerte apego familiar. El mayor amor de su vida, ha dicho en repetidas ocasiones, fue su madre. “La echo mucho de menos”, asegura, “no entiendo la vida sin ella; echo de menos ser la hija”.

La pequeña Diane Hall se crio en una familia de cuatro hermanos (tres de ellas chicas). Su padre, Jack Hall, ingeniero de caminos y agente inmobiliario, siempre andaba corrigiendo esas expresiones tan marca de la casa que ella popularizó con su personaje de Annie Hall; esos “ah”, “bueno”, “ehh”, “estoo”. Esas expresiones de duda exasperaban a su progenitor.


Keaton en 1978, recibiendo el Oscar a la mejor actriz. / foto MARY EVANS (ACIONLINE)

Su madre, Dorothy, ejerció gran influencia sobre su hija. Era aficionada a la fotografía, tocaba el piano, cantaba con un trío vocal, fue declarada Mistress Los Angeles, en un concurso de televisión destinado a elegir al ama de casa perfecta. “Creo que a ella le hubiera gustado ser intérprete”. En su vida adulta, Keaton ha desarrollado facetas clave de sus padres. Incansable usuaria de Instagram, ha editado cuatro libros de fotografía.

También le gusta escribir. Ha blogueado para Huffington Post; ha vendido más de 225.000 copias de Ahora y siempre, su primer libro de memorias. Y es autora de dos libros de arquitectura y diseño. Otra de sus pasiones. Forma parte del equipo directivo de Los Angeles Conservancy, organización que trata de preservar el legado arquitectónico de la ciudad. Y es una redomada compradora de casas que rediseña y luego pone a la venta. Una de ellas, una especie de hacienda deconstruida, llegó hasta la portada de la revista Architectural Digest en 2003. Allí la vio la cantante Madonna. Decidió comprársela.

Esta faceta es una evolución del oficio de su padre. “Solo que él compraba sabiamente”, comenta. “Yo compro el sueño. El invertía en la casa más fea de la calle, que era la que más se revalorizaba al poco; yo, en cambio, compraba una de Lloyd Wright porque era de Lloyd Wright. Él era un hombre práctico; yo, no”.

Pero a estas alturas tiene muy claro lo que desea: “Ser una persona moderadamente buena. Si consigo eso, será suficiente”.


Extraído de http://elpais.com/elpais/2014/10/07/eps/1412682692_886078.html