Datos personales

Mi foto
Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de El Revisionista, Series de antología, y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

jueves, 15 de marzo de 2012

Match Point, la mejor película de Woody Allen en 20 años.


Por Alberto Abuín

Dostoyievski dijo una vez: ‘La belleza salvará el mundo’. Estoy de acuerdo, pero antes hay que encontrarla.  Woody Allen nos ahorra parte del trabajo ofreciéndonos una de las mejores películas de su carrera, una auténtica obra maestra que es una maravillosa lección de cine, e incluso la vida. Reconozco que no soy tan fan de Allen como puedo serlo de otros directores como Eastwood, Ford o Wilder por citar sólo tres ejemplos. Estaría en un siguiente escalón. Es un gran director que todos los años nos regala una muestra de su arte. No suelo faltar a esa cita anual, y muchas veces me ha hecho pasármelo en grande, y pocas lo contrario. Su última obra maestra, para mí, data de 1985, ‘La Rosa Púrpura de El Cairo’, uno de los más grandes homenajes que se le hayan hecho al séptimo arte. Creo que posteriormente nunca volvió a alcanzar tan altas cotas en su cine. Hasta que hizo ‘Match Point’

Todavía me siento más que impresionado, y es que no encuentro adjetivos para definir y elogiar un film perfecto de principio a fin en absolutamente todos sus aspectos, tanto técnicos como artísticos. Y aprovecho aquí para decir que menudo sprint final de año estamos teniendo, porque no es la única gran película de la temporada, y aún queda algún plato fuerte, asi que crucemos los dedos para terminar 2005 en medio de buen cine.





‘Match Point’ cuenta la historia de una ex-promesa del tenis que se va a Londres a dar clases, allí conocerá a una rica mujer con la que se casará, aunque se enamorará de otra. Eso es lo que se sabe antes de verla, y conviene no decir más, porque es una historia absolutamente imprevisible, con una media hora final sorprendente tanto por lo que cuenta como por su enorme fuerza emotiva que te atrapa y no te suelta.

Y en esa parte además el director se permite el lujo de homenajear clarísimamente, y de forma prodigiosa a su admirado
Bergman y a  Hitchcock. Aunque el homenaje más redondo es el dedicado a Jack Clayton y su impresionante ‘Un Lugar en la Cumbre’, película que cuando la vi hace años me produjo un enorme shock, y rezo para que algún día se edite en dvd.

Por primera vez Allen deja su amado Nueva York, y rueda enteramente en Londres, y lo que son las cosas, ha tenido que ser un americano el que retrate la capital británica como se merece, y es que el director neoyorkino es único para retratar una ciudad y hacernos respirar la esencia de la misma.

Y los actores, como es habitual en su cine, ofreciendo un trabajo de primera clase. Todos están extraordinarios, pero merecen especial mención Jonathan Rhys-Meyers, que carga con todo el peso de la película y aguanta el tipo estupendamente; atención a sus miradas cuando está pensativo, y a sus expresiones cuando toma alguna decisión; su interpretación es de las que no se olvidan. Y como no, Scarlett Johansson, que está destinada a ser una de las grandes actrices del cine americano, con ese aire clásico que pocas actrices tienen. Su primera aparicion en escena es de las que hacen abrir los ojos de par en par; a partir de ahí el espectador se enamora literalmente de ella y su personaje, que sabe a poco; uno no quiere que termine la película para disfrutar más de su presencia; a medio camino entre la frialdad y la fragilidad, de mujer fatal a pobre chica perdida. ¡Dios! ¡qué buena es…y está!







Por otra parte Allen sorprende inesperadamente con su puesta en escena, incluso rueda un par de secuencias de sexo un poco subidas de tono, algo inhabitual en él. Y luego con sutiles y elegantes movimientos de cámara, no mostrando más de lo necesario, y dotando al film de un ritmo impecable, a pesar de sus más de dos horas de duración, en las cuales el interés nunca decae, gracias a un guión absolutamente preciso, sin fisuras, en el que no falta ni sobra nada. ¡Y menuda historia!  Yo no pude apartar los ojos ni un instante, emocionado por lo que estaba viendo, y verdaderamente inquieto por una parte final desgarradora y brutal, en la que suceden fuertes acontecimientos sobre los que Allen no moraliza ni emite juicio alguno, dejando esa difícil labor al abrumado espectador.

