Datos personales
- Julio Diz
- Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.
jueves, 10 de abril de 2014
Woody y la sonrisas, número 13.
Ja ja ja ja ja, riámonos mas...
Fuente: Extraído de Woody Allen, un libro de humor, número 1, Editorial Nueva Imagen, Mexico 1980.
lunes, 7 de abril de 2014
Disparos sobre Broadway, el musical.
Woody Allen, enfrentado con los actores del musical «Disparos sobre Broadway»
Woody Allen y varios actores del reparto de «Disparos sobre Broadway», el musical basado en la película del cineasta neoyorquino, se encuentran enfrentados. El motivo, el número final, «Yes! We Have No Bananas»; según el New York Daily News, varios miembros del elenco consideran que ese número estropea el espectáculo. «La canción no tiene ningún sentido -ha dicho uno de los intérpretes-; confunde a los espectadores». Woody Allen, por su parte, se niega a que el número se retire del montaje.
«Disparos sobre Broadway» se encuentra ahora en los previos; su estreno oficial será el próximo 10 de abril. Basado en la película de Woody Allen de 1994, el musical cuenta con libreto del propio cineasta; la dirección es de Susan Stroman («Los productores») e incluye una serie de canciones de los años veinte y treinta del siglo pasado. El propio Allen, en unas declaraciones recogidas por la revista New Yorker, aseguró que el espectáculo era en un 95 por ciento de Susan Stroman, reconociendo su participación en el musical más allá de la creación del libreto.
Precisamente, el guión de «Balas sobre Broadway» cuenta las injerencias y las exigencias del productor de una obra de teatro que ha colocado a su amante en el reparto con un importante papel. Woody Allen no participa en la producción, pero sí ha dejado claras, según la publicación, sus condiciones para el estreno de la pieza.
domingo, 6 de abril de 2014
Woody en Buenos Aires.
Una muestra en Buenos Aires venera a Woody Allen en medio de la controversia
Por: Agustina Ordoqui aordoqui@infobae.com
El cineasta vive momentos de gloria y, en simultáneo, de rechazo mundial.
Nominado a los Oscar, su figura fue salpicada por acusaciones de abuso sexual.
En el Centro Cultural Borges, el artista Hugo Echarri enseña su mejor faceta
Oportuna –o inoportuna -, la muestra Queremos tanto a Woody, del artista argentino Hugo Echarri, desembarcó en el Centro Cultural Borges en un momento excepcional. Llega cuando el mundo de cine reconoce, una vez más, la trayectoria de Allen con un Globo de Oro y una nominación a los premios Oscar. Abre sus puertas también cuando se desata un intenso debate mundial acerca de la inocencia o culpabilidad del director por el supuesto abuso sexual de su hija adoptiva.A principio de mes, Dylan Farrow relató habría sido violada por su padre a los 7 años. Si bien el caso había sido desechado en los tribunales, nunca antes se había escuchado el testimonio en primera persona de la joven, que hoytiene 28 años. Allen no tardó en responder y acusar a su ex pareja, Mia Farrow, de conspirar en su contra.
La controversia, sin embargo, no parece haber calado demasiado hondo en los seguidores del cineasta: la exhibición inaugurada el pasado 6 de febrero ya recibió alrededor de 10.000 visitantes.
"Lo único que realmente está probado de Woody es su obra", explica Echarri en diálogo con Infobae.
Curada por Diana Saiegh con la colaboración de Virginia Fabri, la exposición está compuesta por 25 pinturas y videoinstalaciones; todas ellas, basadas en la filmografía de Woody Allen. Para confeccionarla, Echarri seleccionó una veintena de películas –como Bananas, Annie Hall y Manhattan- y extrajo fotogramas digitalmente.Luego, los pasó con óleo o acuarela a papel, tela o PET, una plancha de acrílico que permite que la pieza se pueda ver de ambos lados. El sello personal de Echarri se distingue por la intensidad de los colores que eligió para reconvertir los films en cuadros artísticos. En el caso del material audiovisual, Echarri agregó su propia música como condimento extra.