Una película enorme que llega al corazón, con frases lapidarias sobre la vida, la muerte, el amor…todo. Lo repito con mayúsculas, UNA OBRA MAESTRA.

Ficha técnica

Título: Match Point
Título original: Match Point

Dirección: Woody Allen

País: El Reino Unido, Estados Unidos
Año: 2005
Duración: 124 min.
Género: Criminal, Drama, Romance, Thriller

Reparto: Jonathan Rhys Meyers, Alexander Armstrong, Paul Kaye, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton, Emily Mortimer, Janis Kelly, Alan Oke, Mark Gatiss, Scarlett Johansson, Philip Mansfield, Simon Kunz, Geoffrey Streatfield, Mary Hegarty, John Fortune, Rupert Penry-Jones, Patricia Whymark, Miranda Raison, Rose Keegan, Zoe Telford, Margaret Tyzack, Scott Handy, Emily Gilchrist, Selina Cadell, Georgina Chapman, Colin Salmon, Toby Kebbell, Steve Pemberton, Ewen Bremner, James Nesbitt

Productora: BBC Films, Invicta Capital, Thema Production, Jada Productions, Kudu Films, Bank of Ireland
Presupuesto: 15.000.000,00 $
Agradecimientos: Rosine Handelman
Casting: Claire Saunders, David Wheal Gail Stevens Julie Schubert Juliet Taylor, Patricia Kerrigan DiCerto William Davies
Coproducción: Helen Robin, Nicky Kentish Barnes
Coproducción ejecutiva: Charles H. Joffe, Jack Rollins
Departamento artístico: Anthony Szuch, David Lowery, David Williamson, Eamon McLoughlin, Eddie Baker, Gill Ducker, Glenn Lewis, John McGee, Les Benson, Neil Murrum, Nick Pearce, Nicola Barnes, Oliver Goodier, Philip McDonald, Robert Hooker, Sarah Forbes, Saskia Green, Steve Bohan, Steve Macdonald
Departamento de transportes: Darren Thackeray, Guy Bostock, Ian Clarke, John Burden, Mike Moran, Robert Rabson, Ron Narduzzo, Sean Thornton, Simon Saunders, Steve Michard, Waseem Barlas
Departamento editorial: Kate Rose Itzkowitz, Katy Skjerping, Mo Henry, Morgan Neville, Ravi Desai, Scott Kordish, Steve Farman, Steve Mercer
Dirección artística: Diane Dancklefsen, Jan Spoczynski
Diseño de producción: Jim Clay
Efectos especiales: Dean Ford, Jonathan Bullock
Efectos visuales: Andrew Morley, Begoña Lopez, Begoña López, Daniel Walton, Mark Curtis, Martin Cook, Martin Hobbs, Matthew Bristowe, Michael Elson, Michelle Martin, Patric Roos, Paul Alexiou, Richard Comline, Richard Etchells, Rudi Holzapfel, Stuart Nelhams
Fotografía: Remi Adefarasin
Guión: Woody Allen
Maquillaje: Carmel Jackson, Paul Mooney, Sallie Jaye, Sharon Martin
Montaje: Alisa Lepselter
Producción ejecutiva: Stephen Tenenbaum
Sonido: Akil Wilson, Coll Anderson, David Wahnon, Lee Dichter, Matthew McDonnell, Nancy Cabrera, Peter Glossop, Robert Hein, Ryan Collison, Shaun Mills, Stephane Malenfant, Sylvia Menno, Thomas Kodros


Fuente: Blog de cine.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Dos sobre Woody.


¿Por qué dejar de financiar películas a Woody Allen?


Si lo que quería el autor del articulo de "The Guardian" atacando a Woody Allen, a la calidad de sus películas, y a las vacacionespagadas, según él, que esta logrando por aquellos que se atreven a producirle sus proyectos, era crear revuelo, lo ha logrado. Y locierto es que él articulo es un ataque desmedido contra el cine de las ultimas películas de Woody Allen.