"Soy un gran admirador de él. Quise hacer un homenaje al cine y elegí a Woody por su larga trayectoria", afirma este artista recordado por Plegarias del Gauchito Gil, una muestra pop del ícono popular que se inauguró también en el Borges en 2013.
-En esa extensa carrera, Woody Allen tuvo sus altibajos; películas que gustaron más o menos que otras, ¿cuáles son sus favoritas, las que más lo marcaron a la hora de hacer esta exposición?
-Woody es un director que hace cantidad mezclando con calidad. Si tengo que elegir,Manhattan, La rosa púrpura del Cairo, Annie Hall, Hannah y sus hermUna muestra en Buenos Aires venera aWoody Allen en medio de la controversiaanos y la más reciente Blue Jasmine, que me pareció muy
interesante y profunda porque bucea en la caracterología psicológica de los personajes dentro de un medio ambiente político y social.
-¿Tuvo la oportunidad de mostrarle su trabajo?
-Es algo que me gustaría y estoy estableciendo el contacto. Quisiera llevar, además, la colección a Nueva York, que es la aldea que Woody nos pinta en su obra. Ya estamos en las primeras etapas de negociación.
-¿Las acusaciones de abuso sexual contra Allen cambiaron su imagen sobre él?
-No; siento simpatía por él, como la siento por cualquier músico, artista, poeta o director de cine que nos regala su trabajo. El hecho desde el punto de vista judicial no está probado, pero lo que sí está probado es su obra.
Queremos tanto a Woody se puede visitar en el Centro Cultural Borges, de forma gratuita, hasta el 6 de marzo. La muestra llegará al interior del país durante este año.
Fuente: http://www.infobae.com/2014/02/15/1543625-una-muestra
jueves, 13 de marzo de 2014
"Casino Royale", desastrosa parodia de James Bond.
Ese primer trabajo tras las
cámaras que fue ‘Toma el dinero y corre’ (‘Take the Money and Run’, 1969) no se
habría producido si el neoyorquino no hubiera quedado frustrado al descubrir
las miserias del negocio del cine. Convertido en una célebre figura cómica,
apareciendo regularmente en televisión, tuvo la oportunidad de demostrar su
talento en la gran pantalla. Le pagaron muy bien y aumentó su fama, pero para
un apasionado del séptimo arte como él, esos primeros trabajos le dejaron un
sabor sumamente amargo. Tras ver cómo destrozaban su guion para ‘¿Qué tal,
pussycat?’ y perder el control creativo de la broma ‘Lily la tigresa’, Woody Allen aceptó
intervenir por motivos puramente económicos en una peculiar producción plagada
de estrellas, la primera película basada en la novela ‘Casino Royale’ de Ian Fleming,
el mismo material del que partió Martin Campbell para renovar la saga 007 con
Daniel Craig.
En lugar de trasladar a la gran
pantalla de un modo convencional la trama de ‘Casino Royale’, y como alternativa a
la franquicia oficial, Feldman
decidió partir del texto de Fleming para producir una parodia de James Bond y las
historias de espías, una comedia absurda y chispeante llena de
bellezas y celebridades, en la línea de otra de sus producciones, ‘¿Qué tal,
pussycat?’. Para ello contrató a seis directores —John Huston, Val
Guest, Kenneth Hughes, Joseph McGrath, Robert Parrish y Richard Talmadge (quien
no aparece en los créditos)—, una larga lista de guionistas, la mayoría sin
acreditar —cabe destacar a Billy
Wilder y Woody
Allen— y un impresionante reparto encabezado por David Niven, Peter Sellers, Orson
Welles, Deborah Kerr, Ursula Andress, Jacqueline Bisset, Charles Boyer, William
Holden, Jean-Paul Belmondo y Allen, entre muchos otros.
Hay muy poco de la novela en la
película. Apenas los personajes y la partida de cartas. Pero ése no es el
problema de ‘Casino
Royale’, al contrario, lo que se quería hacer era una idea
estupenda, una
deconstrucción humorística del agente secreto. El film arranca
con los jefes de los departamentos de espionaje más importantes del mundo
visitando a Sir James Bond —interpretado por Niven, la primera opción de Fleming
para el personaje—, que vive retirado en una escondida mansión en Escocia, para
pedirle que acepte una nueva misión. Bond se ve obligado a aceptar cuando
descubre que una misteriosa organización criminal, compuesta solo por mujeres
hermosas, está liquidando a todos los agentes secretos, encontrándose él
también en el punto de mira.
Por desgracia, solo la premisa
tiene interés. La película es un
aburrido desastre, un puzle de secuencias encajadas a la fuerza
donde queda patente que no había orden alguno y se daba por válida la
improvisación más ocurrente. Los segmentos van por libre, no hay nada que
contar, los diálogos carecen de chispa, las situaciones se alargan hasta perder
la gracia y ninguna de las estrellas del reparto se muestra inspirada, quedando
en pantalla la peor versión de muchos de ellos; destaca en especial las lamentables aportaciones de Kerr y
Welles, lo desaprovechado que está Sellers y la plana
interpretación de Niven.
Woody Allen
se las apaña para intervenir en las escenas más divertidas de ‘Casino Royale’
—dentro del ruinoso conjunto— con su papel de Jimmy Bond, el sobrino del héroe.
Aparte de diseñar uno de los planes más hilarantes de la historia del cine, su
breve participación apenas arranca un par de sonrisas.
La producción de ‘Casino Royale’ fue un caos. El
presupuesto inicial de seis millones de dólares se disparó hasta los doce —Allen recuerda que
se pasó una semana en lujoso hotel sin que le llamaran para nada— y el rodaje
se tuvo que prolongar varios meses más de lo previsto, entre otras razones por
el problemático comportamiento de Sellers,
quien fue despedido antes de que se rodaran todas sus escenas —de ahí el brusco
desenlace de su personaje—. Aun así, ‘Casino
Royale’ fue un éxito comercial, terminando el año como el
tercer título más taquillero en EE.UU., a muy poca distancia de una entrega
oficial de 007 que casualmente se estrenó también en 1967, ‘Sólo se vive dos
veces (‘You Only Live Twice’, Lewis Gilbert). Una prueba más de que la
recaudación no tiene nada que ver con la calidad. La única manera en la que
recomiendo ver este film es con alguna copa de más y en compañía de amigos de
risa fácil, de lo contrario puede ser un
suplicio.
| Casino Royale | |
|---|---|
| Ficha técnica | |
| Dirección | |
| Producción | Jerry Bresler Charles K. Feldman |
| Guion | Wolf Mankowitz John Law Michael Sayers |
| Música | Burt Bacharach |
| Sonido | Sash Fisher Chris Greenham Richard Langford John W. Mitchell James Shields Bob Jones |
| Maquillaje | John O'Gorman Joan Smallwood Neville Smallwood |
| Fotografía | Jack Hildyard y Nicolas Roeg |
| Vestuario | Julie Harris Guy Laroche Paco Rabanne |
| Protagonistas | David Niven Deborah Kerr Orson Welles Peter Sellers Barbara Bouchet Geoffrey Bayldon Ursula Andress William Holden Charles Boyer Peter O'Toole John Huston Jean-Paul Belmondo Woody Allen Billy Wilder Jacqueline Bisset |
| Ver todos los créditos (IMDb) | |
| Datos y cifras | |
| País(es) | Reino Unido Estados Unidos |
| Año | 1967 |
| Género | Comedia |
| Duración | 131 min. |
| Idioma(s) | Inglés |
| Compañías | |
| Productora | Columbia Pictures |
| Distribución | Columbia Pictures |
| Presupuesto | 12 millones de dólares |
miércoles, 5 de marzo de 2014
"A Roma con amor", Woody salvado de nuevo por el surrealismo.
Por Beatriz Maldivia
En la película anterior de Woody Allen, ‘Midnight in Paris’ (2011), el mejor momento lo ponía un surrealista, Salvador Dalí, encarnado por Adrien Brody. En ‘A Roma con amor’ son los escarceos con el surrealismo del guion lo que salva al film de caer en el tópico y la anodina postal. Es una pena que el neoyorquino no se haya dejado llevar mucho más por la locura y el absurdo que solo apunta.‘A Roma con amor’ (‘To Rome with Love’, 2012) se compone de varias historias intercaladas, todas ellas situadas en Roma y todas ellas, como indica su título, relacionadas con el asunto romántico. Como es lógico que ocurra en un film de multi-historia, algunas de estas tramas son superiores a otras y siempre queda una que entendemos que funciona de relleno o que se nos olvida con mayor rapidez.