A raíz del mismo, mucho sé esta comentando sobre la calidad de las últimas obras del neoyorquino, en especial, empieza a cobrar fuerza la idea que no hace una gran película desde ‘Disparos sobre Broadway’, y que desde 1994, año en la que estreno esta película, no ha hecho nada que realmente merezca la pena en su filmografía. ¿Y que pasara cuando Woody Allen desaparezca y nos acordemos y echemos de menos la cita anual con su cine y su talento?

Resulta que Woody Allen tiene a sus espaldas películas magistrales, y por lo visto, ese ahora mismo es su problema. No rodar desde 1994 una obra maestra como ‘Disparos sobre Broadway’. Discrepo por completo de esta opinión, porque considero a ‘Match point’ una grandisima película, cercana a la calidad de la citada, por hablar de una mas reciente, no las dos ultimas, y sobre la que The Guardian, por cierto, descarga su ira.

Comparar su cine con el de Mike Leigh me parece fuera de lugar, simplemente porque entiendo que son dos cineastas distintos, con unas formas propias de entender lo que es el cine y las historias
que quieren contar. Pero de ahí a pensar que Woody Allen poco más o menos habría que retirarlo o mandarle de expedición a otros países europeos, mejor de la zona del Mediterráneo, para que sigan financiando sus proyectos, es tratar de demostrar que el cine que sé realiza actualmente es mejor de lo que es en realidad. Curiosamente cualquier obra menor o mala de Woody Allen aporta mas que muchos de los estrenos que nos vemos obligados a tragar a lo largo del año, y que en muchas ocasiones son los seguidores de Allen los que sé quejan de su indefensión. Que sus películas sean menos vistas que otras, no quieren indicar nada sobre su calidad, porque el cine es un arte que no se mide por el dinero de taquilla, como atestiguan los Oscars o los Bafta, por citar dos premios conocidos por todo él mundo. Que yo sepa Allen no ha hecho nunca cine comercial.
Si castigar de esa manera a Woody Allen por no rodar películas tan buenas como sus obras magistrales, es decirle poco mas o menos que se jubile, es proponer a voz en grito que sus seguidores debamos olvidar nuestra dosis anual de sus neuras. Existen tradiciones y tradiciones, y seguramente el neoyorquino tiene en su cabeza aun muchas buenas historias que contarnos.

Y este atropello me recuerda al que le realizaron a Billy Wilder, que se vio obligado a jubilarse teniendo aun en su cabeza muchisimas buenas historias que contar, pero que nadie quería financiar. Dejemos a los genios que sé
retiren cuando les dé la real gana. Cuando luego no estén les echaremos de menos, y entonces, ¿de qué nos quejaremos? Pues que ya no se hacen películas como las que hace Woody Allen.



Woody Allen y la historia de sus famosos títulos de crédito

Mucho se habla de los títulos de crédito de las películas de Alfred Hitchcock, en especial de aquellos realizados por el gran Saúl Bass con la banda sonora de Bernard Herrman, que en el fondo no dejaban de ser pequeñas películas. O recordando, también me viene a la cabeza los títulos de crédito de las películas de James Bond. Dicho esto, otro cineasta al que es fácil reconocer sus películas por sus títulos de crédito es Woody Allen. Cada vez que vemos en pantalla unas letras blancas sobre fondo negro y música de jazz sonando de fondo, sabemos que estamos ante una de sus películas. ¿Realiza estos desde sus primeras obras?¿Emplea la misma tipografía de letra? La respuesta esta en una muy curiosa historia.

Fue a partir de ‘Annie Hall’, y con la excepción de ‘Interiores’,que Woody Allen empezó a emplear ese tipo de títulos de crédito.
Para ello el tipo de fuente que usa es EF Windsor Elongated a expensas de lo que le comenta en una cena él tipógrafo Ed Benguiat, y esa es la historia a contar.
Resulta que Woody Allen, si vemos los títulos de crédito de sus primeras películas, el cambio, en esencia, apenas existe, iban a desayunar siempre al mismo restaurante de New Jersey, igual que hacia Ed Benguiat, se conocían y buen día empezaron a charlar sobre a lo que se dedicaba el tipógrafo, de ahí surgía la pregunta de Woody Allen, consultándole que tipo de fuente de letra era la que más le gustaba. Benguiat le respondía que la Windsor, e incluso le insistía en que debería utilizarla en todas sus películas.

Por lo que se ve, esta ya famosa conversación debió tener lugar entre 1975 y 1977, porque, como comentaba antes, fue en "Annie Hall" la primera película en la que empleo esta fuente para sus títulos de crédito. A partir de ahí, y con la excepción reseñada, él cineasta hizo caso al tipógrafo y utilizo la fuente Windsor como marca para reconocer sus películas. Esa es la historia que hay, y que en Kit Blog cuentan fantásticamente con todo lujo de detalles, poniendo ejemplos de todo esto que os acabamos de contar, con los títulos de crédito de todas las películas de Woody.

Fuentes: El País, The Guardian, Blog de cine

lunes, 30 de enero de 2012

Respirar el mismo aire que Woody.

Por Jimmy Arias, Montreal, julio 25 de 2008

Y al fin, luego de un par de horas de espera y una larga fila, allí estaba el hombrecito menudo, enjuto, de pelo cano desordenado, y con las legendarias gafas gruesas, marco ineludible de sus ojillos de ratón acorralado. Y de ratón en el matadero, porque Woody, el gran Woody Allen, descendió del firmamento del cine mundial y osó poner su piececillo en un escenario distinto, exigente e implacable, muy lejano a sus amados sets de cine: el Festival de Jazz de Montréal.

Woody, sabiendo o tal vez no sabiéndolo del todo a lo que se exponía, después de un lobby de cerca de tres años, según los organizadores, aceptó la invitación del evento más importante del mundo de este género musical, para enfrentarse a conocedores, críticos y fanáticos del jazz, con su banda de New Orleáns, y su clarinete. Pobre Woody. Nada de cámaras, nada de argumentos, nada de claquetas,
nada de actores tras los cuales guarecerse. Solo el hombrecito gracioso de las gafas gruesas y su clarinete frente 2.300 pares de ojos y 2.300 pares de oídos comiéndoselo vivo.

El sólo, solito, evidentemente nervioso y un tanto vacilante, se entregó en cuerpo y alma a las fauces del auditorio, durante dos noches seguidas (29 y 30 de junio), con boletería agotada desde cuatro meses atrás. Y Woody sobrevivió, pero no su imagen como músico. O bueno, como músico aficionado sí sobrevivió. ¿Pero acaso qué esperaban? ¿Un virtuoso? ¿Un mago del clarinete? ¿Un visionario del jazz? Por favor, zapatero a tus zapatos, y antes estamos en deuda eterna con él, gracias a su maravilloso legado cinematográfico.

Y claro, la prensa de la ciudad le cayó al pobre Woody con todo: “le aconsejamos que se quede como director de cine”, dijo Alain de Repentigny, de La presse, el diario en francés más importante de la ciudad; “su sonido es almibarado y desprovisto de lirismo, es un amateur”, apuntó Philippe Rezzonico, de Le journal de Montréal; “lo hace bien, pero para seguir con sus amigos en el Café Carlyle de Nueva York, eso sí, se le abona  la intención”, comentó Claude Coté, de Le Journal Metro, en una nota titulada ‘Woody y los robots’.

Pero Woody siempre lo advirtió y lo repitió hasta la saciedad: “somos unos principiantes que amamos el jazz, no somos unos profesionales”, y al propio diario La Presse, en una entrevista anterior al concierto, le aseguró: “yo siento respeto por los músicos de verdad y hasta pena me da a veces estar en un concierto y enfrentar a un auditorio”.

Woody se presentó de pantalón y camisa caqui, con las mangas de esta última remangadas hasta la altura de los codos. Muy juicioso, sentado, como un buen muchacho disciplinado y aplicado, se despachó dos horas de música, sin siquiera descruzar la pierna derecha de la izquierda. A duras penas, nervioso, quizá, se tomó algún breve instante para alisarse los pliegues de su pantalón o sonrió cómplice con alguno de sus músicos. De hecho, solo habló un par de veces.“Estoy muy contento de estar aquí, gracias a todos, espero que les guste, vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo”, y la otra, cuando presentó a los miembros de su banda, entre ellos Hedí Davis, en el banjo, y Gregg Cohera, en el contrabajo.De resto, su “mejor esfuerzo”, que desplegó por fanfarrias, aires de gospel, jazz y blues de New Orleáns, a lo largo de canciones como Down by the riverside (en el que interpretó un muy buen solo de clarinete), Over in the glory lord, Girl of my dreams y una versión de La vie en rose.