Más surrealista, por favor
Como indicaba al inicio, me decanto por aquella que más se acerca al absurdo surrealista, la que incluye, además a Allen como actor. El cantante de ópera tan particular acapara sin lugar a dudas los mejores lapsos de la cinta y, lo más importante para mí, la escena más sorprendente de todas, aquella que logró que mi actitud hacia ‘A Roma con amor’ cambiase y me hiciese acomodarme mejor en la butaca y meterme en el film con mayor tranquilidad y aceptación.
Allen no es nuevo en el empleo de la fantasía y del humor metalingüístico, como aquellos coros griegos de ‘Poderosa Afrodita’ (‘Mighty Aphrodite’, 2012). No es la primera vez que rompe el realismo un hombre que ha hablado a cámara, que ha introducido muertos parlantes o actores que escapan de la pantalla. Pero el surrealismo, más europeo que norteamericano, puede escapársele o causarle miedo, por mucho que varias de sus fuentes estén en Europa. Por eso, más que una falta de imaginación para convertir a ‘A Roma con amor’ en un puro relato surrealista, introduciendo muchos más elementos como la ducha, lo que creo percibir es una autocontención que le ha impedido seguir por ese camino que, en mi opinión, habría convertido al film en más original y sugerente.
Desiguales historias
La trama que protagoniza Jesse Eisemberg recuerda al Woody Allen de sus mejores épocas, especialmente por el retrato de la mujer seductora, pero dañina, que tantas veces ha protagonizado películas en las que él daba la réplica. Ellen Page es perfecta reflejando las dos vertientes, dándose aires de sabihonda mientras emana sexualidad. Aquí, un Alec Baldwin muy inspirado, pone en palabras la conclusión que durante todos aquellos films, Allen podría haber extraído de las relaciones que perseguía y perdía, y que Baldwin aprende demasiado tarde a través de un imaginado alter ego que lo introduce en un peculiar flashback.
Los otros dos cuentos contienen algunos de los destellos brillantes del film. No obstante, al cabo de un tiempo comienzan a resultar repetitivos y pierden la capacidad de sorprender, por lo que considero que se habrían beneficiado de una depuración mayor, en especial el que cuenta con Roberto Benigni. Los aprendizajes vitales que se pueden extraer de esta fábula están, como sucedía ya en ‘Si la cosa funciona’ (‘Whatever Works ‘, 2009), dichos de manera explícita, cuando lo mejor que puede hacer un autor es tratar de que lleguemos nosotros a esa conclusión.
La historia que menos interés acapara sobre el papel quizá sea la interpretada por Penélope Cruz. Pero la española tiene tanta gracia como actriz que consigue que los encuentros casposos y manidos estén entre las escenas que más carcajadas provocan en la sala –la inevitable referencia al Vaticano nos mete en su bolsillo inmediatamente–.
De turismo por Roma
La banda sonora delata más al Allen turista que los encuadres de las calles más transitadas del Trastevere, la Fontana di Trevi o la Piazza de Spagna. Si su intención es cómica, las canciones están bien elegidas, pero dudo de que se trate de eso en todas las ocasiones. Al ser Roma una ciudad que desde aquí nos queda tan cerca y uno de los destinos turísticos más evidentes, rara será la persona que vea la película y que no haya paseado alguna vez por aquellas calles y, por lo tanto, es fácil sentir cierta identificación observando el film, lo que ayuda a disfrutarlo.
Conclusión
‘A Roma con amor’ me resultó, si no grandiosa ni lograda en todos sus aspectos, más agradable de lo que me esperaba, quizá por las expectativas tan bajas con las que acudí al cine a verla, desalentada por ese tráiler que arranca, como el largo, con el tosco humor que rodea al guardia de tráfico. Eso no impidió que fuese el día siguiente al del estreno –no he tenido tiempo hasta ahora de ponerme con la crítica–, ya que supongo que me pasa como a los que abarrotaban esa sala y las demás: que es cita obligada, por mucho que nos haya decepcionado con sus trabajos anteriores.