“No soy lo suficientemente músico como para llamar la atención”, dijo Woody Allen en el documental Wild Man Blues, filmado durante su gira de conciertos por Europa, en 1996. Y eso que estaba en gira, pero se equivocó, porque, fuera como fuera, llenó los dos días de concierto en el Festival de Jazz de Montréal. Eso sí, Woody no será un ‘maestro’, pero es un buen músico, divertido y, para nada, ‘chambón’, con una interpretación mucho más que ‘decente’ como algunos afirmaron.

No obstante, y siendo honestos, todo el mundo estuvo allí por la curiosidad, más que por la expectativa artística, por “respirar su mismo aire”, como afirmó (muy acertada por cierto) Kate Molleson, crítica musical de The Gazzette, el único diario en inglés de Montréal.

“No importaba el instrumento, ahí estaban sus gafas, queríamos oírlo hablar, no oírlo tocar, saber que existe, que es uno de nosotros, que ese tipo divertido y genial de Annie Hall, de Manhattan, es real…”, afirmó Molleson. Y, pese a los críticos de pergaminos, la gente disfrutó del concierto y fue cálida con Woody, nadie se salió ni le hizo el feo a su presentación.

Claro que no todo fue garrote para el gran Woody, porque, por ejemplo, Guillaume Bourgault, del diario conservador Le Devoir, lo calificó como “un clarinetista de buen nivel, concentrado y aplicado”.

Woody, en múltiples ocasiones, ha confesado que su gran sueño siempre fue ser un músico profesional, desde que oyó, a los 15 años, a Sydney Bechet en la radio. Sin embargo, le tocó contentarse solo con su ‘banda de aficionados’ porque el cine colmó casi toda su capacidad creativa, gracias a Dios. Así que, admirado y ojalá eterno Woody, no hagas caso a los críticos mala-leche y sigue almibarando nuestros oídos, pero especialmente, nuestros ojos, que seguro, sin tus películas, no, nunca, serían lo mismo.

Fuente:  ochoymedio - fundada por Germán Pardo García-Peña

sábado, 21 de enero de 2012

Los films de Woody: El Testaferro.

[el+testaferro+2.jpg] [el+testaferro+3.jpg]Woody Allen, cajero, impostor y héroe.
Entre las películas que estuvieron vedadas durante mucho tiempo al público argentino, figura “El testaferro”, de Martin Ritt, donde el gran Woody Allen circunscribe sus responsabilidades en el film al área meramente interpretativa. Compone el personaje de un oscuro cajero de restaurant convertido en falso y exitosísimo escritor, al firmar los libretos de un amigo suyo perseguido por el maccarthismo.

En su búsqueda constante de nuevas formas de expresión –índice no solo de un sano inconformismo sino también de la necesidad de quebrar moldes que pudieran tornarse esquemáticos- el talento de Woody Allen significa para el público una permanente caja de sorpresas. Luego de la brillante etapa cómico satírica, donde se imponía el histrionismo del actor-director (Bananas, Sueños de un seductor, La última noche de Boris Gruschenko, Todo lo que usted siempre quiso saber sobre sexo…, Robo, huyo y lo pescaron), derivo a introspecciones valiosas como Dos extraños amantes, o deslumbrantes en su rigor: Interiores. En Manhattan, nuevamente su calidez e imaginación de realizador le ganaron encendidos elogios.

De alguna manera, quedaba atrás el intérprete. Simplemente, el intérprete, obediente en el acatamiento a un guion ajeno, a una dirección ajena. Desde Casino Royal –su revelación- Allen no había vuelto al rango de “soldado raso” en una producción cinematográfica. Sin embargo, ahora acepto serlo en “El testaferro” (The front), un film de Martin Ritt, con libro de Walter Bernstein, que se atrevió a dar un salto hacia el pasado para ubicar la acción, en la época de las famosas “listas negras” que se confeccionaron a inspiración del senador McCarthy. Precisamente, Woody Allen compone aquí el papel de Howard Prince, un oscuro cajero de restaurant en Nueva York, que “por debajo del mostrador” acepta apuestas llegadas para eventos deportivos.

De pronto, su vida se modifica en forma vertiginosa cuando su amigo Alfred Miller (Michael Murphy) –un escritor que ha sido incluido en la lista negra- le propone presentar libretos suyos para la televisión pero firmados con el nombre de Howard.

Este transa con el loable propósito de ayudar a su amigo, y los libretos son de inmediato aceptados. Prince debe presentarse en la emisora, donde conoce a la figura del programa, Hecky Brown (Zero Mostel), a la “script”, Florence Barrett (Andrea Marcovicci) y al productor Phil Sussman (Herschel Bernardi). La serie se convierte en un gran éxito y, desde luego, se le piden a Howard Prince más y más guiones. Llega una súbita celebridad, Florence se enamora de él, cautivada por su sensibilidad de escritor y Howard se enfunda complacido en los halagos de su falsa personalidad.



Cuando el talento debe disfrazarse

Crítica de Jorge Miguel Couselo

El director Martin Ritt se vale de la ironía para una crítica al maccarthysmo que hizo estragos en el mundo del espectáculo norteamericano. Sobre todo en diálogos filosos que revelan las tácticas intimidatorias que uso entre actores e intelectuales, “El testaferro” interpretado por Woody Allen no fue único y salvo a algunos de la desesperación.

De 1951 a 1958 el escritor Walter Bernstein, guionista de esta película, anduvo en eso de buscar testaferros que firmaran sus libretos destinados a la televisión. Estaba prohibido como consecuencia de la campaña represiva iniciada por el senador republicano Joseph McCarthy.

No fue el único en la pantalla chica o en el cine. El director Martin Ritt, y los actores Zero Mostel y Herschel Bernardi, entre otros créditos del film, integraron la lista negra confeccionada por el Comité de Actividades Anti norteamericanas y prestigiada por nombres como Charles Chaplin y Arthur Miller.

Aquella famosa caza de brujas pudo ser abordada desde la abierta protesta al reportaje de detallada fidelidad histórica. Pero Martin Ritt y Walter Bernstein prefirieron la ironía. Esta parte de un enfoque pequeño, casi ridículo. El hombrecito que muy bien interpreta Woody Allen pasa de humilde cajero y pasador de juego a personaje.

Ese rasgo exterior se lo adjudica la televisión para la cual el no cumple otro cometido que firmar y cobrar los guiones que los prohibidos no pueden suscribir. Como casi siempre suele ocurrir, los prohibidos son los mejores, de ahí el prestigio prestado de que se rodea el antihéroe.

Puestas ya en evidencia las tácticas intimidatorias que el Comité uso para presionar a artistas e intelectuales, hasta incitándolos a la delación (“es un honor ser espía de la libertad” se proclama), las cosas derivan a mayores. Debatiéndose entre el miedo, la tentación de ser confidente y la miseria, un actor se suicida. Es el único momento marcadamente patético del film, merced al extraordinario Mostel, que moriría en la vida real en seguida.

También en la mira policiaca, el testaferro no escapara a la sospecha de subversivo. De cómo reaccionara la nueva víctima depende el desenlace. No es licito aventarlo sino recalar la eficacia humorística del guion para hacerlo creíble e impactante en la figura de Allen.

Puede objetársele al conjunto una visión limitada de un ciclo intolerante cuya magnitud fue desgraciadamente extraordinaria en Estados Unidos de posguerra, con influencias y malos ejemplos hacia el exterior. A la vez no es poco que la sátira desempañe el espejo donde se han mirado los represores que en el mundo continúan. El acierto general es más de idea y libro que de realización. Los filosos diálogos, diciendo o insinuando, pesan sobre todo.

En la Argentina “El testaferro” estuvo prohibida durante cinco años.

Ficha Técnica

Titulo original: The Front
Dirección: Martin Ritt
Ayudante de dirección: Peter R. Scoppa
Producción: Robert Greenhut, Jack Rollins, Lester Persky, Martin Ritt, Charles H. Joffe
Guión: Walter Bernstein
Música: Dave Grusin
Fotografía Michael Chapman
Montaje: Sidney Levin
Vestuario: Ruth Morley
Intérpretes: Woody Allen, Zero Mostel, Michael Murphy, Andrea Marcovicci, Herschel Bernardi, Remak Ramsay
Origen: Estados Unidos
Año 1976
Género Drama, comedia
Duración 95 min.