Esta nueva entrega contiene momentos de humor y alguna frase grandiosa, casi todas dichas por el personaje al que da vida el propio director y en la línea del neurótico que siempre ha representado. En alguna de las tramas, ‘A Roma con amor’ recuerda al Allen de sus mejores épocas, a ese que tanto estamos añorando y deseando que regrese.
Fuente: Blog de cine.
lunes, 24 de febrero de 2014
Falsa acusación.
Carta de Woody Allen sobre falsa acusación en su contraby Gerónimo Elortegui |
Hace veintiún años, cuando escuché por primera vez que Mia Farrow me había acusado de abuso sexual infantil, encontré la idea tan absurda que no le di importancia. Estábamos en medio de una terrible separación, con gran enemistad entre nosotros y una batalla por la custodia de los niños.La evidente malevolencia me parecía tan obvia que ni siquiera contraté un abogado para defenderme. Fue mi abogado relacionado con el negocio del espectáculo quien me dijo que Mia estaba llevando la acusación ante la policía y que necesitaría un abogado criminal.
Inocentemente pensé que la acusación sería desestimada porque claro, no había abusado sexualmente de Dylan y cualquier persona racional podría ver el ardid. El sentido común prevalecería. Después de todo, yo era un hombre de 56 años que nunca había sido –y que nunca volvió a ser- acusado de abuso sexual infantil. Había estado con Mia durante 12 años y en ese tiempo ella nunca me sugirió siquiera algo parecido a una falla en mi conducta. De repente, luego de conducir hasta su casa en Connecticut una tarde para visitar a los chicos por unas horas, estando en la casa de mi furiosa adversaria, con una docena de personas presentes y en las primeras etapas felices de una nueva relación con la mujer con la que me iba a casar, elegiría ese momento para embarcarme en una carrera como abusador infantil. Lo ilógico de ese escenario me pareció determinante.
Sin embargo, Mia insistió en que yo había abusado de Dylan y la llevó inmediatamente al doctor para que la examinara. Dylan le dijo al doctor que no había sido abusada. Luego Mia llevó a Dylan a tomar un helado, y cuando volvió la nena había cambiado la historia. La policía empezó la investigación; una posible acusación pesó en la balanza. Por propia voluntad tomé una prueba con un detector de mentiras y la pasé, claro, porque no tenía nada que esconder. Le pedí a Mia que tomara una y no quiso. La semana pasada, una mujer llamada Stacey Nelkin, con quien yo había salido hace muchos años, apareció ante la prensa para decir que cuando habíamos tenido nuestra batalla por la custodia hace 21 años, Mia había querido que ella testificara que era menor de edad cuando salía conmigo, a pesar del hecho de que esto fuera mentira. Stacey se negó. Incluyo esta anécdota para que todos sepamos con qué clase de carácter estamos lidiando. Uno puede imaginar al leer esto por qué no quería tomar la prueba con el detector de mentiras.
Mientras tanto, la policía de Connecticut pidió ayuda a una unidad de investigación especial que se creaba en este tipo de casos, la Clínica de Abuso Sexual Infantil del Hospital Yale-New Heaven. Este grupo de hombres y mujeres imparciales y experimentados a los cuales acudió el fiscal del distrito para buscar orientación así como para procesar, pasó meses haciendo una meticulosa investigación, entrevistando a todos los que estaban involucrados, y verificando cada evidencia.