Fuentes: Diario Clarín, Espectáculos, 30/9/79, 24/1/82 y 26/2/82


sábado, 24 de diciembre de 2011

A reirse con Woody.

Continuamos reproduciendo la historiera con Woody Allen como protagonista. Disfrutenla.




Fuente: Woody Allen, un libro de humor (1), Editorial Nueva Imagen, Mexico 1980.

martes, 13 de diciembre de 2011

Woody Allen, finalmente baja la guardia.


Woody2a

Woody Allen es uno de los cineastas más conocidos y distintivos de los Estados Unidos, pero también es sumamente difícil de alcanzar, personal y profesionalmente, debido a que una de sus actrices favoritas, Scarlett Johansson, lo describe como de una "timidez paralizante".

Rara vez concede entrevistas, incluso para promover sus películas, no aparece en programas de televisión y ha rechazado numerosas peticiones de la industria del cine para ser homenajeado o ser premiado por su trayectoria.

Sin embargo, Allen ha aceptado finalmente rodar un documental sobre su vida y carrera, de dos partes, "American Masters", documental titulado provisionalmente "En serio, divertido - El arte cómico de Woody Allen", que se estrenará el 20 de noviembre. El documental contará con clips de la vida de Allen, realizaciónes de stand-up en programas de variedades, en la década de 1960, tambien se muestra la visita a su viejo barrio de Nueva York y una muestra de clips de varias de sus películas precedentes, entre ellas "Annie Hall", "Manhattan" y "Match Point . "
 
En el documental también presenta al cineasta de 75 años, que está disfrutando de su mayor éxito, "Medianoche en Paris".

Robert Weide, quien produjo el documental y realizó varias entrevistas con Allen, dijo que tomó la persistencia durante varios años para convencer a Allen para dar una idea de su trabajo, pero finalmente lo convenció en 2008 cuando "ya era hora". El proyecto se puso de relieve el domingo en un panel de discusión durante la reunión de la Asociación de Críticos de Televisión. realizada en Beverly Hills.

"No lo puedo soportar", dijo Weide de Allen al referirse a la aversión de los cineastas a ser el centro de atención o de recibir honores. Si el Centro Kennedy se le incluye en su reconocimiento anual a los artistas, podría pasar la mayor parte de su tiempo detrás del escenario "vomitando", dijo Weide.

Pero Allen merece ser reconocido como el "cineasta independiente por excelencia", dijo Weide. "Las personas que financian sus películas no leen sus guiones, ni siquiera tienen un esquema. Lo suyo es, ofrecer sus películas en el tiempo y en presupuesto, y nadie puede meterse con eso."

También se muestra como un artista muy específico y crítico sobre su obra. Él cuenta con "La rosa púrpura de El Cairo", como una de sus películas favoritas, mientras que resta importancia a las películas más populares como "Annie Hall" y "Manhattan".

Allen no da comentarios a la dirección de sus intérpretes, una actriz que han trabajado con él, Mira Sorvino, quien ganó un Oscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación de una prostituta con problemas, en "Poderosa afrodita", dijo que la animó a utilizar el script sólo como un modelo, y usar sus instintos para dar cuerpo a su personaje.

"Fue como ser tratada como una artista, no una artesana", dijo. "Fue muy liberador y aterrador."

la vida personal de Allen y sus relaciones con las mujeres también ha provocado críticas. Su romance y posterior matrimonio con Soon-Yi Previn, la hija adoptiva de la ex amante Mia Farrow, provocó un escándalo que dañó su carrera.

"Las controversias personales "podrían haber sido perjudiciales por un tiempo", dijo Mariel Hemingway, que fue nominada a un Oscar por interpretar a la menor de edad junto al personaje de Allen en "Manhattan". En esa película, la pareja se muestra muy sexual.

"Pero él es un genio creativo", dijo Hemingway. "Es un artista. Eso no quiere decir que no sea una persona extraña, o tome decisiones que no estén de acuerdo con uno."

Fuente: Los Angeles Times, http://latimesblogs.latimes.com/showtracker/2011/07/tca-2011-woody-allen-finally-american-masters.ht

jueves, 8 de diciembre de 2011

Woody Allen y Roberto Benigni, la nueva pareja.

Por Ricardo Albillos
Woody Allen filma su nueva comedia, "Bop Decameron”, en 69 lugares distintos de Roma, en lo que parece un homenaje a la capital italiana.

El actor italiano Roberto Benigni (i) durante el rodaje de la película "Bop Decameron" en Roma, Italia. Foto EFE

Madrid, España.- Benigni y Allen son una nueva pareja cinematográfica. El actor italiano da vida a Leopoldo Pisanello, un hombre de mediana edad que, sin esperarlo, pasa a ser famoso y perseguido por los paparazis, algo muy común entre las celebridades de hoy en día y que recuerda a los famosos fotorreporteros de Federico Fellini, cuando perseguían a la espléndida Anita Ekberg por las calles de la Roma en blanco y negro de “La dolce vita” (1960).

Y es que, en cierto sentido, esta nueva película de Allen pretende ser, como ha reconocido el propio director de “Midnight in Paris”, "un homenaje a Fellini y a otros grandes directores italianos", además de a la propia Roma.

Igual que en aquella película de 1960 protagonizada por Marcello Mastroianni, en ésta el nuevo “famoso”, Roberto Benigni, es perseguido por periodistas y fotógrafos, como en la secuencia que hace unos días se rodó en la céntrica plaza de "Campo dei Fiori".

Gracias a este rodaje tan vivo, de un escenario a otro, de una recóndita plazoleta a otra, del Campo de Fiori, al museo del Ara Pacis, este verano las calles de Roma han cobrado un nuevo brillo porque se han vuelto a convertir en un improvisado plató.

Desde el pasado 11 de julio, Woody Allen rueda el filme "Bop Decameron", inspirado libremente en cuatro episodios del “Decameron”, de Giovanni Boccaccio, y el equipo prevé terminar de grabar a finales de agosto.

Entre el sinfín de lugares romanos donde ya han rodado, por ejemplo se pudo ver al director estadounidense en el museo del Ara Pacis presenciando un desfile de modelos, tocadas con velos y cónicas pelucas de flores.

El personaje al que da vida Benigni se encuentra allí con una chica, cuando descubre a un numeroso grupo de periodistas que intentan fotografiarle. En ese momento, el italiano sale corriendo e intenta huir por las estrechas calles del centro histórico romano, pero se topa con una procesión religiosa que le impide continuar el paso. Finalmente, consigue alcanzar una gran limusina que le aleja momentáneamente de sus perseguidores.

Entre el elenco de famosos que intervienen en la cinta, destacan también Alec Baldwin, Ornella Muti, Ellen Page o Jesse Eisenberg, protagonista de “Red social”, así como la española Penélope Cruz, con quien Allen ya había trabajado en "Vicky, Cristina, Barcelona", lo que le valió un Óscar a la intérprete.

SIEMPRE ROMA

Antes del comienzo del rodaje, el director neoyorquino reconoció que "Roma es una ciudad bellísima". Para buscar los lugares donde filmar visitó el Campidoglio, sobre una colina romana, un edificio precedido de una escalinata y una plaza diseñada por el artista italiano Miguel Ángel: "Estas vistas son un espectáculo, un sueño. Son fantásticas, de verdad", advirtió Allen.

Ésta es la primera vez que el estadounidense ambienta una película en Roma, después de haberlo hecho en otras grandes ciudades europeas, como Londres o Barcelona. No obstante, Allen conocía ya el interior del Campidoglio, porque en el año 2002 interpretó allí el clarinete con su banda de jazz "New Orleans Jazz Band Live".

Después, de visitar una escuela de cine de Roma, llamada Centro Experimental de Cinematografía, el director de “Annie Hall” aconsejó a los jóvenes alumnos dejar de lado las reglas y seguir el instinto de cada uno. "Chicos, seguid vuestro instinto, intentad entender qué cosas necesitáis, olvidaros de las críticas o de las cosas que os digan en la escuela y seguid hacia delante", señaló, para después añadir que "el resto es suerte".

Con “Bop Decameron”, Allen quiere ser fiel a sus propios hábitos de trabajo, por lo que el filme podría estar preparado para primavera y listo su estreno, quizás, para el Festival de Cine de Roma de 2012.


Fuente: Diario Vanguardia de Mexico http://www.vanguardia.com.mx/woody_allen_y_roberto_benigni,_la_nueva_pareja-1074311.html