Finalmente, ellos escribieron su conclusión, la cual cito aquí: "Nuestra opinión experta es que Dylan no fue abusada sexualmente por el señor Allen. Además, creemos que las declaraciones grabadas en cámara y las que dijo ante nosotros durante nuestra evaluación no se refieren a eventos que le hayan ocurrido el 4 de agosto de 1992. Al desarrollar nuestra opinión consideramos tres hipótesis para explicar las declaraciones de Dylan. Primero, que sus declaraciones eran ciertas y que el señor Allen abusó sexualmente de ella; segundo, que las declaraciones de Dylan no eran ciertas y fueron inventadas por una nena emocionalmente vulnerable que quedó en un disturbio familiar y que estaba respondiendo al estrés que había en la familia; y tercero, que Dylan fue instruida o influenciada por su madre, la señora Farrow. Mientras podemos concluir que Dylan no fue abusada sexualmente, no podemos definir si la segunda o la tercera formulación son ciertas. Creemos que lo más probable es que una combinación de estas últimas dos formulaciones expliquen de la mejor forma los alegatos de abuso sexual de Dylan".
¿Podría ser más claro? El señor Allen no abusó de Dylan; es más probable que una nena vulnerable de 7 años haya sido instruida por Mia Farrow. Esta conclusión desilusionó a cierta gente. El fiscal de distrito estaba impaciente por procesar un caso donde la figura fuera una celebridad, el juez de custodia, Elliot Wilk, escribió una opinión muy irresponsable diciendo al respecto del abuso sexual que "probablemente nunca sabremos lo que ocurrió".
Pero sí lo sabíamos porque había sido determinado y porque no había equivocación en el hecho de que no había tenido lugar un abuso. Wilk fue bastante duro conmigo y nunca aprobó mi relación con Soon-Yi, la hija adoptada de Mia, que estaba en sus veintes. Pensó en mí como un hombre mayor que se aprovechaba de una mujer mucho menor, lo cual encolerizó a Mia y le pareció inapropiado a pesar del hecho de que ella había salido con un hombre mucho mayor, Frank Sinatra, cuando tenía 19. Para ser justos con Wilk, el público sintió la misma consternación al respecto de Soon-Yi y yo, pero a pesar de lo que parecía, nuestros sentimientos eran auténticos y hemos estado felizmente casados por 16 años y tenemos dos chicas geniales, ambas adoptadas. (A propósito, hablando de circo mediático y falsas acusaciones, Soon-Yi y yo fuimos extra escudriñados tanto por la agencia de adopción como por el tribunal de adopción y todos apoyaron nuestras adopciones).
Mia obtuvo la custodia de los chicos y nos fuimos por caminos separados.
Yo tenía el corazón roto. Moses estaba enojado conmigo. Con respecto a Ronan, no sabía bien por qué, Mia nunca me dejó acercarme a él desde que nació. Adoraba a Dylan y ella era cercana a mí. Mia llamó a mi hermana en un ataque y le dijo: "Se llevó a mi hija, ahora me llevaré a la suya". Nunca la vi otra vez ni pude hablar con ella, sin importar cuánto lo intenté. Todavía la quería profundamente y sentía culpa de que el haberme enamorado de Soon-Yi la hubiera puesto en la posición de ser usada como un peón de venganza. Soon-Yi y yo hicimos incontables intentos para ver a Dylan pero Mia los bloqueó todos, sabiendo cuánto la queríamos pero totalmente indiferente al dolor y al daño que estaba causando en esa pequeña niña sólo para apaciguar su propio resentimiento.
Aquí cito a Moses Farrow, cuando tenía 14 años: "Mi madre me insistió para que odiara a mi padre por separar la familia y abusar de mi hermana".
Ahora Moses tiene 36 años y es terapeuta familiar de profesión: "Claro que Woody no abusó de mi hermana", dijo. "Ella lo amaba y tenía muchas ganas de verlo cuando él la visitaba. Ella nunca se escondió de él hasta que nuestra madre tuvo éxito en crear una atmósfera de odio y miedo hacia él". Dylan tenía 7, Ronan, 4, y ésta era, según Moses, la narrativa fija a seguir año a año.
Hago una pausa aquí para referirme rápidamente a la situación de Ronan. Él es hijo mío o, como sugiere Mia, el hijo de Frank Sinatra? Otorgo que se parece a Frank con los ojos azules y los rasgos faciales, pero si lo fuera, ¿qué nos dice esto? ¿Que durante todas las audiencias de custodia Mia mintió bajo juramento y falsamente presentó a Ronan como nuestro hijo? Incluso si no es el hijo de Frank, el hecho de que ella sostenga esa posibilidad, indica que estuvo unida íntimamente y en secreto con él durante los años que estuvimos juntos. Sin mencionar todo el dinero que pagué por manutención infantil. ¿Estaba manteniendo al hijo de Frank?. Otra vez, quiero llamar la atención sobre la integridad y honestidad de una persona que conduce su vida de esa forma.
Pasaron 21 años y Dylan aparece con las acusaciones que los expertos en Yale investigaron y encontraron falsas. Más algunas florituras creativas que parecen haber aparecido mágicamente durante nuestro distanciamiento de 21 años.
No es que dude que Dylan no haya llegado a creer que ha sido molestada, pero si desde los 7 años una madre fuerte le enseña a una niña vulnerable a odiar a su padre porque es un monstruo que la abusó, ¿es tan inconcebible pensar que, después de muchos años de este adoctrinamiento, la imagen que Mia quería establecer de mí haya echado raíces? ¿Acaso asombra que los expertos de Yale hayan elegido el adoctrinamiento maternal hace 21 años? Incluso el lugar donde el abuso supuestamente tomó lugar fue pésimamente elegido. Pero es interesante. Mia eligió el ático de nuestra casa en el campo, un lugar al que, debió haberse percatado, nunca habría ido porque es un pequeño, estrecho, cerrado lugar donde uno puede apenas pararse y yo soy un gran claustrofóbico. Las pocas veces que ella me pidió que entrara ahí para buscar algo, lo hice, pero rápidamente tenía que salir. Sin dudas, la idea del ático vino a su mente de la canción de Dory Previn, "With my daddy in the attic" ("Con mi padre en el ático"). Estaba en el mismo cd que la canción que Dory Previn había escrito sobre Mia traicionando su amistad al robar insidiosamente a su marido, André, "Beware of young girls" ("Cuidado con las chicas más jóvenes"). Uno debe preguntarse, ¿Dylan siquiera escribió la carta o fue, como mínimo, guiada por su madre?. ¿Acaso la carta realmente beneficia a Dylan o simplemente adelanta la agenda desgastada de la madre? Esto es para herirme con una difamación. Incluso hay un patético intento para lograr hacerme un daño profesional al incluir a estrellas del espectáculo, lo cual huele mucho más a Mia que a Dylan.
Después de todo, si hablar era realmente una necesidad para Dylan, ella ya había hablado meses atrás en Vanity Fair. Aquí cito a Moses Farrow otra vez: "Sabiendo que mi madre nos usaba seguido como peones, no puedo confiar en nada que haya sido dicho o escrito por nadie de la familia". Finalmente, ¿cree siquiera realmente la propia Mia que yo abusé de su hija? El sentido común debe preguntar: una madre que le enseñó a su hija de 7 años que fue abusada sexualmente (crimen bastante horrible), ¿da consentimiento para que un videoclip de ella sea usado para honrar al abusador en los Golden Globes?
Claro, no abusé de Dylan. La amaba y espero que algún día ella comprenda cómo fue engañada sobre su padre que la quiere y explotada por una madre más interesada en su propia furia que en el bienestar de su hija. Que te enseñen a odiar a tu padre y te hagan creer que abusó de vos ya causó un daño psicológico en esta hermosa y joven mujer y Soon-Yi y yo esperamos que algún día ella entienda quién la ha transformado realmente en una víctima y se reconecte con nosotros, como Moses lo ha hecho, en forma amorosa y productiva. Nadie quiere desalentar a las víctimas de abusos para que hablen sobre lo que les pasa, pero uno debe tener en mente que a veces hay gente que es falsamente acusada y que es algo también terriblemente destructivo.
* Este artículo será mi palabra final en todo este asunto y no voy a responder a ningún comentario sobre el tema. Suficientes personas han sido lastimadas."
Gerónimo Elortegui | febrero 7, 2014 en 10:00 pm | Categorías: Woody Allen Web | URL: http://wp.me/pUxtV-gJ
domingo, 26 de enero de 2014
Woody y la risa, número 12.
Riámonos nuevamente....
Extraído de Woody Allen, un libro de humor, número 1, Editorial Nueva Imagen, Mexico 1980.
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